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lunes, 30 de enero de 2012

EL BLUFF



Sencillamente con siete letras lo nombramos,
en el cicatrizo las heridas.
Es una roca, un altar, un refugio
donde siempre eres bienvenido.
Una cacatúa multicolores, doblemente generoso.
Una habitación que se encuentra en lo alto,
una mansión en la colina.

Sus memorias siempre están a mi lado
cuando solitario me encuentro.
Después de prolongados escapes
finalmente regreso.

Allí se encuentra el corazón.
Cuando roto está,
perdido en marañas de llanos y avatares de la vida
busco el camino de regreso
al lugar que pertenezco.

Si la lucha me destroza
emprendo el viaje de retorno.
Un arco iris, mar y cielo azul, sol resplandeciente,
brisa de vida, brazos de los míos
abiertos me esperan.


Ronald Hill A.
El Bluff, RAAS.
23/01/2012

jueves, 26 de enero de 2012

DESCABEZANDO CAMARONES

Esperando la salida de la panga hacia El Rama, luego de degustar unos deliciosos patti, conversamos con estos jóvenes vendedores de camarones (chacalines). El vigilante del muelle trata de detenerlos pero no lo logra. Nos cuentan sobre su labor en este vídeo. Dale click.



Ronald Hill A.
Bluefields
24/01/2012

lunes, 23 de enero de 2012

ME IDENTIFICO


Con vos, él, ella y aquellos
me identifico
por varios motivos.

Venimos de las mismas tribus,
los mismos héroes de épicas batallas,
las mismas luchas, los mismos pioneros,
los mismos mártires que día a día se multiplican.

Hablamos inglés creole
y un español impuesto
que pretende dominar
nuestro ancestral espíritu guerrero.

Sin importar color o religión,
jugamos los mismos juegos de niños,
reventamos piñatas el día de cumpleaños,
nos escapamos juntos al pool, al río,
cortejamos en los mismos espacios nuestros amores.

Comemos riquezas del mar,
rondón, rice and beans con coco y patti,
aroma y sabor de chile de cabro.
Bebemos Ginger beer,
fresco de Ibo y ron.

Usamos la misma vestimenta.
Elogiamos la vida al llegar la lluvia,
fertilidad de la madre tierra,
bailando con alegría
al sonoro ritmo de tambores
alrededor de un árbol cortado
y con cintas multicolores adornado.

Vivimos y gozamos de un mismo territorio,
historia, leyendas y lógica que nos explican la vida.
Sabemos cuando la faena de pesca será buena,
cuándo es tiempo de siembra y cuándo tiempo de cosecha.

Un mismo mar,
un mismo sol,
un mismo cielo,
las mismas estrellas,
la misma luna.

Me identificó porque, para celebrar,
nos emborrachamos,
deambulamos abrazados por la playa;
rezamos al mismo Dios,
ponemos velas a los mismos santos.

Sufrimos las mismas derrotas,
las mismas penas que se reiteran día a día;
la guerra acabó con nuestros padres,
tíos, tías, hermanos, hermanas,
primos y primas.
El huracán se llevó nuestras casas,
la lluvia inundó los sembradíos,
los poderosos pretenden quitarnos autonomía.

Me identifico porque un día me dieron la mano,
para pescar, me dieron cuerda y anzuelo.
Me enseñaron a navegar en la mar,
me prestaron el arado,
ayudaron a levantar mi casa.

Me identifico con vos, él, ella y aquellos;
fuimos, somos, seguiremos siendo
lo mismo.


Ronald Hill A.
Bluefields, RAAS.
Lunes, 23 de enero de 2012

miércoles, 18 de enero de 2012

LA LUCHA POR LA LECHE

La producción de leche se sostiene por el trabajo laborioso de miles de pequeños y medianos productores ganaderos a lo largo y ancho del territorio nacional. El sistema de producción que practican es catalogado como de “doble propósito” porque no existe especialización tendiente a la producción y se obtiene de un mismo hato o rebaño los principales productos de demanda creciente por parte de la población: carne y leche.
         
Se tipifica como tradicional por ser el empleo de tierra, ganado y mano de obra sus factores económicos predominantes. Los niveles de productividad a nivel nacional son bajos. La tasa de parición es del 45 por ciento, mientras que el intervalo entre partos es mayor a los dieciocho meses; la producción de leche por vaca por día es de 3.8 litros, los novillos alcanzan el peso deseado para el sacrificio, entre 380 y 400 kilogramos, a los tres y medio o cuatro años.
         
Los pequeños productores y el campesino “finquero” de montaña se encuentran atomizados. Ordeñan al “pie de la vaca” bajo las inclemencias climáticas, transforman la leche en queso artesanal con mano de obra familiar y lo transportan grandes distancias en bestias para comercializarlo en los “puertos de montaña” donde funciona la ley de un sólo precio debido a que el mercado se satura, provocando la baja del precio que es establecido por intermediarios acopiadores que obtienen los excedentes.
         
Los pequeños y medianos productores ubicados en zonas con acceso a caminos, tales como “la vial láctea” ubicada en Muy Muy, Matiguas y Río Blanco, “el cuadrilátero lechero” ubicado en Nueva Guinea, El Almendro y El Coral, así como los productores de la zona de Boaco, Camoapa y Chontales, venden la leche fluida en pichingas al borde de carretera a plantas acopiadoras de inversionistas salvadoreños y hondureños que la transforman en queso para exportarlo a sus países, obteniendo grandes ganancias por el diferencial del precio pagado al productor nacional y el precio que pagan los consumidores en sus países de origen.
         
En esas zonas han surgido cooperativas lecheras como respuesta de los productores para enfrentar unidos los retos de sus empresas. Sus sistemas de producción se han visto mejorados por inseminación artificial, construcción de galeras para el ordeño y su higiene, introducción de pastos mejorados y de corte, suplementación con sales minerales; elevan así sus volúmenes de producción y productividad a tal grado que han construido pequeñas plantas de acopio y procesamiento en las que producen queso, crema, quesillo y yogurt. A pesar de ello, no tienen capacidad de transformar toda la leche acopiada y, luego de almacenarla en tanques de enfriamiento, abastecen a las grandes plantas industrializadoras existentes en el país.
         
El ordeño sin ternero, la suplementación alimenticia con concentrado y el doble ordeño, son características que definen una granja lechera especializada. Estas representan menos del dos por ciento del total de unidades productivas del país y se concentran alrededor de los grandes centros urbanos. Sus propietarios están vinculados a la industrialización, exportación, financiamiento, tecnología, a los grupos de poder y a las grandes organizaciones gremiales que luchan incesantemente por el alza de los precios de la leche, en la búsqueda constante de maximizar su tasa media de ganancia, lo cual es legítimo ante el incremento de los costos de producción.
         
Los exportadores de queso y las plantas industrializadoras son los que se apropian de los excedentes económicos del sistema. El incremento del nueve por ciento en el costo de la energía eléctrica distorsiona su estructura de costos, igual que el incremento del precio del concentrado en las granjas lecheras especializadas. La fuente principal para negociar un incremento del precio de la leche al consumidor que sufre las consecuencias del alza generalizada de los precios de mercado, exceptuando el precio de su propia fuerza de trabajo provocando conflictividad social, se encuentra en la estructura de costos de esos tres agentes económicos y es en ellos donde las instituciones del Estado deben incidir para cumplir con su rol regulador ante la inequitativa distribución de la riqueza.
         
La industria láctea pretende regresar a la época en que importaban más de diez mil toneladas de leche en polvo para ofertar leche fluida. El precio en el mercado internacional de la misma asciende a 3590 dólares y el gobierno debe evitar que lo logren libre de aranceles bajo el argumento de cuotas preferenciales contingentes, lo que equivale a decir de manera subsidiada.  Nicaragua produce suficiente leche para abastecer el mercado nacional y es el momento oportuno para definir políticas públicas coherentes que beneficien a consumidores y a los pequeños y medianos productores de leche.


Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS.
Miércoles, 18 de enero de 2012

lunes, 16 de enero de 2012

ENTREVISTA DE TRABAJO

Estaba haciendo las rutinas del día; sacudiendo, limpiando, acomodando sillas y lampaceando, cuando uno de mis clientes entró al salón y pidió un café. Lo serví con esmero y pregunté: “¿hoy te vas?”. “¡Sí, pero más tarde!”, respondió. Mientras él saboreaba, continúe en mis quehaceres. Antes de concluir, se aparecieron varios jóvenes conocidos que se dirigían a saludarme entusiasmados y luego se presentaban con él. Descubrí que acudían a una entrevista de trabajo; sin querer escuché cada una de ellas y recordé algunas de las que he tenido.
           
Crucé la calle lodosa dirigiéndome a una caseta esquinera y me encontré con ella. Nos saludamos como viejos amigos. Quince días antes habíamos organizado el I Encuentro del Sureste de Nicaragua, promovido por la Comisión Municipal de Defensa del Medio Ambiente en conjunto con la alcaldía municipal, organizaciones no gubernamentales, proyectos de cooperación externa e instituciones del Estado. Tratábamos de establecer coordinaciones entre los gobiernos locales de El Almendro, Muelle de los Bueyes, El Rama, El Castillo, el gobierno regional de la RAAS e INIFOM con el fin de buscar alternativas de solución a múltiples problemas: despale indiscriminado, penetración espontánea y asentamiento de campesinos en la reserva biológica Indio–Maíz; baja inversión en educación, salud, infraestructura productiva y vial; bajos niveles de producción y productividad en las actividades agropecuarias, inestabilidad jurídica y territorial de los municipios de Nueva Guinea, El Almendro, Muelle de los Bueyes y El Rama, entonces adscritos a la Región V. El encuentro fue catalogado como exitoso, aun cuando los problemas debatidos perduran.

La primera vez que nos vimos fue en ese “encuentro del sureste” y me comentó, luego de preguntarle sobre su visita a Nueva Guinea, que buscaba a una persona para contratarla como oficial de proyecto en la organización internacional que representaba. “No busques mucho, aquí estoy”, le dije y sorprendida me solicitó el currículum vitae. “Dos de tus amigos aspiran al puesto”, dijo al despedirnos. Un mes después ocupé el cargo hasta culminar como coordinador de proyecto por catorce años.

La segunda entrevista de trabajo que tuve fue en la misma organización que buscaba un director a nivel nacional. En el año 2004, luego de diez años de trabajo impulsando un programa de desarrollo rural, se realizó una evaluación de impacto al mismo. Los resultados encontrados, con aportes de participantes, líderes comunitarios, organizaciones socias locales, gobierno local, personal involucrado y no involucrado, fueron un ejemplo de buena gestión, impactos tangibles y retos alentadores de cara a la sostenibilidad y continuidad de la intervención. La directora de ese entonces, una joven española, tenía vencido su contrato y se abrió la convocatoria a nivel internacional y nacional con la oportunidad para trabajadores de la organización. “Postúlate, vos tenés los meritos y el conocimiento para desempeñar el cargo”, decían mis compañeros de trabajo. Y lo hice porque en ese lapso había visto desfilar a cinco directores, ninguno de ellos nicaragüense, que dejaban mucho que desear en su gestión.
           
Un mexicano me hizo la entrevista. Nos conocimos en el año 2000 y en varias ocasiones había realizado visitas de campo al proyecto. Media hora después de la hora acordada permanecía en la sala de espera ante las miradas expectantes de los compañeros de trabajo de la oficina nacional. Salió varias veces a la sala de conferencias mientras hablaba por teléfono. Los minutos se me hacían eternos, hasta que la secretaria dio el aviso de que podía pasar a la oficina que siempre frecuentaba sin solicitar permiso para dialogar sobre el programa nacional. El trato recibido fue descortés, nunca levantó su mirada, permaneció haciendo círculos con un lapicero en su cuaderno de apuntes, no preguntó sobre mis motivaciones para desempeñar el cargo. “Eres el único de los coordinadores que se ha postulado”, dijo e indicó que una funcionaria de nacionalidad Boliviana haría la entrevista a la que me negué. Sorprendido insistió que se debía llenar el requisito y dos meses después fue presentada la nueva directora, una venezolana que despidió a más del ochenta por ciento de los trabajadores, todos nacionales; hoy la organización tiene juicios laborales en diferentes departamentos del país.
           
Los argumentos que escuché de los jóvenes entrevistados me parecieron sublimes, fantásticos y hasta cursi. El comportamiento del entrevistador fue ameno, enjuiciado y hasta cierto punto contemplador. Ojalá un día la entrevista de trabajo deje de ser un momento estresante en el transcurso de la vida laboral y que las organizaciones internacionales se den cuenta y reconozcan que los nicaragüenses podemos desempeñar los cargos de dirección con mayor motivación y compromiso que un extranjero.

Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS.
Viernes, 13 de enero de 2012

miércoles, 11 de enero de 2012

LAS MOTIVACIONES POR ASEGURAR EL FUTURO

Vivimos en una agitada actividad cotidiana, inmersos en el presente por el afán de alcanzar bienestar y felicidad, por ser más y hacer obras que nos expresen socialmente, por relacionarnos e influir en los mercados en que interactúan todos los seres humanos y sus grupos de pertenencia.  A la vez, somos concientes que nuestra vida se despliega en el tiempo y que el futuro es incierto. Existen diversas circunstancias, oportunidades y amenazas que pueden cambiar nuestra existencia con la posibilidad y el temor de perder lo conquistado, o la oportunidad y la ambición de ganar nuevos espacios. El ser humano actúa en el presente mirando permanentemente al futuro.
        La búsqueda por asegurar el futuro es una motivación de alta intensidad y adquiere una fuerza poderosa porque vivimos llenos de temores que la incertidumbre exacerba y porque la lucha económica es dura, llegando a amenazar la existencia de las empresas y obras realizadas e incluso la misma existencia.  En esa búsqueda, los hombres y mujeres despliegan diferentes estrategias, según las circunstancias y posibilidades que se les presentan, conforme a sus propios valores y lógicas de comportamiento.
          Si pueden, no gastan o consumen en el presente todo lo que tienen y han adquirido, reservándose una parte de lo que no necesitan de manera inmediata para cubrir con ello futuras necesidades. Tratan que las actividades que realizan les deje excedentes. Atesoran y ahorran una parte de los que consiguen, en proporción al volumen de lo que tienen y según la intensidad de sus temores. También lo hacen con el fin de acopiar los medios para realizar nuevas iniciativas y proyectos que han ideado y que los entusiasman. Los productores tratan de disponer de crecientes cantidades de los mismos factores con que organizan sus actividades económicas. Algunos ponen énfasis en bienes tangibles, materiales, durables, porque piensan que su posesión es la mejor garantía. Otros, que viven mayor incertidumbre cotidiana o que se mueven en función de las oportunidades que ofrecen las coyunturas siempre cambiantes del mercado, prefieren disponer de activos que pueden fácilmente utilizar o vender; entre todos ellos, el dinero y las diversas expresiones del mismo que el mercado ha inventado precisamente para facilitar la financiación de las actividades.
          También es importante cuidar y acrecentar la credibilidad ante los demás agentes económicos, porque la confianza que ellos tengan es un patrimonio intangible, pero esencial para cada uno, del que depende la capacidad de interesar e integrar en ellos sus recursos, otorgándoles crédito. Debe entenderse que no solamente da crédito el que otorga financiamiento, sino también el que trabaja esperando un salario, el que ofrece una nueva tecnología con la expectativa de valorizarla y el que decide administrar y gestionar una empresa ajena arriesgando su propio prestigio.
          El futuro también se asegura disponiendo de la fuerza y el poder que puedan hacerse pesar sobre otros hombres, otros grupos y otras sociedades en el momento en que se enfrente una amenaza o una carencia que otros podrían resolverle. Al interior de cada sociedad se estructuran poderes de distinto tipo y dimensión, a cuyo control aspiran y tienden activamente las personas que se organizan para conquistarlo, acrecentarlo, conservarlo, perpetuarlo. Disponiendo del poder, estas personas y grupos están en condiciones de establecer leyes y tomar decisiones que condicionan y regulan el accionar de los integrantes de una sociedad, favoreciendo en tal modo sus propios objetivos e intereses y los que sostienen su propio poder. Regulan la producción, los mercados e incluso el consumo, con mayor o menor fuerza y decisión según el grado de poder adquirido y en la medida que se lo permitan quienes consientan o se sometan a sus decisiones. De este modo, acumulando poder, organizan el futuro económico de las sociedades y el suyo propio.
          Imaginemos una multitud de personas que estando en un lugar ven aproximarse un peligro inminente: un huracán, una jauría de fieras, una horda de forajidos. Lo más probable es que una parte de esas personas se desentiendan e incluso se olviden de los demás y, llevados por la consigna “sálvese quién pueda”, busquen protegerse o enfrenten la amenaza individualmente; se parapetarán detrás de objetos que los protejan, o tomaran instrumentos o cosas con las que harán frente al peligro. Como los medios de protección o defensa disponibles son escasos, insuficientes para todos, cada uno se apresurará y buscará proveerse de lo que más pueda, entrando así en competencia con los otros que actúen de igual modo.
          Un segundo grupo o parte de la multitud, buscará enfrentar el peligro desviándolo hacia otros, protegiéndose detrás de ellos, lo que implica actuar directamente contra los demás, cuya situación de amenaza se agravará al mismo tiempo que se alivia la propia. De algún modo, esas dos respuestas grafican los dos medios de asegurar el futuro referidos anteriormente: la acumulación privada de medios materiales y riqueza, y la acumulación de poder que pueda aplicarse sobre otros.
          Pero existe una tercera reacción posible ante la incertidumbre del futuro. La representa un tercer grupo de aquella multitud amenazada, que se congrega para protegerse unos con otros, que se unen para enfrentar el peligro con la fuerza acrecentada que les da la unidad, guiados por el lema “la unión hace la fuerza”. La incertidumbre del futuro disminuye para quienes se encuentran integrados en una comunidad que se preocupa de sus miembros, donde unos ayudan a los otros y todos cooperan en una vida cuyas vicisitudes comparten. Acrecentar las relaciones humanas y la integración comunitaria, desarrollar personal y grupalmente las propias capacidades, “acumular” comunidad y capacidad de trabajo es también un camino eficaz para superar la incertidumbre y asegurar el futuro.

Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS.
Lunes, 09 de enero de 2012

martes, 10 de enero de 2012

LA DANZA DE LA MAR Y EL RÍO

Caminando por el sendero flores encontré
blancas, rojas, azules, lilas,
arduas, suaves, lisas;
su fragancia disfruté.

Desde el valle del bosque admiré
densura, verdor selva, amarillo,
vegetación primaria, heridas abiertas;
caminé descansando en la ribera del río.

Subí a la cumbre del cerro,
el horizonte aprecie:
cielo azul, sol radiante,
luna llena, frío ancestral;
a lo lejos, el mar.

Apresuré el paso con esmero
para bajar
Mezclando sus aguas,
conjugándose en verbo,
impregnando vida de riquezas;
sin negarse, sin temores, sin ironías,
descubrí la danza de la mar y el río.

El olor y el néctar de las flores,
el verdor del bosque,
la visión desde la cumbre,
todo se desvanece.
Pero eternamente
perdura en la memoria el desborde:
revoloteo y pasión
del río y la mar que danzan.

Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS.
08/01/12

sábado, 7 de enero de 2012

UN FESTÍN MAÑANERO

Muy temprano, a eso de las seis de la mañana, los escuché cantar. Eran unos treinta chocoyos que desde hace varios días me visitan. Los árboles de acacia amarilla y leucaena están con vainas pero ellos con la fuerza de su pico las abren y se deleitan con las semillas. Aquí estas fotos donde los atrapé en su festín.




La Colina
Nueva Guinea, RAAS.
07/01/2012