viernes, 9 de septiembre de 2011

MICRO-BLOGS SOBRE MIGRACIÓN

Lo atrapó la #Migra. Desde niño quedó abandonado y deambula diario por semáforos de #Managua. Es indocumentado, no tiene #cédula. #BlogsNI

A media noche de fin de año, mientras celebraban, tomó maleta, dio vuelta en la manzana y después #emigró buscando futuro en otro país. #BlogsNI

Tiró la toalla y con #cédula recorrió países del CA4. Se convenció que su patria es incomparable aunque no tenga pegue fijo. #BlogsNI

Desde allá está pendiente. Su corazón se desgarra en nostalgia y trabajo. Cumple con #remesas y sueña una patria distinta. #BlogsNI

#Emigró al mar de otra tierra. No olvidó, nubes blancas y mar azul recordaron su bandera y el despojo que gobernantes hacen de ella. #BlogsNI

Cruzó al nado. Pescado mojado y deportado cinco veces sigue buscando mejor vida. Aquí sólo camisetas chicha recetan, dijo y se fue. #BlogsNI


Ronald Hill A.
La Colina
09/09/2011

martes, 6 de septiembre de 2011

PUERTO EN VENTA. ¿QUIÉN OFRECE MÁS?


Imagen de la oferta.
Lo ofertan en cinco millones de dólares por Internet. La oferta dice “Venta de Isla, RAAS, El Bluff. Isla con 2.5 Km. de Costa, propiedad apta para Proyecto Turístico, Agua Potable, Acceso a Luz Eléctrica, Área del Terreno: 426000 varas cuadradas”.

Las reacciones de los actuales pobladores no se hacen esperar. Todos muestras preocupación y esgrimen las “tarjetas amarillas que les entregó Somoza, sus escrituras de terrenos inscritas en el registro público de la propiedad y la Ley 445, ley de régimen de propiedad comunal de los pueblos indígenas y comunidades étnicas de las Regiones Autónomas de la Costa Atlántica de Nicaragua”.

Al llamar (el número es 88107624), nadie respondió mi llamada. Luego de cinco minutos me llamó. “Tengo una llamada perdida de este número, ¿qué desea?”, dijo. “Información sobre el anuncio de la venta del puerto”, respondí. “¿Sabe lo que cuesta el Puerto?”, preguntó. “Sí, 5 millones de dólares, lo estoy viendo en el anuncio de www.casanica.com”, le respondí. Le di nombre y dirección de correo electrónico. Dijo que iba a enviarme la información necesaria de la oferta. No dio nombre, no quiso darlo.

Mientras esperaba, hablé con mi amigo Oscar “el zorro” Brenes. “¿Vos sos el que lo está vendiendo?”, le pregunté. “No, para nada. Hace muchos años tuve un anuncio para hacer inversión turística, pero no me dejaron; los políticos de El Bluff me hicieron la vida imposible, aun teniendo mi propiedad legal”, contestó. “Ese anuncio tiene más de cinco años de estar allí”, concluyó. Luego llamé a conocidos de las altas esferas del gobierno regional y del partido de gobierno. Nadie sabe nada. Y como nadie sabe nada, pues yo lo quiero comprar por varias razones.

El gobierno comunal creole de Bluefields, los Black Creoles, plantean que exigirán la titulación de El Bluff como parte de su patrimonio, en el marco de la Ley 445,  igual que demandan el casco urbano de Bluefields y sus alrededores, los municipios de El Rama, Muelle de los Bueyes y Nueva Guinea. Los Creoles que habitaron el puerto fueron siempre minoría en esa población de mestizos y llegaron de Laguna de Perlas, comunidades garifunas y de la desembocadura de Río Grande. Desde Bluefields viajaban todos los días para trabajar en las empresas camaroneras y como estibadores en el puerto. Con el paso de los años la población misquita se ha incrementado, surgiendo diferentes zonas de asentamiento. ¿Para qué desean los Black Creoles el puerto de El Bluff? ¿Están concientes de los conflictos que deberán enfrentar?

Al ser de mi propiedad no habrá conflicto. Si lo compran empresarios poderosos, exmilitares retirados y allegados al gobierno con socios foráneos siempre habrá problemas, porque lo que buscan es rentabilizar su inversión a cualquier costo con proyectos que excluyen a los pobladores del puerto.
           
Bueno, dirán ustedes, ¿y para qué lo quiere? Para varias cosas. Para regresarle la esperanza a la gente, para ver sonrisas en sus rostros demacrados y amarillos, para llenar su estómago de felicidad, para que los niños y niñas corran alegres por las calles con sus barriguitas vacías de parásitos, para que hagan deporte sano, para eliminar la droga que los mata, para que tengan servicio de agua potable, para que accedan a una educación de calidad sin eslogan alienantes, para que exista un puesto de salud que los atienda cuando lo necesiten, para que no terminen con la mina de piedra que los protege del mar, para reforestar la vieja playa, para que la policía nacional abra bien los ojos, para que los guardacostas patrullen el mar y sus marinos hagan obras comunitarias en lugar de dormir todo el día en un hamaca.
           
Para demandar a la empresa Gulf King ante tribunales nacionales y ante Washington, para terminar con los políticos corruptos vividores de la miseria de los pobladores, para alumbrarles el camino y que vuelvan a descubrí que el trabajo es el único medio para mejorar el futuro, para que recuperen la dignidad que les fue robada, para que se organicen en función de sus intereses y no de ajenos, para hacer un banco autogestionario y solidario de vivienda, para reactivar la pesca, para que cuando el proyecto de la marina se implemente no los explote, para ayudarles a crear sus propios proyecto de vida y que sepan gestionarlos.
           
Para eso lo quiero. ¿Quién ofrece más? Si usted quiere ayudarme, ya sabe dónde contactarme.

Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS.
Martes, 06 de septiembre de 2011

lunes, 5 de septiembre de 2011

BUSCANDO IMÁGENES


Sin papel, sin libreta, sin lapicero, escapa de sus tormentos; de penas y angustias, del diario rugir de camiones que pasan atestados de gente y carga, del mugir mañanero de las vacas, del trote de los potros, de volquetes cubiertos de piedras con destino incierto, de los amanecidos buscadores del elixir etílico, del cantar de los pájaros, del verdor que  lo apresa. En busca de imágenes y sensaciones recorre su vieja playa, que como sendero gris, muestra sus dunas de arena acompañadas por el vuelo de gaviotas y tijeretas, conchas, caracoles, cangrejos, mansas olas, blancas nubes, piedras y cielo azul.

Atrás quedaron sus rutinas, sus amores infantiles, la bruma fresca que viste de gris los amaneceres, el sonido ensordecedor de la lluvia sobre el techo, el denso bosque sobre la colina refugiando vida, el paso incesante de campesinos con manojos de leña sobre sus hombros y de lentos bueyes, las manos migrantes que lo visitan y estrecha, sonrisas que desaparecen en instantes. Allá, a lo lejos, en el horizonte, la cordillera majestuosa inamovible descansa, cubierta de encantos y marcada por recuerdos del pasado como las heridas de sus faldas.

Con los pies en la arena, inspirados en fiesta sus sentidos, apenas su vista alcanza a elevarse sobre el mar. La añoranza lo vuelve a sorprender, pensó en idilios del pasado con la alegría de un escritor que ha publicado su primera novela. Encontró aire puro y fresco que invadió sus pulmones, soledad en el horizonte, donde se vio con sirenas a su lado; tenía para su intimidad el azul del mar y el blanco de las nubes, los colores de su bandera, de la cual, descubrió, hacen en nombre de ella los gobernantes a su antojo. Desvaneciéndose un velero a lo lejos, lo tomó del mástil acercándolo a la seguridad del puerto y pescadores saludó en la playa con miles de peces atrapados en sus tarrayas.

Caminó hasta perderse tras la búsqueda de imágenes. Al regresar, descubrió la dicha de vivir, el tiempo preciso y la paz necesaria para describir nuevas imágenes. Atrapó una, dos, tres y, sin descanso, su cabeza  llenó de ellas, archivadas en su memoria para continuar en su insaciable manía de escribir por la vida.

Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS.
Viernes, 02 de septiembre de 2011

jueves, 1 de septiembre de 2011

POBLACIÓN, MIGRACIÓN Y ECONOMÍA TRADICIONAL

Para muchos, el crecimiento poblacional es uno de los retos a superar para lograr el desarrollo del país. Plantean que “hay más pobres en el país porque no se puede reducir la pobreza si se produce más personas que riqueza material, es decir, si el crecimiento poblacional es mayor que el aumento de la producción material”.

Hace más de 200 años, Thomas Malthus postuló la relación entre crecimiento de la población y el agotamiento de los recursos. Dos corrientes cuestionan el problema. Por un lado, quienes plantean la necesidad de urgentes programas de control de la natalidad en los países pobres, que son los que tienen mayores tasas de crecimiento poblacional. Por el otro, los que enfatizan la pasión del consumo, el gasto de energía y recursos en los países más industrializados. La discusión contribuye a centrase en la raíz del problema, siempre y cuando haga referencia a dos términos principales: economía y población.

El fin de la economía es la población y no al revés, siendo la economía un medio para la realización y el desarrollo de la vida humana. El predominio del problema económico lleva a considerar a la población como poco más que un factor de la economía, cuya escasez o abundancia se juzga y evalúa conforme a las exigencias del propio proceso económico. Como ejemplo coyuntural tenemos la migración cíclica de miles de ciudadanos nicaragüenses hacia Costa Rica a cortar café, cuando en nuestro país existe una alta demanda de cortadores en las zonas cafetaleras. Se van porque la economía cafetalera no les garantiza un empleo digno y satisfacción.

La población es el sujeto de la economía, su protagonista y actor, siendo la realidad económica la obra o el actuar de la población. Al mismo tiempo, la economía condiciona el ritmo de crecimiento de la población y su distribución en las diferentes zonas geográficas. Si la población “hace la economía” para su propio beneficio, la construye en un marco definido por las estructuras económicas establecidas que no pueden ser cambiadas por la población, sino a través de procesos lentos y complejos; resulta más fácil controlar a la población para que se ajuste a la economía, que cambiar la economía para que se armonice con las necesidades de una población en rápida expansión.

¿Por qué los pueblos más pobres presentan las tasas de crecimiento demográfico más elevadas? Si las economías pobres no están en condiciones de proporcionar subsistencia y vida satisfactoria a su población, parece contradictorio que en éstas la población se multiplique más aceleradamente, con lo que el problema de la pobreza se agudiza. Para el que observa este comportamiento en base a las estadísticas comparativas, el fenómeno se explica como un comportamiento irracional que surge de la ignorancia, la falta de previsión y la incultura de los pobres. Hay que ser cautelosos antes de atribuir ignorancia, porque detrás de esa irracionalidad opera una racionalidad diferente.

La tendencia a tener un elevado número de hijos responde, desde el punto de vista económico, a una racionalidad determinada porque en condiciones de pobreza los recursos y factores económicos más importantes para asegurar la subsistencia son los propios recursos humanos, la fuerza de trabajo, así como las relaciones de cooperación y solidaridad.

En las economías tradicionales, campesinas, artesanales y populares urbanas, la familia se constituye como unidad de trabajo y producción, antes que como unidad de consumo. Debido a que son formas económicas que no operan con la lógica del capital, del cual carecen, el acceso a la fuerza de trabajo no se realiza a través de su contratación en el mercado, excepto en pequeñas cantidades, sino mediante su reproducción familiar.

Los hijos garantizan su continuidad en el largo plazo y son parte esencial de las estrategias familiares de subsistencia y progreso entre las que sobresale la migración y la transferencia de dinero vía “remesas familiares” desde el extranjero al ser obligados a emigrar por una economía enferma. De igual manera, la pertenencia a comunidades y a redes de integración social resulta decisiva para garantizar la seguridad, particularmente en condiciones como las de nuestro país, donde se pueden prever recurrentes situaciones críticas. A tal pertenencia contribuyen de manera significativa los hijos insertos en familias extensas, tanto dentro como fuera del país.

Lejos de garantizar mejores niveles y calidad de vida para la población, una reducción de las tasas de crecimiento demográfico contribuiría a un mayor debilitamiento económico y agudización de la pobreza. Si la principal fuente de generación de riquezas descansa en este tipo de economías, la lógica indica que hacia ellas se deberían destinar más recursos para fortalecerlas y políticas que premien con diferentes incentivos la inversión de una parte del dinero que entra al país como “remesas familiares” equivalentes a casi la mitad del valor de las exportaciones.

Ronald Hill Álvarez
La Colina
Nueva Guinea, RAAS

lunes, 29 de agosto de 2011

“NUNCA VOY A OLVIDARLO”


Nunca necesité una secretaria típica: la que elabora cartas, memorándum, hace esperar a la gente que te busca invitándola a sentarse en una silla de la sala de espera, les ofrece un café o les invita a leer una revista o el periódico, mientras con cierto aire de importancia decide el momento en que debes atender a esa persona, entonces te llama, toca la puerta para anunciarlo o simplemente le dice que regrese otro día porque estás ocupado en una reunión. Cuando la tuve, no fue de esas.

Los papeles regados por los rincones en un desorden infernal; ampos incompletos; la pizarra acrílica llena de garabatos y símbolos mágicos de diferentes colores; las tazas de café y vasos olvidados en los estantes, escritorio y mesa de trabajo; carpetas con cheques por firmar; correspondencia de las comunidades, organizaciones socias y líderes comunitarios, así como los correos electrónicos impresos. Todo desaparecía en un orden que habíamos acordado, manteniendo la oficina con su propio estilo. “Aquí hacen falta plantas”, dijo una vez y, al regresar de una gira de trabajo, encontré varias maceteras llenas de vida.

Con el tiempo, al ver que mostraba interés, la involucré en el mundo fascinante de la planificación, el seguimiento, la evaluación y negociación con las organizaciones y comunidades donde trabajábamos. Participaba activamente en las reuniones alrededor de la mesa de trabajo, tomaba notas en una computadora portátil y, al finalizar, presentaba varias copias de la memoria para ser firmada por los participantes. De allí surgía una parte del trabajo del mes siguiente y, con base en ello y el plan anual, presentaba los cálculos de los requerimientos financieros a solicitar para continuar nuestra labor. “Me gusta su estilo, usted no le miente a la gente, está más pendiente de los problemas que de los logros”, dijo una vez. “Es por eso que estamos aquí, para identificarlos y ayudar a resolverlos”, contesté.
           
Esas reuniones consumían gran parte del tiempo, unidas a las visitas a los proyectos en el territorio. Siempre estaba atenta a que no coincidieran actividades y, cuando era inevitable, sin pedírselo se ofreció a cubrirlas. “No se preocupe, estaré pendiente de los problemas”, dijo con firmeza. Y lo hacía, porque al regresar era lo primero que señalaba. Aprendió la lección, pero luego comprendió que se deben reconocer los logros. Hay que estimular a la gente, “a todos nos gusta que reconozcan nuestro esfuerzo”, dije. Logró alcanzar el equilibrio, establecer el balance entre problemas y avances. Siempre concluía diciendo: “A pesar de… se ha avanzado en…”.
           
Al separamos, cuando cerramos el programa de Ayuda en Acción, era otra. Nunca intentó copiar mis recetas al pie de la letra, las moldeaba a su manera con ese toque sutil que los hombres no poseemos: la sonrisa, la mirada, los gestos, el tono de decir las cosas, eran diferentes; era una mujer que le gustaba su trabajo. Nunca dominó la destreza en la pizarra frente a un auditorio, convencer escribiendo, reflejando las ideas en ese espacio en blanco. Cuando lo intentó, la atención de los participantes se perdía en otros lados y no avanzábamos.
           
Hicimos más de cuarenta despedidas. En cada comunidad, con socios locales, instituciones del Estado y el gobierno local donde presentamos un informe de cierre con los resultados de catorce años de trabajo en cada una de ellas, con fotos y la inversión realizada. Fue la despedida más larga que he tenido: duró casi nueve meses. Todas ellas fueron emotivas por las palabras de los líderes comunitarios, las madres, los campesinos, los poemas de niñas y niños, reconocimientos de las comunidades, actos culturales en las escuelas, canciones con guitarras campesinas, discursos y las inevitables pachangas con los más fiesteros, acompañadas por grandes calderos de sopa de gallina y el infaltable ron o cususa.
           
En el momento de nuestra despedida, igual que con las otras cinco mujeres que formábamos el equipo, recordamos los mejores momentos que pasamos juntos en esa larga lucha contra la pobreza y exclusión social, la sonrisa de los niños, la cara de la gente cuando descubría que podía salir adelante con su esfuerzo y un pequeño impulso. “Nunca voy a olvidarlo”, dijo. Me abrazó con lágrimas en sus ojos y se fue. Siguió trabajando en la misma organización y ahora dirige un proyecto. Hace poco hablé con un amigo que trabajó como coordinador en otro lugar de Nicaragua y al recordarle esos tiempos dijo: “Ni lo menciones, fueron los años más horribles que tuve”. 
           
Un día de estos apareció Ana, mi nuera. “Le tengo una propuesta, voy a arreglar su oficina que está hecha un desastre”, dijo. “¿Y?”, le pregunté. “En la universidad me dejaron de tarea presentar un proyecto, quiero que me ayude a hacerlo”, respondió. Tardó toda una tarde, sacamos varios sacos de papeles viejos que juntos revisamos, igual que cientos de fotos de esos años inolvidables. Ahora todo está en orden.

Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS.
Domingo, 28 de agosto de 2011

viernes, 26 de agosto de 2011

MENSAJES SEDUCTORES

Entró en su vida como destello de luz inesperado: sacudiendo cimientos, revolviendo su conciencia, despertando pasiones y sentimientos que creía olvidados por el paso de los años. “Lo confieso, la ilusión se apoderó de mis sentidos”, dijo con tono de melancolía en la mesa. “Me enamoré de su juventud, de su voz infantil, de sus ocurrencias de niña; su inseguridad, su fresca piel, sus labios rosa y su pasión desenfrenada colmaron mi vida”, agregó. El cabello gris ralo, las ojeras bajo sus ojos negros, las pecas de sus manos y su voz pausada reflejaban penas de corazón herido. “Qué dicha, a tu edad deberías festejarlo”, respondí para darle ánimos. Vació de un trago su vaso, ordené dos cervezas y, sin interrumpirlo, escuché con curiosidad su relato.

Me sedujo a través de mensajes de texto, nunca dijo cómo obtuvo mi número y con los días perdí interés en saberlo. El primero nunca lo podré olvidar. “Hola señor, usted no me conoce, pero yo sí, quiero ser su amiga”. Desde el inicio pensé que era alguna broma de mis amigos, ya sabes cómo son, siempre inventan cosas para luego comentarlo a carcajadas entre ellos. No respondí al instante, pero en el transcurso del día recibí otros mensajes en cascada. Respondí preguntando quién era y me dijo su nombre. Recorrí con el pensamiento los nombres de las amigas de mis amigas y no encontré ninguno parecido. Tomé mi otro teléfono y marqué su número, siempre con la duda de que se tratara de una broma, nunca se sabe. “Hola, ¿quién habla?, respondió una voz dulce; dije mi nombre, Simón. “Usted es bandido, ¿por qué me llama de ese número?”, contestó. Para cerciorarme que esto no es una broma, respondí. “Es que no cree lo que le digo, usted me gusta, lo he visto por las calles y siento una atracción fuerte por conocerlo”, agregó.

Me desborde en la aventura. Dos días después, al anochecer, la busqué por dónde me dijo que estaba. Estacioné la camioneta y me di cuenta que era ella al verla contestar mi llamada. “Lo estoy viendo, dé la vuelta y sígame hasta la parte más oscura”, dijo y caminó por el andén. Al verla, mi corazón palpitaba como el de un niño emocionado y al estacionarme subió a la camioneta. “Al fin decidió conocerme”, dijo. Vieras la preciosura de mujer: joven de veinte años, cabello castaño, delgada, bien formada, su voz dulce y tierna, sus ojos color miel, sus labios frescos y, lo mejor, decidida a todo. Nunca la había visto, no la conocía, hasta esa noche que me perdí en sus brazos. Me amó con ternura, como a un niño.
           
Con el tiempo insistía en verme y volvimos a amarnos una y otra vez. Luego comenzó a mostrarse extraña y hablaba de sus problemas con su madre, de su exmarido, su hijo y de las carencias que pasaba. Sospeché que la atracción que sentía era por mis posibilidades económicas y ahora me doy cuenta que por ello me envío esos mensajes. ¿Cómo lo sabes?, ¿hablaste con ella sobre el asunto?, pregunté. Meditando, tras una larga pausa, contestó: “Es ella, la que está en aquella mesa, con aquel tipo”. Al volver la mirada la vi de espalda. Con disimuló me dirigí al baño y, al regresar, descubrí la causa de sus penas, la herida abierta en el corazón de Simón. “No te preocupes, ella se lo pierde, no te merece”, dije. “¿No te ha visto?”, pregunté. “No, llegué después de ella”, contestó. Al verlo dolido pedí la cuenta y pagué las cervezas. “Vámonos, busquemos otro sitio donde estén más heladas”, le dije. “Sí, vámonos, de seguro un día de estos te llegan sus mensajes”, me contestó riendo a carcajadas. “Los estaré esperando, hombre precavido vale por dos”, le contesté y dejó de sonreír.

Meses después, recibí el mismo mensaje. Se lo mostré a Simón y volvimos a la misma mesa donde escuché sus consejos: “No te atrevas, no cometas el mismo error”, dijo. “No lo haré, prefiero los del chat de Facebook, aunque a veces me dan ganas de reventar el mecate”, respondí ante su mirada incrédula.


Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS
Jueves, 25 de agosto de 2011

martes, 23 de agosto de 2011

ENTRE EL FUEGO DE DOS JUEGOS: EL DESARROLLO DEL TURISMO EN NUEVA GUINEA

La carta de invitación estaba firmada por el alcalde. El objetivo era dar a conocer el Diagnóstico Turístico del municipio de Nueva Guinea, elaborado por estudiantes de turismo de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua en el año 2010 y conformar el gabinete o comisión municipal de turismo.

Anteriormente había participado en una reunión donde los estudiantes, en conjunto con funcionarios de la alcaldía y el Instituto Nicaragüense de Turismo (INTUR), presentaron el diagnóstico. En esa ocasión participaron más de veinte personas entre funcionarios de la alcaldía, universidades y prestadores locales de servicios turísticos (hospedajes, hoteles, restaurantes). Días después, motivado por el tema, escribí Nueva Guinea y Bluefields: Unidos por sus encantos donde expongo las riquezas de ambos pueblos por ser descubiertas, la necesidad de una vía terrestre que los una definitivamente y los retos que enfrentan para que ambos se den la mano y logren beneficiarse del turismo mediante la generación de empleo, ingresos y crecimiento social.

La reunión comenzó una hora después de la indicada. Los participantes éramos tres funcionarios de la alcaldía, dos promotoras de INTUR, dos de Radio Manantial, la representante de la Universidad Martín Lutero y dos prestadores de servicios turísticos, donde me incluyo. El alcalde no participó, aun cuando firmaba la invitación. Nos presentaron el diagnóstico y acto seguido los objetivos, organización y funcionamiento del gabinete municipal de turismo. Al concluir, porque la agenda y sus objetivos institucionales lo demandan, insistieron en conformar el gabinete municipal de turismo.

Las críticas no se hicieron esperar: “Conformar el gabinete sin la representación debida de los diferentes actores no es indicado, es preciso que todos estén presenten para hacer una elección de consenso”, indicó uno de los participantes. “Tenemos problemas con la participación de las instituciones del Estado, nunca acuden a nuestras invitaciones”, señaló uno de los representantes de la alcaldía. “Cómo podemos hablar de promover el turismo si la calle que conduce a mi hotel es un permanente desastre, no hay andenes, constantemente se forman grandes charcos, aunque hagamos inversiones si no tenemos apoyo es como que nada hayamos hecho”, dijo uno de los dueños de hotel.

Tres grandes problemas planteados que tienen un peso significativo para promover el desarrollo local que hacen referencia a los bajos niveles de participación de la población en los procesos de desarrollo territorial, al divorcio existente entre las instituciones estatales en los espacios de concertación local convocados por el gobierno local y la casi nula gestión en la mejora de condiciones mínimas que favorezcan e incentiven la inversión en el sector turístico.

El papel de los gobiernos locales en el desarrollo territorial rural no es arbitrario. Los procesos de descentralización impulsados en los últimos años, con el traslado de competencias y recursos a los gobiernos locales, son una oportunidad para fortalecer su capacidad de gestión, promover el asociacionismo municipal, colocarlos en posición de responder a las demandas del desarrollo territorial y fortalecer los procesos de democracia local. Aspectos tales como planificación local participativa, ordenamiento territorial, gestión ambiental, gestión de riesgos y la apertura de espacios de participación efectiva de los habitantes en el impulso de los procesos de desarrollo económico local, son elementos relevantes para fortalecerlos y contribuir a crear una condición básica que impulse procesos de desarrollo territorial rural. Al ser vitales en la conformación de los territorios y la proximidad que tienen con los fenómenos que ocurren en él, ofrecen la posibilidad de responder con mayor efectividad a las demandas y necesidades del desarrollo local. Pero para ello requieren de una vinculación estrecha con los actores sociales locales y de los acuerdos que les permitan articular proyectos de desarrollo territorial con la participación de organizaciones sociales, empresas, instituciones del Estado con presencia local y otros actores relevantes según la particularidad del territorio.

La competitividad de un territorio depende no solamente de las empresas, de los equilibrios macroeconómicos y de políticas nacionales activas, sino de cada localidad para encarar su propio desarrollo a través de procesos de concertación público-social-privada. El gran reto a superar es el divorcio existente entre las instituciones del Estado, con presencia local y el gobierno local, marcados por la ceguera partidista que dividen a los ciudadanos entre el fuego de sus dos juegos. Por un lado, tenemos un gobierno local con sello liberal constitucionalista que logra con sus bases la hegemonía en los espacios de participación local y, por el otro, institucionales estatales del poder ciudadano que ejecutan programas sin vincularse en los espacios de concertación local al escapar de sus lineamientos concebidos desde “arriba”.

Las organizaciones sociales locales, los empresarios y los ciudadanos del municipio debemos apropiarnos de la iniciativa para desarrollar el potencial turístico de Nueva Guinea, asumiendo la dirección del proceso y evitando que recaiga en equipos técnicos con presencia temporal. De lo contrario, el esfuerzo y el desarrollo del proceso impedirían lograr transformaciones económicas, productivas, institucionales y sociales para promover desarrollo y bienestar. Es por ello que los pequeños empresarios del sector turístico, al concluir la reunión, asumimos el reto de liderar el proceso para abolirle, desde un inicio, el dañino sello partidista que termina con las posibilidades reales del desarrollo local. Ese es el reto que enfrentamos.

Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS
Domingo, 21 de agosto de 2011