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jueves, 10 de mayo de 2012

CONSEJITOS PARA BLOGUEROS

Soy poco ducho en el arte de bloguear, pero a través de esta entrada y en base a mi experiencia quiero darte unos consejitos para que los tengas en cuenta.

·         Trata de ser original. La originalidad dará prestigio a lo que blogueas, sin importar el formato que empleas: un video, una foto, un escrito en verso o prosa. En estos tiempos de hiperconectividad, donde casi todo se comparte en la Red, resulta difícil dejar a un lado la tentación de imitar a otros. Esfuérzate y llegaras a ser original.

·         No hagas caso de aquellas recetas que dicen “debes escribir menos de 400 palabras”, argumentando que la gente no tiene tiempo para leer. Si tienes un blog, recuerda que eres libre, no escribes para un periódico que te limita en la extensión del texto. Eso sí, debes escribir con honestidad y compromiso conservando tu propio estilo. Trata de mantener en suspenso a tus lectores para interesarlos y, al final, darles el premio que se merecen por dedicarle tiempo a la lectura. Si lo haces te aseguro que siempre leerán lo que escribes, sin importar el número de palabras que emplees.

·         Olvídate de aquellos blogs que visitaste alguna vez y te sorprendieron, pero que con el paso del tiempo se esfumaron, se “vitriniaron”, perdieron el entusiasmo, se “quemaron” por falta de interés de sus lectores al “elevarse hasta las nubes” con el prestigio que una vez tuvieron. No sigas sus pasos, no te encumbres, son mal ejemplo para un bloguero.

·         Debes dedicarle tiempo a tu blog. Trata por lo menos de hacer dos entradas o post por semana como mínimo.

·         Sorprende a tu audiencia, entrégales de todo. Diversifica tu blog: tu medio de comunicación. No sigas un esquema lineal porque la vida no lo es. En ella encontraras de todo para bloguear si abres bien tus sentidos.

·         Si te encanta criticar al gobierno, a las instituciones del Estado y a las ONG´s, síguelo haciendo, pero no te quedes allí: plantea tus propuestas, tus ideas, tus alternativas de solución a los problemas que afectan a tu país, municipio, ciudad, comunidad y tu familia por muy disparatadas que parezcan. En el arte de la crítica predomina la propuesta.

·         El blog es un medio de comunicación y como tal existe un emisor del mensaje y un receptor. Debes interesarte en cómo reaccionan tus lectores, mantente atento a los comentarios que hacen y trata de responder a ellos aun cuando muchos lo hagan en contra de lo que piensas. Recuerda que siempre estarás expuesto, siempre habrá alguien que quiera destrozarte y debes lidiar con ello. No te alteres, responde con gallardía, recuerda el dicho “lo cortés no quita lo valiente”.

·         Resiste la tentación, por muy “palmado” que te encuentres, de vender publicidad en tu blog. A nadie le gusta que de pronto salte una ventana publicitaria en lo que está leyendo. Si quieres ganar dinero hay muchas otras opciones en la Red. Te aseguro que muchos dejaran de visitar tu blog si lo haces.

·         Si eres usuario de las redes sociales, vincula tu blog con ellas. Puedes hacerlo con Twitter y Facebook. Con esta última puedes hacer una página de tu blog y combinarlo con networkedblogs.  De esa manera tu entrada o post se difundirá rápidamente entre tus amigos y los amigos de tus amigos. Piensa en las redes sociales como si fueran mensajeros que se encargan de trasmitir tu mensaje.

·         No seas egoísta: dale seguir a los blogs que te gustan o frecuentas. Aquellos que valoras positivamente llévalos a tu blog creando una pestaña donde digas “yo sigo estos blogs”, “blogs que frecuento” o “blogs amigos”. De esta manera estarás vinculándote con otros blogs que muchas personas leen. Busca en tu país a otros blogueros, hagan encuentros, organícense para crecer juntos y tener incidencia en políticas públicas. Pueden contactar a GlobalVoices quien seguro los apoyara en sus iniciativas. Si eres Nica lo puedes hacer en los Festivales de Blogs que se realizan cada año.

·         Revisa siempre las estadísticas del blog, ellas hablaran por sí solas sobre tu desempeño.

Si sigues estos consejitos te aseguro que un día llegaras a tener un buen blog. Te deseo suerte y recuerda que bloguear es un pasatiempo, un entretenimiento con el que debes sentirte libre, sin presiones ni traumas. De lo contrario seguirás el camino de los “vitrineros”, de los que se evaporaron por “quemados”.


Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS
Miércoles, 09 de mayo de 2012  

jueves, 13 de octubre de 2011

UN ENCUENTRO SORPRENDENTE

Estaba a la hora indicada en el sitio acordado, mirando todos los rostros en busca de alguno familiar. Sin dudarlo, pregunté a la bar tender si sabía de la reunión de blogueros y, extrañada, dijo que no. Me acomodé en la barra y pedí un cerveza, “es temprano aún”, pensé.

El viaje de ida, en esos doscientos ochenta kilómetros hasta Managua, fue placentero. Mi hijo Ronald me acompañaba y, a pesar del torrencial aguacero que amaneció inundando calles y carretera como tratando de evitarlo, la emoción del encuentro invadía mi estado de ánimo.

Luego de dos tragos observé a un joven solitario en una mesa que esquivaba mi mirada. Sin dudarlo me acerqué a su mesa y dijo: “Ronald, hillron, Sueños del Caribe”, “sí, el mismo”, respondí, trasladándome con la cerveza a su mesa. Era Néstor Arce. “Te invito a una”, le dije y se rompió el hielo en ese tipo de encuentros donde te conoces solamente a través del mundo virtual.

Minutos después fueron apareciendo los participantes del Festival de Blogs de Nicaragua que unió a más de ciento diez blogueros mediante el tema de migración. Sonrisas, abrazos y besos llenaron el local. Todos eran conocidos entre ellos, jóvenes entusiastas, la mayoría estudiantes de comunicación o profesionales vinculados a los medios digitales. El grupo creció y nos trasladamos a la parte posterior del local, bajo el cielo opaco de Managua. “¿Qué hago entre este grupo de jóvenes?”, me preguntaba, dudando, cuestionándome, escuchándolos, observándolos; la mayoría, con su teléfono móvil en mano, escribían, “tuiteaban”, reían y bromeaban. De pronto, Carlos se acercó, tomó una silla y entablamos conversación. Entre pláticas, sobresalía ella, su voz, su acento, su ronca voz, su sonrisa, su mirada esquiva. “Es ella, no hay dudas”, pensé y en un descuido me trasladé a su lado. “¿Sos vos?”, pregunté. “Sí, soy yo”, respondió, pero sus atributos de comunicadora social y políglota desparecieron, se esfumaron; recordé lo que le dijo el tío Ramón a Isabel Allende: “no temas, siempre piensa que otros tienen más miedo”.

Por insistencia de Néstor nos trasladamos al bar de sus amigos: la Lomita. Al llegar, se unieron otros participantes creciendo el grupo hasta unos dieciséis. En un rincón nos acomodamos, ella ocupaba un sillón como una diosa con las piernas cruzadas, dominando el espacio, la conversación y mi mirada. La gentileza de Natalia, al tratarme como caribeño, en instantes cautivó mi atención y comenzó la parte filosófica que buscaba, prolongándose con Carlos.

¿Cuáles fueron los logros?, ¿cuáles son los resultados?, ¿y ahora, qué sigue?, ¿cuál es la perspectiva?, ¿hacia dónde seguiremos juntos? Eran preguntas que me inquietaban; al hacerlas, la atención focalizada en la diosa dominante desapareció. Aquí algunas de las respuestas que recuerdo y otras reflexiones propias:

  • Sin duda, el propio evento fue un logro, a pesar de ciertos problemas iniciales de coordinación con Globalvoices.
  • Se inscribieron más de 110 blogueros. Muchos no comprendieron que debían hacerlo enviando un correo electrónico a la dirección indicada. Muchos post no fueron incluidos. A pesar de ello, la participación fue alta. Como dice Natalia, de ocho nos convertimos en más de cien.
  • Los medios tradicionales, La Prensa y el Nuevo Diario, abrieron la puerta y varios blogs fueron publicados. Confidencial, en la versión electrónica, también lo hizo al igual que Conexiones. En el futuro se tendría que buscar la forma en que otros medios también se sumen.
  • Ha quedado abierto a los blogueros y twiteros la opción de continuar usando la pagina de Facebook y el hashtag #BlogsNI en sus publicaciones, identificándose como blogueros Nicaragüenses, sin importar su residencia en el país o en el extranjero.
  • Tenemos resultados que deben ser capitalizados. Podemos seguir haciendo muchas cosas, no hay duda. Todo es cuestión de ganas. Cualquier organización, nacional o extranjera, que pretenda hacer incidencia en políticas públicas perfectamente puede financiarnos un proyecto. Sí, un proyecto. Uno que incluya la propia incidencia en el tema definido, recursos para capacitar a los mismos blogueros con el fin de mejorar y otras actividades que en este primer festival han sido limitantes: gastos operativos, movilización y visibilidad.
  • Para ello es preciso mantener un espirítu espontáneo, relajado, abierto, descentralizado, con un equipo organizador de apoyo que busque siempre el acercamiento y reconocimiento de la comunidad bloguera para que ésta continúe creciendo. La responsabilidad de organizar un encuentro presencial y algún taller puede ser asumido por una organización amiga que garantice el buen manejo de los gastos operativos y la cohesión en el marco de los objetivos. En años anteriores se realizaron encuentros de blogs, que podrían ser retomados para el próximo año e incluir a la comunidad bloguera en la definición de los temas a abordar, oportunidades de capacitación, etcétera.
  • Debemos sistematizar la experiencia. Hay algunos intentos individuales que han sido publicados por blogueras en sus post como Mildred y Natalia. Hay que ir más allá, es necesario un encuentro presencial para ello. Un grupo de veinte es manejable. Financiamiento para ello existe, hay que buscarlo, hacer un proyectito y listo.

La noche concluyó casi al amanecer. Al despedirse, la diosa dominante dijo adiós con sus manos. Me levanté de la silla y, atrayéndola, besé su mejilla. Sentí su fresca piel, su aroma embriagador y desapareció. Regresé solitario con un día despejado, luminoso por un sol radiante. Al llegar al empalme de Lóvago recordé que el día anterior habían inaugurado la carretera Acoyapa – San Carlos. Sin dudarlo, hice el recorrido hasta el Pájaro Negro, un tramo recto, sin curvas con el verdor de la vegetación a ambos lados. Puse el CD de Jimmy Cliff y, en estado de repetición, la canción I can see clearly now. La canté, una y otra vez, imaginado en el horizonte a la diosa dominante del encuentro sorprendente.

Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS.
Miércoles, 12 de octubre de 2011

jueves, 29 de septiembre de 2011

DEL CAMPO NO ME VOY

Un hombre con sombrero, camisa a cuadros y gafas para el sol entró por el portón. Lo reconocí hasta escuchar su saludo. Era don Víctor Ríos Obando. Hace meses habíamos quedado en platicar sobre los viejos tiempos, cuando vino a fundar la “luz en la selva” que, junto con otros dieciséis, soñó. Entre pláticas, mostró un poema. “Lo estoy puliendo, acompañado de guitarras para cantarlo en el 47 aniversario”, dijo entusiasmado. En ese poema habla de don José Miguel Torres, el pastor que los trajo en 1965 a estas montañas. “Siempre nos aconsejaba: hermanos, no vendan sus tierras. Las palabras de don Miguel fueron como de un profeta, muchos campesinos hoy estamos sin tierra”, dice en una de las estrofas.

Los medios materiales de producción se constituyen con base en los recursos generados por la naturaleza, en su infinita variedad de elementos y energías de los reinos vegetal, animal y mineral. La conversión de ellos en factores económicos se verifica mediante el conocimiento de la actividad humana a través de variados procesos culturales, sociales, científicos y económicos. Con la información que brindan las ciencias físicas, químicas y biológicas sobre la materia y la vida, la cantidad y variedad de energías que han sido puestas al servicio de los procesos de producción es inmensa. La computadora y la red que permite comunicarme con miles de aparatos similares son ejemplo del nivel de sofisticación al que ha llegado la elaboración de la materia mediante la tecnología y el trabajo humano.

Pero no se trata únicamente de conocimiento. La tierra, como factor económico utilizado en la producción agrícola es sin duda un medio material, pero tiene connotaciones humanas especiales, subjetivas, que inciden en la mejora y expansión de sus potencialidades productivas. Para el hombre que trabaja, que vive de la tierra, ella es también el lugar que habita y en el cual despliega todas sus actividades. Algunas comunidades indígenas de la costa Caribe viven en armonía con la naturaleza, cuya relación comunitaria con la tierra, a la que consideran su madre, la madre tierra, les permite obtener alimentos mediante cultivos, recolección de frutos, crianza y caza de animales.

El avance del conocimiento biológico y agronómico ha permitido un considerable incremento de la productividad de la tierra cultivada pero, a pesar de ello, se da un hecho que los economistas clásicos llaman “rendimientos marginales decrecientes de la tierra agrícola”, fenómeno que, junto a la deuda social con el campo, incide en el constante desplazamiento de la población de los territorios rurales hacia la ciudad.

La concentración de la población en las ciudades ha sido considerada como uno de los efectos y causas del desarrollo económico. También es la causa y el efecto del tipo de desarrollo que ha seguido la sociedad actual: un desarrollo parcial, unilateral, centrado en la producción y acumulación de capitales y cosas. Para una parte de la población, el urbanismo y la industrialización, han significado un mejoramiento en la calidad de vida que ha llevado a alargar las expectativas de vida de la gente. A pesar de ello, existen indicios y hechos que señalan que ese camino parece estar llegando a ciertos límites y, si continúan estas tendencias, se darán condiciones para un deterioro progresivo del bienestar, calidad y duración de la vida.

La congestión vehicular, la contaminación ambiental, la pérdida de tiempo en el transporte urbano, la dificultad para recolectar y tratar los desechos que genera la producción y el consumo urbano, el consumismo que nos lleva a acumular cosas muchas veces inútiles y a desecharlas y cambiarlas por otras nuevas antes de obtener de ellas su utilidad, la drogadicción, la masificación y despersonalización de los ciudadanos, la pérdida de los valores familiares y comunitarios, el incremento explosivo de la delincuencia y su secuela de inseguridad para todos, así como otros fenómenos que se experimentan a diario en la vida urbana, son evidencia de que es necesaria una dinámica de desarrollo distinta si queremos realmente expandir nuestras potencialidades, mejorar nuestro bienestar y calidad de vida. Todo esto sin considerar que en las grandes ciudades se concentran en la periferia masas de población empobrecida y sufriente, cuyas expectativas y aspiraciones han llegado a ser estrechas.

La toma de conciencia de estos problemas está llevando a muchos a considerar con nostalgia una relación más sana con la naturaleza y a buscar nuevos modos de interactuar con ella. Para quienes tienen recursos suficientes se manifiesta en la posesión de una segunda casa en el campo, en la playa o pequeños pueblos cercanos a la ciudad, lo que les brinda satisfacción a tal grado que muchos llegan a experimentan felicidad y bienestar sólo en las horas y días de descanso fuera de la ciudad, alejados de su vida ordinaria.

¿Seremos testigos de un movimiento migratorio inverso al que hasta hoy predomina, a través del cual proporciones crecientes de población urbana se desplace hacia zonas rurales propiciando una distribución más equitativa de la población? Hay motivos para ser optimistas. En primer lugar, por la aspiración de muchos en lograrlo, debido a la inconformidad con la vida urbana y la creciente conciencia ecológica. En segundo lugar, por el avance en las comunicaciones e informática y otros adelantos tecnológicos que se desarrollan gradualmente en el campo, facilitando la opción y creando condiciones para no perder, en un contexto agrario, los beneficios que hasta ahora proporcionan las grandes ciudades, como el acceso a la información y la cultura. En tercer lugar, por procesos de descentralización política y administrativa que buscan cómo generar participación ciudadana y desarrollo cultural.

Para lograrlo es preciso, entre otras cosas, frenar la degradación ambiental, fortalecer el aparato estatal, elevar los niveles de inversión, articular a los diferentes sectores económicos y crear sinergia con los gobiernos locales sin importar sus colores partidarios.

“Yo amo la tierra, la naturaleza, ella es la fuente de todo lo que nos rodea, del campo no me voy”, dijo don Víctor al despedirse.

Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS
Domingo, 25 de septiembre de 2011

lunes, 26 de septiembre de 2011

OLEAJE DE MIGRANTES

En este pedacito de tierra me encuentro casi solo. Mi familia nuclear emigró hace muchos años, alzaron vuelo como aves marinas, unos por instinto y otros, por la tragedia se elevaron hasta el cielo. Por mi abuelo paterno, Ernesto, en visitas realizadas a la isla de Utila, comprendí que debía reconocer que en mí había una vena marina ancestral. Tres hermanos que salieron de Inglaterra hacia el nuevo mundo en busca de mejores condiciones de vida a finales de 1700 se disgregaron por el Caribe. Una línea de sangre permanece hoy en las Islas Caimán, en Belice, en Nueva Orleans y, la más cercana y conocida, en Utila. Marinos y pescadores la mayoría de ellos, surcaron las aguas del Atlántico y del Caribe.

Mi padre, un marino que llegó al puerto de El Bluff sin poder pronunciar con claridad palabras en español, navegó en sus años mozos los mismos mares que sus ancestros. El auge del banano marcó el rumbo a diferentes líneas navieras y, a la edad de 20 años, desembarcó del “Vaisson” sin pensar que en esa península encontraría el amor de su vida. Mi abuelo paterno, Felipe, legendario responsable de la bodega de la aduana, entabló amistad con aquel joven que cada dos meses regresaba de sus viajes y conoció a mi madre. Mi abuela materna, Manuela, permitió que realizara su cortejo en la casa, mientras vigilaba en la sala las intenciones del marino que hablaba todo raro.
           
Manuela y Felipe, llegaron al puerto ya casados. Él de Granada y ella de Honduras, navegaron el Río San Juan haciendo estaciones en El Castillo y la barra de El Colorado donde se embarcaron en lanchas, descubriendo, sin nunca separarse, la furia de las olas del mar Caribe, el olor marino, la brisa salina, los amaneceres donde el sol es más inmenso en el horizonte y los atardeceres celestiales. Entre torrenciales aguaceros y vientos huracanados se asentaron floreciendo en prosperidad su familia.
           
Mi madre, Ofelia, debió esperar la mayoría de edad para casarse con mi padre, cosas de esos tiempos. Nací al lado de la casa de mis abuelos, junto a ellos crecí. Mi padre me conoció después de concluido uno de sus viajes. Junto a mis hermanos menores, mi madre nos dedicó el amor, el cuido abnegado y logró aminorar el peso de la ausencia del marino en el hogar. Con el tiempo, mi padre dejó de navegar por el mar Caribe, se convirtió en capitán de barcos camaroneros con el auge de la pesca industrial y llegaron otros de distintas nacionalidades: franceses, gringos, españoles, mejicanos y cubanos que huían de la revolución.

Crecimos con la alegría a nuestro lado, sin temores, sin vallas que nos limitaran más allá que el horizonte del mar y la interminable costa caribeña. Desde niños nos embarcamos en una travesía de sueños al cruzar la bahía de Bluefields todos los días en busca de las letras, luego migramos hacia Managua e ingresamos a la universidad. Descubrí el recelo, las malas intenciones, la falsedad, el arribismo y comprendí el significado del “güegüense”. Comí tortilla como bastimento en vez de pan de coco y banano cocido, el vaho por su parecido al rondón aunque seco, la algarabía de una fritanga aceitosa, añorando los olores y sabores caribeños. Aprendí los números, el recorrido de las rutas de buses y cómo evitar el asalto y el robo que hacen en ellas luego que dejaron señas de una cadera de oro en mi cuello. También floreció el amor, después que las vacaciones fueron para la eternidad.
           
La guerra del 79 me sorprendió de vacaciones en El Bluff, mientras el resto de la familia quedó entrampada en Managua. Desde el puerto pude observar un oleaje migratorio provocado por la guerra. Los enormes barcos mercantes, que antes salían repletos de mariscos, bananos y madera, llevaban miles de personas: funcionarios del gobierno de Somoza, familias sin antecedentes políticos, prósperos empresarios de Bluefields, todos huyendo por temor a las represalias que “revolucionarios” caribeños pudieran emprender en su contra y al “sandino-comunismo” que las radioemisoras escuchadas en el caribe promulgaban.
           
El país estaba paralizado, debatiendo su destino por las balas y los guardias del puerto nerviosos. Reunidos frente a la capilla con varios amigos, un grupo de guardias, entre ellos un viejo conocido de la familia, me sacó del grupo tomándome del cuello y, frente a todos, me amenazó de muerte. “Vos sos uno de ellos” dijo, mientras Poló intercedía a mi favor. “Ándate a la Colonia donde tu tío Simeón, allí no te van a encontrar”, dijo Poló y, dos días después, mi tío pedía en el cuartel de la guardia el zarpe con mi nombre y el de su familia hacia Utila sin sellar mi pasaporte.

Nos volvimos a reunir en Utila y luego regresamos a Managua. Ingresamos nuevamente a la universidad y la euforia de esos años me embriagó. Por la crisis económica, mis padres vendieron la casa de Managua y se fueron a vivir a Corn Island. Mi hermana se separó de su “mal exmarido” y se trasladó a vivir con mi hermano, mientras yo me acomodaba con mi mujer y mis hijos en la casa de una granja que administraba. Una beca de la universidad le fue otorgada a mi hermano y partió hacia México a hacer una maestría. Mis padres abandonaron definitivamente el país trasladándose a Utila y, meses después, mi hermana, con sus dos hijas, los acompañó. Para las elecciones de 1984 las cosas se pusieron feas. Los socialistas dominaban la empresa donde trabajaba, amparados en su alianza con el FSLN y me trasladé a Juigalpa con mi mujer donde me convertí en maestro y funcionario de gobierno sin renunciar a mis ideas. Mi hermano regresó de México, continuó dando clases en la UCA y meses después partió definitivamente a los Estados Unidos con su mujer, una gringa de clima frío.

A pesar de la guerra de los ochenta, la exclusión y marginación social de los años 90, los discursos en tarimas llenas de flores, batallas de piedras y garrotes, élites pseudo revolucionarias que se enriquecen de la miseria del pueblo, violaciones de la constitución y cortes de chaleco a la institucionalidad del país en estos nuevos tiempos, aprendí, sin ser marino porque mi padre siempre lo evitó, que en el arte de navegar no importan los vientos sino como se acomodan las velas para fijar el rumbo sin incertidumbre, por ello, nunca he pensado abandonar mi tierra. A finales de los años noventa perdí a mi madre y un año después a mi padre

Con decisión y entusiasmo emprendí un largo camino recorriendo este país, acompañando siempre a los más necesitados, hombres, mujeres y niños, brindándoles la mano, tejiendo sueños de una mejor vida a su lado. Mis hermanos viven en “la yunai”, son gringos, siempre estoy pendiente de ellos y a veces los visito. Me enamoré del trópico húmedo donde cosecho nietos y un día los llevaré a mi vieja playa, esa franja costera con menos de cien metros de ancho que ha recibido a manos abiertas varios oleajes de migrantes y une mis raíces y mi sangre con el resto de Nicaragua.


Foto: Arpillera de Nydia Taylor. "Eating mangoes on the beach".

Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS
Domingo, 18 de septiembre de 2011

viernes, 19 de agosto de 2011

IMÁGENES EN EL ESPEJO


Maybel se levantó temprano, las labores del día lo exigen. La alarma del reloj despertador suena diez minutos antes de las cinco de la mañana. Despierta con la primera llamada, sin reproches. Aún cansada por las labores del día anterior, regresa a su casa de Nueva Guinea, a los días en familia cuando despertaba a sus dos hijos, preparaba el desayuno y los alistaba para ir a la escuelita. Extraña sus juegos, gritos, sonrisas y abrazos. Se levanta y, frente al espejo de la pequeña habitación destinada a la empleada domestica, se inmuta ante al reflejo de su imagen.

Atrás quedaron sus años inocentes, los engaños y la vida festiva de su exmarido, sus hermanas, su padre sepultado en ausencia y su madre. Lágrimas de nostalgia recorren sus mejillas. Imagina a sus hijos en el comedor con su madre sirviéndoles el almuerzo después de su llegada de la escuela. Han transcurrido cinco largos años desde el día que decidió partir hacia España. Se quedó sin empleo, abandonó a José por sus infidelidades, maltrato e interminables borracheras, vendió su casa para pagar deudas y comprar el boleto de ida y vuelta.
           
En periplo desesperado, recorrió varios lugares apoyada por otras amigas que emprendieron el viaje antes que ella. De San José, luego de varias semanas, partió hacia Barcelona con visa de turista, reservaciones de hotel, ochocientos euros y deseos de no regresar. Compartió piso con su amiga Elena quien le ayudó a emplearse por las noches en un “chiringuito” como ayudante de cocina. Manolo, el jefe de cocina, la trató con dulzura y elogios, pero con el paso de los meses, al terminar de lavar los platos, trató de meter manos bajo la falda. La mejilla derecha de Manolo, marcada por el honor de Maybel, fue motivo de risas entre los compañeros de trabajo y la echó a la calle.
           
Recorrió calles, avenidas, parques y plazas hasta el día que contactó a su amiga Soledad de Nueva Guinea. Partió en tren hacia Valencia donde Soledad la esperaba y, luego de dos días, tras leer un anuncio en el periódico, viajó a la Ribera Baja, cerca del mar, donde la contrataron por seis meses como cortadora de naranjas. El verdor del campo, la brisa fresca, el olor a tierra y las relaciones de camaradería que estableció con otras mujeres y hombres latinos en los cortes le permitieron, el los momentos de ocio, vaciar las penas de su corazón. Originarios de países similares, con riquezas en abundancia, malogradas por conflictos sin fin entre grupos políticos que acceden al poder mientras la mayoría de la población se esfuerza en el diario vivir para sostener a sus familias en un medio cada vez más hostil que los expulsa fuera de sus fronteras. Un mismo sueño, las mismas esperanzas truncadas, las mismas causas.
           
La alarma del reloj se detiene. Entra a la ducha, de prisa se asea, se viste con el uniforme verde claro y besa las fotos de sus hijos que mantiene en un pequeño armario. El día anterior fue de paga, saca cuentas y separa de su cartera los doscientos cincuenta euros que enviara a su madre para el cuido de sus hijos. Regresa al espejo, peina su cabello corto y se despide con una sonrisa llena de esperanzas. Afuera la esperan una pareja de octogenarios madrileños y se dirige a la cocina a prepararles el desayuno con su preferido jugo de naranjas valencianas.

Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS
Jueves, 18 de agosto de 2011

lunes, 15 de agosto de 2011

FESTIVAL DE BLOGS: A REFLEXIONAR SOBRE MIGRACIÓN

En el mes de febrero recibí la propuesta para unirme al Festival de Blogs de Nicaragua, parte de la iniciativa que impulsa Global Voices en español para incentivar el blogueo y las redes de blogueros mediante el “Festival de Blogs”. Desde ese instante respondí entusiasmado que sí, que cuenten con mi participación.
           
Con el paso de las semanas y meses, volví a ponerme en contacto porque la propuesta se fue enfriando. El tema escogido para el Festival de Blogs es sobre migración y diáspora desde la perspectiva nicaragüense. “Una oportunidad única para escribir sobre este tema”, pensé y, dándole vueltas y vueltas al proyecto, surgieron dos entradas en mi blog desde la realidad caribeña.
           
Una de las entradas se llama Travesía de Sueños, en ella recupero mis viajes diarios al colegio cruzando la bahía de Bluefields en bote desde El Bluff, mi puerto querido, junto a mis amigos de juventud y que hoy, siempre en travesía, muchos han tenido que emigrar en búsqueda de oportunidades. La otra se llama Resplandor de Perlas, un encuentro amoroso que un caribeño migrante sostiene con la diosa negra de sus fantasías de adolescencia; recurre desesperado a ella siempre que regresa a su ciudad de origen, la ciudad embrujada frente al mar caribe.
           
Ahora la cosa va en serio, ya tiene fecha definida. Se ha organizado con el trabajo de otros amigos blogueros, jóvenes entusiastas que han sacado tiempo extra para ello sin ánimo de lucro. Se realizará a partir del 29 de agosto. “La dinámica consiste en que todas las personas que cuenten con un blog activo, publiquen notas, textos, videos, audio, fotos y/o cualquier dato referente a la temática elegida, para luego compartirlo en el blog oficial del evento http://festivalblogsnica.wordpress.com/. El sitio Web del festival fue creado a manera de directorio y contiene enlaces a los blogs participantes.  Para inscribirse pueden escribir al correo electrónico festivalblogsnica@gmail.com, con su nombre y dirección de su blog. De igual forma, se distribuirá la información recolectada mediante redes sociales como Twitter y Facebook, para fomentar la retroalimentación y divulgación de estos espacios alternativos de comunicación”.
           
Muchos se han apuntado, pero miles hacen falta. Desde este espacio los invito a formar parte de esta iniciativa. Reflexionar sobre la migración desde diversas perspectivas, personal, familiar, comunitaria, económica, jurídica, social y con diversos géneros, poesía, cuento, relato, video y fotografía es una oportunidad única para crear conciencia sobre la realidad que se vive con la migración de nuestros hermanos nicaragüenses que, con su esfuerzo, sostienen la economía: más de 800 millones de dólares entraron el año pasado al país como “remesas familiares”, equivalentes al 44% del valor de las exportaciones realizadas en el mismo periodo.
           
Si usted que lee este escrito no tiene un blog, lo invito a crearlo, es sencillo. Visite las paginas de Blogger o WordPress, allí le indicarán los pasos a seguir y podrá unirse. Para no aburrirlos, los dejo con esa idea y me pondré a escribir mi próxima entrada al Blog sobre el tema de migración, para luego compartirlo con ustedes en la página del Festival.

Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS
Lunes, 15 de agosto de 2011