Seguidores

lunes, 13 de diciembre de 2010

HÉROES, DOS SIN NOMBRE

Rostros de alegría, satisfacción por el deber cumplido. La utopía revolucionaria, lucha incesante por construir un mundo justo, sin pobres ni ricos, en el que todos, sin excepción, accedieran a educación, salud, empleo, vivienda; igualdad de oportunidades para mujeres y hombres, sin exclusión. Sueños eternos para convertirlos en realidad.

Habían estado en la comunidad de Tasbapounie apoyando la construcción de escuelas y puestos de salud, después de la guerra de liberación del año 1979. Una misión encomendada a ellos por el Frente Sandinista de Bluefields, escogidos por su convicción, por su entrega, por militantes aguerridos e históricos.

Carlos Eddie Monterrey, de pie a la izquierda, carga sonriente una alforja llena de ilusiones, las mismas que aún lleva insistente en sus hombros; incansable promotor de la cultura y esperanzado por ver un Bluefields diferente. Ricardo Flores, llamado “Chop Chow”, cruzada en su testuz sostiene la hamaca que lo acogió en los momentos de descanso después de largas jornadas de marchas y trabajo.

En el centro, abrazados como hermanos, Cesar Álvarez Arce y Roger Gutiérrez. Cesar pasa su brazo sobre los hombros de Roger y con su mano izquierda sostiene el fusil BZ que Roger, a la vez, mantiene aferrado a nivel del cargador, mientras que con su brazo derecho lo abraza. Un abrazo para siempre, de hermanos en lucha, que con el paso del tiempo se convirtieron en hermanos de sangre al procrear Ivette, hermana de Cesar, un hijo de Roger.

Abajo, en cuclillas, el primero a la izquierda es David Lumbi; levanta su mano empuñada en señal de satisfacción por el deber cumplido, simbolizando la victoria. A su lado, la única mujer, Bárbara Campbell, con una sonrisa que sobresale a la de todos; cubre su cabello rizado con un pañuelo y en su hombro derecho sostiene un bolso repleto, abundante de esperanzas, mientras su muñeca izquierda descansa en el hombro derecho de Mateo Brack quien carga el peso de su mochila, compañera inseparable de múltiples misiones y receptora de lo esencial, lo básico para movilizarse en cualquier momento ante el llamado del deber militante.

De pie, al lado de Roger Gutiérrez, aparecen dos desconocidos, arcanos en la memoria viva de Carlos Eddie y Roger. Nadie sabe sus nombres. Dos soldadores que trabajaban en el puerto de El Bluff y que los movilizaron junto a ellos, héroes sin nombres.

Al regresar a Bluefields, después de varios meses de ausencia, la cámara fotográfica de Mariko Lockart, una norteamericana que trabajaba para el periódico SUNRISE en Bluefields, captó el momento para la eternidad, frente al Colegio San José un día del año 1982.

La foto, guardada con recelo por Ivette Álvarez, hermana de Cesar, mi primo. Se la mostré a Carlos Eddie Monterrey en Bluefields y en su rostro descubrí la alegría de volver a ver a sus compañeros de lucha, muchos de ellos descansando para siempre. Ahora la foto es de ustedes, es de todos. Ojala un día alguien reconozca a los sin nombre y espero que los Sandinistas de Bluefields la copien, la multipliquen, la amplíen y la cuelguen en la oficina del Comité Regional como un tributo a ellos, para que el tiempo no borre su lucha, los motivos y aspiraciones de estos héroes.


Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS.
Jueves, 09 de diciembre de 2010