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viernes, 15 de noviembre de 2024

LEYENDAS

 



Quizás has estado en alerta,

pendiente de lo que acontece a tu alrededor

y te has dado cuenta de que he pasado muchos años

tratando de atraerte, persuadirte

con mis escritos y poemas libres,

que surgen inesperadamente para

recordar a mi puerto como si un día pudo ser tuyo,

evocando detalles sobre mis padres,

mis abuelos, primos, primas, tíos y tías,

sabiendo que el día menos pensado me iré,

y que sin mí presente para recordarlos,

escritos y poemas lo harán.

Mucho le debo a mi gente y quiero que disfruten

unos cuantos años más en la luz:

mi abuelo jalando agua de su pozo empedrado por las tardes,

mi abuela atareada en su cocina con mujeres sonrientes,

mi madre corriendo las cortinas para ver la bahía,

mi padre sosteniendo el timón del barco,

mi hermana subiendo a un árbol de manzanas de rosa,

mi hermano jugando con Ringo, nuestro perro,

mi tía cantando en alto la canción de moda.

La escuchas, quizás es para vos.

 

14/11/2024

Foto Internet.


martes, 29 de octubre de 2024

DESVELO

 


Vueltas y vueltas en la cama,

un carrusel de pensamientos voladores

despegan de mi mente y giran

en espiral de múltiples colores,

hacia arriba y abajo, luego suben

como nubes preñadas en mi cabeza.

Vueltas y vueltas, no hay sosiego,

me deslizo entre las pistas que escondiste en el colchón

para inmortalizar el desvelo a tu lado,

luz crepuscular irrumpe en el agujero de la cortina

y un rayito expone tu cabello gris.

Las estrellitas que pegaste en el cielo raso,

brillan en la penumbra del cuarto,

y con su parpadear busco la sábana y la colcha

para acurrucarte con mi aroma,

comenzando por tus largas y atléticas piernas,

perdiéndome en tu calidez,

y dices que no siga porque va a amanecer.

Tu pantalón vaquero está en el respaldar de una silla,

clásico y desteñido como te gustan,

es tu hada madrina desperezándose al alba.

Dices que te cuente un cuento,

y lo hago con la espiral de pensamientos

que provoca el desvelo y te ríes,

seguí, seguí, me decís

con la cabeza de lado sobre la almohada,

y sigo y sigo, hasta que duermo.

 

24/10/24

Foto: Sergio Orozco Carazo

jueves, 18 de mayo de 2023

CAMINAR Y DIVAGAR

 


En ocasiones cuando empiezo a caminar

mis pensamientos comienzan a divagar.

Después de un rato de andar, divagando,

los identifico y trato de atraparlos,

se desenrollan, en sentido anárquico,

por aquí, por allá, unos se escapan, no vuelven,

de tanto divagar con ellos.

Aparecen y atrapo los que más deseo.

 

A los humanos nos pasa casi siempre lo mismo,

es parte de nuestra naturaleza, es una nube blanca

circulando por nuestra mente que provoca

sutileza, suavidad, exquisitez,

que tratamos de mostrar a otros,

los colores de nuestros hilos intentando

que se den cuenta.

 

Aquí en este lugar,

en este momento, que voy caminando,

divagando, veo sus movimientos,

escucho su voz, la de todo el día,

afuera y dentro de mi cabeza, esa voz que

acompaña mis pensamientos, sentimientos, emociones,

su sonrisa gira con las nubes y

busco sus canciones preferidas.


Entre acordes está su voz

tarareando la canción,

y desenrolla mis pensamientos,

cual hilo expuesto de un tapiz,

unos van y otros vienen como un simple arroyo

que avanza alegre con las primeras lluvias de mayo

hasta salir de mi divagar por los caminos

que recorro y me llevan hasta el río.

 

18 de mayo de 2023

Foto propia.

jueves, 15 de diciembre de 2016

EL FONDO DEL AGUJERO


La lluvia no cesa; el viento
retuerza paraguas.
La maleta está lista; la ropa
contiene tu aroma.
Las calles están vacías; el asfalto
refleja tristeza.

Bienvenido al callejón; el agua
fluye intensa hacia la bahía.
Dos chorros me bañan; los aleros
son sus cómplices.
Unos salen otros entran; luchamos
por un resguardo.

La terminal está furiosa; los rostros
hablan del desconcierto.
La bahía está llena; los muelles
de concreto cubiertos.
Las pangas se balancean; las olas
revientan frenéticas.

El horizonte es gris; esconde los
cayos y la costa.
Las aves marinas reposan; las acogen
antiguos cimientos.
Barcos aferrados al muelle; los marineros
en hamacas dormitan.

Los chamberos entregan flotadores; la gente
inquieta hace fila.
Atraca una panga sin toldo; orca
lleva por nombre.
Corremos bajo el aguacero; los asientos
están mojados.

El plástico cubre la panga; la lluvia
estalla en la bóveda gris.
El motor ruge al partir; el zigzag
anuncia la despedida.
El rio está lleno; mi piel
sigue húmeda.

Tus ojos apagados brillan en el fondo del agujero.


Bluefields, 11/12/2016

martes, 10 de noviembre de 2015

LLUVIA DE INVIERNO


La helada lluvia de la tormenta
inunda todo como música en concierto,
Debo proteger mi espíritu inquieto
cómodamente en la cama bajo refugio?
¿Debo hacer una poema suave
en mi oficina iluminada por un bombillo,
cuando afuera el viento sopla fuerte
y los caminos intransitables se llenan de lodo?
Con café y galletas de soda,
debo llenar mi estómago?
El tabaco bajo la lluvia es una tentación,
como acercarse al calor del fuego:
La poesía es mucho mejor.
La tierra está húmeda y se hace lodo,
La lluvia de invierno es helada.
A lo lejos la colina se pierde con el vaivén del viento.
Escuchó gritos, todo se inunda.
Tomo la pala y limpio las zanjas,
muero de frío, destilo agua, hago poesía.

10/11/2015

lunes, 22 de diciembre de 2014

BAILE DE SOMBRAS



Ella dibujó su alma en mi cuerpo con la pintura roja de su lápiz labial durante la noche, y al amanecer, se despidió desde la puerta número dos del aeropuerto sembrado de estatuas negras.

Tengo planes, planes para los dos, dijo con sus frágiles brazos sobre mi pecho y sus largas piernas adheridas a las mías, tratando de posponer el momento inevitable.

Las cosas van a cambiar, agregó susurrando mi mejilla con su aliento rosa, puede suceder en cualquier lugar pero... no te imaginas como quisiera verte en Bilwi, caminar de tu mano en el muelle con nuestras sombras bailando al ritmo del oleaje del mar Caribe, compartir la isla solitaria que tengo escondida con vos, mirar el brillo de la luna en tus ojos cuando se levanta sobre la bahía de Bluefields, bailarte al ritmo de tambores garífunas en la grama de Orinoco y manchar el cielo azul con la intensidad de nuestras pasiones.

Me di cuenta que todo era un consuelo, que después de morir en sus brazos, de transitar entre la muerte y la vida a su lado, ella descubrió el dolor que sentía por su partida. Y por eso le dije que me arrepentía de haber llegado tarde a su vida, esa vida de mujer intuitiva y con convicción, libre y alegre, con deseos de vivirla intensamente para mantenerse reluciente y jovial a sus casi treinta años, casi por cumplirlos. Si yo pudiera… dije y selló con su mano mi boca. Tus sueños son los míos, no compliquemos el inicio de algo que estoy segura sucederá, agregó y se levanto de la cama.

El trayecto al aeropuerto fue vacío e interminable como las calles trasnochadas de Managua, sólo nuestras manos se encontraban aferradas unas a la otra. Cuando salí del taxi para abrir la puerta, la vi bajar con el brillo de libertad que descubrí al conocerla y me sentí dichoso de ser parte de su vida.

Avanzó sobre la alfombra gris de los pesares, nos vemos el próximo año murmuró desde la distancia y con sus manos dijo adiós, borrando las huellas de lo que ahora es parte de mi pasado.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

MALABARES DE OBEAH


Sus vidas transcurrían alejadas
como en sueños opuestos.

Ella blanca como luna.
Cristiana, solidaria y socialista.
El quemado por sol marino.
Soplaba cuajadas y no bebía leche.
Obeah se interpuso en su camino,
los sentó en una mesa a hacer una lista.

Mis hijos, los pobres y luego yo, anotó ella.
El pan nuestro de cada día, agregó él.
Levantaron la mirada por las risas,
el cielo brilló con una sola estrella.

Rondón y Johnny cake, dijo ella.
Nacatamal y chicha, pidió el.
Sus pies acariciándose con disimulo,
¡Obeah poderoso!, interfiriendo el futuro.

Manos suaves, dibujó ella.
Labios finos, ojos de ocelote, para él.
Miradas acentuadas,
explorando mundos diferentes.

Un beso, una caricia, solicitó él.
Un respiro, una cama para ella.
La luz del día los despertó
alumbrando un mismo cuerpo.
¡Obeah milagroso!, creando malabares con las vidas.


Managua, 21 de diciembre de 2012
Foto: Sergio Orozco.

lunes, 26 de noviembre de 2012

YO CAMPESINO



Con el espeque en la mano
fui hollando los campos
para así asegurarme el pan
del cual ahora
solo de él puede sobrevivir el hombre;
mas en mi trayecto
solo encontré cadáveres:
clandestinos, amontonados, desconocidos.

No puedo cultivar en esos campos,
no puedo sobrevivir con ese pan
que ha sido fertilizado
con la sangre de mis propios hermanos.



Víctor Obando Sancho
Bluefields, 1976.


jueves, 12 de abril de 2012

SI LLOVIERA MARINERO, SI LLOVIERA


Si lloviera marinero, si lloviera
sobre la blanca espuma impregnada de salitre
de las playas que has hollado con tus huellas milenarias
una gota tan solo bastaría
para hacernos hombres nuevos
marinero, si lloviera.
  
                                    Si lloviera marinero
                                    si lloviera
                                    como llueve sobre el cálido caribe,
                                    una lluvia tan solo bastaría
                                    para hacernos pueblos nuevos;
                                    con las manos ahuecadas
                                    sobre el verde corazón huracanado,
                                    y las voces multilingües enigmáticas
                                    cantarían bajo el ritmo de tus costas,
                                    y las bocas anhelantes beberíanse la lluvia
                                    para hacer las vidas nuevas
                                    si lloviera marinero, si lloviera.

Si lloviera marinero
si lloviera,
un invierno tan solo bastaría
para ver nuestros pantanos,
los desiertos y las tierras agrietadas y resecas
anegadas como fértiles lagunas,
infinitos como arenas
se volvieran nuestros campos cultivados,
si lloviera marinero,
¡ay!, si lloviera.


Víctor Obando Sancho
"Los Hijos del Infortunio también sueñan, cantan, luchan y aman".
Poeta Caribeño. Bluefields.

lunes, 18 de julio de 2011

TARDE DE MELANCOLÍA

Domingo lluvioso, húmedo,
nostalgias y recuerdos.
Sol opaco libera
vida vivida, pasada y presente.

Sentimientos, gota a gota,
Ocultos por sábanas del tiempo.
Liberados por viento
y tempestades del alma inquieta que agota.

¡Detente, tormenta poderosa!
brisa dividida en resistencia.
¡Continua tú rumbo!
Sutil, soñolienta conciencia.

Calmas penas y lamentos,
sol iluminando el sendero.
Despierta luz del horizonte,
revive nuevos pensamientos.

Risas infantiles
irrumpen de alegría.
Gritos y preguntas
culminan tarde de melancolía.


La Colina
Nueva Guinea, RAAS.
Domingo, 17 de Julio de 2011.