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martes, 27 de mayo de 2014

EL NEGOCIO MÁS LUCRATIVO DE NUEVA GUINEA

El negocio más lucrativo de Nueva Guinea no es el cultivo de café robusta, ni de piña MD2, ni de frijoles, ni quequisque y yuca. Ni las pulperías ni las grandes distribuidoras que obtienen altísimos márgenes de ganancia con la venta de sus productos se equiparan con los  servicios sanitarios ubicados en el mercado municipal.

Son miles de personas que los utilizan diariamente. A razón de C$ 5.00 por cliente —no importa si solamente vas a orinar, eso tenés que pagar— obtienen un ingreso promedio mensual de 300,000.00 córdobas. Sus costos se resumen en personal (2), papel higiénico porque cuando pagas te dan un pedacito que tienen listo, materiales de limpieza (creolina, detergente, escobas, etc.) y pago por la succión de los sedimentos depositados por los nuevoguineenses (de comarcas, colonias y del casco urbano que demandan el servicio) cuando se llenan las fosas sépticas a una pipa que posteriormente los arroja donde se le antoja contaminando el entorno.

Es altamente lucrativo y por ello muchos se pelean para obtener la concesión del gobierno local y operarlos.

jueves, 22 de mayo de 2014

¡AAAYYY HIJO DE PU... !


Ay hijo de pu....! es lo que grité anoche varias veces cuando don Chon me apretó el ojo del pie para sobarme. Una cosa es que te lo diga, pero si te has caído y doblado el ojo de pie, estoy seguro que sabes bien lo intenso que es ese dolor. 

Fue una caída babosa, pendeja, como caída de viejo: repentina, inesperada a tal grado que estuve en el suelo más de dos minutos preguntándome que me había sucedido hasta que el dolor ardiente del raspón en la rodilla derecha me saco del trance y un amigo corrió hacia mí a levantarme. Al poner el pie en el piso, hermana, hermano, imagínate la intensidad del dolor. Trastabillé al apoyarme y tratar de caminar. Me vi el ojo del pie y noté la hinchazón.

Caí boca abajo con el pecho en suelo. Me di cuenta que las llaves que cargaba habían volado por los aires y comencé a buscarlas pero desistí por el dolor. Me senté y vi como crecía la hinchazón. “Tiene que buscar quien lo sobe”, me dijo la Jammy, la muchacha que me ayuda en la cocina. “Tiene que ser ya, ahorita que está caliente”, insistió y luego de pasarle un gel contra el dolor me dio una sobadita que no resistí.

Dos horas después me encontraba en la zona seis, en la casa de don Chon, el sobador. “Siéntese allí”, me dijo señalando una silla de plástico doble. “Esa es la silla de los lamentos”, le dije y me senté. Hermanita, hermanito, ya ni recuerdo lo que le dije, pero un señor que pasó por aquí hace ratito me dijo: “Anoche casi llora cuando lo sobaba don Chon”. La verdad es que no aguantaba, le decía que ya no siguiera, que hoy podía volver a sobarme, que me estaba haciendo verga, que me iba a dejar peor, ¡hijo de puta!, ¡ya, ya, yaaaa! Luego regresé y me puse cataplasmas de hojas de mango hervidas.

Hoy me amaneció morado. Puedo caminar renqueando, pero de hoy en adelante voy a estar pendiente de mis pasos, porque contándotelo recuerdo que fue por las luces de un carro que entraba por el portón las que provocaron que me apresurara para dar el paso falso que terminó en una zanjita a la orilla del andén. Es un esguince, así le dicen los que me han visto y una amiga que le conté lo sucedido me dijo: "Ustedes los hombres son llorones, nada aguantan, que tal si parieran ...". Ni modo pues, a estar quieto por unos días. 


martes, 13 de mayo de 2014

NATURALEZA

Flor de Achiote

Flor de grama de playa


Flor de Caña Fístula

Orquídea de Río Plata

Atardecer en verano

Anochecer en verano

Ronald Hill A.
12/05/2014

jueves, 8 de mayo de 2014

LA EXPECTATIVA DE JUAN

Nehemías tomó la palabra y el auditorio quedó en silencio. El personal de los proyectos de Nueva Guinea y Kukra Hill, unas veinte personas, se acomodaron en sus pupitres para iniciar el curso sobre Planificación Sistémica. El día anterior, los de Nueva Guinea viajaron por tierra a El Rama y luego en panga hasta llegar a Pearl Lagoon, donde se reunieron por la noche para compartir al ritmo de guitarras y canciones creole en un bar ubicado sobre las aguas de la laguna. Ambos equipos de trabajo se llevaban bien y no desperdiciaban ocasión para intercambiar sobre su accionar en beneficio de las familias empobrecidas.
           
Nehemías lo había notado, lo expresó a la hora del desayuno. Ahora, caminando en semicírculos con su camisa manga larga color celeste y pantalón negro de paletones, en el fondo del auditorio del entonces CIEETS explicaba los objetivos del curso. “Ha sido diseñado para mejorar los niveles de planificación y gestión de cada uno de ustedes en su ámbito de trabajo”, dijo eufórico, sosteniendo en su mano izquierda unas tarjetas de apuntes multicolores y gesticulando como orador de mil batallas con su mano derecha.
           
Lo observaba desde la entrada al auditorio, yo estaba casi pegado a la pared, cerca de las gradas de acceso y la puerta principal. Los rayos de luz mañanera entraban por las ventanas del lado lateral derecho y lo iluminaban como reflectores a un actor en el escenario. La brisa cálida en colusión con la luz impregnó el ambiente con el denso aroma de almendros caribeños florecidos y Nehemías se notó falto de respiración por unos instantes hasta que lanzó una pregunta a los presentes. “¿Cuáles son sus expectativas del curso?” Todos quedaron en silencio, se miraban entre ellos sin responder. ¿Alguien puede decirme qué es una expectativa?, volvió a preguntar. Tras unos segundos de silencio, Juan levantó la mano. “Yo les puedo contar algo sobre las expectativas”, dijo y caminó hacia el frente hasta quedar al lado de Nehemías, quien lo observaba de lado, levantando la cabeza. “Explíquele al grupo”, le dijo.
           
“Les voy a contar, es algo que me sucedió hace ya muchos años cuando era un joven inocente”, dijo Juan sonriendo frente al grupo que lo escuchaba atento. “Fue durante un viaje que hicimos en el Instituto Cristóbal Colón a la isla de San Andrés para desarrollar un intercambio deportivo y cultural. Viajamos de noche en dos de los guardacostas que están en El Bluff. Al llegar nos alojaron, a hombres y mujeres, en una escuela,  acomodamos los colchones que nos dieron a los lados de las paredes de un aula. El primer día jugó el equipo femenino de volibol y allí la vi por primera vez, como todavía recuerdo: alta, pelo corto, delgada, con cinturita fina y piernas largas. Era la rematadora principal del equipo. La había visto en Bluefields, sabía dónde vivía, quiénes eran sus padres y hermanos, pero fue en San Andrés donde me iluminó como chispazo de quiebra plata en cuarto oscuro”.

“La primera noche que pasamos en esa escuela me fijé con lujo de detalles en el punto en que ella dormía, casi de frente a mí, al otro lado del aula, pasando todo el espacio vacío entre nosotros. A ambos lados de ella dormían dos de sus amigas. Al día siguiente jugué con mi equipo de basquetbol y ganamos con diez puntos de diferencia, a pesar de que el juez estaba en contra nuestra. Luego de jugar me fui directo a la cancha donde ella jugaba y, al terminar el juego que ganaron, me uní a su grupo de amigas y amigos para pasar el resto del día visitando Spratt Bay y la cueva de Morgan”.

    ¿Y la expectativa? —preguntó Nehemías mirando seriamente al grupo.
    A eso voy —respondió Juan y siguió su relato.

“Me hechizó, no podía separarme de ella ni dejar de verla en ese short cortito, ni apartar por un instante mi mirada de la cintura y sus piernas largas. La miraba y me correspondida de reojo con el pestañar de sus ojos gatos, esmeraldas como las aguas de la isla. Por la noche, luego de tender el colchón y ponerme un short y camiseta para dormir, tomé la decisión de trasladarme a su lado una vez que apagaron las luces. Hice los cálculos necesarios y media hora después que la oscuridad se apoderó del salón me comencé a mover como gato hacia ella. Cuando abandoné el colchón sentí un escalofrío que me subió por las rodillas pasando mi espalda hasta llegarme al cerebro, la emoción de sentirme a su lado. Iba en total silencio y escuchaba los latidos de mi corazón como tambores de guerra. Me detuve a la mitad del trayecto por un instante, traté de apartar la oscuridad para verla y me di cuenta que me faltaban cuatro gateadas más para llegar hasta sus pies. Mis manos sudaban, no por el contacto con el piso, sino por la desesperación de acariciar sus piernas.
           
“En la última gateada mi mano izquierda toco su colchón y con la derecha palpé como ciego hasta acariciar la planta de su piecito izquierdo. No reaccionó y me sentí con confianza. Me senté al lado del colchón y acaricié sus tobillos con la mayor ternura del mundo, subiendo suavemente por sus piernas. Ella correspondió mis caricias abriendo las piernas sin dar muestra de desconfianza. Con rapidez me subí al colchón, acomodándome entre sus piernas abiertas y busqué su húmedo sexo con mi mano derecha. Cuando traté de acariciarlo, ¡Dios Mío!, ¡qué susto!, ¡agarre el pene erecto de un hombre! Salí corriendo hacia otro lado”.

Todos nos carcajeamos por varios minutos, Nehemías también. Al notar que lo hacía, Nehemías se puso serio y dijo: “Qué buen ejemplo, esa fue una falsa expectativa”. “Sí, pero me sirvió de lección por muchos años y hasta ahora me atrevo a contarlo”, dijo Juan.
           
Los siguientes dos días se desarrolló con éxito el taller sobre Planificación Sistémica y, tanto los hombres como las mujeres del grupo, siempre consideraban las expectativas de la gente a la hora de elaborar el ejemplo de un plan con varias alternativas de acción. “Ese Juan es fiera”, dijo Nehemías al despedirnos en el muelle de Pearl Lagoon.


Miércoles, 07 de mayo de 2014

lunes, 5 de mayo de 2014

MICROBLOGS: #DECEPCIONES


http://www.lomasinsolito.com/5322/oso-polar-decepcionado


Escritores:

Cuando los ilustres escriben mierdas son elegantes pero si lo hacen los chapiollos son pendejadas #decepciones #Nicaragua #escritores

Whatsapp:

Tu risa me iluminó cuando te conocí pero al oírla por Whatsapp me decepcionó. #decepciones #whatsapp #sunday

Suicida:

Sonó la alarma y corrió a encontrarse con el #tsunami pero sólo una ola de medio metro la cubrió. #decepciones #Nicaragua #BlogsNI

Engreído:

Mi currículum circula entre diputados para cargo público, dijo. Luego de las elecciones y nombramientos, enmudeció. #decepciones #magistrados #Nicaragua.

Agiotista:

Con la alerta roja hizo cuentas y llenó sus bodegas pero nada sacó de ellas, ni siquiera un colchón. #decepciones #Nicaragua #terremoto

Creyente:

Revisó transferencias mensuales de dinero a su iglesia porque al visitar comunidades se decepcionó.  #decepciones #Nicaragua #misión


El resto te lo entrego otro día, bye.


jueves, 1 de mayo de 2014

LOS 80 AÑOS DE MI SUEGRA

No es cualquier persona la que llega a cumplir 80 años pero mi bella suegra, María Gladys Chacón Bermúdez, los cumplió el 24 de Abril. La mayor parte de la familia, hermanas, hermanos, hijas, sobrinas y sobrinos, nietos y nietas nos trasladamos a Puerto Díaz, Juigalpa, a celebrar junto a ella y sus amistades del puerto.

Aquí les dejo el vídeo con el ambiente que vivimos ese día.