Mostrando entradas con la etiqueta río. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta río. Mostrar todas las entradas

domingo, 20 de septiembre de 2026

FOTO DEL DÍA 5: UN PESCADOR SOLITARIO

 


Una tarde, dispuesto a tomar unas fotos de tucanes, me adentré por las riberas del río La Verbena. Caminaba despacio por la orilla, entre raíces descubiertas, piedras húmedas y ramas que se extendían sobre el agua. La vegetación era espesa. Los árboles cerraban buena parte del cielo y dejaban caer una sombra fresca sobre el río. Entre las piedras, la corriente avanzaba con fuerza, formando pequeños remolinos y dejando apenas algunos montículos de tierra donde crecían matas y hierbas.

Había una quietud extraña. Iba atento a las copas de los árboles, buscando algún tucán entre las ramas, cuando de pronto, a unos cuarenta metros, vi a un hombre que se movía dentro del río.

Era un pescador solitario. No había notado mi presencia. Avanzaba entre las piedras y la corriente con su tarraya. Cada cierto trecho se detenía, observaba el agua y preparaba la red. Sostenía una parte con la boca y extendía la otra con el brazo antes de lanzarla. La tarraya se abría en el aire y caía sobre el río. Esperaba unos momentos, la recogía y continuaba.

Lo vi repetir esa maniobra unas tres veces, con la naturalidad de alguien que tiene muchos años de práctica. Para entonces ya me había olvidado de los tucanes. Ahora lo que quería era fotografiar a aquel hombre y su tarraya.

Comencé a seguirlo en silencio, procurando que no me viera. Su figura aparecía y desaparecía entre la vegetación de la ribera. El agua corría alrededor de sus piernas, golpeaba las piedras y seguía río abajo. Él avanzaba unos pasos, se detenía y volvía a lanzar.

Al verlo, me acordé de los pescadores de la bahía de Bluefields, aquellos que surcan sus aguas en botes de canalete con velas y tiran la tarraya en busca de chacalines. La escena se parecía, pero era distinta. Aquí no había bahía ni botes. Estábamos en un río del trópico húmedo, entre árboles, piedras y corriente, y frente a mí estaba aquel pescador solitario, metido en el agua, repitiendo un oficio antiguo. 

En uno de aquellos movimientos levantó la tarraya y la abrió con fuerza. Por un instante quedó suspendida en el aire, enorme, casi redonda, extendida sobre el río y la vegetación.

Me detuve. Esta es la foto, me dije. Y click.

Ahora pienso que muchas veces salimos buscando una cosa y termina encontrando otra. Aquella tarde fui al río a buscar tucanes y regresé sin una sola foto de ellos. En cambio, me traje la imagen de un hombre solo en medio de la corriente, lanzando su tarraya con la misma paciencia con que yo esperaba encontrar un ave entre las ramas. Tal vez de eso también se trata andar con una cámara: mirar lo que uno busca, pero estar dispuesto a descubrir lo que aparece.

 

19 de agosto de 2026.

Foto propia.


martes, 9 de abril de 2024

UN MUNDO VERDE Y AZUL SE DERRUMBA

 


He estado allí y lo he visto:

árboles, polvo, lodo y la mar.

¿Estarán allí por siempre?

No impondré significados.

 

En Abril, la lluvia es un chisporroteo de alegría

entre las hojas secas que cubren la tierra agrietada.

Luego vendrá con su ímpetu arrollador,

aplausos sonando en las hojas nuevas.

Un proceso eterno que no se detiene, aún.

 

El viento, aliado de la lluvia, empuja el agua

fuera de su curso, desbordando lagunas y ríos,

en dirección hacia la mar donde las aguas se aparean

dando nuevas vidas, vida en abundancia.

 

Desde el muelle pienso en esto.

El río desbordado, el agua saltando

como animal herido y la boca abierta.

El océano, un animal lleno de otros animales.

 

Un zopilote viejo come el espinazo

de un pescado en el borde del muelle,

que apunta en dirección a El Bluff,

tras los picoteos desgarradores, lucha

contra otros más jóvenes que lo acechan

para tomar su turno y devorar lo que queda.

 

Desde la caseta del muelle de las pangas

veo el aleteo de los Cormoranes que en su vuelo

hacen espumas en el agua y cantan de alegría.

El atardecer se manifiesta con un viento sutil.

Entre los pilares de la red eléctrica, testigos silenciosos,

la silueta de los patos se eleva sobre el verdor de los cayos.

 

Una ola, luego otra, revientan en los cimientos del muelle,

en  llantas parachoques, en el basurero de la orilla de la bahía

donde mueren entre la inmundicia que libera hedores tóxicos.

 

En el río seco cae el día. Los pájaros desesperados

se refugian entre las ramas de los árboles pidiendo agua con su canto.

Profundo verano, luego la lluvia.

 

En el borde del muelle respiro profundo.

El oleaje, el aire salado, el graznido de las gaviotas,

el rugir del motor de la panga.

Adiós Bluefields, bye bye Half Way Cay, welcome dice El Bluff.

 

Barcos hundidos, casco y mástiles oxidados.

Cuerpos enjutos, rostros amarillos con ojos tristes.

¿Estarán allí por siempre?

¿Quiénes los abandonaron?

Vamos a la deriva en un mundo

verde y azul que se derrumba.

 

7 de abril de 2024.

Foto propia.


jueves, 18 de mayo de 2023

CAMINAR Y DIVAGAR

 


En ocasiones cuando empiezo a caminar

mis pensamientos comienzan a divagar.

Después de un rato de andar, divagando,

los identifico y trato de atraparlos,

se desenrollan, en sentido anárquico,

por aquí, por allá, unos se escapan, no vuelven,

de tanto divagar con ellos.

Aparecen y atrapo los que más deseo.

 

A los humanos nos pasa casi siempre lo mismo,

es parte de nuestra naturaleza, es una nube blanca

circulando por nuestra mente que provoca

sutileza, suavidad, exquisitez,

que tratamos de mostrar a otros,

los colores de nuestros hilos intentando

que se den cuenta.

 

Aquí en este lugar,

en este momento, que voy caminando,

divagando, veo sus movimientos,

escucho su voz, la de todo el día,

afuera y dentro de mi cabeza, esa voz que

acompaña mis pensamientos, sentimientos, emociones,

su sonrisa gira con las nubes y

busco sus canciones preferidas.


Entre acordes está su voz

tarareando la canción,

y desenrolla mis pensamientos,

cual hilo expuesto de un tapiz,

unos van y otros vienen como un simple arroyo

que avanza alegre con las primeras lluvias de mayo

hasta salir de mi divagar por los caminos

que recorro y me llevan hasta el río.

 

18 de mayo de 2023

Foto propia.

domingo, 21 de agosto de 2022

DESDE LA NIEBLA PROFUNDA



Que se vayan los zopilotes, que desaparezcan

de las calles y caminos, de los corredores de las casas,

que sus gruñidos y siseos callen para siempre,

zopilote bañado en aguas negras, lárgate con tu aleteo.

Que vengan otras aves, que remplacen su figura oscura,

llevando regocijo a nuestras vidas.

Que el carpintero tamborilee y tamborilee a su antojo

en un tronco de cedro con sus alas blanquinegras

y su mechón rojo hasta saciarse con redobles de alegría.

Que nos deleite con su canto el cenzontle, que imite

sonidos milenarios con su plumaje cubierto de chocolate.

Dejemos que cante la paloma, que nos arrulle con sus

sonidos roncos, guturales, suspiros que emergen desde su interior

como enamorados al besarse.

Que los parques se llenen de aves multicolores,

y desde la niebla profunda del río, entre las líneas de su curso eterno,

surja la vida fecunda y trasparente que nos congregue

a celebrar el nuevo día. 


21 de agosto de 2022.

Foto Propia.

domingo, 15 de mayo de 2022

HOMBRES AFORTUNADOS



Mi amigo va de regreso al río.

Las mujeres de su comunidad nadan medio desnudas.

Los hombres llevan puestos pantalones de dril azul

para evitar los piquetes de zancudos.


Nada de eso es sexual, digo.

¡Son mujeres sencillas!, responde sonriendo.

Cabello negro a la cintura, brazos fuertes, 

cintura estrecha y anchas caderas: bellezas del río.


Los hombres llevan la biblia bajo el hombro

y van al culto con camisas de manga larga.

Ellas usan faldas voladas y asisten tomadas

de sus manos: oran y cantan con convicción.


Son activas y trabajadoras. 

Despiertan a las cuatro y a las ocho duermen.

Hacen labores domésticas. 

Ordeñan, cosechan maíz y frijoles,

arrancan yuca y recolectan café.

Ellos reposan en hamacas.


¿En realidad?, pregunto.

Sí, ellas no usan teléfono menos internet. 

Él ríe como colonizador.

Estrecha mi mano y da palmadas en mi espalda.

¡Los hombres que vivimos cerca del río

somos afortunados!, dice con orgullo.

 

Viernes, 13 de mayo de 2022.
Foto: Miguel Barrera. 

domingo, 8 de mayo de 2022

UN CANTO DE TRISTEZA



Esta ciudad se rompe en dos,

con un río y diversos cauces a sus lados.

Un sol solitario y ardiente,

enciende ánimos en el frenético gentío

que por sus calles va y viene.

 

Y cuando llega la lluvia todo lo inunda,

la pista del pasado, las calles y los cauces.

Los carros y los taxis como bestias enojadas,

transitan por las calles pringando desgracias.

 

Al anochecer una luna triste muestra su destello.

La brisa fría llega desde el río,

golpea el cuerpos de los habitantes

que bajo mantas sienten el sudor del techo

cayendo sobre el plástico negro que protege sus sueños.

 

A lo lejos, están los árboles esbeltos,

solitarios en el campo y entre los techos,

y en la memoria de los ancianos que los tumbaron.

En el silencio de la extensión abierta,

el canto de los pájaros,

se escucha sin fuerzas.

Es un canto de tristeza.


Domingo, 8 de Mayo de 2022.

Nueva Guinea, RACCS.