miércoles, 31 de enero de 2024

UN POEMA CON PALOS EN LLAMAS

 


Como una estrella de mar con volcanes de arena

que lleva entre los tubérculos de su espalda.

Como hilachas de algas marinas ondeando conta la corriente

sobre un coral de abanico en el fondo del mar.

Como una mantarraya nadando a sus anchas,

con peces que limpian su piel a cambio de protección.

Como la damisela que aletea alegre y nerviosa,

mirando constantemente su reflejo en la inmensidad de una pecera.

Como una tortuga Carey desovando entre cocoteros

en la playa de arena blanca de los Cayos Perlas.

Como la cola de golondrina alimentándose de zooplancton

en estado de alerta entre laderas del banco de coral.

Como amante enamorada que espera ansiosa en el muelle

al marinero que carga un bolso de ilusiones pintadas de azul.

Como mujer solitaria a la vista de otros que llora y canta

de alegría para llenarse de coraje y reírle a la vida.

Ella que no tiene casa, ¿Dónde está la casa que no tiene?

En su hoguera, ¡está ardiendo, está ardiendo!

Frente al fuego, ella escribe un poema con palos en llamas que comienza así:

Como una estrella de mar …

 

25 de Enero de 2024

Foto: Internet.

martes, 23 de enero de 2024

¡HASTA LA VISTA, BABY!

 



Ella se fue, mas pervive en cada rincón,

en el café matinal, en nuestro diálogo común.

Sueños compartidos, risa amanecida.

En la mirada, su presencia aún florecida.

 

Puky gira, buscando su compañía.

Silencio brutal, pero en mi mente ella guía.

Diálogo lleno de recuerdos, palabras repetidas,

"¡Ya van tres!", eco que no se olvida.

 

Su risa, corre corre, eco telefónico,

en la oficina, su voz, un lazo simbólico.

Regaño a los perros, pasos en corredores.

Sombra y luz, su esencia en todos los colores.

 

En su ausencia, llena el vacío con fuerza.

La dicha de ser parte de ella, mi fortaleza.

Decidida, con mirada al futuro, camina,

entre estatuas grises, ¡hasta la vista, baby!, se encamina.



23 de Enero de 2023.

Foto: Internet


domingo, 14 de enero de 2024

VIVIMOS INMERSOS EN HISTORIAS

 


Platón creía que somos presos de nuestra propia visión del mundo, como los personajes lo son de su propia historia. Es innegable que pasamos un alto porcentaje de nuestras noches y días escuchando, leyendo, atendiendo y formulando historias. Y lo hacemos mucho más de lo que nos damos cuenta.

Primero están las narraciones que nos brinda la literatura; aunque nos quejemos que se lee poco y mal, la mayoría de las personas que saben leer y escribir han aprovechado esta capacidad para consumir crónicas, cuentos y novelas.

Luego, debemos mencionar las formas más importantes de consumo narrativo que han desplazado a la lectura: el cine y la televisión. Estas industrias están entre las más grandes del mundo, porque deseamos y necesitamos que nos cuenten historias. Así que sumemos al tiempo de nuestras lecturas el tiempo que pasamos en el cine, más el que pasamos consumiendo series o películas frente a cualquier pantalla y, por supuesto, en las redes sociales.

También hay que añadir que nuestra conversación sería imposible sin escuchar y contar historias. Casi cada vez que empezamos a platicar con alguien los hacemos invitándolo a contar una pequeña historia. “¿Cómo estás?”, “¿Cómo te fue?”, “¿Qué pasó con…?”. Todos los días formulamos preguntas de este tipo, que los demás responden con frases hechas o, si hay tiempo y confianza, pequeñas historias casi siempre provisionales o inacabadas, puesto que siguen sucediendo. Desde luego, con frecuencia similar son los demás los que nos hacen preguntas y nosotros quienes las respondemos. La buena conversación está hecha de historias y de reciprocidades.

Además, está el tiempo que dedicamos noche tras noche a nuestros sueños (aunque, en sentido estricto los sueños no tienen secuencia narrativa, pero es al recordarlos cuando les damos temporalidad). Pero ya sea al soñar o al evocar nuestros sueños, todos somos dramaturgos de nuestros anhelos y nuestros temores. Nos soñamos como si no fuéramos nosotros quienes soñamos, sino una tercera persona: nos vemos desde afuera, con una perspectiva imposible en la vigilia, como si nos miráramos a través de una cámara emplazada a metros de distancia, o como lo haría un autor escribiendo en tercera persona. Todos, hasta las personas menos dotadas de imaginación y vocación literaria, somos visitados cada noche por las musas. Mientras el cuerpo descansa, nuestra inteligencia se embarca al turbulento mar de la inconsciencia, en el que nuestra experiencia se combina, se recrea y se decanta; cuando arriba al puerto de la consciencia, podemos contar nuestros sueños como historias.

Todavía nos falta añadir otro tipo de historias a las que dedicamos más tiempo que a todas las demás: casi ocho horas diarias, según algunos estudios. Me refiero a las cavilaciones o ensoñaciones diurnas; a esos pasajeros estados mentales en los que nos imaginamos lo que podría suceder si hiciéramos tal cosa o si nos pasara tal otra. Especulamos casi sin descanso acerca de circunstancias hipotéticas a las que podríamos tener que enfrentarnos, mismas que ensayamos en nuestro efímero teatro mental. Deseos, temores, esperanzas, preocupaciones, posibilidades, sueños tontos, se escenifican una y otra vez, así sea fugazmente, en nuestra mente. Cada una de estas ensoñaciones diurnas dura en promedio 14 segundos. Parece poco, pero tenemos cerca de 2,000 diarias; de ahí que equivalgan más o menos a una jornada laboral.

No hay duda: pasamos una gran parte de nuestro tiempo inmersos en historias.

 

14 de enero de 2024 (un día antes de comenzar el año, pero esa es otra historia).

Fuente: Boullosa, Pablo. El corazón es un resorte: Metáforas y otras herramientas para mejorar nuestra educación.

Foto: Internet.


martes, 9 de enero de 2024

UN HOMBRE SOLITARIO

 




En la soledad del hombre, su amada se ha ido,

a tierras lejanas, dejando un vacío escondido.

Día a día, sus nietos y sobrinos lo acompañan,

a veces presentes, a veces en la distancia que empañan.

 

En el patio, entre la niebla revisa las plantas de quequisque,

corta cocos y naranjas con manos que buscan alivio.

Habla con las hojas, les confiesa su amor ausente,

abraza un árbol como si fuera la presencia que él siente.

 

Mira al cielo, suspira, lágrimas recorren su piel,

un eco de tristeza, un susurro del laurel.

De un lado a otro, camina sin descanso,

grita el nombre de ella, su eterno encanto.

 

Piedras lanza al zanate, maldiciones en el aire,

enfrenta la naturaleza, a su modo, sin temor a desaires.

Canta el gallo, desafiante en su alboroto,

el hombre grita su lamento, su desahogo.

 

Al atardecer, chavalos corren alrededor de su morada,

él les grita con furia, una mezcla de pena guardada.

"Dejen de joder", resuena en el viento,

sinfonía de soledad, en su triste lamento.

 

15 de diciembre 2023.

Foto: Internet..

miércoles, 3 de enero de 2024

LO MEJOR Y LO MÁS LEÍDO DEL AÑO 2023

 



1. Lo mejor (según mi perspectiva) y menos leído:

 

1.     De qué hablamos cuando hablamos de la muerte.

2.      Mujer del pasado.

3.      La playa de los recuerdos.

4.      Atrapando el futuro.

5.      En la piscina de la colina.

6.      En el corazón de la isla del mar.

7.      Fragmentos y astillas.

 8.  Érase una vez en Nueva Guinea.


2. Lo más leído (Muchas gracias):

 

1.      A mis nietos.

2.      Un lugar lodoso con olor a pólvora.

3.      Reynaldo y su carretón.

4.      Mayo venga ya.

5.      Cuando éramos chavalos.

6.      El litoral de la Costa Caribe de Nicaragua.

7.      Desde el mostrador de una ferretería.

 

3. El Archivo 2023: Pueden visitarlo.

En el blog se encuentran archivados los 39 post realizados en el año 2023, entre cuentos, poemas y crónicas.

 

Feliz 2024

 03/02/2024