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lunes, 3 de febrero de 2014

EL MERCADITO CAMPESINO "NUEVO AMANECER" DE NUEVA GUINEA

El mercadito campesino “Nuevo Amanecer” de Nueva Guinea, llamado así, con el diminutivo de mercado porque los participantes, el volumen de productos y el valor de estos es mínimo si se compara  con el movimiento comercial que existe en los mercados campesinos tradicionales que funcionan bajo la lógica de “puertos de montaña”, tales como los de las comunidades de La Unión, Puerto Príncipe y San Francisco.

Conociendo la experiencia exitosa del mercado campesino de El Rama y la propuesta de mejorar las relaciones entre los productores y los consumidores de la ciudad de Nueva Guinea por parte de la organización  “Sano y Salvo”, un grupo inicial de productores (Finca La Esperancita, Ramiro López Molina, Gladys Figueroa, Gilberto Ortiz y varios miembros de Sano y Salvo) presentaron su propuesta al hermanamiento entre la ciudad de Sint Triuden (Bélgica) y Nueva Guinea. Con el apoyo que les brindaron (toldos, mesas, canastos y publicidad) comenzaron a operar en el año 2004.

Con el tiempo el grupo fue creciendo por el éxito alcanzando. Según Gerd Schnepel, miembro de Sano y Salvo, “en el año 2013 eran tantos los miembros que se dividieron. El mercadito Nuevo Amanecer estableció como regla que no era permitido la reventa de productos ajenos, productos no producidos en la parcela, de afuera de Nueva Guinea y que los precios de los productos  tienen que estar por debajo de los precios del mercado regular. A muchos productores esto no les gustó por su espíritu de comerciantes y se separaron para hacer otro mercadito”.

Todos los días viernes, desde tempranas horas de la mañana arman sus toldos en la calle, frente al edificio de la alcaldía y el edificio donde funcionan los juzgados. La mitad de la calle se torna alegre, atractiva y un gentío se aglomera para comprar productos frescos de diversos tipos, propios del trópico húmedo a precios menores que el del mercado municipal, degustan refrescos naturales (chicha, pozol con leche, cacao) y platillos elaborados con productos de temporada. Un aspecto relevante del mercadito campesino de Nueva Guinea es la oferta de productos orgánicos y muchos de ellos con valor agregado. Cada miembro aporta el 3% de su venta para crear un fondo común, el fondo del merarcadito campesino.

Amas de casa, trabajadores ambulantes, funcionarios de la alcaldía y el juzgado, campesinos de las colonias y comarcas que hacen sus gestiones en la municipalidad, jueces y abogados, son clientes asiduos. Si visitas Nueva Guinea en un día viernes, te recomiendo que des una vuelta por el mercadito campesino “Nuevo Amanecer”, te va a encantar. Aquí comparto estas fotos para que mires el ambiente.

 












Camila, Anika y Benedikt, cooperantes de Sano y Salvo.

Domingo, 02 de Febrero de 2014.
Un día soleado.


















domingo, 1 de diciembre de 2013

EL MERCADO CAMPESINO DE EL RAMA

Enfrentaban el mismo problema que afecta a la mayor parte de productores y productoras del país: la comercialización de sus productos. Con apoyo del Instituto para el Desarrollo y la Democracia (IPADE Nicaragua), unos 100 productores y productoras  de unas 13 comunidades trabajaron en la diversificación agrícola de su fincas con productos no tradicionales y siempre se preguntaban lo mismo: ¿Dónde vamos a vender nuestros productos?  Luego de darle vuelta y vuelta al asunto surgió la idea de vender directo al consumidor  a precios por debajo de los precios del mercado tradicional. De allí surgió el Mercado Campesino de El Rama.

“Al inicio éramos unas siete familias provenientes de las comunidades María Cristina, Las Iguanas, El Castillo, Julio Buitrago, San Antonio, La Virgen, La Sardina, El Pavón y Río Rama. Ahora, luego de 10 años —en el mes de Julio estuvieron de aniversario—somos más de 80 y de ellos 50 son mujeres”, dijo Juan Antonio Jarquín, vice-presidente y fundador de la Cooperativa COMPOR R.L. que promueve la comercialización de sus productos en el mercado campesino.

Todos los sábados llenan una cuadra del centro de ciudad Rama con sus productos. Allí, en la calle, instalan sus toldos para ofertar sus productos y, en un área de las bodegas de la alcaldía, funcionan los comedores que agasajan a los visitantes con la comida campesina.

El hermanamiento entre ciudad Rama y la ciudad holandesa de Maastricht les ha apoyado al igual que la municipalidad y otras organizaciones locales.
De la venta que realizan, el 7% lo destinan a un fondo común del Mercado Campesino y con eso pagan a las personas que arman y desarman los toldos (“los tolderos”) y la limpieza de la calle y el predio de la bodega.

Por el éxito logrado, han facilitado la promoción de otros procesos constitutivos de mercados campesinos a través de intercambios de experiencias con Bluefields, Nueva Guinea, Kukra Hill, Juigalpa y San Pedro de Lóvago.

Con las fotos que te comparto podes ver, oír las voces, palpar  y hasta respirar el aroma que se desprende del mercado campesino de El Rama.




lunes, 29 de octubre de 2012

MERCADITO CAMPESINO EN BLUEFIELDS


Desde las siete de la noche del día domingo salen con dos botes cargados de productos. Atracan en el muelle a las dos de la mañana y a las cuatro comienzan a atender a los pobladores de los diferentes barrios de Bluefields. Son los productores y productoras del Río Escondido, unos setenta, provenientes de seis comunidades: Paraíso, Se Se, Magnolia, Honk Creek, Belén y Kisimbila. Se rotan cada quince días y, los lunes, “bajan” unos 35 para vender sus productos a precios favorables.

Tienen más de un año de hacerlo con el apoyo de FADCANIC y la Universidad BICU. “Nuestros precios son más bajos, un 20 a 25% más bajo que el de las pulperías”, dijo Salvador Ríos Quiroz, coordinador del grupo.

Venden diferentes productos: carne (de cerdo, res, pelibuey  y de monte: guilla y cusuco), musáceas (plátano, banano, cuadrado), verduras, yuca, quequisque, chile de cabro, carbón, ayote, tamales, etcétera. “El queso es el más apetecido, cada quince días vendemos entre 500 y 600 libras, vuela, no damos abasto”, agregó Salvador.

Si estás en Bluefields, te recomiendo que los visites y degustes su carne asada, su sopa de gallina de patio y sus tamales, vale la pena apoyarlos y participar en ese intercambio, no sólo de productos sino también cultural, entre la cultura campesina y la kreole.



Lunes, 29 de octubre de 2012

martes, 1 de noviembre de 2011

UN DIA RIMBOMBANTE DE MERCADO

En La Unión, una comunidad ubicada al sur de Nueva Guinea y a unos treinta kilómetros distante, todos los jueves se celebra el día del mercado; acuden más de mil pequeños y medianos productores campesinos a ofertar sus productos (queso, ganado en pie, cerdos, yuca y quequisque, así como maíz y frijoles en época de cosecha).
           
Desde tempranas horas, los comerciantes originarios de Nueva Guinea, Managua y Masaya bajan sus productos (alimenticios, vestuario, calzado e insumos) de los camiones, preparan sus puestos de venta acomodándolos en tijeras a lo largo de los corredores de las casas de la calle principal, a la espera de los “montados” que en grupos de dos, tres y cinco inundan la comunidad.
           
Más de mil bestias montadas por campesinos adultos y jóvenes, mujeres y niños concurren a ofertar sus productos y a adquirir los bienes que requieren para el consumo familiar y productivo. Según la distancia, salen al amanecer de las comunidades Fátima, El Tulito, El Jicarito, El Chacalín, El Cojo, Mata de Maíz, Buenos Aires, La Florida, Flor Sur, El Fajardo y San Ramón, para llegar entre las diez y once de la mañana luego de cabalgar entre cinco y diez horas.
           
Los acopiadores, ansiosos por su llegada, los esperan en los corredores de las casas, debajo de la sombra de un árbol, en los corrales y en las básculas para pesar queso, cerdos y ganado. Funciona la ley de un sólo precio, debido a que el mercado se satura de los productos campesinos provocando la baja del precio que es establecido entre los acopiadores con diferencias mínimas, con base en criterios subjetivos tales como frecuencia de entrega del producto, abastecimiento de productos escasos por encargos y relaciones de amistad cultivada a los largo de los años. Muchos acopiadores ejercen su negocio desde hace mucho tiempo y se ganan con su presencia a los campesinos.
           
La transacción es constante y sonante, en efectivo. Pendiente de las pesas, los campesinos reciben su pago y posteriormente compran los productos alimenticios para la semana (azúcar, arroz, aceite, jabón, sal), artículos de uso personal (vestuario, calzado, baterías para el foco, kerosene, gasolina, etcétera), e insumos y productos para la actividad productiva (sal para el ganado, desparasitante, vitaminas, herbicidas, fertilizantes, alambre de púas, grapas, machetes, limas, bomba de mochila, cuajo líquido para hacer el queso, gasolina y kerosene).
           
Luego de realizar sus compras, también se divierten: los jóvenes acuden a billares y los que añoran cosas heladas acuden a las cantinas, escondidas en las calles aledañas, para disfrutar su cervecitas o traguitos de ron. Otros, al descubrir la señal en su teléfono móvil, compran recargas y hablan con sus familiares dentro y fuera del país. Las mujeres se juntan en grupos y recorren las tiendas en busca de prendas íntimas, blusas, faldas, camisas y pantalones para ellas, él y sus hijos e hijas. Cuando aprieta el hambre, concurren a los comedores que celebran el día de mercado agasajándolos con pollo empanizado, bistec, guisos, pasta, refrescos naturales bien helados y chileros picantes hechos con chile dedo de mono.
           
A las tres de la tarde termina el día de mercado. Los camiones cargados de cerdo, ganado, queso, yuca y quequisque salen con destino hacia Nueva Guinea y posteriormente a Managua, Masaya y Estelí. Sonrientes, los acopiadores sacan cuentas de la ganancia del día con márgenes superiores al cincuenta por ciento con base en el precio establecido en la plaza mayor, el mercado Oriental de Managua. Los campesinos regresan a sus comunidades con las bestias cargadas por las compras y esperanzados en que los precios mejoren en la siguiente semana, mientras los pobladores de La Unión limpian las calles que quedan desoladas, sin pintas ni eslogan electoreros, a la espera del próximo día rimbombante de mercado.


Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS
Viernes, 28 de octubre de 2011