lunes, 1 de noviembre de 2010

CUANDO UN HOMBRE NO TIENE AUTONOMIA, NO TIENE NADA MAS

Es uno de los principales personajes de Bluefields. Una mañana decidí visitarlo en las oficinas de la Fundación Autónoma para el Desarrollo de la Costa Atlántica de Nicaragua (FADCANIC), donde ejerce el cargo de director. Con hospitalidad me atendió la recepcionista y se comunicó por teléfono con él. De inmediato subí al segundo piso. Al fondo del mismo tiene su despacho. Es el profesor Hugo Sujo Wilson. Me identifiqué y comentó haber conocido a mi padre. Le expliqué que deseaba hacerle una entrevista y quedamos para el día siguiente. Comparto con ustedes una de las conversaciones más amenas e interesantes que he tenido en estos meses.

Estimado profesor, coméntenos sobre sus orígenes, sobre su familia.

Siempre digo en conversaciones entre amistades y personas que me hacen esa pregunta, me gusta decir siempre que yo tengo todititas las razas de la humanidad, no me pueden mencionar una sangre de una raza que no tengo, tengo sangre negra, sangre china, sangre indígena, de blanco, todos, todos, de todas las razas. Pero me considero, me identifico como un verdadero negro creole.

¿Pero cual es el origen de su apellido, Sujo?

Es chino, mi papa es un chino de Cantón. La mayoría de los chinos que vinieron a Bluefields eran de Cantón. Usted se acuerda de que Zelaya prohibió la entrada de los chinos, pero siguieron entrando legales e ilegales, sobornando a los oficiales, no pudieron parar jamás la inmigración china y había dirigentes políticos en Nicaragua que hablaban cosas muy denigrantes de los chinos, decían que eran la peor raza de la tierra. En el barrio donde vivo yo, siempre he vivido allí, en la corta calle donde nací en Punta Fría, había tres tiendas chinas; uno de esos chinos se metió con mi mamá o mi mamá se metió con él, no sé cómo fue, pero yo soy el producto de ellos.

¿Como se llamaba su Papa?

Carlos Sujo; bien conocido por entre los negros del barrio como Charles. Él se trasladó, cuando las cosas iban mal en Bluefields, a Boaco. Era un nómada de verdad.

¿Como se llamaba su Mama?

Elena. En esos tiempos los extranjeros se metían con las mujeres locales. Es una hija de un norteamericano. Eran los tiempos del auge del banano. Ella es media yankee. Tengo una hija, la doctora Katia Sujo, como es nieta de ella, puede verse la herencia indirecta.

Coméntenos sobre su niñez y adolescencia.

Mi familia, de parte de mi mamá, era de los más pobres del lugar. Nací en la pobreza. He estado trabajando desde que tengo memoria, desde los 8 o 9 años estaba vendiendo en el barrio, pattie, johnny cake, vendiendo de todo y buscando chamba. Cuando llegue a mi adolescencia, a los 15 o 16 años, junto con otros muchachos de los barrios, nos metimos a todo, en botes de canalete a pescar y en otras cosas como poder ganarse la vida.

¿Estudió aquí en Bluefields?

En esos tiempos había algunos criollos que tenían una instrucción relativa, tenían pequeñas escuelas en casas particulares, eran unos buenos viejos maestros, algunos eran misioneros, algunos negros muy educados de origen jamaiquino que también estudiaron en Jamaica y daban clases. Eran misioneros, uno de mis primeros maestros era el abuelo del doctor Cyril Omier, en el barrio usaban esos libros ingleses que se llamaban Star Reader y Royal Star Reader. Esos libros abarcaban un poquito de todo: historia, geografía y tenían un glosario, un tipo de diccionario después de cada lectura. Yo llegué hasta el quinto grado en esos libros, por eso aprendí mucho de la cultura e historia inglesas.

Ya en el quinto grado, mi mamá fue al colegio Moravo. La directora era Miss Marx y ella me contó que mi mamá llegó donde ella con lágrimas en sus ojos pidiéndole una beca para que estudiara en el Colegio. Yo había llegado hasta el quinto grado sólo en inglés, pero eso sí, daban también matemática, aritmética. Cuando llegué al colegio Moravo, yo no sabia ni abc en español y por eso me bajaron hasta tercer grado. Pero me resultó fácil por la aritmética y las otras clases. Allí me bachilleré en 1955. En esos tiempos daban la calificación y vino el tribunal de Managua a hacer el examen de bachillerato. Fui uno de los dos o tres que se bachilleró con notas de sobresalientes.

Yo abandoné los estudios en secundaria como dos o tres veces por la necesidad de trabajar antes de recibirme. Una vez, cuando estaba en tercer año, un grupo de muchachos nos fuimos a Managua, no había carretera, fuimos en un bote por el río hasta el Recreo y de allí a pie hasta donde llegaba la carretera y nos dieron raid, éramos doce jóvenes en busca de trabajo. Estando en Managua, mi mamá me mandó una carta triste diciéndome que escribía con lágrimas en sus ojos y pedía que regresara. No pude aguantar y regresé precisamente cuando conseguí un trabajo, un empleo con la TEXACO por medio de un amigo que trabajaba allí, exalumno del colegio Moravo, llamado Gonzalo Sequeira; él me presentó y cuando llegué el jefe encantado me dijo que siempre habían querido emplear a un muchacho bilingüe.

Cuando regresé a Bluefields, mi mamá fue al colegio y le pidió a Miss Marx que me aceptara y me aceptó contra todo el reglamento y la ley por la ausencia larga; ella escribió una nota que decía “matricula renovada” para que se la enseñara a todos los profesores y de aula en aula la iba enseñando. Cuando aparecí el primer día y anduve en las calles, todos mis viejos compañeros jodieron diciendo que era un fantasma. De allí continúe y logre bachillerarme. Cuando me bachilleré, mi único objetivo de bachillerarme era para estudiar derecho porque vivía enamorado de la profesión de abogado y todavía sigo estando enamorado de esa profesión.

Al bachillerarme, Miss Marx me pidió dar un año de clase y como no tenía trabajo ni nada más, como quien dice ni otro palo donde ahorcarme, decidí quedarme dando clase un año. Y me quedé dando clases desde 1955 a 1998. La mayor parte me quede allí trabajando, una gran parte de mi vida, la mayor parte, un total de 43 años.

Coméntenos de sus tiempos en el CIDCA

Cuando se fundó CIDCA, con el primer gobierno revolucionario, ya no podía vivir del sueldo de maestro y solicite trabajo en CIDCA. Estaba de colaborador un norteamericano negro, llamado Edmundo Gordon, que era el director y Charles Hale. Encantados me recibieron, siempre dijeron que querían a alguien como yo allí. Edmundo dijo: Sujo, vos y yo vamos a poner a Bluefields en el mapa.

Con la ayuda de Mundo y algunas de las clases de mi carrera universitaria breve, fui tomando unos cursos de profesionalización en Managua y me contagiaron con la investigación histórica. Tenía un profesor de historia en Managua llamado Roberto Fuentes que simpatizaba mucho conmigo. Me interesé mucho por la historia y las técnicas de investigación. Eso fue en la UNAN, en la facultad de Ciencias de la Educación, y tenía una escuela de profesionalización para los maestros empíricos. Casi todos mis profesores en la primaria y secundaria, jamás tuve un profesor titulado, eran empíricos, eran bachilleres, eran muy buenos, por eso digo que los buenos bachilleres de antaño equivalen a más que los licenciados de ahora.

¿Que lo motivó a escribir la Historia Oral de Bluefields?

Había muchos cuentos, supersticiones, y cosas curiosas e interesantes. Se publicó en 1998, pero fue escrito tal vez diez años antes porque no había oportunidad de publicarlo, publicar era misión imposible y el CIDCA lo publicó. Me motivó recoger las creencias, supersticiones, costumbres y ciertos conceptos erróneos que se tenían de los bluefileños. Siempre me ha gustado, no sé si es una virtud o vicio combatir ciertas cosas. Yo le dije a mi esposa, después de este artículo El 11 de octubre no es el cumpleaños de Bluefields, que un día de estos la gente me va a linchar. Hay cosas erróneas.

¿Qué cree que le hizo falta incluir en la Historia Oral de Bluefields?

Si yo me pusiera a pensar, hallaría muchas cosas. Muchas personas me dicen hace falta esto, falta esto otro. Algunos personajes populares, yo no tengo todo, solamente algunos criollos, pero faltan unos mestizos. Si me pusiera a pensar. Yo por eso digo que esto es sólo el comienzo y me gustaría que otra persona lo continuara. Esto fue lo primerito, nadie antes había escrito algo de esta naturaleza. Estudiantes universitarios vienen a visitarme a cada rato para utilizarlo como referencia de sus investigaciones. Pero a mí me gustaría ver una versión aumentada.

¿De los buenos tiempos, que es lo que más añora de su Bluefields?

Bluefields, man, cualquier persona de mi edad debe recordar que Bluefields era mas sano, moral y socialmente. Yo no estoy de acuerdo con el famoso dicho de que todo tiempo pasado fue mejor. Todavía Bluefields tiene sus cosas buenas, pero sí, en el pasado habían algunas cosas: más seguridad ciudadana, seguridad en el hogar, en las calles, más empleo, menos hambre. La gente más pobre vivía comiendo gallo pinto con coco y pescado y carne de monte. Todas esas cosas ahora no son comida de pobre. Se podían ver en el solar de cada hogar de Bluefields árboles frutales, uno o dos árboles, mangos, caimitos, aguacates, así como pequeños huertos detrás de las casas con plátanos, banano, yuca, quequisque, etcétera. Ahora no y todo es caro.

¿Qué es lo que más le preocupa de la situación actual de Bluefields?

A mí, como yo tengo una vena política, lo que a mí de disgusta es cómo los políticos locales y las personas electas a puestos de responsabilidad obedecen a Managua, reciben órdenes de Managua a pesar de que estamos viviendo legalmente un proceso de autonomía y que por nuestra propia culpa no tenemos el valor de implementarlo debidamente. Seguimos dependientes, casi todos lo políticos, principalmente los de los grandes partidos Nacionales, reciben ordenes de Managua y algunos lo dicen descaradamente para justificar su conducta. Cuando un hombre no tiene autonomía no tiene nada más. Los políticos locales sienten que la sede de poder en todos los partidos está en Managua y que sin ellos no pueden adelantar personalmente; para mí eso es vergonzoso.

Yo militaba en el partido liberal, bajo el régimen de más de uno de los Somoza, en mi juventud. Yo no era de ese tipo de políticos. En aquellos tiempos era el departamento de Zelaya, y yo por mis escritos e información era dirigente sindicalista y armaba mucha bulla en la política local. Tenía un movimiento fuerte y con otros jóvenes dirigentes, usted sabe cómo es la juventud, a veces loca y vanidosa, nos jactábamos diciendo que los que no nos respetaban nos temían, por nuestros escritos y nuestra dirigencia. Y llega un momento que los grandes partidos tradicionales de las dos paralelas históricas, para fortalecerse ellos, el partido liberal me agarro a mí y el conservador a Cash. Él continúo en la política, pero yo decidí retirarme porque las cosas se pusieron demasiado sucias y hasta la vez son así. Los políticos hasta la vez también son malditos. Y pensando en mi familia y en mis hijos decidí retirarme. Como liberal escalé lo puestos mas altos que cualquier costeño podía alcanzar, me nombraron gobernador del departamento de Zelaya, se conocían como jefes políticos y eran nombrados por el presidente. Yo no pude cambiar ni guardar silencio.

Cuando fui gobernador teníamos aquí en Bluefields un buen comandante militar que se portaba bien con la gente, un coronel, el coronel Adrián Gross, y cuando se iba hicieron una gran despedida para él en el Club Social y me invitaron, no como un gran miembro de la alta sociedad, sino como jefe político. Usted sabe cómo son las fiestas, uno debe hablar, dar su discursito. En esa despedida del coronel Gross, como siempre joven fogoso, también le di un discurso fogoso y dije que lamentamos que se va el coronel Gross, un hombre tan bueno como él, pero que aquí en Bluefields también muchos saben en carne propia lo que hace la guardia. Al día siguiente comenzaron a llover telegramas al general Somoza diciendo que el jefe político atacó a la guardia. Eso fue el fin mío como el político gobernador. Me sacó Somoza de la manera más humillante y descortés, no como lo hacen mandando un telegrama diciendo gracias por sus servicios, sino que nombraron inmediatamente a Luciano S. Benoit en mí lugar. Al día siguiente sin comunicarme nada, llego a mi casa personalmente a enseñarme el telegrama, yo no dije nada y caminamos, porque no había taxis, a la oficina para entregarle.

¿Desde entonces abandono la vida política?

No, no. Continúe escribiendo, interviniendo, criticando y reclamando. Cuando se descachimbó, en buen nicaragüense, el gobierno liberal somocista, todos los grandes liberales y ex funcionarios huyeron. Lo único que hice por desconfianza, en una de esas migraciones, mandé a toda mi familia a Costa Rica por miedo a algunos fanáticos. Mi orgullo no permitía que corriera. Cuando era diputado existía la práctica de tener deudas y no pagar, y conseguir libres para importación de vehículos para venderla pero yo nunca las vendí. Yo era suplente de doña Alba Rivera y cuando fue nombrada ministra de educación ocupé su lugar por dos años. Cuando dejó de ser ministra volvió a ocupar su curul. Muchos amigos me decían que era baboso porque no me aproveche de eso. Por eso no tenía razones de huir, no tenía nada que temer.

Y cuando el nuevo gobierno Sandinista decidió, tuvo anuente y por razones tácticas políticas, dar la autonomía, me invitaron a participar. Yo no tenía nada de eso en mente. Algunos fanáticos sandinistas sabían que trabajaba como liberal con Somoza y me respetaban, así que me involucré.

¿Cuales son sus preocupaciones actuales?

Es humillante, me da vergüenza cómo actúan los políticos. Muchos son amigos míos, pero no tienen el valor cívico, político, ni moral. Yo tuve el valor de decirle en su cara lo que pensaba al coronel Gross, eso me costó el cargo, eso fue mi caída en tiempos de Somoza.

¿Cómo quisiera, como le gustaría ver Bluefields?

A mí me gustaría que muchos jóvenes se metieran a política por razones sanas, cívicas, con independencia de los partidos nacionales, eso sería lo ideal. Fui uno de los fundadores de una organización negra llamada OPROCO, Organización Progresista Costeña,  junto con Charles Mitchell, Foster Downs, Roberto Hodgson, entre otros; ese fue un movimiento de negros bien fuerte. Algunos trataron de denigrar el grupo llamándonos racistas. Tuvimos que hacer eso porque en esos tiempos ningún criollo fue nombrado en una posición importante en el gobierno. Nosotros buscábamos defender los derechos de las etnias criollas, buscar el progreso y comenzamos a construir la carretera, la trocha hacia Kukra River, con kermeses, rifas y un montón de actividades y trabajo voluntario, pero llegamos al convencimiento que no se podía construir con eso. Había un joven de Bluefields, asesor de Somoza para la Costa, y acudimos a él, no voy a mencionar su nombre, y talvez para ahorrarle dinero al gobierno de Somoza y quedar bien dijo que la carretera no era viable. Por la presión que ejercimos, mandó a un ingeniero que lo llevamos hasta Kukra River con un baqueano, y regreso caminando y rindió su informe diciendo que no era factible. Luego en una mesa de tragos dijo que debía informar así porque tenía miedo de que lo mandaran a construir esa carretera. Conseguimos una contribución del gobernador de Wisconsin, pusimos un monumento allí en la entrada con una placa agradeciendo esa contribución, creo que se la robaron porque últimamente ahora venden todo lo de metal. Lo mismo que hacia Twee Twee, pero éste era honrado, hombre fuerte y milagroso que buceaba en el fondo. Era un hombre misterioso.

Quiero ver a la juventud asumir, tomar posesión dentro del verdadero espíritu de la autonomía. De eso nos acusaban a algunos, cuando estábamos trabajando el proyecto de autonomía, de ser separatistas, pero la autonomía puede ser una realidad funcional como en muchos países, como en España.

¿Qué balance hace de la Autonomía?

Tenemos dos universidades funcionando y en plena vigencia un programa de educación intercultural, bilingüe, y lo de la salud y el simple hecho de poder de elegir nuestras propias autoridades, aunque no sirvan, pero es algo. En los mismos estatutos de la Autonomía, en la letra de la autonomía, tenemos derecho a disfrutar de una parte justa de lo que producimos, pero no se cómo va eso en concreto.

¿Qué opina de que muchos Costeños ocupan cargos públicos de alto nivel en este gobierno?

Ningún gobierno nacional antes ha dado a los criollos tantos puestos de significación, puestos altos como embajadores, etcétera. Y más importante, seamos sandinistas o no, tenemos que reconocer que el gobierno sandinista es el primero en la historia que ha estado anuente a darnos una autonomía política. Aunque en la historia, antes de la incorporación, éramos un pequeño estado casi independiente bajo el dominio de los ingleses, era una autonomía también.  Por eso digo que el presente proceso de autonomía que estamos viviendo no es algo nuevo, es la recuperación, la reconquista de la autonomía que conocieron nuestros antepasados, gracias al movimiento político e inteligente de los sandinistas darnos eso. Aunque para algunos nicaragüenses esto era un riesgo, pero nosotros no queremos nada de separatismo. Sólo queremos una verdadera autonomía para manejar nuestros propios asuntos.

Pero no nos dejan los mismos partidos

Exactamente, lo poco que tenemos en la ley no lo usamos. Hay una ley de Lenguas que obliga a los edificios públicos a poner rótulos y tener traductores en las instituciones como la policía y los juzgados, pero nadie lo hace. La gente debe llevar su propio traductor. Menos mal que la mayoría de los criollos hasta cierta edad somos bilingües. Sólo una minoría, unos cuantos viejitos, sólo hablan ingles, pero ya ni les importa.

La ley de tierras es un gran logro. Ese reconocimiento es una gran cosa. El gobierno de Bolaños creo que fue el que empujó esa ley por recibir reales, pero no les gusta, están arrepentidos.

Lo importante de la Universidades es que los profesionales se queden aquí para el desarrollo de la región. Las dos dicen que tienen la filosofía costeñista. Mi esperanza sigue siendo la juventud, tiene que ser por lógica la juventud el relevo para cambiar las cosas.

La administración de justicia, hay todas clases de disparates. Yo escribí que la juventud debe hacer algo y mencioné que, cuando éramos jóvenes, ante la situación de injusticia y explotación, había un tal Millet, de la Casa Cruz, que era así, sacamos una manifestación publica, sin permiso, con un ataúd diciendo se murió doña Ley. La juventud debería hacer algo parecido.

¿Cómo se siente usted ahora, como persona?:

No he perdido la esperanza, es lo último que se pierde. No tengo el menor interés en política partidista. Voy a seguir escribiendo, molestando, pero sin ningún partido político. No tengo interés en ningún puesto notable. Quiero ver a los jóvenes de todos los grupos étnicos en acción.

¿Qué edad tiene?

Tengo 78 cumplidos en mayo.

¿Qué otra cosa le gustaría hacer, algo que tenga pendiente?

Me gustaría, aunque ha pasado de moda, poniéndose obsoleto, un periódico escrito. Un periódico local. Yo escribía semanalmente en la Información un editorial y después Juan Santamaría tenía El Debate. Después hicimos un periódico mimeografiado, un periodiquito loco, violento y hasta ofensivo para algunas personas. Un periodiquito arrecho. Teníamos algunas suscripciones y pequeños comerciales. Esto es un deseo nada más.

Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS.
Viernes, 29 de octubre de 2010

sábado, 30 de octubre de 2010

HIMNO A LA AUTONOMIA

Entonemos hermanos costeños
El canto de amor y de paz
Que vibra y llena mi tierra
Con sueño, trabajo, lealtad y dignidad
Los signos de nuestra hermandad

Nuestro grito de jubilo se alce
Por encima de todo dolor
Sudor cual roce se asiente
Y llene hogares de fruto y de pan
De la vida el retoño vendrá

Tierra hermosa de ríos y mares
OH cuna de sabios ancianos
Corazón de pueblo costeño
El alma, el nervio de un pueblo inmortal
Tierra virgen, codicia mundial

Salve hoy, OH raza gloriosa
Te saluda el sol de unidad
Ondean palmas te aclama
Salve OH! Costa sagrada y bendita
Tierra virgen, tesoro ancestral

jueves, 28 de octubre de 2010

LA AUTONOMIA: AVANCES Y DESAFIOS

Foto Kenny Siu
Este 30 de octubre se celebran veintitrés años de haberse aprobado el Estatuto de la Autonomía, así se institucionalizó dicha fecha como el día de la Autonomía. En la Regiones Autónomas se desarrollan diversos eventos para conmemorar ese hecho que reivindica los sueños y aspiraciones de los diferentes grupos étnicos que las conforman y que viste a Nicaragua de diversas tonalidades al reconocerse como un Estado multiétnico y pluricultural, elevando en el escenario internacional su nivel de prestigio.

Con la Autonomía ganamos todos. La Autonomía debería llenar de orgullo a todos los nicaragüenses. Los derechos, sueños y aspiraciones de los pueblos indígenas del Pacifico, Centro y Norte del país se han visto fortalecidos y, en muchas ocasiones, materializados con la aprobación de la Autonomía para los pueblos indígenas y afrodescendientes de la Costa Caribe; similar triunfo al de un hermano desaparecido que ha regresado a casa y todos lo festejan con alegría. El resto de los Nicaragüenses también deberían llenarse de orgullo: muchas voces, diferentes razas, diferentes culturas, diferentes formas de ver el mundo es una riqueza que hemos recuperado cuando vemos en otras partes del planeta el exterminio de ellas por la intolerancia, la codicia, la avaricia y el etnocidio.

Nicaragua cambió para siempre después de haber aprobado el Estatuto de la Autonomía; le reconoció a la Costa Caribe, después de noventa y tres años de la reincorporación violenta y avasalladora por el régimen de Zelaya, el derecho de practicar sus formas tradicionales de tenencia y uso del territorio, sus recursos naturales, sus formas de organización y la libertad de elegir a sus propias autoridades. Eso es lo que festejamos.

Al hacer un balance de estos años, en Autonomía el saldo es negativo a pesar de los grandes avances que se han dado. Nicaragua es un estado moderno, ejemplo para muchos otros que hoy debaten lo que nosotros hemos realizado. Tenemos todo el andamiaje jurídico y legal para que las cifras rojas del proceso autonómico vivido hasta hoy se conviertan en números halagadores que muestren con mayor claridad el porvenir, que iluminen el futuro de las nuevas generaciones que lo demandan.

Con la Autonomía los pueblos de la Costa Caribe han creado sus propias instituciones. Una de ellas son los Consejos Regionales, eligiendo a sus propias autoridades, para bien o para mal, pero propias, dejando a un lado la práctica de la imposición desde Managua, por el partido de turno en el poder, la figura del gobernador o del jefe político. Ahora son los pueblos garifunas, misquitos, creoles, ramas, sumos, mayangnas y mestizos, los que aseguran su representación en la máxima instancia política regional para gobernar su territorio, algo nunca antes visto y negado por siglos. La universidades de la Costa Caribe, URACCAN y BICU, son instituciones que tienen claridad en su visión y misión para contribuir a fortalecer el proceso autonómico, formando a las nuevas generaciones que ya no deben viajar a las universidades del resto del país para incidir en el desarrollo de su territorio acorde con sus potencialidades. Hay otras instituciones, pero estas dos son ejemplo de avances.

Lo negativo, lo perverso, lo indeseable, lo que resalta las cifras rojas, continua siendo, aun con Autonomía, el grado de miseria y abandono; los altos niveles de corrupción; la impunidad de los funcionarios autonómicos corruptos; la alta inestabilidad jurídica y legal de las tierras indígenas, incluso cuando se les ha reconocido su derecho histórico mediante la demarcación y titulación; el narcotráfico y narcomenudeo que invade las aulas de clases; los altos niveles de desempleo que motivan actos delincuenciales y la inseguridad ciudadana; la falta de sensibilidad de todos los gobiernos centrales que todavía consideran que con discursos y proclamas la realidad puede cambiarse; la complicidad de los grandes partidos nacionales que corroen y motivan con sus ambiciones de poder los actos corruptos de sus símiles en las esferas de las Regiones Autónomas.

La Autonomía tiene un gran desafío. Los mestizos de la llamada Zelaya Central, conformada por los municipios de El Rama, Muelle de los Bueyes, El Ayote y Nueva Guinea, ven con recelos el proceso vivido hasta hoy por los hechos y porque han sido marginados de la misma. Sus voces y propuestas no han sido escuchadas por el articulo 42 del Estatuto de la Autonomía que literalmente señala “las zonas que se encuentran actualmente bajo otra jurisdicción se incorporarán a su respectiva Región Autónoma a medida que las circunstancias lo permitan y que éstas sean definidas y determinadas por la Región Autónoma respectiva en coordinación con el Gobierno Central”.

¿Hasta cuándo lo permitirán las circunstancias? Con el balance logrado hasta hoy pareciera que nunca. Es más probable, más seguro, que con el correr de los años, tome fuerza y forma el parto doloroso y no esperado por muchos de una Tercer Región Autónoma si la situación actual que se vive con la Autonomía no se revierte para que dé los frutos deseados.

Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS
Martes, 26 de octubre de 2010

domingo, 24 de octubre de 2010

EL CONJURO


Llueve a cántaros. El trayecto es corto pero se torna cada vez más intenso. Va sentado en la parte delantera. Asoma la cabeza fuera del plástico y observa la oscuridad de la noche. Minutos después, mar y cielo se estremecen con la furia de los truenos. La luz de las descargas eléctricas muestran caras desconocidas a su lado, nunca antes vistas, caras de muertos en vida. Se acurruca sobre sus rodillas y le pide a Dios que lo proteja. Sus manos tiemblan, las quijadas desesperadas hacen contacto veloz de manera involuntaria. Sólo escucha el rugido de los truenos, el ruido del motor y el contacto de las furiosas olas con la panga. De pronto la velocidad disminuye, signo de cercanía al muelle, agradece al Señor.

En la maniobra para acercarse al muelle la panga cruza entre varios barcos, el rumbo estaba equivocado por la tormenta. Se desliza en las aguas sorteando las gruesas amarras de los barcos; al tratar de observar lo que ocurre sacando la cabeza por encima del plástico, impacta en su pecho una de ellas y cae al agua. Abatido, logra salir a la superficie y su cuerpo hace contacto con uno de los barcos por el arrastre de la corriente. Escucha gritos, observa el destello de luces a su alrededor. Una soga cae a su derecha y se aferra a ella. Lo han rescatado.

Camina en la oscuridad de la noche por el andén. Su cuerpo tirita de frío. En el recorrido no encuentra una sola alma. Un perro negro sale violentamente a su paso y trata de clavar en su pierna izquierda las mandíbulas filosas y chorreantes de saliva espesa. Corre desesperado, a su encuentro sale un perro blanco que se trenza en lucha a muerte con el negro hasta ahuyentarlo, se queja moribundo de dolor, temblando con el rabo entre las piernas. El perro blanco lo acompaña el resto del camino.

Observa su casa a la distancia. Al acercarse, el perro blanco le ladra tres veces como despidiéndose y lo abandona. Una luz tenue ilumina la entrada. Un gentío está en el porche pero ninguna persona le es conocida. Escucha muchas voces, en varios idiomas, ninguna le es familiar. Entra a la sala. La busca entre la gente y, al observar hacia el fondo, nota que sube las gradas hacia el segundo piso. No le ve la cara, sólo su figura. Es ella, piensa. Vuelve la mirada hacia un lado y observa a una mujer acostada en una tijera. Es joven, lo invita a acostarse a su lado. Cansado se acuesta, siente la tibieza de su cuerpo y las manos que acarician su rostro. Las manos se tornan gélidas y se levanta asustado. Busca a la otra, no la encuentra. Vuelve la mirada a la tijera y allí está, dormida con una bata blanca. La otra ha desaparecido. Qué raro, piensa.

De pronto todos comienza a gritar. Corren enloquecidos de un lado a otro en la casa sin saber qué hacer. Observa y se da cuenta que el agua inunda la casa, fluye por los lados y se derrama desde el segundo piso. ¿Qué pasa?, pregunta. ¡Es un conjuro, un conjuro!, le gritan. No halla qué hacer. Vuelve la mirada en busca de ella y la tijera está vacía, pero llena de sangre, sangre que también se derrama. Ha desparecido. No comprende lo que pasa. La gente barre el agua sin descanso y a su lado se torna roja. ¿Qué se hicieron?, pregunta. ¡Se fueron, se fueron a la otra casa!, le responde una voz de niño. ¿Hacia dónde?, pregunta. ¡Allá, allá, a la casa de verde con blanco, la que está al final del andén!, le responde la misma voz.

Sale de prisa, asustado. No comprende lo que ha visto. Se llena de valor y sigue caminando en busca de la casa verde con blanco. En el trayecto, al dar la vuelta en una esquina, la esquina desde donde se observa el mar, se le cruzan en el camino siete hombres armados. Primero pasan a su lado cuatro, los otros tres se detienen. De pronto, uno de los que están frente a él carga el fusil y corre a su encuentro tirándolo a sus pies. Al darse cuenta de la intención corre a un lado y se refugia en el tambo de una casa. Se dispara el fusil en automático y se entabla un combate entre todos ellos. Los disparos lo ensordecen, en la última ráfaga se vuelven a juntar como si nada hubiera pasado y siguen su camino. ¡Dios mío!, ¿qué es esto?, se pregunta y sigue en busca de la casa.

Al llegar, la encuentra vacía. Entra a la sala. No hay muebles, no hay espejos, solamente un silencio ensordecedor. Con temor camina hacia el fondo. Al salir a un corredor en la parte posterior observa impresionado. Están reunidos en un círculo, son siete. En el centro está ella. Lleva la misma bata blanca pero cubre su rostro con un pañuelo rosado y el cabello con un turbante rojo. En su mano izquierda sostiene una flor roja. Se esconde a un lado de la puerta y la escucha decir:

"Santa Elena, reina fuiste y al calvario llegaste, tres clavos trajiste: uno lo tiraste al mar para que los navegantes se salvasen; el otro se lo diste a tu hijo; el tercero que te queda no te lo pido dado sino prestado para clavarlo en el corazón de Marvin, para que venga a mí amante y cariñoso, fiel como un perro manso, como un cordero caliente, como un chivato; que venga, que venga, que nadie lo detenga; que corra, que corra, que nadie lo socorra; si hay una silla que no se siente; si hay una cama que no se acueste; que venga por el camino de Santa Elena; que los pasos se le alarguen y el camino se le acorte. Amén".


    ¿Y dio resultado el conjuro? —le pregunta Raúl a Marvin veinticinco años después.
  No jodas, salí corriendo como un demonio. Al inicio no creía en esas pendejadas, dice con el rostro aún asustado. Pero me hizo pasar una época en la que me volvía loco por regresar a ella y me desbocaba así como le pidió a la Santa.
  ¡Un clavo saca otro clavo! ¡Ese clavo de Santa Elena me lo sacaron en Diriomo, me llevaron donde un brujo! —dice Marvin con una sonrisa nerviosa.
    No te creo, solo cuentos sos —le dice Raúl.
  ¡No jodas, cuídate! ¡Atenerse al santo y no rezarle es jodido! —contesta Marvin con las manos temblorosas.


Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS
Domingo, 24 de octubre de 2010

miércoles, 20 de octubre de 2010

EN BLUEFIELDS CON EL POETA

I. EL ENCUENTRO Y NUESTRO REINO

Foto El Nuevo Diario
Tenía muchos años de no verlo. Salí a la recepción del hotel en busca de la guía telefónica y noté que al lado alguien me observaba. Nos vimos, nos reconocimos, nos dimos la mano y un abrazo de hermanos. Fue mi maestro, lo seguirá siendo. Es Guillermo Villanueva, llamado con cariño “Memo” por los chontaleños y sus amigos. Quedamos de vernos por la noche. No lo logramos hasta el día siguiente. Conversamos en su habitación. Me habló de sus libros, de sus escritos y poemas; uno de sus textos es especial, es un poema a Bluefields, en él recupera recuerdos de días lejanos y felices. Me lo pasó para leerlo. No, le dije, vos sos el poeta y quiero que lo leas con la inspiración que te motivó a escribirlo. Lo leyó inspirado. Evocó la bahía por un amor que debió haber sido suyo toda la vida.

Salimos a recorrer las calles de Bluefields de tarde. Caminamos hasta el parque donde se celebraba la elección de Miss Bluefields. Al inicio evitamos la música estridente. Subimos al kiosco, luego me dijo que quería ver de cerca el nuevo edificio, antes el Cristóbal Colón, del consejo regional. Más tarde lo invité a que descubriera los centenarios caobas y se quedó admirado. Trepamos al pie del monumento de la autonomía y desde allí observamos a las bellas disputándose el título de ganadora. En un entremés vimos una competencia de baile, desde el inicio dijo: “la gorda, la gorda va a ganar”. Así fue. Es sensual, tiene cadencia, dijo.

Caminamos a un costado del parque, el que lleva al estadio de béisbol. Allí nos sentamos a platicar y preguntó sobre mi vida; se la mostré en varias tomas. Estás bien, seguí así, dijo.

II. LA CUCARACHITA CHONTALEÑA

No bebe ni fuma. Desde que lo conozco sus placeres han sido la lectura, la escritura, la buena comida y las musas que lo inspiran. Subimos a la azotea de un restaurante y las pláticas cesaron hasta muy tarde.

Tiene buen apetito. En una de sus salidas gastronómicas visitó los Pollos Tip Top y descubrió que hay cucarachas. No puede ser, son irresponsables. No se los perdono, dijo. Al pasar por el lugar, con entusiasmo, me lleva a verlas desde afuera, a través de las ventanas de vidrio. ¡Mira, mira, allá están! ¿Las ves? Sí, sí, le digo. Son pequeñas, son raras.

Al día siguiente por la tarde había acordado con Carlos Eddie Monterrey en vernos para identificar a dos de los nueve jóvenes guerrilleros que aparecen en una foto junto con él. ¿A dónde vamos?, pregunta. Sí, vamos, me dice, yo lo conozco. Llegamos al rancho. El lleva uno de sus libros para regalárselo. Yo cargo la cámara fotográfica y en ella va la foto. Al llegar, llamo por teléfono a Carlos y responde que no tarda. Qué vas a comer, pregunta. Camarones al ajillo, le digo. Pedí pues, yo voy a ver cómo están, a ver si me decido, contesta. Al llegar Carlos Eddie, después de los saludos, toma el libro, lo firma frente a él y se lo entrega. Sirven mis camarones y decide pedir lo mismo. Hoy tengo ganas comer bien, así que tráeme, además de los camarones, una tajaditas de plátano con chanchito, le dice al mesero. Le muestro la foto a Carlos Eddie y no recuerda el nombre de los dos que me interesan, son los que nadie recuerda. Míralo, le dice, cómo come, está calladito. Le sirven sus platos y Carlos Eddie ordena que sirvan un plato de rondón. Me quedo extrañado, estoy lleno. Lo comemos también, dice.

Entusiasmado, Carlos Eddie lleva la cámara a su esposa para mostrarle la fotografía. Cómo ves a Carlos Eddie, me pregunta. Lo veo tranquilo, sereno, sin prisa, no tiene ningún estrés. Lo veo inmerso en su negocio, en sus planes de mejora, en rescatar la cultura local, está sin preocupaciones. Así lo veo yo también, dice. Al regresar Carlos Eddie se lo comenta. Le pregunta sobre las mejoras del Rancho. Tengo que estar pendiente del mantenimiento, hay que fumigando con comenejol, dice Carlos Eddie. Inmediatamente le cuenta lo de las cucarachas y Carlos Eddie se sorprende y dice: fíjate, aquí antes no había de esas, son chiquitas, son raras. Se vienen por los árboles, ya inundaron Nueva Guinea y ahora están en Bluefields, son cucarachitas Chontaleñas, digo. Para de comer y ríe a carcajadas. La palma de su mano derecha busca la de mi mano izquierda y las chocamos entre carcajadas. Sos bandido, dice. ¿Quieres una tortillita tostada, con queso y cuajada?, le pregunto. Aquí no hay, sólo que las hagan de leche de coco, contesta y reímos a carcajadas.

III. LA DE BLANCO O LA DE NEGRO

No han servido la comida. Pide vaso de jugo de naranja tipo frost. El mesero le dice que la licuadora se ha dañado y él se ríe a carcajadas. El mesero le ofrece uno preparado con hielo bien picado y lo acepta. Ve que frescura, dice.

Mira, mira, dice en voz baja y con malicia. Dos damas le hacen compañía a un hombre de unos sesenta años en una mesa cercana. Una de ellas lleva puesta una blusa blanca, es la más joven. La otra viste una blusa negra. El hombre está sentado en el centro, ellas a los lados. Quiero ver si sos fiera, me dice. A cuál de las dos crees que enamora, me pregunta. Creo que a la de negro, pero estoy seguro que para vos es a la de blanco, le digo. Pues sí, dice. Mira, mira, como la atiende, dice. Cuando terminan de comer y se retiran de la mesa las queda viendo. Fíjate bien, le digo. Es más bella la de negro, dice. Sos fiera.

IV. EL POETA Y EL PARAGUAS

Salgo a la recepción del hotel y llevo un paraguas en la mano derecha. Por si llueve, le digo. No va a llover, me dice y regreso a dejarlo a la habitación. Vámonos, caminemos, me dice. Recorremos las calles, las esquinas y recuerdos comunes. Quedamos en volver a vernos el día siguiente. Salgo de la habitación y lo espero en el porche. Lleva un paraguas y me da la impresión que lo necesita de apoyo. ¿Y ese paraguas?, pregunto. No va a llover, le digo. Es mi entrada al paraíso, dice golpeando el piso con la punta. La recepcionista ríe a carcajadas, yo divago y luego, al comprenderlo, también sonrío.

V. SUS RECUERDOS DE BLUEFIELDS

Bluefields le da nuevos brillos. Así lo percibí. Se siente en un mundo encantado y encantador. A varios amigos nos acompaño en 1977, durante el periodo de vacaciones. Conoció mi casa, mis padres y hermanos. Mi padre le mostró las artes de pesca. Pero de todos sus recuerdos sobresale su diosa, así la llama, Johanna. Todavía hoy, después de tantos años, siente el aroma de ella al pasar por la que fue su casa. Al escucharlo leer el poema a Bluefields, comprendí por qué sobrevive en sus recuerdos aquel llamado ardiente y puro, tierno y volcánico de su diosa; con el paso de los años, tal como su padre se lo dijo, la tibieza de su ombligo sigue tentando sus noches en celo.


Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS
Martes, 19 de octubre de 2010

jueves, 14 de octubre de 2010

EL 11 DE OCTUBRE NO ES EL CUMPLEAÑO DE BLUEFIELDS

Hay un pequeño error manifestado anualmente por algunas personas en referencia a la celebración del 11 de Octubre. Aseveran que es el cumpleaño de Bluefields, lo cual no es verdad por la sencilla razón bien documentada de que Bluefields tuvo su nacimiento siglos anteriores al 11 de octubre de 1903.

Por ejemplo, en la excelente y bien documentada obra de Eduardo Perez - Valle titulada "El Expediente de Campos Azules", leemos entre otros datos, los siguientes hitos históricos de Bluefields:

  1. Piratas y comerciantes ingleses desde principios del Siglo XVII tuvieron con entera tranquilidad sus casas y depósitos de tesoros en Bluefields, principal pueblo o ciudad en la Costa desde entonces.
  2. En 1705, los establecimientos ingleses en la Mosquitia conforman una nueva sociedad con autoridades inglesas que residían en la recién fundada ciudad de Bluefields.
Las citas históricas arriba apuntadas dan una idea de la antiguedad de Bluefields, por lo tanto, para los que todavía no lo saben, la fecha que celebramos, categóricamente no es el cumpleaño de Bluefields.

La historia de este día que celebramos es que después de la violenta anexión de la Costa de Nicaragua, las autoridades nicaraguenses decidieron otorgar a Bluefields el status jurídico legal de ciudad. Por eso la Cámara de Diputados de Nicaragua aprobó el decreto el 24 de Septiembre de 1903, y el Presidente Zelaya lo firmó el 5 de Octubre. Pero no fue hasta el 11 de Octubre que salio publicado en la Gaceta, convirtiéndose en ley de la República de Nicaragua.

Esa es la fecha que celebramos el 11 de Octubre, pero no es el cumpleaño de Bluefields.

Hugo Sujo Wilson.
10/10/2010

lunes, 11 de octubre de 2010

A BLUEFIELDS EN SU ANIVERSARIO


Azules fueron tus campos
Tú amada dejó de ser espejito del mar
Aún tienes tus encantos
Siempre te volvemos a amar.

Como un viejo centenario
Apacible y sabio descansas en tu corredor
Esperas, observas y meditas
¿Porque celebrar un nuevo aniversario?

Tus nietos han roto tú corazón
Tus hijos, los mejores, se han ido
Otros han encontrado refugio en tú casa
Los has acogido sin preguntarles la razón.

Tu alma recorre en silencio los barrios
Te das cuenta como has crecido
Lloras al ver los frutos no deseados
Te meces en el swing enardecido.

Pocos te visitan en busca de consejo
No se percatan de tu sabiduría
La prisa, la vida dura, la búsqueda del dinero fácil, los nubla
Te levantas y te miras en el espejo.

No llores Bluefields!
Ellos al final lo sabrán
Llegará el día, después de la fiesta
Que te buscarán.


Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS
Lunes, 11 de octubre de 2010

Foto: Nydia Taylor.