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jueves, 23 de diciembre de 2010

PARA LAS FIESTAS NAVIDEÑAS EN EL BLUFF

En el mes de mayo recibí un correo electrónico donde se preguntaba por mi padre y por otros viejos conocidos de El Bluff. De inmediato contesté. Luego, en agosto, tuve respuesta y, con ansias por saber más, preguntaba por la vida de otras personas. En los primeros días de diciembre, el mismo remitente decía: “Te mandé un cheque ($100) al El Bluff. No ha pasado por mi banco todavía. Favor informarte”. No entiendo, por favor aclárame, le contesté. 


El mismo día respondió: Simplemente, envíe un cheque de regalo para las fiestas navideñas en El Bluff. Con confianza lo mande a nombre del hijo de mi amigo, White B. Hill y con dirección El Bluff. Feliz Navidad y saludos a todos. Si es un cheque para mi agradezco el gesto, el inconveniente es que yo vivo en Nueva Guinea, respondí. Su respuesta fue “Bueno, vamos adelante. Hace tiempo mandé otro cheque a un amigo en Cottentree. El nunca me contestó, pero el cheque fue cobrado en mi banco. Vamos a ver que pasa con este cheque. A los ochenta y cinco años, tengo que hacer algo bueno.  Que buena honda. Lo más seguro es que el cheque regrese a él después que no me encuentren, pensé y, con el paso de los días, me olvidé de ello.

El viernes, 17 de diciembre, caminando por las calles de Bluefields, el cartero llamó mi nombre. “Ando una carta para vos”, dijo. Una carta y con dirección de El Bluff, que raro pensé. De inmediato recordé el intercambio de correos que había tenido. Abrí el sobre y allí estaba el cheque a mi nombre y una nota que decía: “para las fiestas navideñas en El Bluff”.

Fui al banco y tuve que depositarlo en mi cuenta para que se haga efectivo dentro de veinte o treinta días. Hice el retiro de la cantidad recibida de mi cuenta y sin dudarlo viaje a El Bluff. Busque a varios amigos, entre ellos Ramón Bermudez, mi prima Claudia Cadenas y Kira.  Les explique lo del cheque y decidimos celebrarle una fiesta a los niños y niñas con piñatas, paquetes y refresco. Ellos organizaron la convocatoria de cien chavalos escogiéndolos de los diferentes sectores o barrios. Acordamos hacerlo al siguiente día a las tres de la tarde en el parque. Vale la pena hacer un poco más, pensé, así que retire más dinero de mi cuenta ($ 50.00) el sábado por la mañana para qué mayor número de niños y niñas las disfrutaran.

Le comenté al remitente que había recibido el cheque y que íbamos a celebrar las fiestas navideñas en el Bluff sin indicar de lo que se trataba. Asistieron más de 200 niños y niñas. Reventaron tres piñatas repletas de caramelos. Les entregamos 200 paquetes (galletas, bombones, chocolate, etc.) y refresco. Ahora comparto con todos ustedes esta rica experiencia. Luego de ver las fotos escribió diciendo lo siguiente:

Me hace bien al corazón al leer esto y ver todas estas fotos. (No reconozco los lugares). Tengo un mal corazón, pero esto me hace más bien que todos los medicamentos recetados.



Yo pensé que tenían alguna fiesta ya establecida y simplemente estaba contribuyendo. Ahora veo que esto podría equivaler a una cosa cada año con mi contribución anual. Gracias a la contribución de algunos otros, podría convertirse en algo más grande.


Mi nombre es José Martel Arguello y fui Auditor Interno de BOOTH en 1969-70. Yo viví en la Colonia, con mis vecinos: Bartlett, Jureidinis, Wasdins, etc. También tenía mis buenos amigos, capitanes de barcos pesqueros: White B. Hill y José Sanles. Mis buenos amigos de la Booth eran Henry Pineda y Pinolillo. El Coronel Brenes y Peters y el Teniente Sandino también fueron buenos amigos. La gente de la Aduana casi todos.




Me fui a Bluefields después y viví en el barrio Cottontree junto a la antigua Casa de Jureidinis. Fui dueño del antiguo Club Social Bahía. De todos modos, voy hacer un Blog la primera vez que tenga la oportunidad y te enviare los detalles.

La gente de El Bluff y Bluefields hicieron mucho dinero para La BOOTH. Y yo recibí mi parte con un buen sueldo. De este modo puedo devolver un poquito en diferente forma. Vivo en Hawai y tengo 85 anos de edad. Un millón de gracias. Don Pepe”.


Gracias a usted Don Pepe por haber confiado en este su amigo y en desear algo bueno para la gente de El Bluff, un puerto que en un instante pasó del esplendor a la miseria.

Estos son dos vídeos de los niños y niñas quebrando las piñatas:


Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS
Martes, 21 de diciembre de 2010
http://hillron.blogspot.com