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miércoles, 15 de julio de 2026

RESPLANDOR DE PERLAS II

 


La encontró una tarde cualquiera, de esas en que la brisa acaricia con aroma a recuerdos viejos y el cielo parece murmurar lo que uno había olvidado. Caminaba con paso seguro, aunque sin prisa. El cabello suelto dejaba que los rizos jugaran con el viento y, detrás de las gafas oscuras, sus ojos seguían tan vivos como los recordaba. Vestía un vestido ligero que se movía al ritmo de sus pasos y unas sandalias sencillas que no lograban ocultar la elegancia natural que siempre había tenido.

Él la reconoció de inmediato. Dudó apenas un instante. No porque temiera verla, sino porque temía todo lo que despertaba en él. Pensó en seguir caminando y conservar intacta la imagen que guardaba en la memoria, aquella mañana en que el deseo y la ilusión parecieron capaces de derrotar al tiempo. Sin embargo, el cuerpo no olvida. Ya había dado el primer paso antes de que pudiera detenerse.

La última vez que la había visto también caminaba bajo el cielo de Bluefields. Después de muchos años se habían reencontrado y compartieron unos días que parecían suficientes para desafiar al destino. Luego la vida volvió a separarlos. Él regresó a sus caminos de emigrante, a la diáspora caribeña que siempre añora sus raíces, su comida, su música y sus amores. Los años siguieron acumulándose. Llegaron nuevas responsabilidades, nuevas ausencias y canas. Aun así, jamás olvidó el brillo de aquellos ojos negros ni el resplandor de su perla negra.

Cuando estuvo frente a ella sintió que el corazón recuperaba un ritmo que creía perdido.

—¿Sos vos? —preguntó.

Ella sonrió. No era la misma sonrisa de años atrás. El tiempo la había vuelto más serena y profunda.

—Claro que soy yo. ¿Y vos, volviste al fin?

—Sí, volví.

Ella sostuvo la mirada unos segundos.

—Esta vez no te vas a ir así, ¿verdad?

La pregunta llegó suave, pero encontró el lugar exacto donde aún dolía.

—Esta vez no —respondió él.

Comenzaron a caminar por el malecón. A un lado tenían la bahía de Bluefields y al otro la ciudad moviéndose al ritmo de la música de palo de mayo con comparsas celebrando Mayo Ya. El sol descendía lentamente sobre el agua. El viento traía olor a sal, a vegetación verde y húmeda de los Cayos, y a recuerdos. Hablaron poco. No porque faltaran palabras, sino porque algunas historias ya habían sido contadas por el tiempo.

Más tarde tomaron café en la misma casa donde años atrás habían descubierto que todavía era posible enamorarse. La vivienda había cambiado. Estaba mejor pintada, tenía una calle de concreto para llegar hasta ella y el vecindario parecía más poblado. Desde la ventana podía verse el cerro. Ya no conservaba el espeso bosque que ella observaba cada mañana. Las laderas mostraban heridas abiertas y nuevos techos sobresalían donde antes sólo crecían árboles.

La habitación también era distinta. Habían desaparecido las persianas rotas y la cama era más grande. Sin embargo, algunas cosas permanecían intactas. Su risa seguía iluminando el espacio y la mirada de ella conservaba el mismo calor capaz de derribar cualquier defensa.

Mientras tomaban café, ella dejó la taza sobre la mesa.

—Te fuiste sin despedirte.

No había reproche en sus palabras. Sólo memoria.

Él bajó la vista.

—No supe quedarme.

Ella guardó silencio unos segundos.

—Yo sí me quedé.

Aquella frase pesó más que cualquier discusión. Durante años ella había permanecido allí, enfrentando la soledad, los días difíciles y los sueños que no siempre se cumplen. Él, en cambio, había seguido caminando detrás de oportunidades, sobreviviendo lejos, en diferentes lugares.

—No te pedí que esperaras —dijo finalmente.

—Lo sé —respondió ella—. Pero igual lo hice.

No había nada más que agregar. Algunas verdades llegan tarde, pero no por eso dejan de ser necesarias.

Cuando cayó la noche, la conversación se volvió más suave. Hablaron de amigos que ya no estaban, de hijos, de enfermedades superadas y de los pequeños triunfos que la vida concede a quienes no se rinden. Poco a poco la distancia acumulada durante tantos años fue desapareciendo.

Volvieron a encontrarse con la misma calma con que se reencuentran dos viejos caminos. El tiempo había dejado marcas en ambos cuerpos. Él sentía el peso de las canas y algunas molestias en la espalda. Ella acomodaba las rodillas con más cuidado que antes. Sin embargo, la ternura seguía allí, intacta.

Hubo risas cuando aparecieron los primeros calambres y miradas cómplices cuando descubrieron que algunas limitaciones también podían ser motivo de cariño. Ya no existía la urgencia de la juventud. Tampoco la necesitaban.

Las caricias dejaron de ser exploración para convertirse en memoria. Reconocieron la piel del otro como quien regresa a un lugar conocido después de una larga ausencia. El aroma a coco y lo salobre del mar seguían habitando en ella. Él volvió a sentir aquella emoción antigua que lo había acompañado durante años y comprendió que ciertas sensaciones no desaparecen; simplemente aprenden a esperar.

Permanecieron juntos largo rato, escuchando el sonido lejano de la ciudad y el murmullo del viento entrando por la ventana. Nadie hizo promesas. Ya habían aprendido que la vida suele tomar caminos propios.

Mientras observaba el perfil de ella iluminado por la luna, comprendió que el tiempo no había derrotado lo que compartían. Lo había transformado. La pasión que una vez ardió como fuego seguía allí, pero convertida en una brasa tranquila y persistente. Menos impetuosa, quizás, pero capaz de resistir los años, la distancia y las ausencias.

Entonces entendió que algunos amores no regresan para comenzar de nuevo. Regresan para recordarnos quiénes fuimos, cuánto hemos cambiado y por qué ciertos recuerdos continúan brillando cuando todo lo demás parece haberse apagado.

Y mientras contemplaba el resplandor sereno de su perla negra, supo que aquella historia nunca había terminado realmente. Sólo había estado esperando el momento de volver a encontrarse con el tiempo.

 

Mayo Ya 2026.
Foto propia.

jueves, 21 de diciembre de 2023

FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO PARA TODOS Y TODAS

 


Querida comunidad de Sueños del Caribe:

En esta hermosa temporada de Navidad y Año Nuevo, quiero tomar un momento para expresar mi más sincero agradecimiento a cada uno de ustedes. El 2023 ha sido un año excepcional para Sueños del Caribe, lleno de logros significativos y momentos inolvidables.

Superar la marca de 500 mil lectores es un hito que refleja no solo la calidad de los contenidos que compartimos, sino también el aprecio y el interés que han depositado en nosotros. Hemos logrado consolidarnos como uno de los sitios web más destacados en la difusión de relatos, anécdotas y crónicas sobre la vida y cultura del Caribe nicaragüense.

Lo más especial de este año ha sido la construcción de esta maravillosa comunidad que comparte el amor por la vida en el Caribe nicaragüense. Su compromiso y apoyo han sido el motor que impulsa nuestro blog, convirtiéndolo en un espacio vibrante de diversidad cultural y conocimiento.

En el ámbito literario, hemos dado un paso importante al publicar "El Génesis de Nueva Guinea". Este logro no solo representa el arte de bloguear, sino también la persistencia, el esfuerzo y la colaboración de todos aquellos que creyeron en el proyecto. Gracias por su valiosa cooperación, que ha hecho posible dar vida a este libro, e impulsarme a trabajar desde ya para publicar el próximo año uno referido a El Bluff y Bluefields.

A lo largo del año, hemos explorado una variedad de temas a través de más de 36 escritos, ahora disponibles en nuestro archivo. Cada palabra compartida es un pequeño tributo a la riqueza y la diversidad de la región del Caribe nicaragüense.

En este cierre de año, quiero expresar mi profundo agradecimiento a cada uno de ustedes. Que estas fiestas estén llenas de alegría, amor y momentos entrañables junto a sus seres queridos.

 

¡Feliz Navidad y un próspero Año Nuevo para todos y todas!

Con gratitud,

Ronald Hill Álvarez

Sueños del Caribe

21 de diciembre de 2023

Foto: Internet.

lunes, 20 de febrero de 2023

A LOS LECTORES DE SUEÑOS DEL CARIBE

 


Queridos lectores de Sueños del Caribe:

Es un verdadero honor y una alegría poder escribir estas palabras de agradecimiento a todos y cada uno de ustedes que han hecho posible que nuestro blog alcance la maravillosa cifra de 500 mil visitas. Gracias a su apoyo y constante interés, hemos logrado consolidarnos como uno de los sitios web más destacados en la difusión de relatos, anécdotas y crónicas sobre la vida y cultura del Caribe nicaragüense.

“Hemos logrado consolidarnos como uno de los sitios web

 más destacados en la difusión de relatos, anécdotas y crónicas

 sobre la vida y cultura del Caribe nicaragüense”.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a todos aquellos que han seguido nuestro blog a lo largo de estos años. En especial, a los más de 1,200 lectores que han dejado comentarios acertados y valiosos, enriqueciendo nuestras publicaciones y creado una comunidad comprometida con el conocimiento y el entretenimiento.

Agradezco especialmente a los lectores de Nicaragua, Estados Unidos de Norteamérica, Canadá, México, Centroamérica, Suramérica y Europa, en especial a los de España y Alemania, por su apoyo constante y su interés en nuestras historias. También quiero agradecer a los lectores de la ciudad de Bluefields, Nueva Guinea y El Bluff de Nicaragua, lugares que forman parte de nuestra identidad cultural e inspiran nuestros escritos.

Gracias a ustedes hemos construido una comunidad de personas interesadas en la cultura, la historia y las costumbres del Caribe nicaragüense. Es gracias a su compromiso y apoyo que nuestro blog ha crecido y se ha consolidado como un espacio de difusión de la diversidad cultural y el conocimiento.

“Hemos construido una comunidad de personas

interesadas en la cultura, la historia

y las costumbres del Caribe nicaragüense”. 

Quiero reiterar que este blog es de ustedes y para ustedes. Seguiré compartiendo relatos, anécdotas y crónicas en los años por venir, y espero que nos sigan acompañando en este camino. No podemos agradecerles lo suficiente por su interés, apoyo y participación en este proyecto que nació con la intención de difundir la riqueza cultural del Caribe nicaragüense.

Gracias por ser parte de nuestra comunidad y por ayudarnos a hacer realidad el sueño de compartir nuestras historias con el mundo.

Que la magia del Caribe siga inundando nuestras vidas y nuestras mentes con sus colores, sus sabores y su música.

Con todo mi agradecimiento y aprecio,

 

Ronald Hill Álvarez
Sueños del Caribe.
Foto Propia: El Sol entre islas, frente a El Bluff


lunes, 17 de enero de 2011

UN AÑO DE SUEÑOS DEL CARIBE

Puesta de Sol entre las islas de Miss Lillian. El Bluff.©

Hace un año realicé mi primera entrada al Blog Sueños del Caribe. Incursione en el mundo de los “blogueros” propiamente en el día en que mi nieto White Bush Hill cumplía su primer mes de vida. Me lancé a la aventura con el compromiso de escribir todos los días y retomar aquellos escritos antes publicados en los diarios y otras páginas comprometidas con el Caribe Nicaragüense. En esa primera entrada señale: “los temas que trataré de escribir son diversos, principalmente sobre la situación y la realidad de la Costa Caribe de Nicaragua y de mis experiencias personales en diversas situaciones. Trataré de escribir cada día, pero también iré incorporando artículos que antes he escrito y de los cuales algunos han sido publicados”.

Hoy mi nieto lleva en su boca cuatro hermosos dientes que brillan en su sonrisa y comienza a caminar, con cierto temor pero alegre y confiado ante la atención de sus abuelos, padre, madre y tíos. Nos alegra la vida, llena nuestro espacio y nos une cada día más. Pronto lo veré con su uniforme entrando a la escuela y espero verlo por muchos años más, igual que a todos mis nietos.

La aventura de Sueños del Caribe también ha crecido en este primer año. El compromiso, la palabra dada vale mucho y tiene fortaleza, ha dado un giro total en esta nueva etapa de mi vida. Un día de estos escribí “¿Por qué escribes?", tratando de compartir con mis lectores, mis amigos y amigas, el origen y razón de ello. Al inicio, la pasión no había florecido, existía la chispa pero no ardía como hoy. Hoy arde por muchas razones.

En primer lugar por la correspondencia. Les doy mil agradecimientos a aquellos que después de leer una entrada en el blog se toman un minuto de su valioso tiempo para hacer comentarios a lo que escribo. Por muy pequeño que sea, ese comentario, es similar a una brisa que mantiene el fuego ardiendo y da ánimos y fortaleza para seguir adelante. Estoy pendiente de ellos y casi siempre les doy mi respuesta. A ellos y ellas mi total y eterno agradecimiento, son parte de la llama encendida.

En segundo lugar por los seguidores del blog. ¿Qué razón motiva a una persona seguir en un blog los escritos de otro que, en muchos casos, viven en los extremos geográficos de un mismo planeta? Muchas veces me lo pregunto y trato siempre de darme una respuesta esperanzadora. Lo hacen, digo, porque buscan permanentemente algo nuevo, diferente, quieren escuchar la voz, no la mía, de los que aspiran cambiar el orden de las cosas, las voces de otros similares a ellos y ellas, ver a los que no se ven, a los invisibilizados. A mis seguidores, que en un inicio eran contados con los dedos de una mano y hoy llenan la sección del blog donde aparecen, les vuelvo a renovar mi compromiso, ampliado, mejorado, enriquecido en este año con la insaciable manía de escribir.

Hay muchos más a quienes debo agradecer por darle click a mis entradas en el blog. A los miembros de los grupos de las redes sociales, principalmente Facebook, a los de Todo por la Costa Caribe de Nicaragua y Sueños del Caribe les debo las gracias. Seguiré promoviendo y debatiendo junto a ellos por un Caribe Nicaragüense mejor, haciendo propuestas y debates. Gracias a ellos por acogerme y participar.

Debo agradecer a varios amigos y amigas que han dado ánimos para seguir adelante con esta labor. A los que dicen: “qué se come en La Colina que no dejas de escribir, qué haces para carburar tantas cosas en tu cabeza y luego la entregas por nada a cambio”, y a los que me han invitado a participar y debatir en el encuentro de blogs y nuevos medios de comunicación, espacio en el cual logré comprender la dinámica, la riqueza y el valor que tiene el blog, aun cuando lo que escribes es similar a un mensaje que introduces en una botella cerrada y la tiras al mar desconociendo quien lo recibirá y se dispondrá a leerlo.

A la Taña, mi domadora, la que nunca me abandona, aunque a veces tarda, mi compromiso para que cada vez se deslumbre y diga: “me encantó”. A la primer critica de lo que escribo, mi mujer, Emilce, que siempre está pendiente del momento en que surge la primera versión impresa para leerlo y, al ver su mirada, me doy cuenta sí el tiempo que le he robado valió la pena o lo he desperdiciado.

A todos, un compromiso renovado, ampliado, enriquecido de seguir haciendo esquemas, borradores tras borradores hasta culminar un Sueño más del Caribe.


Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS
Lunes, 17 de enero de 2011