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martes, 22 de noviembre de 2011

EN NUEVA GUINEA NO EXISTEN CALLES PARA EL PUEBLO

Las calles del casco urbano de Nueva Guinea, el municipio más poblado y con mayor auge económico de la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS), son literalmente desastrosas; más del ochenta por ciento de ellas se encuentran en mal estado, son recubiertas con material selecto pero se deterioran con facilidad por las altas precipitaciones y el transito de rastras, camiones IFA y ganaderos, y la mayoría de ellas no cuentan con cunetas ni andenes.

El mantenimiento y reparación de las calles es ocasional, por allá, como dicen. Pero según cálculos del gobierno municipal, se destinan cincuenta mil córdobas anuales por cada calle no pavimentada en su mantenimiento. Los vehículos livianos, taxis y particulares también sufren las consecuencias porque se deterioran con facilidad, provocando altos costos en su mantenimiento.

El drenaje pluvial es ineficiente. Al llover, casi diez meses en el año, las calles se inundan, el agua corre a su gusto y antojo; cruza las calles, se desparrama hacia las zonas bajas, sigue su curso en cauces naturales hasta desembocar en el río El Zapote y varias quebradas que son tributarias del Río Plata. La población se detiene, deja de circular observando la correntada de agua con nostalgia, pero al estancarse en grandes charcos, las nubes de zancudos proliferan enloqueciéndola y en el periodo seco el polvo invade hasta su alma.

Las calles adoquinadas o cubiertas con concreto rígido forman un rectángulo entre la calle central, el mercado municipal, la rotonda de los “cuatro evangelios” y la salida hacia Managua, propiamente donde un rótulo da la bienvenida a Nueva Guinea. Las calles de las zonas cinco, seis, parte de la ciudadela y la que termina en la alcaldía fueron adoquinadas con el apoyo de la cooperación Española. La calle central, desde el Instituto Nacional Rubén Darío hasta el monumento, fue financiada por el FISE a inicios de la década de 1990. En los últimos años otras calles han sido construidas con concreto rígido, como la de los “cuatro evangelios”, uniéndose con el adoquinado de la zona cinco. Desde el monumento hacia el “hospital” se encuentra adoquinado por ser parte del proyecto de adoquinamiento hasta Naciones Unidas que unirá a Nueva Guinea con Bluefields.

El viernes 18 de noviembre, Nueva Guinea estrenó dos calles pavimentadas que le faltaban al parque central. La obra tuvo un costo total de U$ 114,293 dólares. El Programa de Desarrollo Municipal financiado por USAID aportó el 81 por ciento y la municipalidad la diferencia. Fue ejecutada por el organismo CHF y cuenta con rampas de acceso al parque para personas con capacidades diferentes. “Esta inversión es una respuesta de la municipalidad a la demanda que parte de la población expresó en espacios de consulta que realizó la Alcaldía a finales de 2009”, dice una nota de prensa de USAID y CHF.

A cuarenta kilómetros de Nueva Guinea, en dirección a La Curva, buscando la carretera hacia El Rama, se encuentra el municipio de El Coral; un municipio pequeño, predominantemente ganadero y de reciente formación. Todas sus calles se encuentran adoquinadas, lo que cambia como por arte de magia su atractivo. El alcalde de dicho municipio dejó a un lado las diferencias políticas y logró que el gobierno central apoyara la localidad con el programa “calles para el pueblo”, igual que sucede en otros municipios donde el gobierno local no es dominado por el partido de gobierno.

En Nueva Guinea no existen “calles para el pueblo”, pareciera que no son para humanos por la intolerancia política, la falta de visión, trabajo armónico e intereses partidarios en el quehacer institucional. De los caminos rurales, los que unen la ciudad con las colonias y comunidades, mejor ni mencionarlos porque la situación es deplorable. Nueva Guinea se merece mejores calles. ¿Hasta cuándo este pueblo cristiano, solidario y trabajador podrá tenerlas?

Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS
Domingo, 20 de noviembre de 2011