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miércoles, 3 de agosto de 2011

LOS RONCOS TAMBORES DE LA AUTONOMÍA

Más de dos décadas han transcurrido desde la aprobación del Estatuto de la Autonomía para las Regiones Autónomas de la Costa Atlántica de Nicaragua. Su logro fue un proceso largo, rico, lleno de voces de diferentes grupos étnicos y líderes comunitarios cansados del abandono, la miseria y explotación foránea de sus recursos naturales, de las luchas interétnicas y de una guerra devastadora que desarticuló el tejido social comunitario, nublando el horizonte del porvenir y los sueños ancestrales de una vida en paz, libertad y armonía.

La Autonomía es real, no es un susurro que recorre la costa caribeña; es un proceso que día a día se construye con aciertos y errores. Muchos fundamentan sus argumentos en los errores con prosas marcadas por el desprecio, con eufemismos y descalificativos, llamando traidores a los que han jugado un rol protagónico, tanto ayer como hoy, en el proceso que marcha en el marco de la Ley; sueñan los mismos sueños, pero desde perspectivas distintas, en mundos diferentes, paralelos, adjudicándose la verdad y la visión iluminada que devela el camino en sus manifiestos.

Mejorar, enriquecer, cambiar el curso de la historia autonómica, solamente se logrará con la participación directa, asumiendo una actitud positiva, creadora, innovadora. Muchos sueñan que los diferentes pueblos de la costa caribe se levanten en hordas de exterminio al ritmo de roncos tambores, cortando cabezas a su paso, manchando los colores de la autonomía con sangre de hermanos, recuperando y confiscando tierras en uso productivo para vivir del usufructo ajeno, declarándole la guerra al Estado Nacional, aboliendo las instituciones autonómicas, expulsando a los partidos políticos para convocar a una asamblea de líderes y emprender un autogobierno que recupere la autonomía económica y administrativa, poniendo fin al “colonialismo nacional”. Suena alarmante, sombrío, pero en sus mentes, tras sus manifiestos con lenguaje sutil, es el escenario que desean: regresar a las primeras tribus que poblaron las Regiones Autónomas, donde se erigirán como los nuevos chamanes, sanadores de los males que aquejan a los pueblos caribeños.

Con la participación activa, inmersos en el proceso autonómico, haciendo valer las leyes, mejorándolas, inventándolas, construyendo los peldaños necesarios, se podrán alcanzar los sueños de la Autonomía. La juventud de la costa caribeña tiene en sus manos la oportunidad de hacerlos realidad, son el relevo histórico de aquellos primeros hombres y mujeres que se involucraron decididamente en ese viaje que no llega a su final.

El pueblo caribeño merece un futuro mejor. Los caminos para lograrlo están llenos de obstáculos, de contradicciones propias de un proceso complejo que busca alcanzar la unidad en la diversidad donde la demarcación de las tierras es clave para el desarrollo económico de las Regiones Autónomas. En un territorio demarcado y titulado, diferentes grupos viven en armonía, reconocen que el otro tiene iguales derechos sobre la tierra y conviven bajo distintas formas de propiedad, desde la comunal hasta la individual, respetando sus raíces culturales. Ese territorio se construye únicamente a través del dialogo entre pueblos hermanos y vecinos para llegar a acuerdos. El problema de las tierras y su demarcación debe dejar de verse como una responsabilidad del Estado, es un problema de todos y debe ser asumido como tal en mesas del dialogo y entendimiento donde no hay perdedores. Con límites y territorios impuestos no hay Autonomía, no hay estabilidad duradera.

Mejorar y profundizar la Autonomía solamente se logrará participando en el proceso; mezclándose en sus caudales, empapándose de sus aguas y, emergiendo desde sus profundidades con cambios de actitud, se podrá avanzar hasta alcanzar lo deseado por todos, sin exclusiones, sin la ceguera partidista que obstruye el porvenir. En el camino de la autonomía muchos desesperan, pero en ellos, hasta los nuevos chamanes tiene su lugar; sentados alrededor de la fogata autonómica, entre sus destellos, que levanten la voz al ritmo de sus roncos tambores para lograr el desarrollo en armonía de los pueblos caribeños.



Ronald Hill A.
La Colina
http://hillron.blogspot.com
Nueva Guinea, RAAS
Viernes, 29 de julio de 2011.

jueves, 28 de abril de 2011

LA AUTONOMÍA EN LAS REDES SOCIALES

En las redes sociales los caribeños alzan sus voces, reclaman y cuestionan el proceso autonómico que viven sus pueblos. En los últimos días, el decreto 15-2011 emitido por el ejecutivo, levanta los ánimos manifestándose sobre el mismo y la propuesta de formación de otras Regiones Autónomas.

Para muchos el problema es histórico. Una vez más se cercena el territorio para que los grupos de poder, político y económico, continúen saqueando los recursos naturales de tan rica región, excluyendo de su disfrute a los pueblos originarios y afrodescendientes que reclaman la demarcación del territorio. Desde esta perspectiva el Estado manifiesta un racismo solapado que pretende robarle sus derechos ancestrales.

Para otros el problema se relaciona con el anterior pero desde otra perspectiva. El decreto emitido por el Ejecutivo pone en igualdad de condiciones el valor del voto caribeño con el resto de los nicaragüenses. Según este enfoque, al aprobarse la Ley Electoral se le asignó a Chontales tres diputados y a la RAAS dos considerando a esos municipios que eran todavía jurisdicción de Chontales pero en el año 2001 Arnoldo Alemán les restó valor al trasladar a la RAAS los municipios de El Rama, Muelle de los Bueyes y Nueva Guinea. Dicha región quedó con mayor población, no se modificó la Ley Electoral y mantuvo igual número de representantes en el legislativo. Nuevamente se plantea la discriminación por parte del Estado.

Otras voces plantean que los municipios de El Rama, Muelle de los Bueyes y Nueva Guinea nunca fueron atendidos bajo la Ley de Autonomía. No participan en las elecciones regionales ni reciben, desde hace varios años, recursos por parte del Consejo Regional de la RAAS para el desarrollo de su territorio y bienestar de la población. Plantean que esto es una forma de discriminación y marginación y apoyan la formación de una Tercera Región Autónoma. Señalan que no están contra la autonomía, que no están robando territorio y que pretenden fortalecer el proceso autonómico desde otra perspectiva. Si existen dos regiones autónomas, ¿por qué no pueden existir más? Es uno de sus principales argumentos.

En ese mismo orden, los caribeños del Norte están atentos al curso que tomará la propuesta de constituir la Región Autónoma del Triangulo Minero con los municipios de Siuna, Rosita, Bonanza y Waslala. Dicha propuesta fue elaborada y remitida al parlamento desde el año 2002 pero últimamente ha revivido motivada por el decreto emitido por el ejecutivo.

Se cuestiona el papel de sus representantes en la Asamblea Nacional, de los altos funcionarios de gobierno originarios de las Regiones Autónomas y de los Consejos Regionales. Ahora, más que antes, son tildados de “vendidos”, “corruptos” “oportunistas electoreros” e incluso “anti-autonomistas”.

En Bluefields, la sociedad civil encabezada por las universidades BICU y URACCAN, demandan a los poderes del Estado no realizar acciones que cercenen el territorio de las Regiones Autónomas y proponen la creación de circunscripciones nacionales de pueblos afrodescendientes y pueblos indígenas para la elección de diputados lo que implica modificar la Ley Electoral.

La división política-administrativa del país se ha moldeado a través del tiempo por arreglos y componendas políticas en momentos claves de nuestra historia. Clave es el proceso electoral que ya comenzó y los caribeños que participan en las redes sociales están atentos a los giros de timón que marcarán el rumbo del gigante despierto y de su proceso autonómico.


Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS
Miércoles, 27 de abril de 2011

viernes, 7 de enero de 2011

UNIDAD EN LA DIVERSIDAD DEL CARIBE, ¿ES AÚN POSIBLE?

E
Monumento a la Autonomía, Bluefields.
s una concepción de vida, filosófica. Se plantea como alternativa en la búsqueda constante, a pesar de los fracasos, conflictos e ilusiones perdidas, de la voluntad existente en los grupos étnicos, misquitos, sumus–mayangna, ulwas, garifunas, creoles, ramas y mestizos, de la Costa Caribe por encontrar y construir la imagen deseada de todos en armonía para alcanzar una vida mejor, digna y duradera. Un gran reto en relación con las inmensas heridas no sanadas, abiertas luego de conflictos históricos interétnicos y provocados por los procesos de colonización y neocolonización, desde afuera y dentro del país. Un territorio rico, pero con su población empobrecida por la codicia de extraños y propios.

La búsqueda ha sido incesante, construida a través del tiempo. El reino de la Mosquitia, la superintendencia, la reinserción colonial, el distrito o municipio de la reserva Mosquitia, hasta culminar con la anexión al estado Nicaragüense, han sido etapas del recorrido que no podemos dejar de considerar; por el contrario, debemos volver la mirada hacia ellas con el fin de encontrar hilos conductores, pistas radiantes para hilvanar el futuro deseado. Es en estas etapas del proceso histórico donde debemos buscar el camino, la integración, la síntesis de lo fragmentario y contradictorio, para poder conformar unidad de diversidades que, como en una escalera, cada peldaño nos lleva a la cumbre, integrando visiones, principios y valores de cada una de ellas.

La identidad de lo costeño, caribeño, no se conforma solamente de nuestras comidas, bailes, comunidades o barrios. Es mucho más. Nuestra identidad la forman también las diferencias y coincidencias, afirmación y negación, acciones y reacciones que debemos tomar en cuenta para poder construir, en el marco de las diferencias, la síntesis, el horizonte del devenir glorioso. Para ello tenemos que reconocer al otro, lo diverso, como parte de lo contradictorio, pero parte de lo dominante, formándonos la idea y la práctica para poder construir lo deseado. Reconocerlo no significa incluir al excluido, muchos menos restituir su derecho, sino mas bien se concretiza en establecer relaciones de integración bilaterales, complementarias, formando con ellas una nueva realidad donde ambos conservan su propia identidad.

El proceso autonómico que se vive en las Regiones Autónomas, recupera y asume como propia la filosofía de la “unidad en la diversidad”. El monumento a la autonomía, ubicado en el parque Reyes de Bluefields, pone de manifiesto a los seis grupos étnicos de la RAAS unidos, levantando la antorcha de la libertad para emprender juntos el andar.  Hasta hoy ha sido un camino lleno de espinas, obstáculos y contradicciones. Pero el andar no se detiene, continúa bajo la bandera ondeante de la autonomía, con sus errores, desaciertos y desafíos.

Con la autonomía podemos crear y desarrollar un territorio donde diferentes grupos viven en armonía, reconocen que el otro tiene iguales derechos sobre la tierra y conviven bajo distintas formas de propiedad, desde la comunitaria hasta la individual, respetando sus raíces culturales y descartando propuestas hegemónicas que no contribuyen a la unidad.

Atrás debe ir quedando para siempre el desacuerdo sin diálogo, el actuar sin considerar al otro, tal como sucede en las diferentes circunscripciones o territorios donde los concejales regionales autónomos del mismo grupo étnico piensan y actúan en función de objetivos ajenos, distantes de su comunidad, en una carrera que no abona al logro de la unidad por el bien común, por el fin de proceso mismo. Sin diálogo, sin consensos, en el que nadie declina, sino acuerda en lo común, el camino se torna más difícil.

La unidad en la diversidad en el Caribe es el camino para construir un futuro mejor, lleno de esperanzas, de libertad e igualdad para todos los grupos étnicos. Es posible, pero también es necesario tomar conciencia de ello y desprendernos del velo que nos enceguece: el dogma religioso y las ideologías, sean de derecha, centro o de izquierdas. Sólo así podremos construir un Caribe libre, autónomo, armonioso, abundante de paz y bienestar que revitaliza y enriquece nuestro país. Otra vía, que excluya y rechace al otro, desde el Caribe o resto del país, no garantiza la superación de los conflictos que mantienen a nuestros pueblos sin esperanzas. 


Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS
Miércoles, 05 de enero de 2011

domingo, 21 de noviembre de 2010

ZELAYA CENTRAL: UN RETO AL PROCESO AUTONOMICO

Una de las zonas más ricas de la RAAS está conformada por los municipios de El Rama, Muelle de los Bueyes, El Ayote y Nueva Guinea. La riqueza se materializa en la actividad económica y en su población, la mayoría mestizos que han emigrado desde los años cincuenta hacia esta zona del país. Siempre fueron parte del departamento de Zelaya, vigente de 1930 a 1987 cuando se aprobó el Estatuto de Autonomía de la Regiones Autónomas de la Costa Atlántica de Nicaragua. Durante el período 1982 a 1987 formaron parte de la Zona Especial II y pasaron a llamarse Zelaya Central por las autoridades nacionales y de la Región V.

La lógica de esta nomenclatura territorial fue forzada principalmente por ser escenario de guerra con amplia base de apoyo y sustento de la Resistencia, además de la gran dispersión territorial, la cultura campesina, la distancia e incapacidad de ser atendidas por la Zona Especial II cuya cabecera era Bluefields. Resultaba más lógica su atención desde Juigalpa, sede la Región V.

Al ser aprobado el Estatuto de la Autonomía, en 1987, se estableció en el título VI, artículo 42, que “las zonas que se encuentran actualmente bajo otra jurisdicción se incorporarán a su respectiva Región Autónoma a medida que las circunstancias lo permitan y que éstas sean definidas y determinadas por la Región Autónoma respectiva en coordinación con el Gobierno Central”.

Desde que se aprobó el Estatuto de la Autonomía hasta la fecha han transcurrido 23 años y tal parece que no se han dado las circunstancias para que los municipios de la zona llamada Zelaya Central se incorporen a la RAAS, lo que ha generado diferentes propuestas de separación.

En 1996 se presentó en la Asamblea Nacional la iniciativa para constituir el departamento 17 del país llamado Departamento de Zelaya Central, lo que no tuvo, por parte del Ejecutivo y la Asamblea Nacional la aceptación debida y hoy duerme en los archivos de la Comisión de Defensa y Gobernación.

Recientemente se ha resucitado dicha propuesta con el nombre de Sub-Región de Zelaya Central aglutinando a los mismos municipios y se argumenta para su creación la falta de atención por parte de la RAAS, la cultura mestiza y campesina de su población, el potencial productivo de los mismos. Y descaradamente los políticos de estos municipios juegan con sentimientos xenófobos aduciendo que “los negros no nos pueden gobernar porque no piensan como nosotros, que no comemos rondón ni coco, son haraganes y corruptos". 

Esta nueva propuesta ha transitado hasta culminar con la ambición de ciertos diputados de la RAAS de crear una Tercera Región Autónoma de la RAAS llamada Región Autónoma de Zelaya Central, aduciendo los mismos planteamientos para obtener su reelección.

La autonomía es política, como establece su Reglamento, y esto implica la facultad de elegir a sus propias autoridades mediante el voto universal, igual, directo, libre y secreto. A la igualdad ante la ley se le suma la igualdad de oportunidades. Se asume que para que las personas tengan capacidad real de elección e intervención en igualdad de condiciones no basta con afirmarlo formalmente, hay que generar sus condiciones de posibilidad. El Consejo Regional las puede crear estableciendo una resolución, por mayoría plena de sus miembros, que permita a estos municipios tener consejeros que pueden ser nombrados directamente por los consejos municipales, bien a los mismos concejales o los que el gobierno municipal determine con la participación activa de la sociedad civil de cada municipio. Los costes de inserción de éstos pueden ser asumidos por los gobiernos municipales de manera transitoria. La representación en el Consejo Regional de la RAAS ya no sería únicamente por grupos étnicos sino también por territorios, es decir que de los 45 concejales al menos ocho de ellos serían representantes de los municipios de El Rama, Nueva Guinea, Muelle de los Bueyes y El Ayote, nombrando al menos a dos cada uno.

El Consejo Regional de la RAAS, los gobiernos municipales y el Gobierno Central deben lograr acuerdos y elaborar una propuesta para que en las próximas elecciones de autoridades regionales se logre concretar una elección con la participación activa de todos los ciudadanos, en el marco de la Ley Electoral, la cual debe ser reformada para tal efecto. Solamente así se lograría la integración real de estos municipios y la RAAS sería fortalecida en lo territorial, político, social y económico propiciando mayores espacios para desarrollar un buen gobierno y la gobernabilidad democrática que los ciudadanos aspiramos, por el futuro de las nuevas generaciones.
http://hillron.mediashare.com/?selectedalbum=hillron492589

Ronald Hill A.
La Colina
hillron@hotmail.com
Nueva Guinea, RAAS

lunes, 1 de noviembre de 2010

CUANDO UN HOMBRE NO TIENE AUTONOMIA, NO TIENE NADA MAS

Es uno de los principales personajes de Bluefields. Una mañana decidí visitarlo en las oficinas de la Fundación Autónoma para el Desarrollo de la Costa Atlántica de Nicaragua (FADCANIC), donde ejerce el cargo de director. Con hospitalidad me atendió la recepcionista y se comunicó por teléfono con él. De inmediato subí al segundo piso. Al fondo del mismo tiene su despacho. Es el profesor Hugo Sujo Wilson. Me identifiqué y comentó haber conocido a mi padre. Le expliqué que deseaba hacerle una entrevista y quedamos para el día siguiente. Comparto con ustedes una de las conversaciones más amenas e interesantes que he tenido en estos meses.

Estimado profesor, coméntenos sobre sus orígenes, sobre su familia.

Siempre digo en conversaciones entre amistades y personas que me hacen esa pregunta, me gusta decir siempre que yo tengo todititas las razas de la humanidad, no me pueden mencionar una sangre de una raza que no tengo, tengo sangre negra, sangre china, sangre indígena, de blanco, todos, todos, de todas las razas. Pero me considero, me identifico como un verdadero negro creole.

¿Pero cual es el origen de su apellido, Sujo?

Es chino, mi papa es un chino de Cantón. La mayoría de los chinos que vinieron a Bluefields eran de Cantón. Usted se acuerda de que Zelaya prohibió la entrada de los chinos, pero siguieron entrando legales e ilegales, sobornando a los oficiales, no pudieron parar jamás la inmigración china y había dirigentes políticos en Nicaragua que hablaban cosas muy denigrantes de los chinos, decían que eran la peor raza de la tierra. En el barrio donde vivo yo, siempre he vivido allí, en la corta calle donde nací en Punta Fría, había tres tiendas chinas; uno de esos chinos se metió con mi mamá o mi mamá se metió con él, no sé cómo fue, pero yo soy el producto de ellos.

¿Como se llamaba su Papa?

Carlos Sujo; bien conocido por entre los negros del barrio como Charles. Él se trasladó, cuando las cosas iban mal en Bluefields, a Boaco. Era un nómada de verdad.

¿Como se llamaba su Mama?

Elena. En esos tiempos los extranjeros se metían con las mujeres locales. Es una hija de un norteamericano. Eran los tiempos del auge del banano. Ella es media yankee. Tengo una hija, la doctora Katia Sujo, como es nieta de ella, puede verse la herencia indirecta.

Coméntenos sobre su niñez y adolescencia.

Mi familia, de parte de mi mamá, era de los más pobres del lugar. Nací en la pobreza. He estado trabajando desde que tengo memoria, desde los 8 o 9 años estaba vendiendo en el barrio, pattie, johnny cake, vendiendo de todo y buscando chamba. Cuando llegue a mi adolescencia, a los 15 o 16 años, junto con otros muchachos de los barrios, nos metimos a todo, en botes de canalete a pescar y en otras cosas como poder ganarse la vida.

¿Estudió aquí en Bluefields?

En esos tiempos había algunos criollos que tenían una instrucción relativa, tenían pequeñas escuelas en casas particulares, eran unos buenos viejos maestros, algunos eran misioneros, algunos negros muy educados de origen jamaiquino que también estudiaron en Jamaica y daban clases. Eran misioneros, uno de mis primeros maestros era el abuelo del doctor Cyril Omier, en el barrio usaban esos libros ingleses que se llamaban Star Reader y Royal Star Reader. Esos libros abarcaban un poquito de todo: historia, geografía y tenían un glosario, un tipo de diccionario después de cada lectura. Yo llegué hasta el quinto grado en esos libros, por eso aprendí mucho de la cultura e historia inglesas.

Ya en el quinto grado, mi mamá fue al colegio Moravo. La directora era Miss Marx y ella me contó que mi mamá llegó donde ella con lágrimas en sus ojos pidiéndole una beca para que estudiara en el Colegio. Yo había llegado hasta el quinto grado sólo en inglés, pero eso sí, daban también matemática, aritmética. Cuando llegué al colegio Moravo, yo no sabia ni abc en español y por eso me bajaron hasta tercer grado. Pero me resultó fácil por la aritmética y las otras clases. Allí me bachilleré en 1955. En esos tiempos daban la calificación y vino el tribunal de Managua a hacer el examen de bachillerato. Fui uno de los dos o tres que se bachilleró con notas de sobresalientes.

Yo abandoné los estudios en secundaria como dos o tres veces por la necesidad de trabajar antes de recibirme. Una vez, cuando estaba en tercer año, un grupo de muchachos nos fuimos a Managua, no había carretera, fuimos en un bote por el río hasta el Recreo y de allí a pie hasta donde llegaba la carretera y nos dieron raid, éramos doce jóvenes en busca de trabajo. Estando en Managua, mi mamá me mandó una carta triste diciéndome que escribía con lágrimas en sus ojos y pedía que regresara. No pude aguantar y regresé precisamente cuando conseguí un trabajo, un empleo con la TEXACO por medio de un amigo que trabajaba allí, exalumno del colegio Moravo, llamado Gonzalo Sequeira; él me presentó y cuando llegué el jefe encantado me dijo que siempre habían querido emplear a un muchacho bilingüe.

Cuando regresé a Bluefields, mi mamá fue al colegio y le pidió a Miss Marx que me aceptara y me aceptó contra todo el reglamento y la ley por la ausencia larga; ella escribió una nota que decía “matricula renovada” para que se la enseñara a todos los profesores y de aula en aula la iba enseñando. Cuando aparecí el primer día y anduve en las calles, todos mis viejos compañeros jodieron diciendo que era un fantasma. De allí continúe y logre bachillerarme. Cuando me bachilleré, mi único objetivo de bachillerarme era para estudiar derecho porque vivía enamorado de la profesión de abogado y todavía sigo estando enamorado de esa profesión.

Al bachillerarme, Miss Marx me pidió dar un año de clase y como no tenía trabajo ni nada más, como quien dice ni otro palo donde ahorcarme, decidí quedarme dando clase un año. Y me quedé dando clases desde 1955 a 1998. La mayor parte me quede allí trabajando, una gran parte de mi vida, la mayor parte, un total de 43 años.

Coméntenos de sus tiempos en el CIDCA

Cuando se fundó CIDCA, con el primer gobierno revolucionario, ya no podía vivir del sueldo de maestro y solicite trabajo en CIDCA. Estaba de colaborador un norteamericano negro, llamado Edmundo Gordon, que era el director y Charles Hale. Encantados me recibieron, siempre dijeron que querían a alguien como yo allí. Edmundo dijo: Sujo, vos y yo vamos a poner a Bluefields en el mapa.

Con la ayuda de Mundo y algunas de las clases de mi carrera universitaria breve, fui tomando unos cursos de profesionalización en Managua y me contagiaron con la investigación histórica. Tenía un profesor de historia en Managua llamado Roberto Fuentes que simpatizaba mucho conmigo. Me interesé mucho por la historia y las técnicas de investigación. Eso fue en la UNAN, en la facultad de Ciencias de la Educación, y tenía una escuela de profesionalización para los maestros empíricos. Casi todos mis profesores en la primaria y secundaria, jamás tuve un profesor titulado, eran empíricos, eran bachilleres, eran muy buenos, por eso digo que los buenos bachilleres de antaño equivalen a más que los licenciados de ahora.

¿Que lo motivó a escribir la Historia Oral de Bluefields?

Había muchos cuentos, supersticiones, y cosas curiosas e interesantes. Se publicó en 1998, pero fue escrito tal vez diez años antes porque no había oportunidad de publicarlo, publicar era misión imposible y el CIDCA lo publicó. Me motivó recoger las creencias, supersticiones, costumbres y ciertos conceptos erróneos que se tenían de los bluefileños. Siempre me ha gustado, no sé si es una virtud o vicio combatir ciertas cosas. Yo le dije a mi esposa, después de este artículo El 11 de octubre no es el cumpleaños de Bluefields, que un día de estos la gente me va a linchar. Hay cosas erróneas.

¿Qué cree que le hizo falta incluir en la Historia Oral de Bluefields?

Si yo me pusiera a pensar, hallaría muchas cosas. Muchas personas me dicen hace falta esto, falta esto otro. Algunos personajes populares, yo no tengo todo, solamente algunos criollos, pero faltan unos mestizos. Si me pusiera a pensar. Yo por eso digo que esto es sólo el comienzo y me gustaría que otra persona lo continuara. Esto fue lo primerito, nadie antes había escrito algo de esta naturaleza. Estudiantes universitarios vienen a visitarme a cada rato para utilizarlo como referencia de sus investigaciones. Pero a mí me gustaría ver una versión aumentada.

¿De los buenos tiempos, que es lo que más añora de su Bluefields?

Bluefields, man, cualquier persona de mi edad debe recordar que Bluefields era mas sano, moral y socialmente. Yo no estoy de acuerdo con el famoso dicho de que todo tiempo pasado fue mejor. Todavía Bluefields tiene sus cosas buenas, pero sí, en el pasado habían algunas cosas: más seguridad ciudadana, seguridad en el hogar, en las calles, más empleo, menos hambre. La gente más pobre vivía comiendo gallo pinto con coco y pescado y carne de monte. Todas esas cosas ahora no son comida de pobre. Se podían ver en el solar de cada hogar de Bluefields árboles frutales, uno o dos árboles, mangos, caimitos, aguacates, así como pequeños huertos detrás de las casas con plátanos, banano, yuca, quequisque, etcétera. Ahora no y todo es caro.

¿Qué es lo que más le preocupa de la situación actual de Bluefields?

A mí, como yo tengo una vena política, lo que a mí de disgusta es cómo los políticos locales y las personas electas a puestos de responsabilidad obedecen a Managua, reciben órdenes de Managua a pesar de que estamos viviendo legalmente un proceso de autonomía y que por nuestra propia culpa no tenemos el valor de implementarlo debidamente. Seguimos dependientes, casi todos lo políticos, principalmente los de los grandes partidos Nacionales, reciben ordenes de Managua y algunos lo dicen descaradamente para justificar su conducta. Cuando un hombre no tiene autonomía no tiene nada más. Los políticos locales sienten que la sede de poder en todos los partidos está en Managua y que sin ellos no pueden adelantar personalmente; para mí eso es vergonzoso.

Yo militaba en el partido liberal, bajo el régimen de más de uno de los Somoza, en mi juventud. Yo no era de ese tipo de políticos. En aquellos tiempos era el departamento de Zelaya, y yo por mis escritos e información era dirigente sindicalista y armaba mucha bulla en la política local. Tenía un movimiento fuerte y con otros jóvenes dirigentes, usted sabe cómo es la juventud, a veces loca y vanidosa, nos jactábamos diciendo que los que no nos respetaban nos temían, por nuestros escritos y nuestra dirigencia. Y llega un momento que los grandes partidos tradicionales de las dos paralelas históricas, para fortalecerse ellos, el partido liberal me agarro a mí y el conservador a Cash. Él continúo en la política, pero yo decidí retirarme porque las cosas se pusieron demasiado sucias y hasta la vez son así. Los políticos hasta la vez también son malditos. Y pensando en mi familia y en mis hijos decidí retirarme. Como liberal escalé lo puestos mas altos que cualquier costeño podía alcanzar, me nombraron gobernador del departamento de Zelaya, se conocían como jefes políticos y eran nombrados por el presidente. Yo no pude cambiar ni guardar silencio.

Cuando fui gobernador teníamos aquí en Bluefields un buen comandante militar que se portaba bien con la gente, un coronel, el coronel Adrián Gross, y cuando se iba hicieron una gran despedida para él en el Club Social y me invitaron, no como un gran miembro de la alta sociedad, sino como jefe político. Usted sabe cómo son las fiestas, uno debe hablar, dar su discursito. En esa despedida del coronel Gross, como siempre joven fogoso, también le di un discurso fogoso y dije que lamentamos que se va el coronel Gross, un hombre tan bueno como él, pero que aquí en Bluefields también muchos saben en carne propia lo que hace la guardia. Al día siguiente comenzaron a llover telegramas al general Somoza diciendo que el jefe político atacó a la guardia. Eso fue el fin mío como el político gobernador. Me sacó Somoza de la manera más humillante y descortés, no como lo hacen mandando un telegrama diciendo gracias por sus servicios, sino que nombraron inmediatamente a Luciano S. Benoit en mí lugar. Al día siguiente sin comunicarme nada, llego a mi casa personalmente a enseñarme el telegrama, yo no dije nada y caminamos, porque no había taxis, a la oficina para entregarle.

¿Desde entonces abandono la vida política?

No, no. Continúe escribiendo, interviniendo, criticando y reclamando. Cuando se descachimbó, en buen nicaragüense, el gobierno liberal somocista, todos los grandes liberales y ex funcionarios huyeron. Lo único que hice por desconfianza, en una de esas migraciones, mandé a toda mi familia a Costa Rica por miedo a algunos fanáticos. Mi orgullo no permitía que corriera. Cuando era diputado existía la práctica de tener deudas y no pagar, y conseguir libres para importación de vehículos para venderla pero yo nunca las vendí. Yo era suplente de doña Alba Rivera y cuando fue nombrada ministra de educación ocupé su lugar por dos años. Cuando dejó de ser ministra volvió a ocupar su curul. Muchos amigos me decían que era baboso porque no me aproveche de eso. Por eso no tenía razones de huir, no tenía nada que temer.

Y cuando el nuevo gobierno Sandinista decidió, tuvo anuente y por razones tácticas políticas, dar la autonomía, me invitaron a participar. Yo no tenía nada de eso en mente. Algunos fanáticos sandinistas sabían que trabajaba como liberal con Somoza y me respetaban, así que me involucré.

¿Cuales son sus preocupaciones actuales?

Es humillante, me da vergüenza cómo actúan los políticos. Muchos son amigos míos, pero no tienen el valor cívico, político, ni moral. Yo tuve el valor de decirle en su cara lo que pensaba al coronel Gross, eso me costó el cargo, eso fue mi caída en tiempos de Somoza.

¿Cómo quisiera, como le gustaría ver Bluefields?

A mí me gustaría que muchos jóvenes se metieran a política por razones sanas, cívicas, con independencia de los partidos nacionales, eso sería lo ideal. Fui uno de los fundadores de una organización negra llamada OPROCO, Organización Progresista Costeña,  junto con Charles Mitchell, Foster Downs, Roberto Hodgson, entre otros; ese fue un movimiento de negros bien fuerte. Algunos trataron de denigrar el grupo llamándonos racistas. Tuvimos que hacer eso porque en esos tiempos ningún criollo fue nombrado en una posición importante en el gobierno. Nosotros buscábamos defender los derechos de las etnias criollas, buscar el progreso y comenzamos a construir la carretera, la trocha hacia Kukra River, con kermeses, rifas y un montón de actividades y trabajo voluntario, pero llegamos al convencimiento que no se podía construir con eso. Había un joven de Bluefields, asesor de Somoza para la Costa, y acudimos a él, no voy a mencionar su nombre, y talvez para ahorrarle dinero al gobierno de Somoza y quedar bien dijo que la carretera no era viable. Por la presión que ejercimos, mandó a un ingeniero que lo llevamos hasta Kukra River con un baqueano, y regreso caminando y rindió su informe diciendo que no era factible. Luego en una mesa de tragos dijo que debía informar así porque tenía miedo de que lo mandaran a construir esa carretera. Conseguimos una contribución del gobernador de Wisconsin, pusimos un monumento allí en la entrada con una placa agradeciendo esa contribución, creo que se la robaron porque últimamente ahora venden todo lo de metal. Lo mismo que hacia Twee Twee, pero éste era honrado, hombre fuerte y milagroso que buceaba en el fondo. Era un hombre misterioso.

Quiero ver a la juventud asumir, tomar posesión dentro del verdadero espíritu de la autonomía. De eso nos acusaban a algunos, cuando estábamos trabajando el proyecto de autonomía, de ser separatistas, pero la autonomía puede ser una realidad funcional como en muchos países, como en España.

¿Qué balance hace de la Autonomía?

Tenemos dos universidades funcionando y en plena vigencia un programa de educación intercultural, bilingüe, y lo de la salud y el simple hecho de poder de elegir nuestras propias autoridades, aunque no sirvan, pero es algo. En los mismos estatutos de la Autonomía, en la letra de la autonomía, tenemos derecho a disfrutar de una parte justa de lo que producimos, pero no se cómo va eso en concreto.

¿Qué opina de que muchos Costeños ocupan cargos públicos de alto nivel en este gobierno?

Ningún gobierno nacional antes ha dado a los criollos tantos puestos de significación, puestos altos como embajadores, etcétera. Y más importante, seamos sandinistas o no, tenemos que reconocer que el gobierno sandinista es el primero en la historia que ha estado anuente a darnos una autonomía política. Aunque en la historia, antes de la incorporación, éramos un pequeño estado casi independiente bajo el dominio de los ingleses, era una autonomía también.  Por eso digo que el presente proceso de autonomía que estamos viviendo no es algo nuevo, es la recuperación, la reconquista de la autonomía que conocieron nuestros antepasados, gracias al movimiento político e inteligente de los sandinistas darnos eso. Aunque para algunos nicaragüenses esto era un riesgo, pero nosotros no queremos nada de separatismo. Sólo queremos una verdadera autonomía para manejar nuestros propios asuntos.

Pero no nos dejan los mismos partidos

Exactamente, lo poco que tenemos en la ley no lo usamos. Hay una ley de Lenguas que obliga a los edificios públicos a poner rótulos y tener traductores en las instituciones como la policía y los juzgados, pero nadie lo hace. La gente debe llevar su propio traductor. Menos mal que la mayoría de los criollos hasta cierta edad somos bilingües. Sólo una minoría, unos cuantos viejitos, sólo hablan ingles, pero ya ni les importa.

La ley de tierras es un gran logro. Ese reconocimiento es una gran cosa. El gobierno de Bolaños creo que fue el que empujó esa ley por recibir reales, pero no les gusta, están arrepentidos.

Lo importante de la Universidades es que los profesionales se queden aquí para el desarrollo de la región. Las dos dicen que tienen la filosofía costeñista. Mi esperanza sigue siendo la juventud, tiene que ser por lógica la juventud el relevo para cambiar las cosas.

La administración de justicia, hay todas clases de disparates. Yo escribí que la juventud debe hacer algo y mencioné que, cuando éramos jóvenes, ante la situación de injusticia y explotación, había un tal Millet, de la Casa Cruz, que era así, sacamos una manifestación publica, sin permiso, con un ataúd diciendo se murió doña Ley. La juventud debería hacer algo parecido.

¿Cómo se siente usted ahora, como persona?:

No he perdido la esperanza, es lo último que se pierde. No tengo el menor interés en política partidista. Voy a seguir escribiendo, molestando, pero sin ningún partido político. No tengo interés en ningún puesto notable. Quiero ver a los jóvenes de todos los grupos étnicos en acción.

¿Qué edad tiene?

Tengo 78 cumplidos en mayo.

¿Qué otra cosa le gustaría hacer, algo que tenga pendiente?

Me gustaría, aunque ha pasado de moda, poniéndose obsoleto, un periódico escrito. Un periódico local. Yo escribía semanalmente en la Información un editorial y después Juan Santamaría tenía El Debate. Después hicimos un periódico mimeografiado, un periodiquito loco, violento y hasta ofensivo para algunas personas. Un periodiquito arrecho. Teníamos algunas suscripciones y pequeños comerciales. Esto es un deseo nada más.

Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS.
Viernes, 29 de octubre de 2010

sábado, 30 de octubre de 2010

HIMNO A LA AUTONOMIA

Entonemos hermanos costeños
El canto de amor y de paz
Que vibra y llena mi tierra
Con sueño, trabajo, lealtad y dignidad
Los signos de nuestra hermandad

Nuestro grito de jubilo se alce
Por encima de todo dolor
Sudor cual roce se asiente
Y llene hogares de fruto y de pan
De la vida el retoño vendrá

Tierra hermosa de ríos y mares
OH cuna de sabios ancianos
Corazón de pueblo costeño
El alma, el nervio de un pueblo inmortal
Tierra virgen, codicia mundial

Salve hoy, OH raza gloriosa
Te saluda el sol de unidad
Ondean palmas te aclama
Salve OH! Costa sagrada y bendita
Tierra virgen, tesoro ancestral

jueves, 28 de octubre de 2010

LA AUTONOMIA: AVANCES Y DESAFIOS

Foto Kenny Siu
Este 30 de octubre se celebran veintitrés años de haberse aprobado el Estatuto de la Autonomía, así se institucionalizó dicha fecha como el día de la Autonomía. En la Regiones Autónomas se desarrollan diversos eventos para conmemorar ese hecho que reivindica los sueños y aspiraciones de los diferentes grupos étnicos que las conforman y que viste a Nicaragua de diversas tonalidades al reconocerse como un Estado multiétnico y pluricultural, elevando en el escenario internacional su nivel de prestigio.

Con la Autonomía ganamos todos. La Autonomía debería llenar de orgullo a todos los nicaragüenses. Los derechos, sueños y aspiraciones de los pueblos indígenas del Pacifico, Centro y Norte del país se han visto fortalecidos y, en muchas ocasiones, materializados con la aprobación de la Autonomía para los pueblos indígenas y afrodescendientes de la Costa Caribe; similar triunfo al de un hermano desaparecido que ha regresado a casa y todos lo festejan con alegría. El resto de los Nicaragüenses también deberían llenarse de orgullo: muchas voces, diferentes razas, diferentes culturas, diferentes formas de ver el mundo es una riqueza que hemos recuperado cuando vemos en otras partes del planeta el exterminio de ellas por la intolerancia, la codicia, la avaricia y el etnocidio.

Nicaragua cambió para siempre después de haber aprobado el Estatuto de la Autonomía; le reconoció a la Costa Caribe, después de noventa y tres años de la reincorporación violenta y avasalladora por el régimen de Zelaya, el derecho de practicar sus formas tradicionales de tenencia y uso del territorio, sus recursos naturales, sus formas de organización y la libertad de elegir a sus propias autoridades. Eso es lo que festejamos.

Al hacer un balance de estos años, en Autonomía el saldo es negativo a pesar de los grandes avances que se han dado. Nicaragua es un estado moderno, ejemplo para muchos otros que hoy debaten lo que nosotros hemos realizado. Tenemos todo el andamiaje jurídico y legal para que las cifras rojas del proceso autonómico vivido hasta hoy se conviertan en números halagadores que muestren con mayor claridad el porvenir, que iluminen el futuro de las nuevas generaciones que lo demandan.

Con la Autonomía los pueblos de la Costa Caribe han creado sus propias instituciones. Una de ellas son los Consejos Regionales, eligiendo a sus propias autoridades, para bien o para mal, pero propias, dejando a un lado la práctica de la imposición desde Managua, por el partido de turno en el poder, la figura del gobernador o del jefe político. Ahora son los pueblos garifunas, misquitos, creoles, ramas, sumos, mayangnas y mestizos, los que aseguran su representación en la máxima instancia política regional para gobernar su territorio, algo nunca antes visto y negado por siglos. La universidades de la Costa Caribe, URACCAN y BICU, son instituciones que tienen claridad en su visión y misión para contribuir a fortalecer el proceso autonómico, formando a las nuevas generaciones que ya no deben viajar a las universidades del resto del país para incidir en el desarrollo de su territorio acorde con sus potencialidades. Hay otras instituciones, pero estas dos son ejemplo de avances.

Lo negativo, lo perverso, lo indeseable, lo que resalta las cifras rojas, continua siendo, aun con Autonomía, el grado de miseria y abandono; los altos niveles de corrupción; la impunidad de los funcionarios autonómicos corruptos; la alta inestabilidad jurídica y legal de las tierras indígenas, incluso cuando se les ha reconocido su derecho histórico mediante la demarcación y titulación; el narcotráfico y narcomenudeo que invade las aulas de clases; los altos niveles de desempleo que motivan actos delincuenciales y la inseguridad ciudadana; la falta de sensibilidad de todos los gobiernos centrales que todavía consideran que con discursos y proclamas la realidad puede cambiarse; la complicidad de los grandes partidos nacionales que corroen y motivan con sus ambiciones de poder los actos corruptos de sus símiles en las esferas de las Regiones Autónomas.

La Autonomía tiene un gran desafío. Los mestizos de la llamada Zelaya Central, conformada por los municipios de El Rama, Muelle de los Bueyes, El Ayote y Nueva Guinea, ven con recelos el proceso vivido hasta hoy por los hechos y porque han sido marginados de la misma. Sus voces y propuestas no han sido escuchadas por el articulo 42 del Estatuto de la Autonomía que literalmente señala “las zonas que se encuentran actualmente bajo otra jurisdicción se incorporarán a su respectiva Región Autónoma a medida que las circunstancias lo permitan y que éstas sean definidas y determinadas por la Región Autónoma respectiva en coordinación con el Gobierno Central”.

¿Hasta cuándo lo permitirán las circunstancias? Con el balance logrado hasta hoy pareciera que nunca. Es más probable, más seguro, que con el correr de los años, tome fuerza y forma el parto doloroso y no esperado por muchos de una Tercer Región Autónoma si la situación actual que se vive con la Autonomía no se revierte para que dé los frutos deseados.

Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS
Martes, 26 de octubre de 2010

martes, 14 de septiembre de 2010

RELEER LA REALIDAD PARA VENCER EL MIEDO EN EL CARIBE

Asesinatos, balacera en la vía pública, robos a plena luz del día, periodistas acosados por funcionarios corruptos y elementos vinculados al narcotráfico y al narcomenudeo, proliferación de expendios de drogas que invaden las aulas de clases, son ejemplos de la ola de violencia que se vive en Bluefields. En el pasado, no muy lejano, miembros de la Policía Nacional fueron asesinados en su propio cuartel. Si la delincuencia ha atentado  contra la institución que debe darnos seguridad, ¿qué nos depara en el futuro? ¿Será que prevalecerá “la cultura del miedo” en la Región?

El pueblo está viviendo inmerso en el terror y el miedo. La seguridad ciudadana se ha perdido. El miedo es lo último que debe prevalecer ante esta situación. El miedo hace que los ciudadanos, los barrios, las comunidades, las organizaciones no gubernamentales, las instituciones del Estado y la misma cooperación internacional dejen de creer que es posible salir de la realidad en que vive el Caribe Nicaragüense: pobreza, exclusión, corrupción, explotación irracional de los recursos naturales, narcoactividad y delincuencia.

Es urgente que el Estado preste atención a la Costa, pero debe hacerlo con una perspectiva diferente, porque la realidad costeña ha cambiado en los últimos años. El Gobierno y sus instituciones, las mismas ONG´s, las universidades de la costa, la cooperación internacional junto con el pueblo costeño, sus comunidades, sus líderes comunitarios, los ciudadanos de a pie de la costa, debemos “liberarnos” en el sentido de tomar conciencia de que no tenemos limitaciones para superar esta crisis, vencer la apatía, el desinterés, la incredulidad y combatir, más ahora que antes, la ignorancia.

Para vencer el miedo que prevalece es necesario partir de la realidad cotidiana del pueblo caribeño, porque es en ella que se puede descubrir la verdadera intencionalidad de los ciudadanos. Es necesario encontrar las verdaderas aspiraciones que dan sentido al actuar y reconocer que somos sujetos activos con propuestas que muchas veces no se toman en cuenta en la definición de las políticas que promueve el Gobierno Central, el Gobierno Regional y el Consejo Regional Autónomo y que contribuyen en gran medida a la situación real no deseada que se vive en la Costa.

Es ahora que debe tener mayor sentido el proceso autonómico de la Costa Caribe Nicaragüense. Ese proceso autonómico es de la gente, de los ciudadanos. No es de los partidos políticos,  no es de los concejales regionales; es de la gente y sus comunidades. Ha llegado la hora de que sean ellos lo que redescubran su realidad y adquieran conciencia de que no están limitados para vencer la delincuencia, la pobreza, la exclusión y a la misma narcoactividad que ha desfigurado el entramado social solidario del caribeño. Es necesario sentar bases y frenar la corrupción de los funcionarios con el castigo que se merecen, igual que los delincuentes.

La reflexión sobre esa triste realidad debe darse en todos los niveles; en las iglesias, independientemente de la fe que profesan, los pastores tienen un gran reto. Las universidades del Caribe, desde el aula y en las comunidades, deben contribuir a redescubrir los verdaderos valores del caribe y releer la realidad con la activa participación  de los jóvenes que son las nuevas generaciones que regirán los destinos de la Región. Las ONG´s y la Cooperación Internacional deben abrirse cada vez más para ver esa nueva realidad desde la propia óptica de las comunidades y que su labor responda a las aspiraciones del pueblo costeño para combatir esos males que tienen mayor prioridad que un edificio o el llamado “apoyo institucional” que brindan a gobiernos regionales corruptos.  Es necesario que todos hagamos una nueva lectura de la realidad costeña.

No basta sólo con redescubrirla. Es necesario el diálogo constructivo entre los actores y sujetos sociales del Caribe para poder adquirir compromisos mutuos apegados a las aspiraciones de todos para vencer la “cultura del miedo”, construir metas y alternativas de ellas y poder así alcanzar el caribe soñado por todos. De lo contrario, la batalla se habrá perdido.



Ronald Hill A.
hillron@hotmail.com
Nueva Guinea, RAAS.
Domingo, 12 de septiembre de 2010

jueves, 2 de septiembre de 2010

LOS CONSEJEROS DE LA AUTONOMÍA

A partir de 1990 se eligen, cada cuatro años, noventa consejeros regionales en las Regiones Autónomas de la Costa Caribe de Nicaragua, en el marco de los estatutos de la Autonomía y la Ley Electoral. Estos consejeros son los hombres y mujeres que rigen, en ese lapso de tiempo, el desarrollo del proceso autonómico que se vive en la Costa Caribe de Nicaragua, junto con los diputados propietarios de las Regiones Autónomas, tres en el caso de la RAAN y dos en el caso de la RAAS.

El estatuto de la Autonomía establece que, para ser consejero, es necesario “haber nacido en la Costa Atlántica, o ser hijo de padre o madre nacidos en la Región; haber cumplido veintiún años de edad; estar en pleno goce de sus derechos civiles y políticos, así como haber residido en la respectiva Región por lo menos un año inmediato anterior a las elecciones; los nicaragüenses de otras regiones deberán haber residido en la respectiva Región Autónoma al menos cinco años consecutivos inmediatamente anteriores a la elección”.

Los aspirantes a consejeros regionales pueden ser muchos, pero les corresponde a los partidos políticos su selección y presentación ante el Consejo Supremo Electoral, quien señala el cargo de elección para el cual se les nomina. Los criterios que utilizan para seleccionar a los candidatos son, entre otros, la militancia política y el reconocimiento y liderazgo que tiene en su circunscripción, factor clave para movilizar votos a su favor. También es importante la representatividad de los diferentes grupos étnicos: misquitos, creoles, sumos, garífonos, ramas y mestizos, por lo que el primer candidato de toda lista propuesta debe ser de estos grupos en las zonas donde son mayoría.

Previo a la selección de candidatos por los partidos, se genera un proceso interesante en el actuar de los previamente identificados para optar al cargo. Estos “potenciales consejeros” hacen de todo por lograr su inclusión en la lista, principalmente con los “jefes políticos” del partido que los bendecirán para ello, porque están conscientes que deben pasar la prueba, la “sacadera de manteca”, ya que son muchos los que aspiran. Así, se tornan en militantes dóciles, pasan días y noches en la casa de su partido porque allí es donde se ultiman los detalles, se mueven las fichas como en un juego de ajedrez y están atentos a ello.

Cuando logran quedar formalmente incluidos en la lista y arranca la campaña electoral, cambian su actuar para lograr los votos que los llevará a tan codiciado cargo. Visitan a sus vecinos, su circunscripción, saludan a todos los que se encuentran en su camino, acuden al culto, no importando la religión que profesan, ninguna actividad pública se escapa de su presencia, realizan promesas de beneficios para su gente, aman a las niñas y los niños, se convierten en los nuevos redentores de su pueblo. Si pertenece a uno de los partidos Nacionales que están en la contienda, el candidato permite que los líderes, los de Managua, se roben su campaña, su fiesta, su espectáculo, su momento, tratando así de ganarse la confianza; se hacen los desapercibidos porque son visionarios y saben que lo mejor está por llegar.

Una vez que son electos, aun cuando solamente el cuarenta por ciento de los electores acuden a depositar su voto, muchos de ellos celebran con bombos y platillos, entran en un estado de gloria, saben que se encuentran cerca de las mieles del poder. Las ansias invaden sus sentidos, su mente divaga, recorre senderos políticos y económicos insospechados. Junto a otros electos de su mismo partido, cuando alcanzan casi la mayoría de escaños para hacer gobierno, buscan por diferentes medios ser los preferidos para ostentar los cargos de la junta directiva del consejo Regional y, más aún, para ser nombrado coordinador regional o gobernador, cargo compatible con el de representante del presidente de la República en su región. Cabildean, conspiran, buscan cualquier pretexto, cualquier desliz para desprestigiar a sus más cercanos competidores y se hunden en graves conflictos que marcarán su gestión.

Los que han quedado en minoría y no pueden hacer gobierno, se convierten en los carroñeros de la fiesta, coquetean con los ganadores, hacen contacto con los jefes políticos de los partidos en mayoría y, sin ningún pudor, se ofrecen como mercancía barata a cambio de ciertas prebendas porque su voto es clave para formar gobierno.

El momento culminante llega cuando el Consejo Supremo Electoral los convoca a través de los partidos para la entrega de credenciales, preside la toma de promesa de ley y posesión del cargo. En el mismo acto solemne se procede a elegir la junta directiva del Consejo Regional Autónomo y al coordinador regional. Es en este instante cuando quedan al descubierto las ambiciones, el desencanto, el carácter, el compromiso y las fisuras de los nuevos consejeros. Muchos abandonan su partido y cambian de bancada desfigurando la correlación de fuerzas y agudizándose los conflictos de poder.

Las contradicciones, los conflictos y los escándalos que se hacen públicos, no se dan por concepciones diferentes sobre la profundización del desarrollo autonómico, ni mucho menos por la definición de estrategias regionales para promover el desarrollo económico regional. Los consejeros acarrean en sus hombros y conciencias esos males desde su inicio, desde que aparecen en la lista de nominados y se olvidan de la utopía, de su función principal, de la lucha histórica del pueblo costeño por alcanzar su desarrollo. El interés que predomina es el aprovechamiento del cargo en su beneficio por encima de todo lo demás.

¿Tendremos algún día consejeros diferentes? Por supuesto que sí; cuando las nuevas conciencias, las nuevas generaciones instruidas en las universidades del Caribe, constituidas para formar los recursos humanos que demanda el proceso autonómico, se involucren para hacer una gestión innovadora en la que prevalezca la autonomía política y se elimine para siempre el predominio de los intereses partidistas nacionales sobre los regionales. Sí, cuando se haga la revolución autonómica y se deje de pensar que la revolución es la autonomía.

Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS.
Miércoles, 01 de septiembre de 2010.

lunes, 9 de agosto de 2010

DESARROLLO DEL CARIBE: ¿HASTA CUANDO?


Ningún ciudadano de este país puede poner en tela de duda que la mayor riqueza que posee Nicaragua se encuentra en el inmenso territorio que conforman las Regiones Autónomas de la Costa Caribe Nicaragüense. Hay que enfatizar en eso cada vez más, porque hasta hoy, en los albores del siglo XXI, la población de dichas regiones no puede disfrutar de esas riquezas que la naturaleza les ha brindado al permanecer en el abandono y la miseria. Más aún, no existe una estrategia de desarrollo regional coherente que se inserte en el marco del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos de Norteamérica, con el ALBA y, con sus beneficios, poder cubrir todas las necesidades básicas insatisfechas de su población.

A finales del siglo XIX e inicios del XX la llamada Reserva Mosquita, mantenía relaciones comerciales con empresas de los Estados Unidos de Norteamérica establecidas en Nueva Orleáns y otras de las islas del caribe. Los principales rubros que se vendían eran bananos, madera, oro, coco y hule. La ciudad de Bluefields era el principal centro comercial por su cercanía al puerto El Bluff. Toda esa prosperidad motivó a promulgar el decreto legislativo que le dio categoría de ciudad el 5 de Octubre de 1903.

Después de transcurridos más de 100 años parece ser que nunca más volverán a prosperar, aun cuando el territorio y los ciudadanos del Caribe “están reincorporados” con derechos consignados en la Constitución Política de Nicaragua y en la Ley de Autonomía. ¿Por qué se da esta situación si esas Regiones tienen “memoria comercial” de larga data con el Caribe y los Estados Unidos de Norteamérica? Hoy tenemos un Estado Moderno, de economía abierta, con vínculos comerciales entre naciones como nunca antes. Existen un sinnúmero de leyes que inciden en el usufructo de la riqueza del Caribe tales como La Ley de Pesca y Acuicultura, Ley de Minas e Hidrocarburos, Ley de Tierras Comunales, Ley de Promoción e Incentivo al Turismo, Ley de Inversiones Extranjeras, leyes y más leyes.

Las mayores bellezas escénicas y paisajísticas del país están en el Caribe. La promoción del turismo es prácticamente nula. Tantos cayos, islas, lagunas, playas de arena blanca, aguas cristalinas con diversos tonos azulados, vida marítima en abundancia en miles de kilómetros de arrecifes, etc., esperan por los proyectos de inversión turística en los cuales los caribeños puedan involucrarse aportando contrapartidas a la inversión externa. Ningún país de Centroamérica posee la riqueza marítima que hay en la Costa Caribe, camarones rojos y blancos, langostas, peces en variedad sin explotarse, caracoles, moluscos, etc. que no son aprovechados al máximo, por la inexistencia de plantas de procesamiento industriales que le incorporen el valor agregado necesario y la flota de barcos adecuada manejada por pescadores de tradición milenaria propios de la región. Extensiones de tierras que no se aprovechan con proyectos que promuevan practicas agroforestales destinadas a producir hule, cacao, coco, etc. debido a los conflictos y litigios que han provocado muertes al no ser legalizadas en el marco de la ley.

Ríos caudalosos y navegables recorren de oeste a este la Regiones Autónomas. Plantas hidroeléctricas son necesarias en estos tiempos de crisis y “guerra petrolera”. Con el desarrollo de estas dejaríamos de ser menos dependiente del petróleo y, porque no aspirar a elevar los ingresos del país, exportando energía a nuestros vecinos.

Se requieren inversiones en las Regiones Autónomas. El Estado Nicaragüense debe propiciarlas destinado las partidas presupuestarias para ello, no importando si deben realizarse en un período de gobierno o más, y buscar a los mejores socios comerciales que estén dispuestos a invertir para volver a la prosperidad y bienestar en el Caribe.

Tenemos los recursos y las leyes que regulan su usufructo. Lo que hace falta es reconocer con verdadero sentido de nación que mientras esa parte de Nicaragua, la más rica en todos los sentidos, la Costa Caribe, continué abandonada y vista como un gran territorio con grupos étnicos atrasados, el país no podrá jamás salir de la pobreza. El gobierno central así como los diputados de la Asamblea Nacional, deben comprender de una vez por todas, que mientras la Costa Caribe continué así, su gestión de gobierno será un fracaso. Similar es para los gobiernos y consejos regionales, criticados frecuentemente de ser ineptos e inconsecuentes con las aspiraciones de su pueblo. ¿Hasta cuando volverá a florecer el Caribe?

Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS.