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miércoles, 26 de agosto de 2015

EL DESARROLLO NUESTRO ES LA PRIODIDAD



Eso es lo que nos dice el presidente del COSEP en su artículo del diario La Prensa publicado el día de hoy titulado “Nuestra prioridad es el desarrollo”. Sí usted lo lee, descubrirá que el desarrollo de la economía del país es visto por el representante de la cúpula empresarial como condiciones generadas por factores externos y la inversión de grandes empresas. Es un enfoque del desarrollo miope, una visión sectaria, un desarrollo que se visualiza desde sus intereses.

La base de la economía del país descansa en el sector agropecuario así como en la mediana y pequeña empresa, y eso es algo innegable. Visualizar el desarrollo sobre la base de las inversiones que realizan grandes empresas sin considerar el rol y aporte que hacen miles de agentes económicos dispersos a lo largo y ancho de país, es ver la realidad económica con ojo pacho.

Imagínese usted a Nicaragua sin la producción que realizan los productores agropecuarios (granos básicos, carne, leche, etcétera) y la pequeña y mediana empresa (ropa, calzado, artesanía, prestación de servicios turísticos y una variada gama de productos que consume la mayoría de la población). Imagine que de pronto desaparecen como agentes económicos, que sus productos no existen en el mercado. Nicaragua sería el reino de las grandes empresas, el reino de la escasez para los sectores empobrecidos y la “clase media”. Los grandes empresarios dominarían la economía, el mercado y seríamos presa de sus bucólicos antojos por obtener cada vez más altos índices de ganancia. Ese es el desarrollo que visualiza el presidente del COSEP.

El banco, el pata de gallina, el trinomio “Gobierno – Empresarios – Trabajadores” ha sido creado para lograr estabilidad y “paz empresarial”. Allí se discuten los temas que son emblemáticos y que esgrime como indicadores de desarrollo el representante de la cúpula empresarial, pero a la hora de negociar en la pata de gallina el salario mínimo de los trabajadores en los diferentes sectores de la economía, el salario de los pobres, pegan brincos y abandonan su lugar.

El desarrollo del país será realmente desarrollo cuando todas las fuerzas productivas lo logren, recibiendo los beneficios que históricamente se les ha negado, no migajas, y que hoy disfrutan los grandes empresarios más que ayer.