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jueves, 7 de abril de 2011

TRES MUNICIPIOS, UN DIPUTADO

En el año 2003 escribí un artículo de opinión titulado: Lo que merece la Costa. Señalaba que “los costeños no tenemos los representantes que deberíamos en el Legislativo considerando nuestra población. La RAAS debería tener al menos seis diputados en la Asamblea Nacional, si nuestra población es mayor a los 340 mil habitantes, casi igual a León y Chinandega”. Y continúo afirmándolo pero en otro contexto.

El decreto No. 15-2011 publicado en La Gaceta, Diario Oficial el 5 de abril del 2011 en su primer considerando se refiere a la Ley No. 331 “Ley Electoral” que establece en el articulo 141 que la elección de los setenta (70) de los noventa (90) diputados ante la Asamblea Nacional se hará por circunscripciones departamentales y de las Regiones Autónomas y que el número de diputados determinado en dicho artículo se sustenta en el principio de proporcionalidad de conformidad con el número de electores por suscripción electoral.

En el segundo considerando se indica que el decreto No. 33-2001 “De reincorporación de Municipios a la Región Autónoma Atlántico Sur y al departamento de Río San Juan” publicado en La Gaceta No. 61 del 27 de marzo de 2001; rompe el principio de proporcionalidad establecido en la Ley Electoral, ya que con menos electores mantiene tres (3) Diputados en el Departamento de Chontales y con mayor número de electores solo dos Diputados en le Región Autónoma del Atlántico Sur.

El tercer considerando establece que el Presidente de la Republica está facultado para determinar la incorporación de los municipios a sus respectivas regiones o departamentos en su caso todo ello en el marco del artículo 8 de la Ley No. 137 de Reforma a la División Política Administrativa publicada en La Gaceta No. 231 del 6 de diciembre de 1991.

En base a estos considerandos dicta el Decreto de Reincorporación de Municipios al Departamento de Chontales estableciendo en el artículo 1 que los municipios de El Rama, Muelle de los Bueyes y Nueva Guinea se reincorporan a dicho departamento para su administración, sujetos a su jurisdicción.

Esta medida resulta coyuntural. Si en realidad existe el interés de garantizar el número de diputados bajo el principio de proporcionalidad en relación al número de electores lo idóneo seria modificar la Ley Electoral y garantizarle a la RAAS los diputados que se merece en base a su población. Arnoldo Alemán trasladó los municipios en cuestión a la RAAS con el decreto No. 33-2001 quedando no solo bajo su administración y jurisdicción, sino bajo el régimen de autonomía que rige la Costa Caribe pero estos nunca fueron reconocidos por el Consejo Regional Autónomo de la RAAS. De hecho, la medida buscaba como garantizar réditos políticos garantizándose en dicha Región los votos de estos tres municipios, liberales por tradición, para obtener los diputados de su partido en la Asamblea Nacional.

Nuevamente vemos que el gobierno, en base al decreto 15-2011, traslada los tres municipios al departamento de Chontales para que esos votos liberales no se cuenten en la RAAS apostando con dicha medida que obtendrá al menos un diputado de su partido como representante de dicha Región en los resultados de las elecciones generales del próximo mes de noviembre.

Más allá de estas medidas coyunturales, la población de los municipios de El Rama, Nueva Guinea y Muelle de los Bueyes requieren estabilidad jurídica y legal en el marco de la división política y administrativa del país. El territorio llamado Zelaya Central es un reto al proceso autonómico pero tal parece que su problemática nunca tendrá solución con esta nueva medida que lesiona el proceso autonómico. Como dice un amigo “no avanzamos, estamos hartos que nos pastoreen como a las vacas, andamos de potrero en potrero a conveniencia del patrón”.

La Colina
Nueva Guinea, RAAS
Jueves, 07 de abril de 2011

sábado, 5 de marzo de 2011

NUEVA GUINEA YA NO ES COMO ANTES

Reina del 46 aniversario
El Sr. Victor Ríos Obando, uno de los diecisiete campesinos que llegaron a Nueva Guinea el 5 de marzo de 1965, interpreta la canción de su autoria NUEVA GUINEA YA NO ES COMO ANTES, en la acto de conmemoración del 46 aniversario de fundación realizado en el parque central de la ciudad.

Fundadores de Nueva Guinea

La Colina, Nueva Guinea
RAAS
5 de marzo de 2011.

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jueves, 3 de marzo de 2011

NUEVA GUINEA, SIN LUZ EN LA SELVA

Este cinco de marzo se celebran 46 años de fundación del municipio de Nueva Guinea. Se conmemora la hazaña épica que diecisiete campesinos pobres originarios de Somoto y Carazo, entre ellos dos mujeres, junto al reverendo Miguel Torres y varios funcionarios del Instituto Agrario de Nicaragua (IAN), realizaron para llegar a la actual cabecera municipal de Nueva Guinea. Guiados espiritualmente por el reverendo, soñaron poseer tierras que les permitieran lograr el sustento de sus familias y fundar en la montaña el primer pueblo de evangélicos, al que llamarían “luz en la selva”.

Marginados y abandonados en un ambiente hostil, soportaron hambre y enfermedades. Sin darse por vencidos presionaron al gobierno para recibir la atención debida, coincidiendo con la lucha de campesinos pobres de occidente, desterrados por el cultivo del algodón. Con el fin de reducir tensiones, en 1970 el IAN delimitó un área de 400,112 hectáreas para desarrollar el proyecto de colonización denominado “Rigoberto Cabezas”. La sequía en el Pacífico de 1971, la erupción del Cerro Negro y el terremoto de Managua en 1972, fueron suficientes motivos para que el IAN trasladara miles de familias a la zona.

En el periodo de 1972 a 1979, el proceso de colonización pasó de ser espontáneo ha estar normado y planificado por el IAN. Para ello, el gobierno obtuvo financiamiento del BID y con asesoría del Gobierno de Israel materializó el modelo de “la colonia”, asentamiento rural concentrado con los servicios básicos necesarios y campesinos dotados de 50 manzanas de tierra alrededor de ésta, inspirados en el kibutz (colonia agrícola) israelí. Se brindaron todos los servicios de apoyo: apertura de una sucursal del Banco Nacional de Desarrollo para otorgar créditos y hacer fincas mediante el despale indiscriminado del bosque, apoyo con insumos y semillas, construcción de caminos, electrificación rural, escuelas, puestos de salud y pista de aterrizaje. Como por arte de magia Nueva Guinea se convirtió en el granero de Nicaragua, sustentado en la producción de frijol y maíz, y en el principal abastecedor de madera para la Plywood.

Durante el período del gobierno Sandinista (1979–1990), la revolución significó la desarticulación de las estructuras del IAN y abortó la lógica del PRICA. Se dio un nuevo proceso de reforma agraria con la abolición del latifundismo, promoción de cooperativas mediante la entrega de tierras, democratización del crédito y la promoción de grandes proyectos de cacao y caucho. El 5 de agosto de 1981 la zona es elevada a nivel de municipio y a partir de 1983 se convierte en escenario de guerra. Los programas se vieron frustrados y la economía local comienza a entrar en crisis. Miles de familias campesinas emigraron a Costa Rica, mientras otros se incorporaban al conflicto armado por desconfianza y descontento ante la carencia de políticas dirigidas al sector campesino individual. En 1988, el huracán Juana afectó seriamente la infraestructura social y terminó con los vestigios de la montaña.

Con el cambio de gobierno en 1990 se dio un proceso de pacificación y repoblación, reasentándose desmovilizados, repatriados y campesinos pobres inmigrantes de distintas zonas del país. Las iglesias evangélicas y católica jugaron un rol protagónico en este proceso junto a la cooperación externa, desarrollando proyectos alternativos ante la débil presencia del Estado. La pavimentación de la carretera entre Nueva Guinea y la Gateada propició condiciones para la recuperación económica, se elevó la producción y exportación de raíces y tubérculos, de granos básicos y el desarrollo ganadero y comercial.

La población actual se estima en 140 mil habitantes de los cuales el setenta por ciento vive en colonias y comarcas. El casco urbano, elevado a categoría de ciudad el 13 de febrero de 2008, es aglutinador de las actividades económicas que se desarrollan en 30 colonias y 183 comarcas mediante la prestación de diversos tipos de servicios, principalmente el comercial.

El futuro es incierto. La pobreza sigue incrementándose y se ha entrado en una nueva crisis. Los suelos han perdido fertilidad, se obtienen bajos rendimientos en los cultivos y se elevan los costos de producción. Los factores climáticos adversos provocan constantemente pérdidas de los cultivos. La exportación de raíces y tubérculos se ha reducido, igual que el ganado en pie. El campesinado ha llegado al límite en sus niveles de endeudamiento. Los jóvenes se encuentran sin alternativas de empleo e ingresos, producto de la lógica campesina de heredar la parcela hasta la muerte y emigran hacia Costa Rica y otras zonas del país.

El proceso de diferenciación campesina y la presencia de “nuevos actores” han profundizado la concentración de tierras. Muchos campesinos han emigrado hacia zonas cercanas a la Reserva Biológica Indio–Maíz para comenzar de nuevo. El fin de la compasión es notorio por ausencia de programas y proyectos de cooperación externa, mientras el Estado y los gobiernos locales actúan fragmentados, sin coherencia y visión de mediano y largo plazo, abandonando los sueños y esperanzas de construir la “luz en la selva”.

La Colina, Nueva Guinea.
Miércoles, 02 de marzo de 201

domingo, 27 de febrero de 2011

DESFILE HÍPICO EN NUEVA GUINEA

Con el desfile hípico comenzó la celebración del 46 aniversario de fundación de Nueva Guinea. 


A continuación les dejo este VÍDEO con una parte del desfile hípico.




Nueva Guinea, RAAS.
27 de febrero de 2011.

jueves, 3 de febrero de 2011

CRIANZA DE CABROS DE NUEVA GUINEA

Productores organizados en una cooperativa de Nueva Guinea inician la crianza de cabros con el fin de producir leche y carne. De igual manera pretenden reproducirlos para que sus socios desarrollen la actividad a nivel de sus parcelas como alternativa en la generación de ingresos. Aquí les dejo el vídeo.











Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS
03 de febrero de 2011

jueves, 25 de noviembre de 2010

LA NUEVA GENERACION DE FUNDADORES

El primero de marzo de 1965, diecisiete campesinos pobres, que vivían en chozas de paja ubicadas en callejones de fincas en Carazo y Somoto, se encontraron en el Empalme de San Benito para iniciar la aventura de colonización más importante en la historia moderna de Nicaragua. Estos campesinos, entre ellos dos mujeres, motivados por el reverendo Miguel Torres, quien les había dicho que en la zona de Zelaya existían tierras libres, estaban convencidos de que allí encontrarían lo que buscaban y, además, que serían los pioneros de la fundación del primer pueblo de evangélicos en Nicaragua.

Junto al reverendo y varios funcionarios del entonces Instituto Agrario de Nicaragua (IAN), emprendieron camino hacia el corazón de la jungla, guiados por el pastor Uriel Gómez y Benito Luna, quien había sido un experto raicero y hulero de la zona. Avanzaron hasta donde llegaron los vehículos y después por un extenso trecho de cincuenta y dos kilómetros que sólo era transitable a pie, abriéndose paso al filo del machete.

Luego de cinco días de caminata, el 5 de marzo de 1965, llegaron a una inmensa zona boscosa. Encontraron un verdadero paraíso, el “Edén” del trópico húmedo. Toda la riqueza de la naturaleza fue descubierta y aprovechada por estos pioneros. Una montaña con diversidad de bosques primarios que alojaba múltiples especies de animales, atravesada por ríos y quebradas de aguas claras que les brindaban todo lo necesario para vivir. Fue así que iniciaron a construir sus primeras casas con techo de suita y paredes de tambor rajado; recolectaban frutos, pescaban y cazaban animales para sobrevivir en un mundo diferente a las secas e infértiles tierras de donde salieron.

Ese es el inicio de una historia sobre la que muchos han escrito; algunos apegados a la verdad y otros con exagerada imaginación elevando a niveles de epopeya los hechos, y de héroes y benefactores de las generaciones actuales a esos hombres de carne y hueso que buscaron y lograron mejorar sus vidas al llegar a “su luz en la selva”. Incluso, los que forman parte de la tercera generación de esos primeros diecisiete y otros que cada vez incrementan la lista, quisieran que los habitantes y autoridades de Nueva Guinea les rindan tributo celestial haciéndose merecedores, en muchos casos, de prebendas ya saldadas.

Con el IAN y el posterior Proyecto de Colonización Rigoberto Cabezas (PRICA), a esos “fundadores” se les entregó lo establecido en su momento: una hectárea de tierra para construir su vivienda y desarrollar economía de patio, criar gallinas y cerdos. Además, se les concedió una parcela de cincuenta hectáreas alrededor de la colonia de Nueva Guinea para cultivarla, facilitándoseles el apoyo necesario. Con el correr de los años, muchos de ellos, por diferentes motivos, se fueron deshaciendo de sus parcelas, bien por herencia o por venta ante la demanda creciente de tierras. La hectárea de tierra otorgada en el actual casco urbano también fue fraccionada, vendiéndose en lotes a pobladores necesitados de terreno para construir su vivienda o heredándola a sus familiares. Producto de ello, hoy se erige en esos antiguos lotes la cabecera municipal de Nueva Guinea.

En conmemoración de aquel hecho se celebra la fundación de Nueva Guinea cada 5 de marzo y los pocos fundadores que quedan, junto a los nuevos, hacen un desfile pomposo con carrozas por las principales calles de la ciudad. Su lucha es incesante y muchas de sus demandas han quedado obsoletas con el paso del tiempo.

La nueva generación de fundadores debería enfilar sus banderas de lucha contra la corrupción de organizaciones civiles donde sus “líderes” forman parte, ejercer presión sobre los gobiernos municipales para convertir las calles, lodosas en invierno y polvorientas en verano, en dignas de una ciudad; en la demanda justa contra los deficientes y encarecidos servicios de agua potable y energía eléctrica; por un mejor transporte colectivo hacia las comunidades rurales; en denuncia y clamor de justicia por la violación de niñas y niños; contra los altos índices de violencia doméstica donde el macho campesino se ensaña en la mujer; en la conservación y recuperación del bosque húmedo tropical y en la búsqueda del bien común que los nuevos tiempos exigen. Sus ancestros, osados y emprendedores, regresarían a encabezar sus demandas, obtendrían nuevos triunfos, unirían diversas voces y descansarían en paz.

Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS
Viernes, 19 de noviembre de 2010