lunes, 3 de agosto de 2015

DESTELLOS DE LA NOCHE



La lluvia salpicaba el vidrio,
sus gotas coqueteaban
al brillo del relámpago.
Con su luz, ramas y hojas bailaban
al vaivén del viento.

En la oscuridad,
turbia pude ver
las curvaturas de su figura
entrando en el agua,
revelada por destellos.

Piel quemada,
flama de oro ardiendo contra la lluvia,
lluvia de oro.
Luciérnagas brillaron,
lluvia de plata reventando en mil pedazos.

Con el calor de su silueta desperté,
escuchando susurros de ausente voz.
Calmo amanecer, entre la niebla,
la luna abandona al día en el horizonte.

02/0/2015
En su ausencia.