miércoles, 15 de junio de 2011

EL FSLN ESTÁ DE DUELO EN NUEVA GUINEA

Escribía cuando sonó el timbre del teléfono. Era Aster, mí hijo. Por lo general no llama, nos visita por las mañanas. ¿Qué pasó?, le pregunté. “Hubo un accidente, se murió el Machín y Rosales”, contestó. Dejé de escribir. Minutos después llamó Ronald Jr. “Ya te distes cuenta, se murió el Machín”, dijo.

Marvin González González, llamado con cariño “el Machín” por su baja estatura, trabajó como conductor de Ayuda en Acción por diez años. Se convirtió en un amigo inseparable, donde yo iba estaba a mí lado. Aun, cuando viajaba a Laguna de Perlas o Kukra Hill, por el río me acompañaba. En la casa lo mirábamos como un miembro más de la familia, querido por todos. Mi nieto Alex, cuando comenzó a hablar, una de sus primeras palabras fue “Machín”.

En los frecuentes viajes que hacia a Managua también se convirtió en amigo de mis amigos. De Mariano, de Tilo, de el Pollo, de Jimmy, de todos. Cuando nos encontrábamos en un lugar de costeños o en cualquier restaurante, Marvin ocupaba una silla más. Nunca le dí trato distante como hacen muchos con los conductores, nunca lo dejé esperándome en la camioneta mientras disfrutaba con mis amistades. Nunca se sentó en una mesa que no fuera la que yo ocupaba. En los hoteles siempre ocupaba una habitación al lado de la mía. Nunca le puso peros al trabajo. Si tenía que salir de madrugada a Rivas u Ocotal siempre acudía puntual. Excelente conductor, siempre estaba atento al vehículo. Cualquier ruido extraño que detectaba en la camioneta provocaba insistencia de su parte para el chequeo. “Nunca se sabe”, decía. “Este es mi machete”.

Cuando viví por muchos años solitario en Nueva Guinea, antes de que mí mujer se trasladara con los chavalos, alquile una casa al lado de la suya. Se cruzaba el patio cuando descubría que había llegado, siempre estaba atento. En esos tiempos, bebíamos guaro junto con otros que también vivían solos en Nueva Guinea y los viernes nos trasladábamos a Juigalpa. Para no aburrirnos, todas las semanas se inventaban fiestas “de traje” y en mi ausencia estaba pendiente de la casa.

En una ocasión, al cruzarse de noche la pista de aterrizaje en busca de su casa, lo golpearon hasta dejarlo inconsciente. Cuando me di cuenta salimos disparados al hospital a verlo con otros del trabajo, entre ellos la Dra. Viñet Roses, una española que nos apoyaba en controlar un brote de Leishmaniasis y el Dr. Rigo Sampson, el “doctor de los pobres”. Estaba postrado en una camilla y al verme se levantó y dijo: “estoy bien, ya estoy listo” y cayó desmayado. Lo trasladamos de emergencia al hospital de Juigalpa con una herida profunda en el occipital.

Al cerrar el proyecto impulsado por Ayuda en Acción, en el año 2007, se trasladó a trabajar a Matiguas. Luego de unos meses regresó a Nueva Guinea y comenzó a trabajar en el Comité Departamental del FSLN como conductor de “Payo”, Rafael Rosales. Siempre daba una vuelta visitándolos y en broma le dije una vez a Payo “ideay, sólo falta que me contrates para que el equipo de Ayuda en Acción esté completo” porque junto a Marvin también trabajaban en el Comité, Wilfredo Jirón e Hilario Amador, quienes fueron promotores sociales en el proyecto.

Un día de estos, hace dos semanas, Marvin me llamó por teléfono y con entusiasmo me dijo: “te he recomendado para que manejes un proyecto de cacao que van a impulsar en Nueva Guinea, sólo vos podes manejar eso”. Gracias por acordarte de mí, le dije. “Para eso son los broders”, contestó.

El accidente ocurrió hoy por la mañana. Antes de salir al empalme de la Curva, en la bajada de la Coneja, impactaron contra una rastra. Falleció con sus manos sosteniendo el timón de la camioneta junto a Rafael Rosales y Paula Valle.

Dos amigos se han ido. Así es la vida, nadie es eterno como dice la canción. Se me han adelantado. Tengo que asistir a la vela para acompañar a sus familiares en estos momentos de dolor. Tres militantes se han ido. El FSLN está de duelo en Nueva Guinea.


Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS
Miércoles, 15 de junio de 2011