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martes, 24 de febrero de 2015

NUEVA GUINEA Y LA CULTURA DE PAZ

En el parque central de Nueva Guinea hay un Monumento de la Paz. En ese Monumento de la Paz aparece el nombre de varios personajes de Nueva Guinea y, entre ellos, el suyo, Arsenio Alvir Castellón. Quiero que nos comparta ahora, en conmemoración del 50 aniversario de fundación de Nueva Guinea, su historia de trabajo para conseguir la paz en el municipio. Cuéntenos Arsenio, hermano, reverendo, ¿Cómo vino usted a Nueva Guinea?

Arsenio (AAC): Mi papá, uno de los fundadores de Nueva Guinea, vino con mi mamá. Es de los 17 primeros fundadores y mi mamá fue la primera mujer que vino, yo allí venía de cuatro años. Recuerdo haber llegado allí al Zapote a pescar todo el día.

Ronald (R): ¿Cómo se llamaba su papá?

AAC: Se llamaba Marcos Alvir Nativo y mi mamá Hercilia Castellón.

R: ¿De dónde eran originarios?

AAC: Nosotros venimos de Pueblo Nuevo, Estelí, porque mi papá pertenecía a la iglesia Bautista de Somoto y el pastor era don Miguel Torres, el que trajo al grupo de campesinos a Nueva Guinea.

R: Se conocieron allá.

AAC: Si, él era miembro de la iglesia de don Miguel Torres, mi papá y mi mamá.

R: Entonces usted chavalo aquí vio todo el proceso de desarrollo cuando comenzaron a construir la colonia, las colonias, el IAN, todo eso.

Arsenio Alvir Castellón
AAC: Todo, todo. Tuve la oportunidad de viajar. Bueno, primero viajé de Nueva Guinea a La Gateada porque me enfermé pequeño y mi papá se tiró una semana cargándome para sacarme a La Gateada. Dilató una semana porque yo no podía caminar, tenía problemas en el hígado, no caminaba del dolor. El me cargó una semana, se le inflamaron los hombros y mi hermanita caminó la semana, era menor, pero como iba buena, ella caminó hasta La Gateada a pie con mi mamá. Así mi papá me llevó hasta Managua a las oficinas del IAN y allí me atendieron tranquilo, le daban dormida a mi papá y oportunidad en el día de trabajar para ganar dinero y vivir.

R: ¿Y se curó?

AAC: Me curé para siempre. Si, gracias a Dios.

R: Así lo veo, sano todavía hermano. Entonces, hablando del tema de su nombre en el monumento de la Paz que está en el parque central, cuénteme porque aparece usted en ese monumento, usted es reverendo, pastor de la iglesia Bautista.

AAC: Por dos cosas digo yo, o talvez por tres. Una es que ya en ese tiempo, en los años ochenta, yo trabajaba en el CEPAD (Consejo Evangélico Pro-Alianza Denominacional), aquí era el director de la oficina en Nueva Guinea, también era pastor, pastoreaba, tuve varias iglesias a mi cargo, San Antonio, Rio Plata, Los Ángeles y otras comunidades. Y entonces eso, y otra cosa era que también tenía la oportunidad de comunicarme con otros pastores y se dio la situación del Servicio Militar Patriótico (SMP) y entonces la gente andaba corriendo, las mamás corrían para allá y para acá, la verdad es que no se les resolvía ningún problema porque ellos corrían a las oficinas de los militares y allí se cerraban las puertas, no había nada que hacer.

R: Ellos los buscaban a ustedes.

AAC: Entonces allí nosotros, nos buscó alguna familia y empezamos a hablar por algunas personas que verdaderamente no podían ir al SMP según el acuerdo que el gobierno había hecho y había que alguien gestionara el cumplimiento de esos acuerdos, hijos únicos, en el marco de la edad, varias cosas y así nosotros reclamábamos, así empezamos a trabajar con la comunidad. Ya después nos organizamos un grupito de pastores.

R: Pero ese trabajo por la paz durante esa etapa del SMP, ¿todos los pastores lo apoyaban?

AAC: No, no, eran poquitos, eran poquitos.

R: ¿Por qué no se involucraban todos?

AAC: Después de gestionar un poco el trabajo con la gente del servicio, se nos vino entonces, se nos acumuló el trabajo ya con gente presa. Empezaron a caer los presos, el gobierno empezó a echar preso a los campesinos, a los sospechosos del pueblo, etcétera. Allí ya la población nos invadió pidiendo ayuda, entonces tuvimos que buscar un grupo más grande de pastores. Pero allí chocamos cuando los pastores no querían trabajar por la paz.

R: ¿Por qué?

AAC: Porque dice la palabra del Señor que es necesario que haya guerra para que venga el fin, y si nosotros trabajábamos por la paz desactivábamos la guerra y entonces nunca iba a venir el fin, y el fin era la venida del Señor. Muchos pastores creían en eso, pero es algo absurdo porque el Señor nos hizo el llamado que bienaventurados los que trabajáramos por la paz, incluso íbamos a ser llamados hijos de Dios y también herederos de la Tierra. Es un privilegio ser pacifista, hemos sido llamados para ser pacifistas todos los cristianos, más sin embargo había esa oposición, costó que se rompiera, muchos no aceptaron pero la mayoría sí.

R: Se involucraron a trabajar y cuéntenos cómo es que surgen las Comisiones de Paz, ¿a raíz de eso?

AAC: A raíz de eso ya vamos trabajando pero no tenemos nombre de Comisión de Paz. Sin nombre, quizás la gente decía Arsenio, vamos donde Arsenio, vamos donde el otro pastor que trabaja con Arsenio. Pero ya después, cuando el gobierno formó la Comisión Nacional de Reconciliación, a finales de 1985, allí estaba metido como honorario el doctor Gustavo Adolfo Parajón, un pastor bautista, el reverendo Gustavo Parajón, lo conocíamos muy bien, él nos acompañó en todo ese proceso anterior, entonces nosotros a partir de allí nos pusimos el nombre de Comisiones de Paz.

R: A partir de la relación con la Comisión Nacional de Paz y Reconciliación.

AAC: Y gestionamos entonces que viniera la Comisión Nacional de Reconciliación para que se reuniera con nosotros, pero como la presidía el cardenal Miguel Obando y Bravo, me imagino que su agenda era muy grande, nunca tuvo tiempo para venir a Nueva Guinea a conocer el trabajo, a ayudarnos. El único que venía cada mes era el doctor Parajón. A raíz de allí fue tan importante el trabajo que fue necesario hacer Comisiones de Paz en todito el municipio de Nueva Guinea. Logramos tener 1200 pacifistas. Yo recuerdo al delegado de la iglesia católica de San Antonio, cuando la comunidad lo nombró como pacifista él dijo: “¿cuál es mi seguro?, si me pasa algo, quien responde por mi familia”. Alguna gente tenía miedo, pedía seguridad, pero la única seguridad que nosotros teníamos era que éramos bienaventurados.

R: Pero en si el trabajo de la Comisión de Paz, ya constituida la Comisión Nacional de Paz y Reconciliación y ustedes que adquieren ese nombre, ¿en qué consistía?, además de mediar en los casos de los que echaban presos y los chavalos que se iban al Servicio Militar, ¿ya tenían grupos armados aquí en la zona y se involucraron en las comunidades para que se desarmaran?

AAC: Era grande el trabajo de la Comisión de Paz. Uno era tener el valor para dialogar con el gobierno, y fuimos dichosos y bienaventurados que el gobierno Sandinista, estoy hablando de las estructuras, delegado departamental, el ministro Agustín Lara de Juigalpa, los secretarios políticos de Nueva Guinea, los jefes militares, se reunían con nosotros para escuchar todos los abusos que se cometían en todas las zonas con la gente que talvez nada tenían que ver en el asunto e incluso con los familiares, etcétera. Entonces teníamos ese diálogo abierto y una de las cosas importantes es que nos cumplían, mejoraban los acuerdos y lo mismo hacíamos después con la contra. Nos reuníamos con los jefes de la contra para también exigir el no abuso, no andar asesinando a la gente sólo porque lo denunciaban, secuestrando a las personas, incluso llegamos a un acuerdo que no pelearan en las colonias, que si iban a pelear que se agarraran en los potreros, en las lomas, donde sea, pero no en los pueblos. La contra y los sandinistas ayudaron a todo eso.

Era un trabajo incómodo, difícil, porque como la contra no nos mataba a los comisionados de paz, a ningún comisionado de paz mató la contra, entonces los sandinistas decían estos majes son contras y como los sandinistas no nos echaron preso a ningún comisionado de paz ni nos mataron, entonces los contras decías estos majes son sandinistas. Era bien difícil, era bien difícil el trabajo de nosotros. Recuerdo cuando se desarmó la contra en Yolaina, el comandante dijo “ahora Señor te pido perdón por haber creído que los comisionados de paz eran sandinistas”, en Yolaina, en el acto central el jefe de la contra pidió perdón a Dios por pensar mal de nosotros.

R: Entonces se terminó la guerra, pasamos esa etapa de guerra y llegamos a la época de los noventa. ¿Considera usted que realmente con todos los acuerdos de la reconciliación, la desmovilización, con todo eso, alcanzamos la paz en Nueva Guinea, en la década de los noventa, la década del 2010? ¿Cree usted que la alcanzamos?

AAC: Pero antes de eso, ese monumento que está en el parque, en ese monumento hay 1,115 fusiles, allí abajo, enterrados.

R: Es como el monumento de la paz que lo botaron en Managua.

AAC: Si, pero allí tenemos 1,115 AK y también unos RPG7, como tres RPG7 que hay enterrados allí. Hicimos una fosa, llantas, se le pegaron fuego para que se quemaran, se cortaron. Allí están enterrados. Por eso es que después hemos hecho el monumento poquito a poco, un monumento sencillo porque la Comisión de Paz nunca tuvo dinero, el gobierno nunca le ayudó.

Yo recuerdo que cuando estaba doña Violeta, vino el asistente de doña Violeta, el yerno, Antonio Lacayo, vino doña Violeta por primera vez y le preparó una entrevista con la Comisión de Paz y le dijo a Baquedano: ¿tenés dinero para apoyar a la Comisión de Paz?, Baquedano era el Alcalde, no dice Baquedano, estos merecen ayuda, entonces dice, nosotros le vamos a dar, llegue el día tal a Managua, vamos a entregar una ayuda a la Comisión de Paz. Entonces la Comisión de Paz, que yo la encabezaba, nos vamos para Managua con Leonel Martínez que era el delegado de la iglesia católica a recibir un presupuesto especial para la Comisión de Paz. Nosotros gastamos 830 córdobas en ese viaje a Managua y cuando nos recibieron allá en la Presidencia, fuimos a tesorería, allí estaba el gran cheque, así grandotote el cheque, 620 pesos.

R: Le quedaron debiendo.

AAC: Perdimos, perdimos nosotros. Nunca nos ayudaron los del gobierno. Qué barbaridad, ¿verdad?

R: Por la Paz hermano que hay que trabajar y hay que trabajar serio, por eso le pregunto si usted considera que si alcanzamos la paz en la década de los 90 y del 2000 al 2010.

AAC: Bueno, después del desarme de la contra y todo esto, los comisionados de paz siempre quedaron en las comunidades resolviendo algunos casos porque la gente creía en ellos, incluso por decirte algo, servían como juez, si se moría el señor de la finca ellos servían como juez para hacer las reparticiones justas, entonces en las comunidades quedaron, todavía hay muchos miembros de las comisiones de Paz que están intermediando en el desarrollo, en la paz de las comunidades, pero no hay.

R: Muchos se han involucrado como facilitadores judiciales también.

ACC: Si, pero no hay la paz que se desea.

R: ¿Por qué no hay esa paz?

ACC: Porque tenemos la pobreza, los ricos aprovechándose siempre más y estrangulando al pobre, a veces el gobierno pone oídos sordos a las peticiones de la gente. No hay crédito a veces para ayudarle a la gente de parte del gobierno para que ellos puedan resolver sus propios problemas. Siempre hay conflictos, las tierras, un poco de cosas que se necesita superar para lograr la paz.

R: Mientras existan injusticias dicen que nunca va a haber paz, ¿será cierto eso?

ACC: Sí y además nosotros ahora estamos promoviendo la paz hacia otra escala también, antes solo promovíamos la paz de no matarte y los derechos humanos, ahora estamos promoviendo la paz desde el punto de vista de paz con la naturaleza, paz con la tierra, paz con todo lo que es el ambiente.

R: Esa es la cultura de Paz.

ACC: Estamos ahora promoviendo la cultura de Paz, más general.

R: Usted que ha sido fundador de Nueva Guinea, esa trayectoria suya, cómo valora desde ese trabajo suyo de pastor de la iglesia evangélica, de reverendo y de trabajador activo, reconocido por la paz en Nueva Guinea, ¿Cómo valora estos 50 años?

AAC: Yo miré como se formaron las colonias, recuerdo cuando iba a Nuevo León a ver a mi familia que vino, ya después para lo del Cerro Negro vino a ubicarse a Nuevo león, yo me tiraba casi todo el día para llegar por aquellos lodazales. Me acuerdo que a un primo mío se le pegó un macho y no lo pudieron sacar, tuvieron que sacarlo en pedazos para no estorbar el camino. Entonces, ha como era antes a ahora, a la gran puchica, cambió totalmente, estamos desarrollados y creo que mejor que algunos pueblos que tiene 100 años, muchísimo mejor, aquí hallas de todo.

R: ¿Cómo ve a Nueva Guinea alrededor del tema de la paz después de 50 años?

AAC: Bueno, totalmente cambiado porque 50 años atrás vivíamos una paz total, las familias se ayudaban unas a otras. Había un tirador oficial que cazaba y la carne la tendían a asolear y toda la comunidad comían de la caza, ahora no, ahora es totalmente diferente. Cincuenta años después hay personas caminando en la calle pidiendo el bocado de comida, hay gente robándote lo que tenés, entonces es totalmente diferente.

R: Esa diferencia implica que aquí se debe trabajar más, seguir esa trayectoria de trabajo por la paz para lograr una verdadera cultura de paz en Nueva Guinea.

AAC: Nos hemos desarrollado violentamente rápido, pero no se ha trabajado en el tema de la cultura de la paz, la iglesia ha trabajado poco en eso…

R: Los gobiernos locales…

ACC: Los gobiernos, la iglesia sólo para arriba, hay que salvarse, nada de la lucha por mejorar el sistema. El gobierno no tiene nada en sus programas aquí en Nueva Guinea y en otras partes para promover la paz. Entonces debemos de promover la paz.

R: Entonces usted ve que en futuro de Nueva Guinea, para tener un nivel superior de desarrollo, se debe promover la cultura de la paz.

AAC: Totalmente, y con el eje de la cultura de la paz en el aspecto general. La paz con todo el ambiente, los árboles, la tierra, con lo animales. Incluso, nosotros hemos estado en comunidades donde la gente ya pide perdón por lo que ha hecho, yo no sé si irán a tener perdón en el cielo, pero por lo menos la gente ya dice: “señor, perdóname porque me tiré este bosque que era necesario que allí estuviera porque era la casa de tantos animales”. La gente está pidiendo perdón. Los cristianos que ya están trabajando en el marco de la paz, v avanzando eso y debe seguir promoviéndose, por lo menos las instituciones del gobierno que tienen para vigilar, lo que hacen es negociar el espacio que ellos tienen para vigilar que se cumplan con cuidar el medio ambiente, mejor negocian el espacio, necesitamos personas conscientes que todos necesitamos vivir en paz, los animales, todos, el medio ambiente y nosotros. Y eso hay que promoverlo hermano, desde el restaurante para poder comer tranquilamente.

R: Poner música suave y en las escuelas sobre todo, a nivel de la educación primaria y secundaria, a nivel de las universidades.

AAC; Así es, nosotros hemos colaborado con algunas relaciones, al menos con el padre Checho Alas, un sacerdote salvadoreño que ahora vive en los Estados Unidos y el trabaja en el marco de la paz dando videoconferencias. La universidad URACCAN tiene un modulo de educación sobre la paz.

R: ¿Entonces para usted sin trabajar el tema de la paz no hay desarrollo integral?

AAC: No hay desarrollo, hay desarrollo pero sólo vemos calles, caminos, puentes, pero necesitamos ser pacifistas. ¿Pacifistas para quienes? Todos somos llamados a ser pacifistas, todo cristiano es llamado a ser pacifista, o sea, no es que nacen los pacifistas, que hay que ir a la universidad para salir de pacifista, no, es un principio, como cristianos todos nosotros necesitamos, dijo el Señor, ser miembros de las comisiones de paz, porque él dijo: “Bienaventurados los pacificadores porque de ellos es el reino de Dios”.

R: ¿Usted se siente satisfecho por su labor desarrollada a favor de la paz en Nueva Guinea?

AAC: Yo sigo trabajando por la paz. Me toca contar la experiencia vivida, elaborar algunos materiales para dar talleres en El Salvador, en México y en algunas iglesias de los Estados Unidos. Vieras que interesante, un pastor de una iglesia de Estados Unidos escuchó sobre el trabajo de un pacifista, y al final dice el pastor: “pero qué difícil es ser pacifista”. Le preguntó a un hermano de Nueva Guinea, ¿por qué usted es comisionado de paz?, ¡porque soy cristiano!, y dice el reverendo Don Smith de Estados Unido: “pero yo soy el reverendo, soy el pastor de una iglesia y no tengo el valor de hacer lo que este hombre hace, entonces quiere decir que no soy cristiano todavía”. Y lloraba, se sentía incomodo porque no estaba cumpliendo a lo que ha sido llamado. Nosotros como comisionados de paz hemos podido llegar a varias partes.

R: Transmitiendo la experiencia vivida en Nueva Guinea.

AAC: Sí, porque antes sólo se escuchaba lo que escribía Marcus Schupi que escribía sobre los conceptos de paz. Ahora hay muchos escritos de la historia de la Comisión de Paz de Nueva Guinea.

R: De la que usted es protagonista.

AAC: En la que hemos participado y es un honor que mi nombre esté allí. Por ser pacifista.

R: Muchas gracias Arsenio y esperamos tener paz duradera en Nueva Guinea.