Sueños del Caribe es un blog sobre la Costa Caribe y el sureste de Nicaragua. Lo componen relatos, crónicas, personajes, poesía y otros temas.
miércoles, 9 de julio de 2014
viernes, 27 de junio de 2014
MI PAJARITO, MI NIÑA, MI AMOR
Como nació el día de la Virgen del Perpetuo Socorro, mi
mujer le puso Socorro por segundo nombre. Sus amigas, al visitarla en la casa
con ella tiernita, le decían que le pusiera Socorro. Pero ella ya tenía desde
meses atrás listo el nombre que le iba a poner, si nacía mujer como te cuento
en ¡es una niña, una niña!
Y nació una niña bella, bellísima: mi pajarito, mi niña, mi
amor: Emiljamary. Su nombre es producto de la conjugación de las primeras letras
de los nombres de tres mujeres poderosas: la mía, Emilce (Emil), mi cuñada, la
hermana de Emilce, Janeth (Ja) y mi suegra, María (Mary).
Acaba de venir, está aquí conmigo y Erick Jamil nos ha
tomado la foto que te estoy compartiendo.
Daniela me está enseñando las notas de sus tareas y Emilce está
preparándonos el almuerzo por su cumpleaños. No le he comprado regalo todavía
pero luego lo hago.
martes, 10 de junio de 2014
“PARA MÍ LA SEQUÍA NO ES PROBLEMA”
Si la mayoría de los pequeños y medianos ganaderos de
Nicaragua invirtieran en la mejora de las condiciones de su finca en cuanto a
la alimentación del ganado se refiere, los índices productivos y reproductivos
del hato nacional se elevarían, tendrían mayor seguridad frente a elementos externos que no pueden controlar
como la sequía prolongada que se da por el fenómeno del niño, se reduciría la
presión sobre las áreas boscosas, es decir que se frenaría el avance de la
frontera agrícola, y cada vez serían menos los conflictos sangrientos por la
tierra en territorios indígenas del Caribe.
El señor Alfredo Hidalgo Mejía, ganadero de Nueva
Guinea, ha mejorado progresivamente las condiciones de su finca para garantizar
la alimentación necesaria de su hato conformado por 60 cabezas e implementar un
sistema de manejo semi-estabulado. Ha invertido en una galera, comederos,
pastos mejorados, cultivo de caña de azúcar, pastos de corte, picadora y un
trapiche para producir melaza que emplea en la alimentación del ganado. Es un
proceso que ha venido desarrollando desde hace varios años y ahora considera
que no tiene problema con la alimentación del ganado.
“Hay que prepararse porque aquí toda la gente tiene pasto Retana, si queremos tener un animalito hay que prepararse. Es caro pero el
gusto es tener estos animalitos. Para mí la sequía no es problema”, dice Hidalgo
con seguridad. “El agua se ha escaseado pero siempre tengo agua”, agrega.
Ahora su problema es la mano de obra porque no
encuentra trabajadores. “La gente no quiere trabajar, quiere ganar bastante
pero no quiere trabajar. Un ratito viene uno, un ratito viene otro”, señala.
Al igual que Alfredo existen en el país otros ganaderos
que hacen la diferencia, pero la inmensa mayoría de ellos dependen del obsoleto
sistema de producción extensivo. Sus inversiones se concentran en tierras y
ganado “cholenco” sin ninguna mejora tecnológica. Por ello la ganadería del
país tiene bajos índices productivos y reproductivos, y junto a los
depredadores ambientales —los invasores de tierras indígenas y los madereros—, sigue
siendo considerada enemiga del medio ambiente.
Aquí les dejo
este vídeo donde el productor nos explica sus logros.
viernes, 6 de junio de 2014
LAS CASAS MÁS VIEJAS DE NUEVA GUINEA
| Antigua casa de Donald Ríos. |
Las primeras
casas que construyeron los fundadores de Nueva Guinea eran de techo de suita y
paredes de guarumo: cortaban el árbol, lo rajaban en dos tapas y con las piezas
orientadas verticalmente las forraban.
A partir de
1968, el IAN instaló un aserrío en la actual zona 2, propiamente donde se ubica
la escuela “Mauricio Cajina”, para sacar la madera necesaria de las casas,
escuela y puesto de salud.
“El aserrador
era José Ángel Mendoza y los interesados, que éramos todos, ayudábamos a halar
y empujar las tucas para sacar las piezas de madera necesarias para hacer las
casas”, recuerda Donald Ríos Obando, fundador de Nueva Guinea. “Pero lo primero
que construimos fue la escuela en el terreno donde ahora es el parque central,
un puesto de salud donde está la alcaldía municipal, y la casa del telégrafo,
pegada al lado de la alcaldía”, agrega Donald.
El IAN
estableció un modelo de casa que medía 7 x 10 metros, con un pequeño alero en
la parte posterior destinado a la cocina y techo de nicalit. La parte interna
tenía cuatro divisiones para habitaciones y una sala.
El área
destinada para construir todas las casas en la entonces colonia de Nueva Guinea
fue de un kilometro cuadrado. “De esa esquina de allí donde está el PALI se
trazaron cinco cuadras al sur y cinco al norte, para luego hacer el trazo de
diez cuadras al oeste que posteriormente fueron dividas en cinco para
diferenciar las zonas del actual casco urbano”, dice Donald Ríos señalando el
edificio.
“El IAN contrató
a dos carpinteros que eran los maestros de obras. Uno de ellos era Alejandro
Herrera, un tipo bajito, moreno y laborioso, el otro un señor de apellido
Villavicencio. Ellos llegaban al terreno de uno que al inicio era de una
hectárea, pero luego de hacer los trazos de las calles quedó de una manzana
completita. Marcaban donde iba a quedar la casa, siempre distante a unos 6
metros de donde iban la calles, y le daban las instrucciones al carpintero
conforme al modelo”, recuerda Donald.
Todos trabajaban
en la construcción de las casas, se organizaban grupos de trabajo que
funcionaban bajo la lógica de la “mano vuelta”, es decir, todos ayudaban a
construir la casa de cada miembro del grupo. “El grupo mío lo formamos Marcos
Alvir, Cristóbal Mercado, José Báez, Arturo Montalván, mi tío Humberto Ríos,
Natividad Ibarra y Trinidad Paguaga. Éramos amigos, casi todos norteños. Así se
formaban los otros grupos, por origen o afinidad entre sus miembros. La primer
casa que hicimos fue la de Natividad, vieras la cara de doña Chana (Feliciana)
Cardoza, su esposa, cuando la vio terminada, le brillaba de felicidad”,
recuerda Donald.
| Casa que fue de Simón Hernández |
Le solicité a
Donald que me mostrara las casas de esos tiempos que aún quedan en la ciudad de
Nueva Guinea y con gusto lo hizo. Luego de visitar tres de ellas llegamos a la
que era de don Simón Hernández, ubicada en la zona 3, de la iglesia de la
Profecía cuadra y media al este, frente a la antigua pista de aterrizaje. Allí florecieron
sus recuerdos:
“Don Simón
Hernández era de Carazo, de una comarca llamada Dulce Nombre. Era un hombre
gordito, moreno y de pelo chirizo, tenía
cicatrices por todos lados, en la cara y en los brazos. Era muy amigable,
hablador y tirador. Le gustaba el trago que en ese entonces era prohibido pero él
se lo daba a hacer a un señor chele, gato que vivía propiamente en el “tope”
donde el rio La Guinea, mal llamado La Verbena, se une con el rio Plata. Yo
estaba chavalo, tenía unos 22 años y con Toño Báez, Cesar Báez y Lolo Palma
aquí veníamos porque teníamos segura la cususa.
La esposa de
Simón, doña Julia Dávila, era atentísima. Desde que nos miraba allá abajo que
veníamos para acá, le gritaba a Simón “allá vienen los muchachos” y nos atendía
de maravilla para que probáramos las carnes de los animales que él cazaba. Comíamos
bien, nos daba chancho de monte, venado, guardatinaja, pavones, indio viejo, nacatamales,
mondongo y cabeza de chancho en pozol. Aquí pasábamos horas y cuando anochecía jugábamos
desmoche alumbrados por candiles. Desde aquí, como es alto, teníamos una buena
vista sobre toda la pista.
En ese tiempo el
guaro era reprimido, pero el joven siempre lo busca. Como era prohibido, don
Manuel Pérez, apodado “el burro” como el camión de gasolina que tenía, vendía
de todo, incluso guaro. Nosotros comprábamos las cosas que necesitábamos en una
cooperativa que formamos, pero los que no eran afiliados le compraban a él.
Para que la guardia no lo molestara por la venta del guaro se fue a poner su
venta al lado del mojón donde
pasaba el carril cero, allá por donde es ahora la barrera, porque allí
no regía la prohibición. Cuando se nos acababa la cususa, montados iban a
comprar el litro de santa Cecilia, la del piquito rojo”.
—
¿Y tenés fotos de esos tiempos? — le pregunté.
—
Nunca pensé cómo iba a ser esto. No, no tengo.
Muchas cosas se me han olvidado —respondió Donald.
Seguimos
visitando otras casas viejas. Al despedirnos quedamos en que continuaríamos platicando para recuperar viejos recuerdos antes de que se le olviden.
| Hijos de Francisco Ríos |
| Casa de Corina Obando. |
| Don Bernabé Morales Moran en su casa. |
| Casa que fue de Catalino Artola |
martes, 27 de mayo de 2014
EL NEGOCIO MÁS LUCRATIVO DE NUEVA GUINEA
El negocio más lucrativo de Nueva
Guinea no es el cultivo de café robusta, ni de piña MD2, ni de frijoles, ni
quequisque y yuca. Ni las pulperías ni las grandes distribuidoras que obtienen altísimos
márgenes de ganancia con la venta de sus productos se equiparan con los servicios sanitarios ubicados en el mercado
municipal.
Son miles de personas que los
utilizan diariamente. A razón de C$ 5.00 por cliente —no importa si solamente
vas a orinar, eso tenés que pagar— obtienen un ingreso promedio mensual de 300,000.00
córdobas. Sus costos se resumen en personal (2), papel higiénico porque cuando
pagas te dan un pedacito que tienen listo, materiales de limpieza (creolina,
detergente, escobas, etc.) y pago por la succión de los sedimentos depositados
por los nuevoguineenses (de comarcas, colonias y del casco urbano que demandan
el servicio) cuando se llenan las fosas sépticas a una pipa que posteriormente
los arroja donde se le antoja contaminando el entorno.
Es altamente lucrativo y por ello
muchos se pelean para obtener la concesión del gobierno local y operarlos.
jueves, 22 de mayo de 2014
¡AAAYYY HIJO DE PU... !

Ay hijo
de pu....! es lo que grité anoche varias veces cuando don Chon me apretó el ojo
del pie para sobarme. Una cosa es que te lo diga, pero si te has caído y
doblado el ojo de pie, estoy seguro que sabes bien lo intenso que es ese dolor.
Fue una
caída babosa, pendeja, como caída de viejo: repentina, inesperada a tal grado que estuve en el suelo más de dos minutos preguntándome
que me había sucedido hasta que el dolor ardiente del raspón en la rodilla
derecha me saco del trance y un amigo corrió hacia mí a levantarme. Al poner el
pie en el piso, hermana, hermano, imagínate la intensidad del dolor. Trastabillé
al apoyarme y tratar de caminar. Me vi el ojo del pie y noté la hinchazón.
Caí boca abajo con el pecho en
suelo. Me di cuenta que las llaves que cargaba habían volado por los aires y comencé
a buscarlas pero desistí por el dolor. Me senté y vi como crecía la hinchazón. “Tiene
que buscar quien lo sobe”, me dijo la Jammy, la muchacha que me ayuda en la
cocina. “Tiene que ser ya, ahorita que está caliente”, insistió y luego de pasarle
un gel contra el dolor me dio una sobadita que no resistí.
Dos horas después me encontraba en
la zona seis, en la casa de don Chon, el sobador. “Siéntese allí”, me dijo
señalando una silla de plástico doble. “Esa es la silla de los lamentos”, le
dije y me senté. Hermanita, hermanito, ya ni recuerdo lo que le dije, pero un
señor que pasó por aquí hace ratito me dijo: “Anoche casi llora cuando lo sobaba
don Chon”. La verdad es que no aguantaba, le decía que ya no siguiera, que hoy
podía volver a sobarme, que me estaba haciendo verga, que me iba a dejar peor, ¡hijo de puta!, ¡ya,
ya, yaaaa! Luego regresé y me puse cataplasmas de hojas de mango hervidas.
Hoy me amaneció morado. Puedo caminar renqueando, pero de hoy en adelante voy a estar pendiente de mis pasos,
porque contándotelo recuerdo que fue por las luces de un carro que entraba por el
portón las que provocaron que me apresurara para dar el paso falso que terminó
en una zanjita a la orilla del andén. Es un esguince, así le dicen los que me
han visto y una amiga que le conté lo sucedido me dijo: "Ustedes los hombres son llorones, nada aguantan, que tal si parieran ...". Ni modo pues, a estar quieto por unos días.
jueves, 15 de mayo de 2014
martes, 13 de mayo de 2014
NATURALEZA
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