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viernes, 27 de marzo de 2026

AÚN ASÍ, ME QUEDO

 



Cómo puedo estar en mí y en ti,

ser y no ser, ir y venir,

para que sientas el vacío en que vivo,

ese frío —hondo, sin fondo— que me habita.

 

En las tempestades por las que navego,

ciego a veces, a veces me niego,

en los temores que me acechan —me estrechan—,

en las penas que me arrugan y no aflojan.

 

Cuando te veo, y sé que sufres y vives,

que resistes, que persistes,

y temes igual que yo,

igual de humano, igual de roto.

 

Cómo hacer que el amanecer te alcance,

que te cruce la luz y no te esquive,

que las sombras se caigan de tus pasos

como polvo viejo que ya no vuelve.

 

Que la noche se retire de tu sangre,

que el pulso recupere su camino,

que el cuerpo recuerde cómo era

antes del peso, antes del ruido.

 

Que el dolor se disuelva sin dejarte

esa marca callada en la mirada,

que no quede esa grieta en lo que tocas,

ni ese eco oscuro cuando callas.

 

Qué puedo hacer,

si ya lo he intentado todo…

y, sin embargo,

me quedo —quieto—,

esperando —desesperando— el milagro

a tu lado.

 

 

27 de Marzo de 2026.

Foto: Internet.


miércoles, 28 de mayo de 2025

¿UNA VIDA, PARA ESTO?

 


Al inicio, tus caricias me salvaban del mundo,

yo te miraba y no dudaba: éramos destino,

éramos fuego, canción, refugio… mentira bendita.

 

Los años pasaron, y con ellos tus promesas,

cada una más hueca, más blanda, más falsa,

como un abrazo frío con olor a excusa.

 

Dormíamos espalda con espalda, como extraños,

nos dolían las mismas cosas, pero en silencio,

y el amor se pudría en la alacena de los hábitos.

 

Un día, entre platos sucios y miradas rotas,

nos lo dijimos sin rabia, sin lágrimas ni teatro:

duramos toda la vida… para ya no nos soportarnos.

 

 

27 de Mayo de 2025.

Foto: Internet

miércoles, 15 de enero de 2025

UNA TARDE GRIS Y LLUVIOSA



Una tarde gris y lluviosa,

en las torres de la iglesia,

las campanas comienzan a doblar

con el inicio del cortejo.

El sonido es insoportablemente fuerte,

tan fuerte que los árboles de acacia

y las palmeras de los alrededores tiemblan.

Él se levanta y camina hacia el corredor.

Siente sus manos y pies entumecidos

por el viento y la lluvia helada.

Respira con fuerza y aceleradamente,

su aliento arde en el ambiente húmedo.

Recuerda las noches de dulzura a su lado.

Su mirada, su risa, su aroma y la manera peculiar

de contarle sus historias.

Si ahora la tuviera recostada en su pecho,

con sus piernas entrelazadas,

¿Qué le diría? ¿Cómo le haría saber lo que está sintiendo?

¿Qué hacer para que ella se dé cuenta que está allí,

adolorido y con el corazón desgarrado, esperando para despedirla?

 

14/01/2025

Foto: Internet. 

domingo, 29 de septiembre de 2024

ACUARELA GRIS Y MARRÓN

 



Los que sufren escuchan el aguacero que cae,

ven gotas de lluvia que empañan la ventana de su lecho,

imaginan que cubren las calles, la acera, el vado, el puente,

la casa, el árbol y los destrozos que causa.

 

Miran lo que a su vista se oculta,

la lluvia mancha de marrón sus pensamientos,

nubes grises sobrevolando el cuerpo empapado de dolor,

desesperación familiar, llanto de madre,

desinterés de quienes por obligación deben tenerlo, 

exponiéndose ante el dolor ajeno.

 

Dolor y llanto, agua y lluvia.

El que sufre pinta con lágrimas su dolor

para eliminarlo, el dolor eterno, la angustia, corazón dolido,

dolor de la herida, dolor que sangra, el dolor de perder el alma,

El dolor de la impotencia, dolor en lluvia de lágrimas.

 

Cuantas lágrimas serán necesarias para que surja la empatía

con los que sufren.

Un aguacero de lágrimas, un tormenta,

un río desbordado, un lago ahogado.

La lluvia no termina y acompaña al dolor,

pinta el gris y marrón en acuarela. 


29/09/2024

Foto: Internet.


lunes, 26 de febrero de 2024

DOLOR Y PÁGINA EN BLANCO



Podría escribir sobre caminos polvosos,

y sus treinta colonias. Podría escribir sobre

la península, el oleaje robándole a El Bluff

su costa y los ojos sin vida de los peces

atrapados en la maraña del sargazo.

 

Podría escribir sobre el cielo que se distribuye

normal sobre mi cabeza, largo como una inhalación,

azul cielo que ahuyenta el gris, nubes que lo cruzan

como mechones blancos deseosos de ser lienzo

donde pintar otro espectacular atardecer.

 

Pero el cuerpo se resiste, tiene su propia historia

en mente, neuronas afanadas.

El dolor mantiene la página en blanco.

No puedo escribir cuando el cerebro

cae en una trampa eléctrica que lo atrapa,

sin oír, sin ver, sin ti.

 

Buscando una canción, al ritmo sin ritmo del dolor.

Afortunadamente hay árnica y agujas que ayudan

a sobrellevar este acto hasta hoy.

Mañana abriré la libreta, soplaré la página

y destaparé el bolígrafo azul.

 

26/02/2024

Foto: Internet. 

martes, 8 de agosto de 2023

EN NOMBRE DEL HAMBRE

 


Después de visitar a la terapeuta

con sesión prolongada de acupuntura,

en el camino de regreso a casa,

toco mi cuello adolorido y digo.

 

Todo estará bien, gracias vida.

Hay acosadores en la oficina,

te exprimen el cerebro, te sacan hasta lo último,

siempre pidiendo sonrientes un favorcito.

 

Son ordenes enmascaradas,

solicitudes desmedidas.

Lo superaré, solamente debo aguantar,

mantenerme activo y cumplir.

 

Pienso en sus madres, mujeres inocentes,

que dieron luz a todos ellos, a esos nombres.

¿Los lastimó algún día?

¿Sus padres los golpeaban?

 

Y la luz del día brilla en la ventana.

El amor es una maravilla, una bendición.

En la despensa hay comida

La veo de pie en la puerta.

 

Su mirada dice ahora todo estará bien.

La ira desaparecerá como la lluvia.

Trago el último bocado,

sintiendo como roza mi corazón.

 

Voy de regreso al trabajo, siempre hay hambre.

 

 

07/08/2023

Foto Propia: luz en la ventana.

domingo, 5 de julio de 2020

TIEMPOS DE DOLOR



Tres meses han transcurrido desde el fallecimiento de Indiana, mi hermana. Un dolor provocado por un desgarre que se llevó una parte valiosa de mi vida, una mutilación del corazón, un vacío del ser que permanece nostálgico, recuperando para siempre los momentos que viví a su lado.

El luto es un hoyo profundo, donde te sumergís en las aguas de los recuerdos, convertidos en un fluido constante que va y viene, recuerdos de cada uno de los momentos que vivimos juntos, desde lo más profundo de la memoria, recurriendo a fotografías que ella misma me dio cuando éramos niños, fotos que ahora las mantengo frente a mí para que el tiempo que me queda por vivir no sea capaz de borrarlas. Ella, Tony y yo, juntos toda la vida.

Ella surge en la vida cotidiana. Al atardecer entre los rayos del sol y las colinas, en la lluvia, en el viento que acaricia las hojas de los árboles de caoba, en el aroma de la grama cortada, en el destello de las estrellas sureñas y en la luna que busca salir a brillar en noches de niebla, en el canto de los pájaros, en la dulzura de un mango y en los sabores de la comida que junto a ella deguste desde siempre.

Y a este dolor por la pérdida de mi hermana se han ido adhiriendo capas de otros dolores por la muerte de amigos y seres queridos con los que he interactuado en distintos momentos de mi vida, en Bluefields, en Nueva Guinea, en Managua, en Juigalpa, en el extranjero. Seres humanos valiosos que han muerto por causas naturales o por la pandemia del Coronavirus.

Vivimos momentos de dolor, cada quien a su manera, a su forma de ser, recordando a sus seres queridos, protegiéndonos, cuidándonos, resolviendo los problemas cotidianos a los que nos ha sumergido esta crisis social, económica, política y moral. Son tiempos de dolor pero estoy seguro que saldremos del oscuro orificio más fuertes y mejores que nunca antes.

5 de Julio de 2020

jueves, 22 de mayo de 2014

¡AAAYYY HIJO DE PU... !


Ay hijo de pu....! es lo que grité anoche varias veces cuando don Chon me apretó el ojo del pie para sobarme. Una cosa es que te lo diga, pero si te has caído y doblado el ojo de pie, estoy seguro que sabes bien lo intenso que es ese dolor. 

Fue una caída babosa, pendeja, como caída de viejo: repentina, inesperada a tal grado que estuve en el suelo más de dos minutos preguntándome que me había sucedido hasta que el dolor ardiente del raspón en la rodilla derecha me saco del trance y un amigo corrió hacia mí a levantarme. Al poner el pie en el piso, hermana, hermano, imagínate la intensidad del dolor. Trastabillé al apoyarme y tratar de caminar. Me vi el ojo del pie y noté la hinchazón.

Caí boca abajo con el pecho en suelo. Me di cuenta que las llaves que cargaba habían volado por los aires y comencé a buscarlas pero desistí por el dolor. Me senté y vi como crecía la hinchazón. “Tiene que buscar quien lo sobe”, me dijo la Jammy, la muchacha que me ayuda en la cocina. “Tiene que ser ya, ahorita que está caliente”, insistió y luego de pasarle un gel contra el dolor me dio una sobadita que no resistí.

Dos horas después me encontraba en la zona seis, en la casa de don Chon, el sobador. “Siéntese allí”, me dijo señalando una silla de plástico doble. “Esa es la silla de los lamentos”, le dije y me senté. Hermanita, hermanito, ya ni recuerdo lo que le dije, pero un señor que pasó por aquí hace ratito me dijo: “Anoche casi llora cuando lo sobaba don Chon”. La verdad es que no aguantaba, le decía que ya no siguiera, que hoy podía volver a sobarme, que me estaba haciendo verga, que me iba a dejar peor, ¡hijo de puta!, ¡ya, ya, yaaaa! Luego regresé y me puse cataplasmas de hojas de mango hervidas.

Hoy me amaneció morado. Puedo caminar renqueando, pero de hoy en adelante voy a estar pendiente de mis pasos, porque contándotelo recuerdo que fue por las luces de un carro que entraba por el portón las que provocaron que me apresurara para dar el paso falso que terminó en una zanjita a la orilla del andén. Es un esguince, así le dicen los que me han visto y una amiga que le conté lo sucedido me dijo: "Ustedes los hombres son llorones, nada aguantan, que tal si parieran ...". Ni modo pues, a estar quieto por unos días.