Seguidores

lunes, 28 de febrero de 2011

VUELTA DE PERRO


Esa tarde Harry se encuentra exhausto, los problemas de faldas lo abruman. Sale de su casa luego de llamar por teléfono a Henry. Se acomoda la chaqueta azul, sube el ruedo de sus jeans para dejar sus botas de tubo descubiertas, de una patada enciende la moto Honda 200. Sale a toda prisa sin destino definido, recorre la calle central y gira hacia el rótulo deteriorado que da la bienvenida a Nueva Guinea. Por instinto y sin darse cuenta, el pide vía derecho destella; al notarlo sigue el recorrido indicado. Llegando al monumento de los cuatro evangelios siente la vibración del teléfono, parquea la moto y contesta. Henry regresa la llamada.

    Entonces, ¿dónde estás?
    En los cuatro evangelios, ¿y vos?
    Voy saliendo del trabajo. ¿Dónde nos vemos?
    Vamos donde la Mencha a tomarnos una bichas.
    Ese lugar ya aburre. Vamos mejor al rancho de Simón, es más tranquilo.

Acelera la moto y al llegar a la esquina del mercado recorre el zigzag de la ele acostada, sale a la calle principal, sigue de frente y dobla velozmente hasta llegar a la feria permanente girando hacia el norte en la esquina de la alcaldía. Se da cuenta que ha regresado al frente de su casa y piensa “he dado vueltas como perro”. Al pasar nuevamente por el rótulo observa a Henry que se dirige en su moto hacia la Uraccan y acelera.

Llegan juntos al rancho de Simón. Una pareja llena el ambiente. Con discreción se acomodan en una mesa, piden dos toñas y se sorprenden por lo risueño que está Julio, el mesero. La música romántica está a bajo volumen. Luego de dos tragos de cerveza, Henry enciende un Kent suave. Conversan amenos, siguen los pasos de la mujer que se levanta de la mesa y se dirige al baño.

    ¡Vistes!, ¡qué hermosura! —dice Henry admirado.
    ¡No jodas, está buenísima! —responde Harry vaciando la botella de cerveza de un trago.
    ¿Quién es? No la había visto. ¿La conoces?
    No, pero está como paco —dice Harry y le hace señas a Julio para que les sirva dos cervezas.
    ¿Quién es ese palo de hembra? —pregunta Harry a Julio.
    Ja, ja, ja, ja —ríe a carcajadas Julio y agrega — ¿No la vistes? Espérate que salga del baño.

Henry y Harry cruzan miradas y toman intrigados un largo trago de cerveza. Esperan ansiosos a que salga del baño mientras el hombre que la acompaña se levanta de la mesa y se dirige hacia ella. La expectativa de ambos crece y en los parlantes suena la canción “te solté la rienda” interpretada por Mana.

    Vistes, es majón. Se metió al baño con la hembra —dice Harry.
    Sí, sí y ya tardaron. Parece que estaban chateando —agrega Henry.
    Que aventado el maje. Yo también lo haría, mira que no hay nadie. Voy a tener que venir acompañado —dice Harry.

En el preciso instante en que Harry se empina la cerveza para tomar otro trago observa al hombre que sale del baño y, unos pasos atrás, a la mujer. Al verla se sorprende, el trago de cerveza lo ahoga, se levanta desesperado, Henry golpea con fuerza su espalda hasta que logra respirar y se sienta en la mesa.

    ¡Esta María me va a matar! —dice Harry con ardor en la garganta.
    ¡No jodas! ¡Mira lo que te estás perdiendo! ¿Cómo pudiste dejarla? ¡Se te fueron arriba! —agrega Henry.
    Por andar de vago con vos, dando vueltas de perro.

Nueva Guinea, RAAS
Viernes, 25 de febrero de 2011