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lunes, 23 de marzo de 2020

LA ESCUELITA DE DOÑA CARMELITA



La escuelita de Doña Carmelita Bustamante era una escuela de multigrados que funcionaba en su casa. Estaba ubicada al lado derecho de la esquina de Miss Lilian, antes de dar la vuelta en dirección hacia el sector de la capilla de la iglesia católica. Un andén de ladrillos azules conectaba la casa con el andén principal del puerto y dividía el patio frontal en dos secciones. A su costado derecho había un patio inmenso, sin cercos, cuyos vecinos eran Alberto Gómez y la tienda de Toño Real y Doña Estercita.

La casa era de madera con un tambo alto y, para acceder a ella, se subía por una escalera de unos ochos escalones. El centro de la casa se dividía por una pared, la parte izquierda era el aposento y la escuelita estaba a la derecha; un salón con tres ventanas, una frontal y dos laterales, con pupitres de gavetas y una banquita para dos alumnos, dispuestos frente al escritorio que estaba contiguo a la pared divisoria.

Con una regla de madera señalaba las vocales que había escrito con tiza en la pizarra. Los alumnos las repetían en coro después de que ella las leía: ¡aaa!, ¡eee!, ¡iii!, ¡ooo!, ¡uuu! También en coro se cantaba las tablas de sumar y de multiplicar. Revisaba en el cuaderno de los alumnos mayores las tareas del día anterior, y a los que no las hacían les daba varios reglazos en la espalda. “Si no los educan ni en la escuela ni en su casa, en la calle lo harán”, decía Doña Carmelita.

En las paredes de madera colgaban láminas educativas de diferentes animales, peces, el calendario, el mapamundi y de América Central, el abecedario en letras mayúsculas y minúsculas, los números romanos y el cuerpo humano. De todos estos materiales didácticos, el más atractivo era la bolita del mundo que permanecía en el borde del escritorio y permanentemente giraba a punto de manotazos.

El que era atrapado por Doña Carmelita dándole vuelta a la bolita del mundo, pasaba castigado el resto de la clase sentado en una esquina con la cara frente a la pared y con un gorro de orejas de burro en la cabeza.

Además de atender a sus estudiantes, muchas personas del puerto la buscaban para diferentes menesteres porque era una persona servicial y lideresa del puerto, a tal grado que se aventuraba a enseñarle las primeras letras a un montón de chavalos mal portados. A los visitantes los atendía al lado de la cocina, razón por la cual siempre salía del aula a través de una puerta que daba acceso a esa parte de la casa, al corredor posterior y la cocina.

Los chavalos mayores y mal portados no desperdiciaban su breve ausencia, porque apenas la miraban dar sus pasitos cortos y silenciosos en dirección a la cocina y atravesar la puerta, se ensañaban con el castigado tirándole pedazos de tiza, semillas de jocote, pejibaye o mango, según la época de cosecha, y cualquier otra cosa con la que pudieran hacer tiro al blanco para luego, en coro y casi gritos, le cantaban “burro te quedaste en las vacaciones” porque era seguro candidato a repetir el grado.

Regresaba doña Carmelita y el aula estaba en silencio. Un castigado con orejas de burro nunca se quejó de las groserías que le hacían en su ausencia, porque si no corría el riesgo de que lo agarran a coscorrones al salir de clase.

A las diez de la mañana todos salían a recreo, menos los castigados, los de las orejas de burro. Oficialmente duraba quince minutos, pero según las visitas que recibía en el corredor, al lado de la cocina, a veces duraba hasta media hora. No podías alejarte más allá de los límites del patio frontal y de al lado, hasta llegar a la ventecita de Toño Real y Doña Estercita donde vendían empanadas, chicha en botella, leche de burra, bombones y chingongos. Mientras unos compraban otros jugaban frente a la casa con chibolas, pateaban pelotas o “vos la andás”, escondiéndose debajo del tambo, en la bajada al muelle de los pescadores, el murito, y debajo del puente que unía la cantina de Miss Lilian con el andén.

Ese chavalero le daba vida a ese sector del puerto aun cuando la cantina de Miss Lilian permanecía cerrada mientras duraban las clases por la mañana. Si te ibas más allá de lo establecido siempre había un mal intencionado que te delataba con Doña Carmelita y de castigo, al entrar a clases nuevamente, desde la puerta te daba un par de reglazos en la espalda. “Para que haga caso y no sea vago”, decía y todos se reían al verle la cara al sorprendido.

Entre los alumnos de distintas generaciones de Blofeños, doña Carmelita siempre recordaba como al más difícil de todos a Silvio Lacayo Marenco, conocido popularmente como Macho Silvio, quien en un ir y venir a la cocina, se le escapaba en un cayuco de la familia Sambola rumbo a la isla de Miss Lilian a ver a una novia de Rama Cay. "Ustedes deben de portarse bien, no me hagan la vida imposible como él", decía en el salón de clases cuando se repetían casos de indisciplina.

Desde el alto corredor de la escuelita se apreciaba el mar azul de la playa del Tortuguero, los barcos que recorrían el canal en dirección al río Escondido, los guardias en sus quehaceres cotidianos en los guardacostas, los transeúntes en un ir y venir hacia el lado de la capilla y los putales del puerto, y hacia el muelle de la aduana y el de las pangas.

En días lluviosos, cuando nada se ve por la lluvia, únicamente el cielo gris, las olas encrespadas en la bahía por el fuerte viento y la corriente de agua que bajaba del lado de la tienda de Toño Real y doña Estercita, atravesando el andén por una alcantarilla que la desviaba hasta formar una cascada amarilla que reventaba en el suelo del patio del frente de la cantina de Miss Lilian por los siglos de los siglos, convirtiendo una quebrada natural en un socavón profundo por donde corría en forma de una S hasta que se explayaba en la bahía, propiamente frente al muelle de los guardacostas. Por ello habían construido un puente casi colgante que permitía el paso hasta la cantina de Miss Lilian y, los que se dirigían hacia el muelle de los pescadores, debían hacerlo con sumo cuidado por lo resbaladizo que siempre se encontraba la pendiente.

A veces, esos vendavales encontraban a El Africano en frente de la escuelita, empujando su carretilla de mano llamada “salgo cuando quiero”, repleta con la carga que trasladaba desde el muelle hacia el sector de la capilla en su labor de chambero. El Africano metía debajo del tambo la carretilla para que la carga no se mojara y subía al corredor, se asomaba por la ventana impregnado el aula son su aliento etílico. Doña Carmelita, en vez de alejarlo, iba a la cocina, regresaba con una taza de café  humeante que se la daba una vez que se sentaba en el piso del corredor, con la espalda reposando en la pared y sus grandes piernas estiradas, mostrando sus pies descalzos y sus dedos de gigante porque nunca usó zapatos, saboreando su cafecito hasta que pasaba la lluvia.

En la escuelita de Doña Carmelita se cantaba el himno nacional todos los lunes por la mañana. La formación se hacía en el patio de enfrente del salón de clases. Casi siempre llegaba un teniente o sargento de los guardacostas a izar la bandera en un tubo metálico. Era un acto solemne en el puerto y todos los transeúntes, por muy apurados que anduvieran, allí se quedaban firmes, saludando la bandera azul y blanco, mientras Doña Carmelita presidía la ceremonia desde el primer peldaño de las escaleras.

Desde allí, la recuerdo en estado de calma, respirando pausada y profundamente, meditando con su rostro blanco iluminado por el sol, su cabello canoso recogido en una moña y la falda de su vestido largo por debajo de la rodillas moviéndose por el viento al ritmo de la bandera. Esa es la última imagen que tengo de ella después de transcurridos muchísimos años.

Una mañana de verano del año 1963 se presentó mi papá a la escuelita de Doña Carmelita. Allí está tu papá, escuché decir y salí corriendo al corredor. Él estaba allí abajo y haciendo señas me dijo: ¡tírate!, ¡tírate!, y sin pensarlo dos veces me tiré, volé en un gran salto, un salto de felicidad, que aún hoy lo mantengo en la memoria como si viviera eternamente en estado de ingravidez,  hasta caer en sus brazos. Acababa de regresar de uno de sus viajes de pesca y me sentía feliz a su lado. “Vámonos, vas a estudiar en Bluefields”, dijo.

La escuelita de Doña Carmelita Bustamante, hija dilecta de El Bluff por méritos en el área educativa, siguió funcionando con el paso de los años hasta que regresó a Bluefields.

Cuando joven, siendo una bella muchacha, su mamá, doña Franciscana, tenía un comedor en Bluefields. Ella le ayudaba en la cocina y su hermana, Mariíta Bustamante, atendía a los clientes. Allí comió el que sería muchos años después el general Sandino, cuando estuvo en Bluefields y trabajaba en un aserrío situado en la bocana del Caño Negro. Tenía dos hermanos, Joaquín y Beltrán Bustamante. Ambos salían a las calles con un balde a vender los nacatamales que hacía su mamá. Joaquín trabajaba de office boy en una agencia aduanera y Beltrán se convirtió en el compositor más famoso de Bluefields por su canción “Bahía de Bluefields”.

Con el paso del tiempo, Pedro Joaquín Bustamante se convirtió en un próspero agente aduanero de Bluefields porque al fallecer el dueño de la agencia aduanera él se hizo cargo hasta que la compró. En esa época, después de fallecer su madre, Pedro Joaquín  trasladó su agencia aduanera a El Bluff y con él a doña Carmelita y a su hermana Mariíta, quien vivía en su casa ubicada al lado izquierdo de la escuelita.

Cansada por la edad, doña Carmelita regresó a vivir a Bluefields donde murió de vejez. La escuelita desapareció, ambas hermanas y Pedro Joaquín perdieron sus propiedades por invasión de inescrupulosos después de 1979 y, en 1988, el huracán Juana borró del mapa su casa pero aun así, la escuelita de Doña Carmelita sigue viva en la memoria de los que fuimos un día sus alumnos.

22 de Marzo de 2020.
Fotos: Trazos de Internet.

jueves, 13 de agosto de 2015

UN AÑO BRUMOSO



Continuó en su lucha,
agregando letras tras letras,
creando con palabras
imágenes azules como el mar
en su blanca pantalla.

El sistema no hace eco de ello,
no aparta barreras que lo nublan.
Una delgada línea creció,
gotas de sangre explotaron.
Los cimientos se estremecieron,
mazos a su alrededor sonaron.

Fue su último año brumoso.

viernes, 26 de octubre de 2012

¡DESAHÓGATE, ESCRÍBELO!


Natalie abrió la puerta y entró cautelosa a la sala. Se quitó los zapatos de tacón y descolgó la cámara fotográfica de su hombro. Vio el reloj de pared, contrastó la hora con el de su pulsera y se dio cuenta que llegaba con dos horas de retraso. “Estará en casa”, pensó mientras caminaba hacia el comedor. En el respaldar de una silla colgó la cartera y la cámara. Observó dos candelas rojas consumidas, una copa de vino hasta la mitad y otra vacía. En el centro de la mesa sobresalía un jarrón blanco con rosas rojas y una nota reclinada en su base. “Perdóname. Te amo. Robert”. Se inclinó sobre las flores, recogió su cabello liso e inhaló el fresco aroma. Su cutis blanco enrojeció, apagó las luces, caminó hacia la habitación y, al abrir la puerta, la tiró con todas sus fuerzas.

Robert despertó. Dormía boca abajo con las piernas abiertas. Encendió las luces, abrió el closet, tiró bruscamente los zapatos en la zapatera y se sentó en la cama. Percibió a Robert volteándose y al sentir que la acariciaba con los pies se levantó repulsivamente. Se desvistió gradualmente, una ceremonia exquisita que Robert disfrutaba viéndola quitarse la pulsera, la cadena, los pendientes, la blusa, la falda, el sostén y las medias hasta quedar su delgado cuerpo cubierto únicamente por las finas bragas. Recogió el vestuario y lo depositó en un canasto. Apagó las luces, sacudió con la colcha de algodón el lado derecho de la cama y se acostó en el borde dándole la espalda. Robert estiró su brazo y con su mano izquierda acarició su espalda. Una leve sonrisa brotó de su rostro y se cubrió con la sábana sin volver la mirada. Robert insistió y ella, estirando sus largas piernas, lo golpeó en la rodilla. “Me perdonará”, pensó y se acercó a ella hasta rozar su cuerpo. Lo apartó de un codazo, un golpe veloz en su pecho y comprendió que no lo perdonaría, al menos esta noche no lo haría; “es un descontento efímero, similar a los momentos que consume en cualquier bar de Managua”, pensó y se acomodó en su lado.

El timbre del despertador sonó a las seis de la mañana y Robert despertó. La figura de Natalie y su calor estaban adheridos en su costado. Cuando salió de la habitación escuchó la melodía que tatareaba en la ducha, sonrió con la seguridad que lo perdonaría y se dirigió a la cocina. Regresó con el desayuno servido en una bandeja: huevos fritos, pan tostado con mantequilla, mermelada y jugo de naranja. Natalie se cubría con una toalla y frente al espejo del tocador peinaba su cabello fino. Robert colocó la bandeja en el tocador, atrapó su cintura estrechándola contra su cuerpo y acarició su cuello con la mejilla. Suspiró profundamente y la toalla rodó por su cuerpo hasta caer en el piso. Robert buscó sus grandes ojos negros y notó escrito con lápiz labial en el espejo: “Te abandono”. Giró hacia él y se apartó de su lado. Robert siguió con la mirada su frágil figura, la vio vestirse y salir de prisa hacia la calle sin despedirse con la cámara colgada en su hombro.

“No lo sabía, se lo hubieras dicho”, dije. “Me equivoqué, quise su perdón sin palabras”, contestó. Desde ese día no es el mismo; su voz, su mirada y hasta su sonrisa ha cambiado. “No puedo vivir sin ella”, dijo. “Desahógate, escríbelo”, respondí. “No puedo, sin ella no puedo”, agregó. Sigue llamándola por teléfono pero no contesta sus llamadas.

Viernes, 26 de octubre de 2012

jueves, 10 de mayo de 2012

CONSEJITOS PARA BLOGUEROS

Soy poco ducho en el arte de bloguear, pero a través de esta entrada y en base a mi experiencia quiero darte unos consejitos para que los tengas en cuenta.

·         Trata de ser original. La originalidad dará prestigio a lo que blogueas, sin importar el formato que empleas: un video, una foto, un escrito en verso o prosa. En estos tiempos de hiperconectividad, donde casi todo se comparte en la Red, resulta difícil dejar a un lado la tentación de imitar a otros. Esfuérzate y llegaras a ser original.

·         No hagas caso de aquellas recetas que dicen “debes escribir menos de 400 palabras”, argumentando que la gente no tiene tiempo para leer. Si tienes un blog, recuerda que eres libre, no escribes para un periódico que te limita en la extensión del texto. Eso sí, debes escribir con honestidad y compromiso conservando tu propio estilo. Trata de mantener en suspenso a tus lectores para interesarlos y, al final, darles el premio que se merecen por dedicarle tiempo a la lectura. Si lo haces te aseguro que siempre leerán lo que escribes, sin importar el número de palabras que emplees.

·         Olvídate de aquellos blogs que visitaste alguna vez y te sorprendieron, pero que con el paso del tiempo se esfumaron, se “vitriniaron”, perdieron el entusiasmo, se “quemaron” por falta de interés de sus lectores al “elevarse hasta las nubes” con el prestigio que una vez tuvieron. No sigas sus pasos, no te encumbres, son mal ejemplo para un bloguero.

·         Debes dedicarle tiempo a tu blog. Trata por lo menos de hacer dos entradas o post por semana como mínimo.

·         Sorprende a tu audiencia, entrégales de todo. Diversifica tu blog: tu medio de comunicación. No sigas un esquema lineal porque la vida no lo es. En ella encontraras de todo para bloguear si abres bien tus sentidos.

·         Si te encanta criticar al gobierno, a las instituciones del Estado y a las ONG´s, síguelo haciendo, pero no te quedes allí: plantea tus propuestas, tus ideas, tus alternativas de solución a los problemas que afectan a tu país, municipio, ciudad, comunidad y tu familia por muy disparatadas que parezcan. En el arte de la crítica predomina la propuesta.

·         El blog es un medio de comunicación y como tal existe un emisor del mensaje y un receptor. Debes interesarte en cómo reaccionan tus lectores, mantente atento a los comentarios que hacen y trata de responder a ellos aun cuando muchos lo hagan en contra de lo que piensas. Recuerda que siempre estarás expuesto, siempre habrá alguien que quiera destrozarte y debes lidiar con ello. No te alteres, responde con gallardía, recuerda el dicho “lo cortés no quita lo valiente”.

·         Resiste la tentación, por muy “palmado” que te encuentres, de vender publicidad en tu blog. A nadie le gusta que de pronto salte una ventana publicitaria en lo que está leyendo. Si quieres ganar dinero hay muchas otras opciones en la Red. Te aseguro que muchos dejaran de visitar tu blog si lo haces.

·         Si eres usuario de las redes sociales, vincula tu blog con ellas. Puedes hacerlo con Twitter y Facebook. Con esta última puedes hacer una página de tu blog y combinarlo con networkedblogs.  De esa manera tu entrada o post se difundirá rápidamente entre tus amigos y los amigos de tus amigos. Piensa en las redes sociales como si fueran mensajeros que se encargan de trasmitir tu mensaje.

·         No seas egoísta: dale seguir a los blogs que te gustan o frecuentas. Aquellos que valoras positivamente llévalos a tu blog creando una pestaña donde digas “yo sigo estos blogs”, “blogs que frecuento” o “blogs amigos”. De esta manera estarás vinculándote con otros blogs que muchas personas leen. Busca en tu país a otros blogueros, hagan encuentros, organícense para crecer juntos y tener incidencia en políticas públicas. Pueden contactar a GlobalVoices quien seguro los apoyara en sus iniciativas. Si eres Nica lo puedes hacer en los Festivales de Blogs que se realizan cada año.

·         Revisa siempre las estadísticas del blog, ellas hablaran por sí solas sobre tu desempeño.

Si sigues estos consejitos te aseguro que un día llegaras a tener un buen blog. Te deseo suerte y recuerda que bloguear es un pasatiempo, un entretenimiento con el que debes sentirte libre, sin presiones ni traumas. De lo contrario seguirás el camino de los “vitrineros”, de los que se evaporaron por “quemados”.


Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS
Miércoles, 09 de mayo de 2012  

lunes, 26 de marzo de 2012

TRATO HECHO

¿Se acuerdan del Fabricante de Instrumentos Musicales, de José Santos Pérez Ortega? Si todavía no lo conocen, los invito a darle click al vínculo que los llevara a él. Lo que quiero comentarles es que ese escrito sobre él y su arte lo han leído muchos de ustedes y otros visitantes de mi blog. Uno de los lectores me escribió en una ocasión preguntando por él y con mucho gusto le respondí. Luego, con el paso de los días, pedía contactarlo directamente. Visité nuevamente su humilde fábrica, le comenté el asunto, me dio su número telefónico y se lo envié a Cesar Antonio López, el que preguntaba por él.

Resulta que Cesar vive en Pueblo Nuevo, río Wawashang, donde ha organizado un mariachi llamado “Mariachi Getsemaní” y mostraba interés en adquirir varios instrumentos. Luego de que hablaron, José Santos me visitó con una proforma para que se la enviara a Cesar. Un guitarrón con tornillos al estilo mexicano, dos vihuelas de madera preciosa y un requinto con pastilla empotrada, es lo que Cesar requiere. Luego que Cesar recibió la proforma me volvió a escribir, solicitándome entregarle un contrato adjunto a José Santos.

Ayer me visitó el Fabricante de Instrumentos Musicales.  “Hágame el favor de corregir el contrato para firmarlo y poder enviárselo a Cesar”, me dijo con alegría. Le agregué sus datos como número de cédula de identidad, domicilio y corregimos el costo total del contrato que asciende a C$ 13,600.00, para concretizarse en treinta días.

Mientras hacía eso le mostré lo que escribí sobre él, no lo había leído y se quedó sorprendido. “Está bien halado”, dijo y agregó: “me gustan los comentarios de los que lo leyeron”. Luego firmó el contrato, hice su escaneo y se lo envié vía email a Cesar. Al finalizar, José Santos me mostró la última guitarra que ha fabricado y se tiró una rola titulada “Me llamas”.

Al concluir la canción, explicó cómo construyó su guitarra, preciosa, que vale 8 mil córdobas. Al despedirnos, sacó 200 córdobas de la bolsa y extendiendo su mano dijo: “tome, gracias por ayudarme”. Me dejó sorprendido. Será que piensa que necesito coimearle, que hago esto por interés, por sacarle provecho, eran cosas que me pregunté al ver su mano extendida con el billete. “No amigo, no los necesito, con sólo verlo contento por el trato hecho me basta”, le dije y nos estrechamos la mano. Por la tarde recibí un mensaje de Cesar: “Dios se lo pague”, decía.

Ahora me he quedado pensando que este asunto de los blogs, además de satisfacer al que escribe y de gustarle a muchos leerlos, también contribuyen a que conectemos a otros y que puedan hacer negocios. Aquí les dejo la rola del Fabricante de Instrumentos Musicales: “Me llamas”. Dale click.


Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea
Viernes, 23 de marzo de 2012

martes, 28 de febrero de 2012

¿EXISTE COMUNIDAD BLOGUERA NICARAGUENSE?

Una comunidad es, según la vigésima segunda edición del diccionario de la Real Academia Española, entre sus diversas definiciones: 1). Cualidad de común (que, no siendo privativamente de ninguno, pertenece o se extiende a varios). 2). Conjunto de personas vinculadas por características e intereses comunes.
           
Sobre la pregunta, ¿existe comunidad bloguera Nicaragüense?, la respuesta para muchos, principalmente aquellos ligados a grandes medios de comunicación impresos o digitales, sean estos revistas o diarios nacionales, oficialistas o no, es negativa y consideran a los “blogueros” como personas que tienen un espacio, un blog o bitácora, principalmente para evacuar desahogos en contra de empresas, servicios y condiciones reales que afectan su comunidad o derivan en conflictos sociales, culturales, ambientales, económicos y políticos. De tal forma consideran a los blogueros como dispersos, sin cohesión, “disparados”, según la percepción que cada quien tiene frente a la realidad.
           
En septiembre del año 2011, un grupo inicial de diez blogueros organizamos el I Festival de Blogs de Nicaragua. De diez, el grupo creció exponencialmente hasta constituirse en más de ciento diez blogueros nicaragüenses, dentro y fuera del país. El interés común que nos acercó fue la problemática real, muchas veces invisibilizada en los grandes medios de comunicación por la que atraviesan personas y familias que deben unirse al doloroso camino de la migración, con las secuelas que marcan sus vidas para siempre. Esta iniciativa exitosa es un ejemplo concreto de los esfuerzos por crear una comunidad bloguera y muchos de los participantes desde ya esperamos ansiosos una nueva versión del Festival.
           
El argumento esgrimido de atomización podemos irlo descartando. Cuando surge una idea que en consenso respaldamos, existe unidad y nos vinculamos alrededor de ella con nuestros “post” en diversos formatos (una narración, un poema, una fotografía, un video) y desde diversas herramientas: blogger, worldpress, twitter, facebook, que plasman la diversidad de matices y sentimientos, comunicando a los demás nuestra percepción del problema. Si lo hacemos de esa manera, ¿existe cohesión?; entendiendo cohesión como la acción y el efecto de reunirse o adherirse, unión de algo con otra cosa (mi blog diferente al tuyo, al de él y ella pero unidos alrededor de un tema en común), respondo que sí existe. Desde mi perspectiva existe comunidad bloguera, igual que existen otras comunidades: la comunidad lésbica, la comunidad gay, la comunidad católica, la comunidad de alcohólicos anónimos, etcétera.
         
La comunidad, la recíproca colaboración voluntaria, la conciencia de ser parte de una misma realidad, el reconocimiento de objetivos e intereses compartidos, la cohesión espontánea y natural, la asociación y agrupamiento para el logro de objetivos comunes bajo la filosofía de unidad en la diversidad, son aspectos vitales para que los blogueros nos consideremos parte de ella, nos permita continuar creciendo, en número de miembros y mejora de nuestros “post”, y acrecentando fortalezas con el fin de que nuestros detractores se convenzan de una vez por todas que la comunicación no se practica únicamente por periodistas profesionales en los grandes medios de comunicación, escritos y televisivos, y que podemos incidir positivamente en la construcción de una agenda ciudadana muchas veces invisibilizada por ellos.
           
Lo que no existe en la comunidad de blogueros Nicaragüenses son aquellos males que aquejan a casi todas las organizaciones o comunidades. No existe el autoritarismo centralizado y verticalista, no existe un “patrón” que baja “la orientación” difundiéndose como una ley divina entre sus adeptos y todos la ejecutan a ciegas sin cuestionarla, les guste o no. No existen salarios ni prebendas, no existe un horario de rígido cumplimiento, no existe competencia desleal, no existe el protagonismo ni el culto a la personalidad, no existe corrupción.
           
A partir de la experiencia del I Festival de Blogs de Nicaragua escribí “un encuentro sorprendente” y, entre varios puntos señalados, indicaba: “Tenemos resultados que deben ser capitalizados. Podemos seguir haciendo muchas cosas, no hay duda. Todo es cuestión de ganas. Cualquier organización, nacional o extranjera, que pretenda hacer incidencia en políticas públicas perfectamente puede financiarnos un proyecto. Para ello es preciso mantener un espíritu espontáneo, relajado, abierto, descentralizado, con un equipo organizador de apoyo que busque siempre el acercamiento y reconocimiento de la comunidad bloguera para que ésta continúe creciendo”. Lo sigo sosteniendo y podemos lograrlo porque existe la comunidad de blogueros Nicaragüenses y es preciso cambiar la visión de nuestros detractores.

Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS.
Lunes, 27 de febrero de 2012

jueves, 22 de diciembre de 2011

LA NOSTALGIA POR SUS PUEBLOS LA ACOMPAÑARÁ

La conocí por uno de sus escritos. Recuerdo sus bellas descripciones, sus imágenes como grabadas en óleo, su corazón palpitando en el papel, en cada frase y su anhelo por convencer de que somos un mismo pueblo, separado por líneas imaginarias llamadas fronteras. Un pueblo que celebra las mismas fiestas, que disfruta las mismas comidas, los mismos lagos y volcanes, los mismos ríos serenos, la misma música, el mismo cielo, el mismo sol y la misma luz plateada de luna que embruja a su mismo mar.  Un pueblo que sufre los mismos embates de la naturaleza: terremotos, inundaciones y huracanes. Un pueblo que sufre, día a día, golpes poderosos, las pisadas de animales jurásicos en combates frenéticos por ostentar el poder hasta saciarse de la misma sangre. Un pueblo con los mismos rostros, los mismos ranchos, los mismos árboles y las mismas flores. “Qué bella es”, pensé.
           
Luego, con el paso de los meses, participamos en el Festival de Blogs de Nicaragua. Y de allí para acá, nos hicimos amigos. Tiene una amplia sonrisa, de lentes que no necesita para observar con pasión la vida que transcurre a su alrededor. Nos comunicamos por correos, luego a través de mensajes en Facebook y al final por Skype. Al escuchar su voz recordé aquellas imágenes y, al verla, descubrí la alegría y grandeza de su corazón. Nunca coincidimos para estrecharnos la mano ni para conversar acompañados por nuestros cigarrillos y una buena taza de café, gustos que compartimos.
           
Siempre hablamos de nuestras pasiones: escribir. Ella tiene su blog, 1001 trópicos. Ella es Mildred, Mildred Largaespada. En una de nuestras pláticas me dijo que se iba definitivamente para España, a Córdoba, donde vivirá. “Voy por avión hasta Madrid y luego en tren hasta Córdoba”, dijo.
           
Estoy seguro que la nostalgia por sus pueblos la acompañará y desde lo más profundo de su corazón nos regalará en sus escritos, sentimientos renovados de esperanza en el futuro posible, enriquecidos de deseos para ver un día a sus pueblos libres de cadenas y botas sucias que los pisotean. El viaje será difícil, deja una parte de su corazón. La otra se va con su marido y sus hijos. La imagino pensativa, en el avión y en el tren. Las mismas imágenes, los mismos pueblos que describió resurgirán en su trayecto.

Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS
21/12/2011 10:53 a.m.

jueves, 13 de octubre de 2011

UN ENCUENTRO SORPRENDENTE

Estaba a la hora indicada en el sitio acordado, mirando todos los rostros en busca de alguno familiar. Sin dudarlo, pregunté a la bar tender si sabía de la reunión de blogueros y, extrañada, dijo que no. Me acomodé en la barra y pedí un cerveza, “es temprano aún”, pensé.

El viaje de ida, en esos doscientos ochenta kilómetros hasta Managua, fue placentero. Mi hijo Ronald me acompañaba y, a pesar del torrencial aguacero que amaneció inundando calles y carretera como tratando de evitarlo, la emoción del encuentro invadía mi estado de ánimo.

Luego de dos tragos observé a un joven solitario en una mesa que esquivaba mi mirada. Sin dudarlo me acerqué a su mesa y dijo: “Ronald, hillron, Sueños del Caribe”, “sí, el mismo”, respondí, trasladándome con la cerveza a su mesa. Era Néstor Arce. “Te invito a una”, le dije y se rompió el hielo en ese tipo de encuentros donde te conoces solamente a través del mundo virtual.

Minutos después fueron apareciendo los participantes del Festival de Blogs de Nicaragua que unió a más de ciento diez blogueros mediante el tema de migración. Sonrisas, abrazos y besos llenaron el local. Todos eran conocidos entre ellos, jóvenes entusiastas, la mayoría estudiantes de comunicación o profesionales vinculados a los medios digitales. El grupo creció y nos trasladamos a la parte posterior del local, bajo el cielo opaco de Managua. “¿Qué hago entre este grupo de jóvenes?”, me preguntaba, dudando, cuestionándome, escuchándolos, observándolos; la mayoría, con su teléfono móvil en mano, escribían, “tuiteaban”, reían y bromeaban. De pronto, Carlos se acercó, tomó una silla y entablamos conversación. Entre pláticas, sobresalía ella, su voz, su acento, su ronca voz, su sonrisa, su mirada esquiva. “Es ella, no hay dudas”, pensé y en un descuido me trasladé a su lado. “¿Sos vos?”, pregunté. “Sí, soy yo”, respondió, pero sus atributos de comunicadora social y políglota desparecieron, se esfumaron; recordé lo que le dijo el tío Ramón a Isabel Allende: “no temas, siempre piensa que otros tienen más miedo”.

Por insistencia de Néstor nos trasladamos al bar de sus amigos: la Lomita. Al llegar, se unieron otros participantes creciendo el grupo hasta unos dieciséis. En un rincón nos acomodamos, ella ocupaba un sillón como una diosa con las piernas cruzadas, dominando el espacio, la conversación y mi mirada. La gentileza de Natalia, al tratarme como caribeño, en instantes cautivó mi atención y comenzó la parte filosófica que buscaba, prolongándose con Carlos.

¿Cuáles fueron los logros?, ¿cuáles son los resultados?, ¿y ahora, qué sigue?, ¿cuál es la perspectiva?, ¿hacia dónde seguiremos juntos? Eran preguntas que me inquietaban; al hacerlas, la atención focalizada en la diosa dominante desapareció. Aquí algunas de las respuestas que recuerdo y otras reflexiones propias:

  • Sin duda, el propio evento fue un logro, a pesar de ciertos problemas iniciales de coordinación con Globalvoices.
  • Se inscribieron más de 110 blogueros. Muchos no comprendieron que debían hacerlo enviando un correo electrónico a la dirección indicada. Muchos post no fueron incluidos. A pesar de ello, la participación fue alta. Como dice Natalia, de ocho nos convertimos en más de cien.
  • Los medios tradicionales, La Prensa y el Nuevo Diario, abrieron la puerta y varios blogs fueron publicados. Confidencial, en la versión electrónica, también lo hizo al igual que Conexiones. En el futuro se tendría que buscar la forma en que otros medios también se sumen.
  • Ha quedado abierto a los blogueros y twiteros la opción de continuar usando la pagina de Facebook y el hashtag #BlogsNI en sus publicaciones, identificándose como blogueros Nicaragüenses, sin importar su residencia en el país o en el extranjero.
  • Tenemos resultados que deben ser capitalizados. Podemos seguir haciendo muchas cosas, no hay duda. Todo es cuestión de ganas. Cualquier organización, nacional o extranjera, que pretenda hacer incidencia en políticas públicas perfectamente puede financiarnos un proyecto. Sí, un proyecto. Uno que incluya la propia incidencia en el tema definido, recursos para capacitar a los mismos blogueros con el fin de mejorar y otras actividades que en este primer festival han sido limitantes: gastos operativos, movilización y visibilidad.
  • Para ello es preciso mantener un espirítu espontáneo, relajado, abierto, descentralizado, con un equipo organizador de apoyo que busque siempre el acercamiento y reconocimiento de la comunidad bloguera para que ésta continúe creciendo. La responsabilidad de organizar un encuentro presencial y algún taller puede ser asumido por una organización amiga que garantice el buen manejo de los gastos operativos y la cohesión en el marco de los objetivos. En años anteriores se realizaron encuentros de blogs, que podrían ser retomados para el próximo año e incluir a la comunidad bloguera en la definición de los temas a abordar, oportunidades de capacitación, etcétera.
  • Debemos sistematizar la experiencia. Hay algunos intentos individuales que han sido publicados por blogueras en sus post como Mildred y Natalia. Hay que ir más allá, es necesario un encuentro presencial para ello. Un grupo de veinte es manejable. Financiamiento para ello existe, hay que buscarlo, hacer un proyectito y listo.

La noche concluyó casi al amanecer. Al despedirse, la diosa dominante dijo adiós con sus manos. Me levanté de la silla y, atrayéndola, besé su mejilla. Sentí su fresca piel, su aroma embriagador y desapareció. Regresé solitario con un día despejado, luminoso por un sol radiante. Al llegar al empalme de Lóvago recordé que el día anterior habían inaugurado la carretera Acoyapa – San Carlos. Sin dudarlo, hice el recorrido hasta el Pájaro Negro, un tramo recto, sin curvas con el verdor de la vegetación a ambos lados. Puse el CD de Jimmy Cliff y, en estado de repetición, la canción I can see clearly now. La canté, una y otra vez, imaginado en el horizonte a la diosa dominante del encuentro sorprendente.

Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS.
Miércoles, 12 de octubre de 2011

jueves, 6 de octubre de 2011

DÍAS DE ROSQUILLAS

Elisa Martínez
El día de doña Elisa Martínez comienza antes del amanecer: despierta a las tres de la mañana, revuelve el maíz con trozos de queso, carga su carretón y se dirige al molino del mercado municipal de Nueva Guinea. A las cuatro y media está de regreso en la cocina de su casa y comienza a preparar la masa agregándole crema y margarina. Su hija, su nuera y una empleada se ponen a enrollar, hacen las rosquillas, viejitas y empanadas, mientras el horneador atiza el fuego del horno para que, una hora después, comience a recibir las primeras bandejas.

Doña Elisa prepara la masa obtenida de las cincuenta y cinco libras de maíz en cinco porciones en la medida que se va enfriando, porque sale caliente del molino y está pendiente del trabajo de los otros. En el día hace tres horneadas y una tostada, introduciendo en el horno tres veces todas las bandejas. A las seis de la tarde concluye el trabajo del día.

Lunes, miércoles y viernes repite la rutina. En esos días, sus fieles clientes acuden a retirar sus encargos a partir de la una de la tarde. “No saco venta a las calles, aquí las vendo todas, gracias a Dios. Me vienen pedidos de hasta dos mil quinientas rosquillas que las envían a familiares que viven en los Estados Unidos”. Domingo, martes y jueves se dedica a nesquisar el maíz. Comienza a hacerlo a partir de las once de la mañana. “Lo pongo a cocer con cal, no lo dejo muy cocido y apenas pela, lo bajo del fuego”, explica. Entre las dos y tres de la tarde lo deja escurriendo en una pana colador para molerlo al amanecer.
           
Aprendió a hacer rosquillas ayudándole a una cuñada que es de Somoto. Al inicio hacia poquito, unas quince libras de maíz, no tenía quien le ayudara. Lleva quince años ganándose la vida con sus rosquillas. “En los años ochenta no podía hacerlo porque todo era controlado”, dice doña Elisa. Aprendió a hacer rosquillas somoteñas, pero se dio cuenta que a sus clientes le gustan más las que ella hace. Cuando pregunté por la diferencia existente entre las somoteñas y las de ella, me dijo: “Las somoteñas se hacen con el maíz sancochado, le ponen queso entero y muchos le agregan huevo. La masa queda demasiado suave y hay que pasar hasta dos días tostándolas para que queden bien”. “Una vez vino una muchacha de la universidad, estudiante de administración, para hacer un estudio de mi negocio. Le di toda la información, la misma que usted pide, y al final, salió diciendo que no progreso porque soy analfabeta”, comentó con desconfianza.
           
Los costos en que incurre doña Elisa ascienden a C$ 34,526 equivalentes a 1,529 dólares a la tasa de cambio oficial. Estos costos han sido estimados con base en los doce días del mes que elabora sus productos. Los insumos empleados son maíz, queso, crema, margarina, dulce, canela y cal. También se incluye la leña y el pago del molino. La mano de obra empleada corresponde a la del horneador, tres ayudantes (dos familiares, su hija y nuera) y el trabajo de ella. Los insumos equivalen al 74%, la mano de obra al 21%, mientras que la leña y el pago del molino al 5%.

Los ingresos se han calculado con base en las cinco mil unidades que produce en cada horneada. De ellas, el setenta por ciento corresponde a rosquillas, mientras que el restante treinta por ciento se divide entre viejitas y empanadas en igual proporción. Al mes vende un total de 42 mil rosquillas, 9 mil viejitas y 9 mil empanadas. Las rosquillas y viejitas son vendidas a un córdoba, mientras que las empanadas a dos. Sus ingresos totales ascienden a 69 mil córdobas, equivalentes a 3,040 dólares.
           
La utilidad neta de Doña Elisa es de 126 dólares por cada día de rosquillas, mientras que a la semana asciende a 378 y al mes a 1,511 dólares. Su relación costo–beneficio es de 1.99, es decir que, por cada dólar invertido recupera 0.99 centavos de dólar, casi el 100 por ciento. Por supuesto que su utilidad está sujeta a la variación de precios de los productos que emplea. “Hace unos meses compraba el maíz a 850 córdobas el quintal, ahora, al salir la cosecha, lo compro a 320. El precio del queso siempre sube y baja. No dejé de hacer rosquillas por mantener el negocio y no perder a mis clientes”, dice doña Elisa.
           
Doña Elisa tiene un negocio exitoso y no amplía su capacidad de producción, no por ser analfabeta, sino porque se siente satisfecha con sus resultados. El éxito se encuentra en el “saber hacer”, en su experiencia, en la recíproca colaboración voluntaria de los miembros de su familia, en la conciencia de que son parte de una misma realidad; el reconocimiento de objetivos e intereses compartidos que le dan fuerza a su actividad productiva en el entorno familiar. Es otro ejemplo de la economía popular que predomina en nuestro país donde el factor comunitario es vital. “Con estos días de rosquillas me gano la vida, no necesito trabajarle a otro, esto me da para vivir”, dijo sonriente.

Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS.
Domingo, 02 de octubre de 2011

viernes, 9 de septiembre de 2011

MICRO-BLOGS SOBRE MIGRACIÓN

Lo atrapó la #Migra. Desde niño quedó abandonado y deambula diario por semáforos de #Managua. Es indocumentado, no tiene #cédula. #BlogsNI

A media noche de fin de año, mientras celebraban, tomó maleta, dio vuelta en la manzana y después #emigró buscando futuro en otro país. #BlogsNI

Tiró la toalla y con #cédula recorrió países del CA4. Se convenció que su patria es incomparable aunque no tenga pegue fijo. #BlogsNI

Desde allá está pendiente. Su corazón se desgarra en nostalgia y trabajo. Cumple con #remesas y sueña una patria distinta. #BlogsNI

#Emigró al mar de otra tierra. No olvidó, nubes blancas y mar azul recordaron su bandera y el despojo que gobernantes hacen de ella. #BlogsNI

Cruzó al nado. Pescado mojado y deportado cinco veces sigue buscando mejor vida. Aquí sólo camisetas chicha recetan, dijo y se fue. #BlogsNI


Ronald Hill A.
La Colina
09/09/2011