lunes, 20 de febrero de 2023

A LOS LECTORES DE SUEÑOS DEL CARIBE

 


Queridos lectores de Sueños del Caribe:

Es un verdadero honor y una alegría poder escribir estas palabras de agradecimiento a todos y cada uno de ustedes que han hecho posible que nuestro blog alcance la maravillosa cifra de 500 mil visitas. Gracias a su apoyo y constante interés, hemos logrado consolidarnos como uno de los sitios web más destacados en la difusión de relatos, anécdotas y crónicas sobre la vida y cultura del Caribe nicaragüense.

“Hemos logrado consolidarnos como uno de los sitios web

 más destacados en la difusión de relatos, anécdotas y crónicas

 sobre la vida y cultura del Caribe nicaragüense”.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a todos aquellos que han seguido nuestro blog a lo largo de estos años. En especial, a los más de 1,200 lectores que han dejado comentarios acertados y valiosos, enriqueciendo nuestras publicaciones y creado una comunidad comprometida con el conocimiento y el entretenimiento.

Agradezco especialmente a los lectores de Nicaragua, Estados Unidos de Norteamérica, Canadá, México, Centroamérica, Suramérica y Europa, en especial a los de España y Alemania, por su apoyo constante y su interés en nuestras historias. También quiero agradecer a los lectores de la ciudad de Bluefields, Nueva Guinea y El Bluff de Nicaragua, lugares que forman parte de nuestra identidad cultural e inspiran nuestros escritos.

Gracias a ustedes hemos construido una comunidad de personas interesadas en la cultura, la historia y las costumbres del Caribe nicaragüense. Es gracias a su compromiso y apoyo que nuestro blog ha crecido y se ha consolidado como un espacio de difusión de la diversidad cultural y el conocimiento.

“Hemos construido una comunidad de personas

interesadas en la cultura, la historia

y las costumbres del Caribe nicaragüense”. 

Quiero reiterar que este blog es de ustedes y para ustedes. Seguiré compartiendo relatos, anécdotas y crónicas en los años por venir, y espero que nos sigan acompañando en este camino. No podemos agradecerles lo suficiente por su interés, apoyo y participación en este proyecto que nació con la intención de difundir la riqueza cultural del Caribe nicaragüense.

Gracias por ser parte de nuestra comunidad y por ayudarnos a hacer realidad el sueño de compartir nuestras historias con el mundo.

Que la magia del Caribe siga inundando nuestras vidas y nuestras mentes con sus colores, sus sabores y su música.

Con todo mi agradecimiento y aprecio,

 

Ronald Hill Álvarez
Sueños del Caribe.
Foto Propia: El Sol entre islas, frente a El Bluff


domingo, 19 de febrero de 2023

DESDE EL MOSTRADOR DE UNA FERRETERÍA

 


Estoy en el mostrador de una ferretería. He llegado hasta allí de urgencia, como si de una farmacia se tratara buscando algo apremiante. Limpiaba el cielo raso de la casa: un poco de cloro en agua dentro de la bomba de mochila para asperjarlo, después pasarle un cepillo de plástico con detergente, luego mojarlo con agua suficiente y, al final, secarlo con un trapo, un pedazo de toalla vieja. Cada sección iba quedando reluciente, pero el cepillo se quebró y tuve que buscar uno nuevo.

Atienden a un cliente que se ha anticipado por unos segundos. Al lado izquierdo del hombre, un hombre de pelo corto y densa barba oscura, se encuentra un anciano canoso.

Buenos días, busco una manguera, dice el hombre de barba.

“Tenemos de varios tipos y precios”, contesta un chavalo que sale del fondo, entre anaqueles que sostienen potes de pintura, martillos, destornilladores, llaves, sierras, palas y picos en el suelo, alambre de púas estibados en torres de cinco rollos, cemento, perlines y muchos artículos que dan la impresión de un descontrol total.

Percibo un aroma mixto, una mezcla de olor terroso, metálico y químico, que se desprende desde las entrañas de la ferretería.

Muéstrelas por favor, contesta el hombre de barba.

Una mujer está sentada frente a un escritorio, con varias facturas en sus manos. Vuelve la mirada hacia el chavalo y, con la vista y un simple gesto de cabeza, le indica que proceda. Con la mano señala el anaquel donde se encuentran.

Es la jefa de la ferretería, pienso.

El chavalo sigue la orden de prisa. Sube en una escalera y se apoya en el penúltimo peldaño de los cinco que la constituyen. No es alto, tiene una altura mediana, quizás unos cinco pies y cinco pulgadas de alto y se sostiene del anaquel para bajar cada una de las mangueras enrolladas, cubiertas en la parte externa de plástico transparente. La mujer se levanta y recibe un rollo. El chavalo baja de la escalera con otro, camina y los coloca sobre el mostrador de vidrio.

“La de 6 metros vale 150 córdobas, y esta que mide 12 vale 300”, dice dirigiéndose al hombre de barba.

Y esa, la más grande, responde, señalando hacia el anaquel.

El chavalo calla. Vuelve la mirada hacia la mujer. La mujer deja la silla y se acerca al mostrador. Es una mujer mayor, su edad oscila entre los 55 y 60 años. No sonríe, está en su trabajo, en su negocio.

“Esa, la más grande, vale 900. Mide 30 metros”, dice.

No le dirige la mirada, ningún tipo de empatía manifiesta, nada, absolutamente nada, actúa como si fuera un robot controlado por inteligencia artificial, pero le habla al hombre mayor, de unos 75 años con ojos azules y canoso, que está pendiente de lo que sucede y le ofrece una silla. El hombre dice que no, que va a regresar más tarde, pero no se aleja, sigue allí clavado de pie frente al mostrador, a lado izquierdo del hombre de pelo corto y barba densa.

Muéstrela, dice el hombre.

El chavalo vuelve a buscar los ojos de la mujer y ella se los obsequia con un plus que no logro atrapar. El anciano sigue atento. El chavalo, como si recibiera una inyección de entusiasmo, sale disparado hacia el anaquel en busca del rollo de manguera.

La mujer ha tomado un trapo y limpia el mostrador, le pasa el trapo en círculos, círculos hacia la derecha y círculos hacia la izquierda. No conversa, está concentrada en el chavalo, no en el mostrador. Ella, aun cuando no puede verlo, porque se encuentra a su espalda, sigue sus movimientos y los sonidos que genera al subirse a la escalera, tomarse del anaquel, bajarse con el rollo más pesado y caminar hacia el mostrador. Justo en el instante en que el chavalo levanta el rollo para ponerlo en el mostrador, ella regresa la mirada, una mirada controladora y de satisfacción.

El anciano sigue expectante como esperando la réplica de un terremoto. Sus ojos azules se han fijado en la billetera del barbudo cuando la sacó del bolsillo. La mujer respira profundamente y regresa al escritorio. El chavalo se retira del mostrador, va hacia un anaquel y toma cosas que las vuelve a acomodar en el mismo sitio.

El hombre de barba densa hace cálculos en la calculadora de su teléfono móvil.

“¿Va a necesitar factura?” pregunta con un tono de seguridad, desde su silla de alto respaldar como si se tratara de la silla de una reina, la reina de la ferretería.

Explíqueme por qué varía el precio del metro de manguera. En los rollos de 6 y 12 metros, el metro tiene un valor de 25 córdobas y en este rollo lo cobra a 30 el metro. Debería de ser un poco más barato porque compro más metros de manguera, por docena sale más barato, dice el barbudo.

El chavalo y el viejo miran a la mujer, la mujer no regresa la mirada, está poniendo papel carbón sobre la copia de la factura.

“Ya le digo”, contesta y hace cálculos en la calculadora de escritorio.

No hay más clientes, estamos solamente los cinco en la ferretería. El chavalo se ha quedado inerte y el viejo de ojos azules ha apartado la vista y se voltea para mirar hacia la calle.

“Tiene usted razón, me he equivocado”, dice.

El viejo gira y la mira con los ojos mucho más azules, como si el resplandor del sol proveniente de la calle ha borrado pigmentos rojos de su esclerótica. El chavalo ha desaparecido entre los anaqueles.

“Se la dejo en 800 córdobas, ¿qué le parece?

Genial, contesta el barbudo.

El viejo sonríe, el chavalo regresa desde el fondo donde se había perdido y la mujer entrega la factura. El hombre de barba le da el dinero y se retira sin decir gracias. Sube a una camioneta que está estacionada frente a la ferretería y se aleja hacia el este.

“Y usted qué desea?”

Un cepillo de plástico, contesto.

La mujer me mira sin simpatía, robotizada y le indica al chavalo la sección de los cepillos con los mismos gestos.

“Son 120 córdobas” dice el chavalo al regresar al mostrador.

“¿Necesita factura?” pregunta la mujer desde su silla.

No, no necesito, respondo y el chavalo recibe de ella y me entrega el cambio de los 200 córdobas con que he pagado.

Muchas gracias, digo y me dirijo al jeep. Nadie, ni la mujer, ni el chavalo responden. El viejo de ojos azules me mira con esa mirada blanquecina que le ha provoca la luz de la calle.

Entro al jeep y sintonizo la radio. El locutor habla sobre la escasez de huevos en un país frío, y dice que hace dos años el precio de la cajilla valía tres dólares, pero ahora nueve, el triple. Y del queso ni se diga porque los productores no se benefician del alza, sigue diciendo. Desde la ventanilla veo a la mujer dándole instrucciones al chavalo y el viejo, ahora, está sentado en una silla.


18 de febrero de 2023.

Foto propia.

 


martes, 14 de febrero de 2023

EN EL DÍA DEL AMOR Y LA AMISTAD

 


¡Feliz día del amor y la amistad, amigos y amigas! Hoy es un día para celebrar el amor que compartimos, ya sea romántico, platónico o familiar, y para recordar lo importante que son nuestras amistades en nuestras vidas.

Es cierto que estos últimos años han sido difíciles para muchos de nosotros, pero también nos han demostrado cuánto necesitamos la conexión humana y el apoyo de nuestros seres queridos. Agradezcamos a aquellos amigos y amigas que han estado ahí para nosotros durante los momentos más difíciles y celebremos los momentos felices que hemos compartido juntos.

El amor y la amistad no solo se tratan de regalos y cenas caras, sino de pequeños detalles que hacen que la vida sea mejor. Un mensaje de texto para preguntar cómo estás, una llamada telefónica para escuchar cómo te fue en tu día o una sonrisa y un abrazo cuando te ven. Son estas pequeñas cosas las que hacen que nuestras relaciones sean significativas y duraderas.

Hoy, aprovechemos la oportunidad para mostrar nuestro aprecio a aquellos que nos rodean. No solo a nuestras parejas románticas, sino también a nuestros amigos y familiares. Demos gracias por las personas que nos han apoyado, amado y cuidado en cada etapa de nuestras vidas.

Para aquellos de ustedes que están solteros en este día, recuerden que el amor no se trata solo de estar en una relación romántica. El amor también se encuentra en la amistad, la familia y la conexión que tenemos con los demás. Celebren las relaciones que tienen en sus vidas, y estén abiertos a nuevas conexiones en el futuro.

Recordemos que el amor y la amistad no son solo para un día, sino para toda la vida. Hagan el esfuerzo de mantener sus relaciones y de nutrirlas con tiempo, atención y cariño. Es en las relaciones significativas donde encontramos la felicidad y el propósito en nuestras vidas.

Así que, amigos y amigas, en este día del amor y la amistad, celebremos las relaciones que nos hacen felices, apreciemos a aquellos que nos han apoyado y amado, y sigamos construyendo conexiones significativas en nuestras vidas.

¡Feliz día del amor y la amistad!


14 de febrero de 2023

Foto propia.

sábado, 11 de febrero de 2023

EN EL CORAZÓN DE LA ISLA DEL MAR

 



El camión lechero pasa velozmente,

el  IFA rebosa de gente hasta en los costados,

pichingas se sacuden al trote del caballo,

estudiantes colorean el camino de azul y blanco,

motocicletas veloces los aventajan.

Afuera hace frío por la niebla,

húmeda y brillante está la grama.

Amanece en Nueva Guinea.

 

Pero yo estaré en la isla del mar Caribe,

en el corazón de la isla del mar,

donde las olas revientan en el arrecife,

explayándose en los cocoteros.

En el patio las gallinas cacarean, el gallo canta,

los cachorros juegan en la hojarasca de naranja y mango,

y Web, mi viejo amigo, grita, grita y grita,

los pescadores zarpan a la mar y no lo escuchan,

cansado, gira y desaparece por el camino de arena blanca.

Saboreo el café colombiano hecho al estilo cubano

y los barcos se alejan en nueva faena.

Allí estoy, allí en la isla del mar, colmado de su calor.

Allí estoy, disfrutando el amanecer.

 

El galopar de los cascos se acerca,

la lechera pasa velozmente,

bajo estrellas durmientes

y rayas rojizas atravesando el cielo.

El hombre con su carreta de bueyes

saluda y dice adiós tarareando 

la misma vieja y triste canción.

Es un nuevo amanecer en Nueva Guinea.

 

Pero yo estaré en su corazón, en la isla del mar,

donde se vive y ama como en ningún otro lugar.

 

10/02/2023

Foto: Arpillera de Nydia Taylor.


sábado, 4 de febrero de 2023

SOLEDAD

 



Soledad viaja cerca y lejos,

su presencia silenciosa como una estrella.

Con un brillo siempre luminoso,

viaja en la oscuridad de la noche.



Su frío abraza a los valientes,

quienes buscan refugio de su cueva diaria.

Pero la soledad también trae consuelo,

un refugio para mi y para ti.



Su belleza reside dentro de cada alma,

brillando sin lugar al que ir.

No temas el camino.



4/02/2023
Foto: Fenómenos de Sergio Orozco Carazo.