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viernes, 14 de enero de 2011

LENTES PARA EL CARIBE

La visión es la capacidad de distinguir los objetos y su entorno. El órgano de la visión es el ojo, que capta las vibraciones de la luz, que se desplaza en forma de onda y que vibra en contacto con los distintos cuerpos, transmitiéndolas al cerebro. Al sufrir algún tipo de trastorno dejamos de percibir la realidad circundante adecuadamente. Millones de personas padecen diversos tipos de enfermedades de la vista entre ellas conjuntivitis, glaucoma, miopía, astigmatismo, presbicia, estrabismo, cataratas y daltonismo.

Sr. Bob Peck
Desde hace nueve años se ha apoyado en la Costa Caribe a personas con problemas de visión mediante examen de la vista y dotación de lentes. Un total de treinta mil personas de la cuenca de Laguna de Perlas, Kukra Hill y Bluefields han sido beneficiadas con el apoyo solidario de diferentes personas, entre ellas, el Sr. Bob Peck, ex funcionario de la Universidad de Boston y actualmente retirado, en conjunto con FADCANIC.

Estudiantes de Williams College
En estos días, un grupo de catorce estudiantes de Williams College de la ciudad de Williamstown, MA., estuvieron en Nueva Guinea con el mismo propósito y atendieron en un día y medio de trabajo a más de un mil personas con problemas visuales. Este grupo de estudiantes estuvo coordinado por el Sr. Peck y las doctoras Katie Fields (optometrista privada), Elise Harb (profesora de la escuela de optometría de New England) y Jennifer Gustafson (optometrista de la administración de Veteranos).

La Universidad URACCAN los acogió, brindándoles el apoyo con la convocatoria y el recinto para la atención de las personas con problemas de visión. Su gira incluye nuevamente la cuenca de Laguna de Perlas y Bluefields.

Con lentes para mejorar la visión de los pobladores del Caribe se aporta en la salud, en la incorporación de muchos al Sistema Educativo Autonómico Regional (SEAR) y en el incremento de los niveles de autoestima de las personas. Grandioso sería que políticos regionales se examinaran la visión para que logren percibir la realidad de su pueblo tal como se vive: en desempleo, con hambre y miseria.


Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS
Jueves, 13 de enero de 2011

martes, 11 de enero de 2011

EL BOOGIE

Estuvo conmigo por tres años. En ese tiempo fue el preferido de mi nieto Erick Jamil, a tal grado que le llamábamos “el boogie” porque siempre que se montaba pedía que le pusiera la canción “ooby dooby” de los Creyentes de Agua Clara y él la interpreta como “boogie boogie”.  Eso sucedía siempre: “abuelito, ponga la canción del boogie boogie” decía. Me refiero al Volkswagen color verde del año 1974.

Mi esmero por el “boogie” fue extremo. Cuando me daba problemas en el motor, siempre en el motor, llamaba a un mecánico de Managua especializado en este tipo de vehículos para que a lo inmediato viajara hasta Nueva Guinea para solucionar los problemas que presentaba porque aquí no tienen experiencias en ese tipo de vehículo. Después que mi hijo Aster lo compró en León le pusimos todo lo necesario para que pudiera circular en perfectas condiciones. Un tiempo después me lo vendió y lo volvimos a pintar, le cambiamos llantas y circulaba con el por todos lados; en las calles desastrosas de Nueva Guinea, en viajes a El Rama, a Juigalpa y Managua. Su motor 1600 lo hacia veloz y rugía como un trueno en carretera ante la admiración de quienes lo miraban pasar. Un clásico, un escarabajo que en muchas ocasiones me ofrecieron hacer cambio por otro y, en otras, comprarlo.

Con el paso del tiempo y debido a las condiciones literalmente “desastrosas” de las calles de Nueva Guinea se fue deteriorando. No es para estas condiciones, es muy bajo y no permitía movilizarme con el fuera del casco urbano. Podía haberlo modificado pero para ello me hubiera costado una fortuna. Estuvo casi seis meses estacionado en perfectas condiciones y no lo manejaba porque la licencia de conducir se me venció hace ya varios meses y en estos días deberé renovarla.

Se fue “el boogie”. Ahora ando en un Suzuki Samurai del año 1992. Este sí me permitirá mayor movilidad, principalmente a las colonias y comarcas de Nueva Guinea porque es de doble tracción y ansioso espero que se vuelva a rehabilitar la carretera a Bluefields para hacer el recorrido en el. En esos viajes a las colonias y comarcas de Nueva Guinea estoy seguro que me reencontrare con el fascinante mundo campesino que motivara nuevas ideas para seguir escribiendo y compartiendo con ustedes.

Ahora es White Bush el que se ha apropiado del Suzuki. Cada vez que viene con su papá o su mamá a la casa lo primero que dice es “runn, runn” volviendo la mirada hacia el para que lo lleve al asiento del conductor y tocar el pito. Erick Jamil ya creció, es un hombrecito serio de cinco años.

Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS
Martes, 11 de enero de 2011

jueves, 16 de diciembre de 2010

NUEVA GUINEA Y BLUEFIELDS: UNIDOS POR SUS ENCANTOS

Dos pueblos de una misma Región, cercanos pero separados por menos de cien kilómetros y una Ley de Autonomía que no reconoce, que excluye al otro. Dos historias diferentes, pero con riquezas que esperan a sus pobladores para ser descubiertas. Nueva Guinea y Bluefields: cercanos pero distantes, como vecinos que no cruzan palabras, donde uno de ellos se muestra receloso por la llegada del otro al asentarse a su lado. Motivos sin valor, infundados, creados por intereses mezquinos.

Bluefields, con su riqueza multiétnica, donde interactúan creoles, misquitos, garifunas, ramas, ulwas y mestizos, soñando con alcanzar la “unidad en la diversidad” bajo la bandera ondeante de la autonomía; puerta de salida a la inmensidad del Caribe a través su bahía que refleja ilusiones y añoranzas de un pasado esplendoroso. Un pueblo alegre que celebra la llegada de las lluvias con su tradicional Palo de Mayo, con una gastronomía exquisita, abundante, vigorosa con sabor a coco y aromas de vida marina. Una ciudad que crece a ritmo acelerado con vida comercial activa, con taxis en forma de zapatos que inundan sus calles al ritmo de narcocorridos, música que desplaza el reggae, el calipso y el soul. Una ciudad transformada en “remesadependiente” donde sus hijos transfieren a las familias el dinero desde diferentes puntos del planeta. El empleo productivo desapareció debido al cierre de varias empresas dedicadas a la exportación de mariscos y ante la ausencia de la llegada de barcos mercantes al puerto de El Bluff.

Nueva Guinea, un pueblo de mestizos, originarios de casi todos los departamentos del país, asentados en 30 colonias y más de 180 comarcas. Un pueblo joven, con menos de cinco décadas, que recrea sus tradiciones y costumbres llevadas por todos. Un pueblo que busca una identidad propia, que la construye cada día. Un pueblo sencillo, trabajador, solidario, que no celebra fiestas patronales dedicadas a virgen o santo alguno, pero que vibra de alegría cada cinco de marzo al conmemorar la fundación de su “luz en la selva”. Un pueblo campesino que labra la tierra y genera mil veces más de lo que necesita para alimentar a sus hijos. Una ciudad activa, creciente, prestadora de servicios que aglutina a la población que vive en colonias y comarcas. Productora de granos básicos, raíces y tubérculos, cacao, café, especies, piña y otros rubros; de leche, quesos y carne, productos de una ganadería que cada vez más se torna amigable con el medio ambiente al aumentar la conciencia ambiental de los productores, tecnificando sus sistemas de producción. Atrás va quedando, por conciencia propia y generada por organismos de cooperación y autoridades, el modelo chontaleño, la “chontalenización” de la ganadería.

Dos pueblos hermanos que deben reconocerse, darse la mano, abrazarse y emprender juntos el andar. Dos hermanos que se necesitan mutuamente. Bluefields demanda históricamente una salida por tierra hacia el resto del país, Nueva Guinea es su puente natural. Una vía terrestre cada vez más cerca de lo posible. Unidos por ella, Bluefields y Nueva Guinea tienen mucho que ofrecerse y ofrecerle al resto del país. Las bellezas de ambos son el verdadero potencial para el desarrollo sostenible a mediano y largo plazo.

Atardecer llegando a Bluefields
Bluefields, centenario, acogedor y embrujador; abre rutas hacia las comunidades de la cuenca de Laguna de Perlas y sus paradisíacos Cayos Perlas; hacia Corn Island, hacia El Bluff, hacia Rama Key, donde los habitantes de Nueva Guinea y el resto del país pueden disfrutar del turismo de arena, sol y playa, de la pesca deportiva, de la cultura étnica, sus ritos y ritmos sensuales; de sus majestuosos paisajes, de amaneceres donde el sol es más inmenso en el horizonte y los atardeceres celestiales.

Salto La Esperanza Nueva Guinea
Nueva Guinea, joven y solidaria, espera con su cultura campesina para mostrar sus sistemas agrícolas y pecuarios, sus prácticas y resultados; sus cerros y montañas, sus ríos y cascadas de aguas claras; sus comunidades al alcance de la mano, sus días rimbombantes de mercado, donde todos concurren como a una feria en las que los habitantes de Bluefields podrían adquirir sus productos a precios solidarios mejorando su economía.

Dos pueblos que se necesitan con urgencia para emprender el crecimiento y desarrollo de la mano. Muchos son los retos y desafíos de los gobiernos municipales, del gobierno Regional y Central a los que se deben sumar las cámaras de turismo. Primordial es convertir en realidad la carretera que los una, mejorar el transporte acuático y terrestre, los caminos de acceso a los sitios más atractivos, la mejora de los servicios básicos y las condiciones de alojamiento, así como la inversión en recursos humanos. Bluefields y Nueva Guinea creciendo juntos a través del turismo, una de las principales vías para generar ingresos económicos, crecimiento social y propiciar el encuentro de ambos pueblos que hasta hoy se dan la espalda.


Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS
hillron@hotmail.com
Domingo, 12 de diciembre de 2010

martes, 7 de diciembre de 2010

ROSTRO EN GLORIA, CUERPO EN PENA

La vio caminar hacia él
y se acomodó en una banca del parque a esperar su paso.
La observó en silencio: ojos negros almendrados;
una Biblia en su mano izquierda, sostenida a la altura de los pechos;
pelo negro, corto, pelo de lluvia;
una blusa manga larga mostraba sus manos, finas con dedos limpios;
falda larga hasta los tobillos cubiertos con calcetines
y pies calzados con zapatos sin tacón.

Al pasar y seguirla con la mirada
descubrió su cintura de abeja
y el movimiento florido de sus nalgas,
al vaivén de su andar seguro.
“Es un ángel”, pensó.

Al día siguiente
se acomodó en la misma banca,
a la misma hora, a esperarla.
Transcurrieron las horas y no apareció.
“Subió al cielo para no regresar”, pensó
con el corazón dolido.
Los días pasaron y siempre acudía a la misma banca.
Su ángel no aparecía.

Un día jueves,
con la ilusión de verla,
apareció por el mismo camino.
Se levantó de la banca
y caminó a su encuentro.

La admiró de frente
y se dio cuenta del significado de la gloria
al contemplar su rostro.
Se quedó sin palabras.
“Es un ángel”, pensó.

Dio la vuelta
y la siguió
como un fantasma por las calles lodosas de Nueva Guinea,
hasta que entró
a la iglesia del Séptimo Día.

Desde entonces acudió
al culto todos los jueves, sólo por verla.
Pasaron días, semanas y meses, hasta que la conquistó.
Regado dejó su juramento de creer
en la santa iglesia católica, apostólica y romana.

Descubrió escondidas,
bajo su vestimenta y rostro en gloria,
las penas sedientas,
ardientes de su cuerpo.


Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS.
2010

domingo, 21 de noviembre de 2010

ZELAYA CENTRAL: UN RETO AL PROCESO AUTONOMICO

Una de las zonas más ricas de la RAAS está conformada por los municipios de El Rama, Muelle de los Bueyes, El Ayote y Nueva Guinea. La riqueza se materializa en la actividad económica y en su población, la mayoría mestizos que han emigrado desde los años cincuenta hacia esta zona del país. Siempre fueron parte del departamento de Zelaya, vigente de 1930 a 1987 cuando se aprobó el Estatuto de Autonomía de la Regiones Autónomas de la Costa Atlántica de Nicaragua. Durante el período 1982 a 1987 formaron parte de la Zona Especial II y pasaron a llamarse Zelaya Central por las autoridades nacionales y de la Región V.

La lógica de esta nomenclatura territorial fue forzada principalmente por ser escenario de guerra con amplia base de apoyo y sustento de la Resistencia, además de la gran dispersión territorial, la cultura campesina, la distancia e incapacidad de ser atendidas por la Zona Especial II cuya cabecera era Bluefields. Resultaba más lógica su atención desde Juigalpa, sede la Región V.

Al ser aprobado el Estatuto de la Autonomía, en 1987, se estableció en el título VI, artículo 42, que “las zonas que se encuentran actualmente bajo otra jurisdicción se incorporarán a su respectiva Región Autónoma a medida que las circunstancias lo permitan y que éstas sean definidas y determinadas por la Región Autónoma respectiva en coordinación con el Gobierno Central”.

Desde que se aprobó el Estatuto de la Autonomía hasta la fecha han transcurrido 23 años y tal parece que no se han dado las circunstancias para que los municipios de la zona llamada Zelaya Central se incorporen a la RAAS, lo que ha generado diferentes propuestas de separación.

En 1996 se presentó en la Asamblea Nacional la iniciativa para constituir el departamento 17 del país llamado Departamento de Zelaya Central, lo que no tuvo, por parte del Ejecutivo y la Asamblea Nacional la aceptación debida y hoy duerme en los archivos de la Comisión de Defensa y Gobernación.

Recientemente se ha resucitado dicha propuesta con el nombre de Sub-Región de Zelaya Central aglutinando a los mismos municipios y se argumenta para su creación la falta de atención por parte de la RAAS, la cultura mestiza y campesina de su población, el potencial productivo de los mismos. Y descaradamente los políticos de estos municipios juegan con sentimientos xenófobos aduciendo que “los negros no nos pueden gobernar porque no piensan como nosotros, que no comemos rondón ni coco, son haraganes y corruptos". 

Esta nueva propuesta ha transitado hasta culminar con la ambición de ciertos diputados de la RAAS de crear una Tercera Región Autónoma de la RAAS llamada Región Autónoma de Zelaya Central, aduciendo los mismos planteamientos para obtener su reelección.

La autonomía es política, como establece su Reglamento, y esto implica la facultad de elegir a sus propias autoridades mediante el voto universal, igual, directo, libre y secreto. A la igualdad ante la ley se le suma la igualdad de oportunidades. Se asume que para que las personas tengan capacidad real de elección e intervención en igualdad de condiciones no basta con afirmarlo formalmente, hay que generar sus condiciones de posibilidad. El Consejo Regional las puede crear estableciendo una resolución, por mayoría plena de sus miembros, que permita a estos municipios tener consejeros que pueden ser nombrados directamente por los consejos municipales, bien a los mismos concejales o los que el gobierno municipal determine con la participación activa de la sociedad civil de cada municipio. Los costes de inserción de éstos pueden ser asumidos por los gobiernos municipales de manera transitoria. La representación en el Consejo Regional de la RAAS ya no sería únicamente por grupos étnicos sino también por territorios, es decir que de los 45 concejales al menos ocho de ellos serían representantes de los municipios de El Rama, Nueva Guinea, Muelle de los Bueyes y El Ayote, nombrando al menos a dos cada uno.

El Consejo Regional de la RAAS, los gobiernos municipales y el Gobierno Central deben lograr acuerdos y elaborar una propuesta para que en las próximas elecciones de autoridades regionales se logre concretar una elección con la participación activa de todos los ciudadanos, en el marco de la Ley Electoral, la cual debe ser reformada para tal efecto. Solamente así se lograría la integración real de estos municipios y la RAAS sería fortalecida en lo territorial, político, social y económico propiciando mayores espacios para desarrollar un buen gobierno y la gobernabilidad democrática que los ciudadanos aspiramos, por el futuro de las nuevas generaciones.
http://hillron.mediashare.com/?selectedalbum=hillron492589

Ronald Hill A.
La Colina
hillron@hotmail.com
Nueva Guinea, RAAS