miércoles, 14 de agosto de 2024

ECOS DE VIDA

 



En el lienzo del tiempo, un esbozo trazado,
cada rayo de sol, cada sombra abrazada,
los caminos recorridos,
los trabajos que construyeron mi ser,
las risas compartidas en cada lugar,
y las despedidas que dejaron huella.

Desde El Bluff, donde las olas susurran,
bajo el cielo vasto del caribe,
y Bluefields, donde la brisa acaricia,
los días de niñez y adolescencia en la arena dorada,
he vivido en los ecos de la historia,
en el murmullo del mar,
y en la quietud del amanecer.

En Managua, época de estudios,
aventuras y trabajos;
vida urbana casi anárquica,
cambios bruscos y sorpresas cotidianas,
donde los sueños se entrelazaban
con la vibrante energía de la ciudad.

Cada rayo de sol, cada sombra,
una época de madurez en la adversidad,
resonando en Juigalpa, caracolitos negros,
Amerrisque y sus llanos ganaderos.

Ahora, al cumplir 67 años,
mi corazón resuena con gratitud,
en Nueva Guinea, el trópico húmedo,
donde vivo y cosecho nietos,
por cada paso, cada lucha,
cada momento que tejió mi destino.
Celebro la vida en su esplendor,
con el peso de las memorias,
y la ligereza de un nuevo comienzo.

Con la sabiduría del tiempo,
brindo por los sueños que aún persigo,
y por la belleza que habita en el ahora,
pues cada año es un regalo,
un poema que sigue escribiéndose 
en la paleta de la existencia.

 

14/08/2024
Nueva Guinea, RACCS

lunes, 12 de agosto de 2024

CHISPAS DE UN PÁLIDO ÉXTASIS

 



Anoche, el niño...


—ya ha llorado y gatea

a través de la ventana,

observa a alguien que alguna vez fue

y escucha los susurros.

Diez años en blanco, sin nada en sus venas ni en su cerebro

y todavía está aquí.

 

No, no y no, no más, ni una sola vez más,

rechaza lo que le hace sentir poderoso;

contra su voluntad, sostiene el fuego

debajo de la cuchara.

 

Se acerca como si diera su último aliento

en el buen sentido de la palabra.

Los vapores y el calor son dulces,

chispas de un pálido éxtasis

que atraen su brazo con besos.

La tentación de la felicidad

se mezcla con una canción extraña,

recuerda y crece, alta, fuerte, hermosa,

hasta que desaparezca, hasta que volátil sea.

Y adiós, buenas noches a esta vida,

volando entre las nubes, sin importar el color—.

 

Y el niño juega en los charcos del camino,

llamando con una sonrisa encantadora.

 

¡Dale, dale otra vez! dice, tomando su mano,

pero le ruega que se detenga.

“No más, basta ya”.

 


12 de agosto de 2024

Nueva Guinea.

Foto de Internet.


viernes, 19 de julio de 2024

HAIKU II

 



Las calles de Nueva Guinea

amanecieron mojadas y brillantes por la lluvia.

El sol saldrá a secarlas.



19 de julio de 2024.

Foto propia.


jueves, 11 de julio de 2024

UN PÁJARO CADA AMANECER

 



Si todavía tienes las ganas y fuerzas,

si haces caminatas todos los días,

sí llevas mucho tiempo a ese ritmo, nada se olvida.

Piernas y brazos se vuelven una invención,

la piel se descama al viento.

Te lo dices y recuerdas.

Ahora son historias de aves las que cuentas para ti.

 

Recuerdo a una tijereta que se eleva verticalmente sobre las nubes

y luego baja en picada, con las alas recogidas,

dejando una estela de pensamientos aéreos

bajo el cielo azul.

Allí está el cenzontle, señor de los imitadores,

que le canta a la perra su propio llanto desesperado,

al estar amarrada, viendo los movimientos

que identifica dentro de la casa.

Recuerdo a la oropéndola que canta desde la cumbre

de los árboles más altos del trópico húmedo,

haciendo un sobreesfuerzo al doblar su cuello,

y aletear de felicidad cuando la ve en el corredor de la casa.

 

Y frente a la ventana de vidrio, entre las verjas que la protegen,

los pájaros se engañan ante su reflejo.

Allí están el sargento con su fiel e inseparable amada,

que vigila su ligereza,

las viudas, la reinita amarilla, el güis macho, el batará búlico,

tanto negro o café rojizo con blanco.

Solamente allí han visto sus plumas de queratina y colágeno

que un día llenaron los bosques con su color.

 

Y nuevamente estoy aquí, al alba, sin estar seguro

del cómo, pero siento el proceso desde el que se desprende

la piel del cuerpo en cada movimiento,

en cada paso de los más de diez mil

que pelan la carne sin tener otro cuerpo donde refugiarse.

 

Cada suspiro, una sorpresa al amanecer.

El corazón todavía es fuerte y late agradecido.

Estos huesos son demasiado ruidosos

y poco a poco se van desgastando.

¿De tanto correr?

Y los tejidos se descarnan, hay grietas, moretones,

que hacen dolorosas erupciones.

 

Y voy como un pájaro cada amanecer.

Un paso más, faltan pocos, la meta está cerca.

Ya cansado, ese pájaro está dentro de mí,

siento sus alas, escucho su canto,

empuja más y más sobre las grietas,

picotea los moretones como al vidrio de la ventana.

 

¿Dejarás algún día al pájaro en libertad?

Sigo caminando cada mañana,

esperando que no llueva, con la brisa en el rostro.

El cuerpo, cansado, recuerda.

Un día, como los pájaros, será libre,

soltando sus cargas, elevándose con el viento,

en un vuelo sin final.

 

domingo, 7 de julio de 2024

Foto propia: Mielero patirrojo.


miércoles, 26 de junio de 2024

SIN SABER QUIÉN ERES

 



No sé cómo hablarte, si en inglés creole o español,

escucho tus palabras susurrando debajo de las sábanas,

un poco más allá de mi ombligo.

La vida te ha llenado de rencor, no lo escondes,

y entre palabras viertes gotas amargas sobre los recuerdos

sin dejar ver cómo la luna controla las mareas.

 

No sé lo que eres.

¿Una rosa que perdió sus pétalos con el viento?

¿Una mancha de café en las estrofas de un poema de amor?

¿Una golondrina con alas deformes?

Veo tu boca, tus labios tiemblan,

y escucho ese grito más poderoso que el dolor.

 

Dime, ¿en ingles creole o español?

En español escucho las oraciones de la madre con sus niños

en el atrio de la iglesia, pidiendo el pan nuestro de cada día,

arrodillados por el dolor de la pobreza.

En ingles creole fluyen por la calles los himnos de las iglesias,

pidiendo la salvación de las olas turbulentas,

y la guía del barco hacia un puerto seguro.

 

La lluvia y el viento se toman un descanso.

Espalda contra espalda nos entendemos,

un camino pedregoso y escarpado.

Dime cómo debo hablarte

si el sol deja de brillar en el horizonte.

 

Los recuerdos dolorosos a veces desaparecen.

De puntillas selecciono estrellas

para no zozobrar en la oscuridad.

El amor ha perdido su nombre,

los deseos no permanecen estables.

Un día lejano, gris y frío, volveremos a vernos

sin saber quién eres.

 

18 de junio de 2024.

Foto propia.


lunes, 17 de junio de 2024

REGALO DE NOCHE LLUVIOSA

 



Anoche la lluvia en Nueva Guinea fue intensa, dos horas o más,

luego dejó alrededor empapado,

humedad por fuera y por dentro de todo,

una calma absorbente atrayendo los sentidos.

El mosquitero forma una rectángulo que cubre la cama,

invitando al cuerpo con sus párpados perezosos,

y me deslizo en la burbuja que acurruca mis sueños.

 

El recuerdo vuelve una y otra vez, es su figura un deleite.

Va y viene, camina ligero, corre veloz, cabello al viento,

y se aferra al cuerpo con dominio interplanetario,

un polvo del pasado en el presente, un poema

deslizándose en la piel, brillando en los ojos,

y de repente desaparece como si los sentimientos

y deseos no significan nada.

 

La medianoche ha comenzado,

divide la oscuridad en antes y después.

La luz del día se muestra al noreste del parque,

pero el poema sigue allí aferrado en la mente

como un regalo de la noche lluviosa.

 

 

17/06/2024

Foto: Internet

 


jueves, 13 de junio de 2024

HÉROES SALVA BARCOS

 



Fuimos contratados antes de que llegaran las lluvias.

Éramos tres, yo y dos hermosas mujeres de color,

black creole las dos.

Piquetear el sarro de cisternas,

cubiertas de barcos atracados en el muelle,

su obra viva y su obra muerta sobre el astillero.

¿Por dónde comenzamos?

Preguntó una de ellas, la de ojos color de miel,

con el casco protector, lentes defendiendo sus bellos ojos

y piqueta en mano protegida con guantes de cuero.

Solo nos explicaron que el óxido

acaba con la nave y debíamos salvarla,

¡serán héroes!

Dentro de la cisterna el constante piqueteo

aturdía nuestras cabezas

y el calor de las mañanas lamía la piel

de nuestras espaldas y caras.

En el astillero, colgados de gruesas cuerdas,

sentados en tabloncillos cual columpios,

reíamos y bromeábamos felices ante las ocurrencias

de la flaca que cubría su cabello rasta con un pañuelo azul.

El silencio nos invadía al apreciar la manguera

a presión de Sandblast eliminando del casco

las esponjas, corales, moluscos, percebes, ascidias y algas.

Luego el esmeril dejaba la superficie

resplandeciente como plata marina.

¡Éramos parte de la cuadrilla de héroes, héroes salva barcos!

Fuertes y robustos, ellas sobresalían por sus piernas color ébano

y nosotros por robustos brazos.

Siempre de buen humor, altivos al viento, aprendiendo

el bien en acciones y palabras de otros,

salvadores de barcos que navegaban

impecables por la mar Caribe.

 

13 de Junio de 2024

Foto: Internet.


viernes, 7 de junio de 2024

HAIKU I

 




Entre El Bluff y Yolaina

He construido un hogar en la colina

Con los susurros del viento.



7 de Junio de 2014.

Foto Propia.