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miércoles, 26 de octubre de 2016

HIJO DEL TIEMPO Y ARENA


Mar fue mi primer palabra,
después de mamá.
Crecí con nombres marinos
en la lengua: oleaje,
pelícano, macarela, estrellas, huracán;
el sonido de sus nombres,
nativos como yo.

Caminé descalzo por la playa del Tortuguero
con mi padre, donde un estrecho
arenoso me aferra a Nicaribe,
perdiendo la vista en la mar azul
donde las redes de pescadores
acompañan cantos de esperanza.

En el mapa una flecha roja dice
estás aquí; en el faro,
al pie del acantilado,
entre rocas azules donde los jóvenes
perforan corazones entrelazados con sus nombres.
Estás aquí; entre la brisa marina,
donde la historia es una capa fina de arena
que el viento desaparece si no la atrapas.

El mar tiene una lengua antigua,
su voz se expresa en distintos dialectos;
al explotar las olas en los troncos,
en las piedras, en la arena, en los barcos.
La línea de playa tiene dolor
en la médula de sus huesos.
Su cuerpo recuerda
cicatrices de exterminio,
como las familias que sufren
al ver marchar a sus hijos,
arrancados de sus raíces por la pobreza.

Y alguien sobrevivió para recordar,
más allá del peso de los barcos sarrosos,
y de miles de manos cortándolos con
profundas huellas de dolor.
Alguien sobrevivió para contar la historia
de esta tristeza, abandonando el mar,
su playa, sus casas, sus familias,
orando junto a su moribunda abuela,
enterrada junto a árboles que no volvieron a florecer,
donde la bahía lloró al zarpar,
donde el río cubrió su alma con neblina al pasar,
donde un niño creció preguntando para guardarlo
en la memoria, para tejer  historias de viajes,
de viejas costumbres, de la vida de día, los cantos
y tradiciones de noche.

Estás aquí, dice la flecha roja,
donde la línea del mar y la playa se tejen.
Crucé la montaña, navegué el río,
hasta que se me olvidó mi nombre.
Y vine aquí, al mar azul,
a recordar la alegría más antigua que se,
bañarme en la playa desnudo,
acompañado por el oleaje, algas,
el canto de aves marinas.
Estar vivo, y la playa diciendo:
estás aquí, has vuelto,
hijo del tiempo y arena.

Ronald Hill A.


domingo, 23 de octubre de 2016

DISFRUTA DE LA PLAYA DE EL BLUFF



Indiscutiblemente, el principal atractivo de El Bluff es su playa, la playa del Tortuguero, llamada en estos tiempos “Bluff Beach”. Para llegar a “El Paraíso”, así le llaman las nuevas generaciones de Blofeños, se debe tomar una panga en Bluefields, y luego de unos 15 minutos de travesía, en los que se aprecian los cayos de la bahía, pescadores nativos en sus cayucos de vela, aves marinas, pasajeros que viajan a Bluefields dándote saludos, barcos que cruzan el canal en la parte norte de la bahía de Bluefields en dirección al Río Escondido y otros saliendo por la barra hacia el Mar Caribe, los chamberos te esperan en el muelle de las pangas, entre ellos Wesley y Pelé.

Allí mismo, a un lado del muelle, puedes tomar una moto-taxi o “caponera” para trasladarte hasta la playa al precio de veinte córdobas por persona. Si no tenés prisa, si quieres conocer El Bluff, hay solamente dos rutas a tomar.

A la izquierda del muelle, a unos diez metros, hay una subida que te lleva al antiguo andén del puerto. Al caminar vas a ver una malla metálica que bloquea todo el sector de la aduana así como los vestigios de casas que fueron bellas hace muchos años y que el huracán Juana dejó en ruinas, pero con la ayuda de Hábitat para la Humanidad las familias lograron reconstruirlas parcialmente. En el trayecto vas a encontrar la Capitanía del Puerto y frente a ella un portón clausurado que prohíbe el paso hacia el muelle de la aduana. Al llegar al acceso que da a las oficinas de la aduana, vas a ver a la derecha unas gradas que antes podías tomarlas para subir al parque de la loma de El Bluff donde vivió por muchos años el coronel Alejandro Peters, pero hoy se encuentran bloqueadas con láminas de zinc que no permiten el acceso. Un poco más en el trayecto vas a ver a tu izquierda el cuartel de los guardias, hoy llamado base naval de El Bluff, y un portón metálico resguardado por guardias nerviosos que bloquean el paso. No te detengas y sigue caminando. Vas a llegar a un punto desde el cual la playa del El Bluff te da la bienvenida en la distancia, ese punto en que te encuentras y la ves de frente, es la esquina de Miss Lilian, llamada así en los tiempos gloriosos de El Bluff. Debes seguir caminando y llegaras a la iglesia Morava y, unos metros más hacia adelante, a la capilla de la iglesia católica. Allí, en frente de la iglesia está el colegio, y detrás el cementerio. Si sigues la bajada no muy marcada vas a ver el parque de El Bluff, propiamente donde antes se jugaba béisbol y futbol. En ese sector siempre hay moto-taxis y, si quieres ir más allá de ese punto, puedes hacer un tour por los diferentes sectores que conforman el pueblo.

La otra vía para llegar a la playa es tomando directamente una moto-taxi para que te traslade, pero también puedes tomar una panga y arreglar el traslado hasta el muelle de la playa. Muchas personas que quieren ir directamente desde Bluefields alquilan una panga, es decir, pagan el viaje expreso ida y vuelta con lo que se evitan la desesperación de esperar que los pangueros llenen la panga de pasajeros. Si vas con un grupo te recomiendo esta última opción que cuesta 40 dólares el viaje redondo, evitándote estar pendiente de la panga para que te traslade de regreso a Bluefields.

La playa de El Bluff es prácticamente virgen, en el sentido que no existen construcciones que alteran el paisaje. Vas a encontrar varios ranchos, pero solamente funciona uno todos los días de la semana. ¿Por qué? Por varias razones.

La playa de El Bluff como destino turístico solamente es promovida por las autoridades municipales e INTUR para la época semana santa. Los habitantes de Bluefields son poco asiduos en disfrutar del mar, aún cuando lo tienen frente a la bahía, y se convierten en playeros para la época navidad y año nuevo. En esas épocas del año, la mayor parte de los visitantes se traslada con sus alimentos y bebidas lo que provoca un bajo nivel de consumo de los productos que ofertan los dueños de los ranchos (comida, cervezas, gaseosas, agua embotellada y ron), reduciendo el ingreso local.

Los dueños de los ranchos también tienen limitantes que deben superar, como disponer de servicios sanitarios y agua potable permanente, aspectos vitales a los que todo el visitante debe acceder de manera permanente.

La escasa actividad turística mantiene desmotivados a los dueños de los ranchos y sus problemas se vuelven cíclicos. Cada quien mira por sus intereses y se preocupan por estar activos en las épocas del año antes mencionadas. Sin unidad no conseguirán superar sus problemas. Entre todos podrían crear una oferta de servicios más estable, gestionar promoción permanente frente a las autoridades, adquirir una o dos pangas para el traslado de los clientes desde o hacia Bluefields y hacer publicidad de sus servicios.

Con el tránsito permanente de vehículos en la carretera de Nueva Guinea a Bluefields, se abre una ventana de oportunidades para hacer realidad el turismo de playa en El Bluff. Pero mientras llega ese momento, me tomo la libertad de recomendar a mi amigo Javier Benavidez, el único que se mantiene 365 días del año prestando atención en un rancho de la playa.

Si en tus planes está contemplado disfrutar de la playa, aquí te dejo su número de teléfono, 8361431, para que lo llames. Estoy seguro que vas a pasar un día ameno y tranquilo disfrutando del Mar Caribe y él te pude platicar sobre la historia de El Bluff.

Domingo, 23 de octubre de 2016

viernes, 14 de octubre de 2016

EL UMBRAL DEL RESENTIMIENTO



Esperó que todos durmieran.
Abrió la puerta, vio las calles:
oscuras y desoladas.
Recorrió la pista de aterrizaje.
Cruzó el claro, disfrutó la brisa:
tez y alma.
Rompió el umbral del resentimiento.
En una hamaca, él la esperaba:
complicidad y ternura.
Lluvia en el techo estallaba.
Desnudó su cuerpo, abandonó sus penas:
ardor y canto.
Regresó en la madrugada.
Cerró la puerta, el silencio esperaba:
aborrecimiento y abandono.
Durmió anhelando otra noche.

martes, 11 de octubre de 2016

TU VOZ ES NUESTRA VOZ: SUELTA LA LENGUA



La era cavernaria sigue su curso y ahora da con el garrote en Bluefields, sede de la Región Autónoma del Caribe Sur y cuna de la Autonomía, el proyecto más hermoso y el único que es real y orgullo de Nicaragua a pesar de sus errores, conflictos y desafíos. Y lo hace con el peso de los poderosos, los mismos que se auto proclaman defensores del proceso autonómico, ese proceso que convoca a los pueblos de la Regiones Autónomas a vivir en armonía, a hacer propia su libertad, a vivir la unidad en la diversidad.

El poder ha cubierto con su manto oscuro la libertad de expresión en Bluefields. El noticiero Hoy, conducido en viva voz de la periodista Yolidia Navas, conocida popularmente como “La Che”, fue cerrado, expulsado de Radio Zinica, una radio para-oficial. El noticiero Hoy se transmitía los días de semana, de lunes a viernes, en horario de 6:15 a 7:00 a.m. Su línea de difusión principal era otorgarle voz a los sin voz, abrir los micrófonos a las personas de las diferentes comunidades de la Región para hacer denuncias sobre los diferentes acontecimientos y realidades que los afectaban. Además cubría sucesos de diversa índole en Bluefields, desde conflictos vecinales hasta denuncias contra las autoridades municipales, regionales, partidarias y los actos de corrupción que han cubierto con su miasma a la ciudad de los campos azules.

Mis amigos y amigas periodistas de la ciudad de Bluefields han dado sus muestras de solidaridad con “La Che”, valiéndose de las redes sociales para manifestarse, incluso algunos dueños de medios radiales le han abierto sus puertas para que continúe con su labor de información, denunciando a los poderosos que violan la ley, y continúan cometiendo arbitrariedades en contra de los pueblos del Caribe Sur.

Desde este espacio, Sueños del Caribe, me solidarizo con Yolidia, con “La Che”, y usando a Orishas te "digo que sueltes la lengua, esa lengüita de trapo, que te arranques de la boca el maldito esparadrapo".

En el mes de la Autonomía no se asesina la libertad de expresión, mucho menos en un aniversario más de la ciudad de Bluefields. ¡Viva la libertad de expresión!

Nueva Guinea, RACS

Martes, 11 de octubre de 2016

martes, 4 de octubre de 2016

MENDIGOS DE AGUA


“Agua que no has de beber, déjala correr”, es una expresión gráfica.  Imagínense que un día se nos ocurre ir al río El Zapote, el mismo que con sus aguas logra saciar la sed de los que habitamos en el casco urbano de Nueva Guinea, y en la orilla decidimos no beber de él, con ello estamos dejando que el agua siga su curso hasta que llegue a aquellos que sí la necesitan o quieren beber de ella. Sino, lo que haremos es poner obstáculos o impedimentos a que el agua llegue allá donde debe, donde la necesitan.

También “agua que no has de beber, déjala correr” se ha convertido por su uso en un refrán que nos dice que si algo no es de nuestra incumbencia, si no te interesa, si no es de tu responsabilidad, ni te afecta, no debes involucrarte en ello, debes dejar que pase, no debes meterte en medio. Bonito, ¿verdad?, pero como a todos nos incumbe, nos interesa el agua, debemos involucrarnos en la problemática.

Una vez escribí sobre este tema, el de la problemática del agua en Nueva Guinea y, con cifras en manos, señalaba que el 27.1% del agua bombeada se perdía, constituyéndose en un verdadero derroche de agua.

Nuestra ciudad crece sin parar, todo mundo construye a su antojo, pero cada año el caudal del río baja hasta el grado que el agua no sigue su curso y miles de peces mueren atrapados en el dique de contención. Por todas las zonas se amplía el número de usuarios, y cada año padecemos el mal del racionamiento, aglomerándonos en los meses críticos frente a las pilas de agua de ENACAL, transformándonos en mendigos de agua.

Y señoras y señores, apenas estamos en el mes Octubre y ya los funcionarios de ENACAL insinúan que van a racionar el agua. Yo realmente no entiendo, amplían la red de distribución cada año y luego cierran los tanques. ¿Qué sentido tiene? Eso sencillamente nos está mostrando el poder que ellos tienen sobre nosotros, los usuarios, sobre los habitantes de la ciudad. Adoptan la posición del papá que castiga al hijo sin que tenga alguna culpa, le da reprimendas por los errores que él ha cometido y, en medio de su propia crisis, le da un tajonazo en la espalda al chavalo. Ve que lindo, injusticias para los usuarios que hacemos uso racional de ella.

El cuento de que van a hacer nuevos tanques, que los van a subir en unas torres tan altas como el cielo para que a todos nos llegue el agua, que van a hacer un dique de contención en el río de la Sardina, que después vamos a beber agua del Río Plata, son eso, cuentos de agua, y llegara el día en que nuestros nietos y bisnietos visiten el río como aquella vez que no bebimos agua a la orilla de El Zapote, donde hallaran un rótulo entre las piedras del fondo seco que dirá: “De aquí bebíamos agua”, firmado por ENACAL y todos los gobiernos municipales que nunca hicieron nada por resolver de manera responsable la problemática del agua en Nueva Guinea.

Si los ciudadanos de la ciudad de Nueva Guinea seguimos siendo pasivos, si no nos involucramos activamente en la búsqueda de solución al problema del agua, seremos responsables de que nuestros hijos, nietos y bisnietos sufran las consecuencias de ello.

Martes, 4 de octubre de 2016.
Nueva Guinea, RACS.