martes, 4 de abril de 2023

EN LA ARENA

 




En la arena, donde las olas acarician la costa,

el sol se refleja en el agua cristalina,

donde las gaviotas vuelan libres en el cielo,

y las conchas y las piedras cuentan historias antiguas.

En la arena, donde el viento sopla sin cesar,

y la brisa salada acaricia la piel,

donde los pies se hunden en su suavidad

y las manos crean castillos de sueños y fantasía.

En la arena, donde los ojos se pierden en el horizonte,

y los pensamientos se vuelven más profundos,

donde los corazones se abren a la inmensidad del mar,

y las almas encuentran paz en el susurro de las olas.

En la arena, donde el tiempo parece detenerse,

y todo lo que importa es el momento presente,

donde la vida cobra un significado más profundo,

y se siente la conexión con todo lo que nos rodea.

En la arena, donde se mezcla lo eterno y lo fugaz,

los sueños se hacen realidad y la realidad se hace sueño,

donde el corazón late con fuerza y la mente se libera,

y se siente la belleza y la magia del mundo.

En la arena, donde la gente va y viene,

la conocí, me enamoré y la amé,

bajo el brillo del sol y la luz de la luna,

en la calma del mar y la brisa del viento.

En la arena, todo es posible,

los corazones se unen y las almas se funden,

donde el amor se hace eterno,

y la belleza de la vida se revela en todo su esplendor.

 

 3 de abril de 2023
46 años después.
Foto Propia: Pearl Cay

jueves, 30 de marzo de 2023

EN LA PISCINA DE LA COLINA

Ella nada en la piscina de la colina,

me transfiguro en la alberca,

siento su presencia de mujer madura

desplazándose en mi cuerpo de agua.

 

Sus manos y sus piernas en sincronía

salpican mis aguas y sus movimientos

provocan el canto de los pájaros,

mientras el sol ilumina el día.

 

Sale erguida a observarlo,

y veo su esbelta figura a contraluz,

sus piernas largas, sus caderas altivas,

y sus pechos llenos de vida al viento.

 

En ese momento, todo se detiene,

el mundo se convierte en un poema,

y yo estoy cautivado y atrapado

por la belleza y la gracia de su ser.

 

Soy testigo silencioso

de su baño matutino, intimo,

y aunque ella no me ve ni me oye,

soy bendecido por su presencia

y por el milagro de la vida.

 

Miércoles, 30 de marzo de 2023

Foto propia.

domingo, 26 de marzo de 2023

EL LITORAL DE LA COSTA CARIBE DE NICARAGUA

 


La costa frente al mar Caribe de Nicaragua presenta el relieve que ha sufrido los más extensos y rápidos cambios morfológicos. Es un litoral en proceso continuo de emersión, que ha sido expuesto en los últimos milenios a las alternadas transgresiones y recesiones del mar.

El efecto más notable de dicho proceso es la rápida acreción y avance el frente litoral debido a la constante deposición de sedimentos terrígenos acarreados por los ríos hacia el mar. Los materiales son devueltos a la costa por la corriente litoral bajo el empuje de los vientos contrarios.

El volumen de los sedimentos que los ríos nicaragüenses aportan al mar Caribe ha sido estimado entre 25 y 30 millones de metros cúbicos por año, según Owens y Roberts. Esta deposición es causada por la fuerte erosión de las montañas del interior, la abundante lluvia y el notable caudal de los ríos que drenan la vertiente caribe del país. A manera de comparación, en términos de longitud de costa, la plataforma submarina de Nicaragua recibe alrededor de tres veces más agua dulce y quince veces más sedimentos, por descarga de los ríos, que la plataforma atlántica frente a los Estados Unidos.

El volumen de los sedimentos que los ríos nicaragüenses

aportan al mar Caribe ha sido estimado

entre 25 y 30 millones de metros cúbicos por año”.

 

Como consecuencia de los procesos de emersión y acreción se ha formado una serie de barreras arenosas, paralelas a la costa litoral, las cuales interceptan el flujo de los ríos en sus propias desembocaduras obligándolos en algunos casos a formar deltas, (como sucede con el San Juan, Escondido, Prinzapolka y Coco), o explayar las aguas en amplias lagunas costaneras de escasa profundidad, (en Páhara, Karatá, Wounta, Perlas y Bluefields).

 

Posiblemente en épocas pasadas algunos de estos ríos descargaban su contenido directamente en el mar, sin la interposición de barreras o lagunas litorales que en la actualidad bifurcan la corriente o empozan las aguas. Una nueva serie de barreras paralelas comenzó a formarse junto al litoral en emersión, encerrando paulatinamente antiguas bahías y atrapando deltas.


Las barreras progresaron de norte a sur a partir de la boca de los ríos, debido a la descarga de sedimentos y bajo los efectos de los vientos que empujan la corriente costera contra el litoral. Algunas de estas barreras son angostas fajas de arena que se interponen entre las lagunas costeras y el mar. Los nativos las llaman “haulover”, pues siendo bajas y estrechas permiten arrastrar (to haul over) los botes de las lagunas al mar y viceversa.

 

“Algunas de estas barreras son angostas fajas de arena

que se interponen entre las lagunas costeras y el mar.

Los nativos las llaman “haulover, pues siendo

bajas y estrechas permiten arrastrar (to haul over)

los botes de las lagunas al mar y viceversa”.

 

Ocasionalmente —como sucede después del paso de huracanes y tormentas tropicales— ciertos ríos se desbordan y rompen las barreras interpuestas, abriendo una nueva salida al mar. Tal parece fue le caso del río Grande de Matagalpa, que anteriormente desembocaba en la laguna de Perlas y cuyas aguas pasan hoy sobre una antigua barrera sumergida o “barra”. Jeffrey Radley, en su tesis titulada “La Geografía Física de la Costa Este de Nicaragua”, escribe textualmente al respecto: “según parece, por fotos aéreas, el Río Grande fluyó en una época hacia el extremo norte de la Laguna de Perlas, siguiendo un curso al sureste, de modo que cortaba una playa emergida. Dos lagunitas (Srimni y Karaslaya) y un riachuelo en medio de un gran parche aluvial sugieren el antiguo curso”.

 

El Grande de Matagalpa, al parecer, es el único río de la Costa Atlántica que ha logrado abrir una nueva salida directamente al mar en época poscolombina. La hipótesis aquí presentada es reforzada por la escasa acumulación de sedimentos en la actual desembocadura, cuyo volumen no parece corresponder a lo estimado de acuerdo con la extensa cuenca que el río drena.

 

Las medidas realizadas por Diego Porras y la geología descartan al río Grande como el Río del Desastre de Colón. Antes bien, parecen apoyar la opción a favor del río Escondido, situado más al sur. Este último, en efecto, forma uno de los más extensos deltas en la costa caribe de América Central. Sus ramales de abren en abanico desde el lugar llamado False Bluff hasta el actual puerto de El Bluff.


Una alargada barrera arenosa ha evolucionado en los últimos siglos entre ambos sitios y desviado el cause principal del río hacia el sur, de tal modo que el grueso de las aguas entran hoy en la presente laguna de Bluefields. El antiguo islote de El Bluff ha quedado unido a tierra firme por medio de la barrera. Por otra parte, los sedimentos recientes del Escondido han contribuido al alargamiento de Deer Cay, (la isla del Venado), que en la actualidad cierra la laguna mencionada en casi todo su frente hacia el mar.

 

“El antiguo islote de El Bluff ha quedado

unido a tierra firme por medio de la barrera”.

 

La antigua salida del Escondido estaba en proceso de cierre cuando el pirata William Dampier la remontó en 1681 para carenar una tartana: “Tiene en su desembocadura una playa arenosa adecuada para carenar. Su boca es profunda, pero su barra no pueden pasarla barcos de más de 70 toneladas”. En tiempos de Colón —dos siglos antes de Dampier— la entrada del río debió haber sido más expedita, aunque peligrosa por la barra que la guardaba.

 

Las drásticas transformaciones en el litoral del Caribe, aún en el breve lapso de dos siglos, sugieren también que —pensando retrospectivamente— el cabo Gracias a Dios doblado por Colón a principios del siglo XVI debe de encontrarse actualmente a varios kilómetros tierra adentro, sepultado por el aluvión del Coco, el río más largo y uno de los más caudalosos del istmo centroamericano, cuyo delta es un verdadero vértice donde se parten vientos y corrientes.

 

martes, 21 de febrero de 2023

 

Fuentes:

 

- Jaime Incer Barquero: Viajes, Rutas y Encuentros.

- Fuentes varias en Internet.

Foto de Google Earth.


martes, 21 de marzo de 2023

UN DÍA DE VERANO


La neblina de mañana se levanta

y la luz del sol poco a poco avanza,

mientras los árboles despiertan y empapan

a los pájaros que en ellos cantan.

 

Es un juego de rocío y canto,

de sol y niebla que se entrelazan,

los pájaros saltan y se bañan

con gotas de agua que de las hojas emanan.

 

El sol lucha por resplandecer,

y la niebla se resiste a desaparecer,

mientras los pájaros aprovechan el baño

y con su canto anuncian el día de verano.

 

Es un juego eterno de luz y sombra,

de rocío y canto que asombra,

y mientras el sol se eleva en el cielo,

el pájaro guas canta su eterno anhelo.

 

Disfrutan el juego del verano,

de niebla, rocío, sol y canto cotidiano,

y mientras el día va avanzando,

la naturaleza sigue dominando.

 

Las nubes oscuras pasan lentas,

llenas de orgullo en su andar pesado,

mientras los pájaros vuelan presurosos,

buscando refugio en algún rincón.

 

Se escucha el estruendo de un trueno,

un eco que retumba en la distancia,

y todo queda en silencio pleno,

esperando la lluvia y su danza.

 

Llueve al terminar el día de verano,

una lluvia suave, lenta y constante,

que calma los corazones de todo humano,

y empapa la tierra con su agua purificante.

 

 

21 de marzo de 2023

Día mundial de la poesía.

Foto Propia. 

domingo, 12 de marzo de 2023

A MIS NIETOS

 

Desde el primer día que los vi,

en mis brazos sostuve y cuidé,

son mi alegría, mi bendición,

y hoy como abuelo, les canto esta canción.

 

Les di de comer con cuchara y biberón,

crecer los vi y madurar con ilusión,

vimos La Pepa, los Backyardigans,

y el Gato con Botas nos hizo soñar sin fin.

 

Jugamos macho parado y escondite,

y cuando se quedaban dormidos, yo sonreía,

contemplando la belleza de mis nietos

a mi lado en paz y armonía.

 

Los vi con el uniforme el primer día de clases,

y fui apoyo cuando sus padres no pudieron asistir,

en sus ojos vi la felicidad de mi existencia,

y en mi corazón guardé su amor sin fin.

 

Hoy los veo zarpar como barco a la mar,

y aunque ya no me llamen como antes,

siguen siendo mis nietos queridos,

y en mi corazón siempre estarán presentes.

 

Soy un abuelo feliz, sigo cumpliendo mi papel,

y aunque sus pasos los lleven lejos,

nunca olviden que siempre estaré aquí,

esperando que regresen, y amándolos hasta el fin.

 

 

11 de marzo de 2023

Foto propia

jueves, 2 de marzo de 2023

NUEVA GUINEA: ORGULLO PARA NUESTRA NACIÓN

 



Nueva Guinea, tierra agropecuaria,

fundada hace 58 años atrás,

con pobladores cristianos y solidarios,

trabajadores de la tierra sin igual.

 

Tres grandes ríos surcan su territorio,

zona lluviosa del trópico húmedo,

una belleza que nos cautiva,

y con su energía nos da vigor.

 

Mujeres hermosas y emprendedoras,

que trabajan duro y no se rinden jamás,

pueblo alegre y amante de las fiestas,

en su corazón la libertad está.

 

Gente aguerrida y valiente,

que no teme al desafío ni al dolor,

con fe y esperanza en sus miradas,

construyen un futuro mejor.

 

Nueva Guinea, tierra bendecida,

que con su trabajo y tesón,

es ejemplo de constancia y entrega,

y un orgullo para nuestra nación.



1 de marzo de 2023

En el LVIII aniversario de fundación de Nueva Guinea.

Foto propia.




lunes, 20 de febrero de 2023

A LOS LECTORES DE SUEÑOS DEL CARIBE

 


Queridos lectores de Sueños del Caribe:

Es un verdadero honor y una alegría poder escribir estas palabras de agradecimiento a todos y cada uno de ustedes que han hecho posible que nuestro blog alcance la maravillosa cifra de 500 mil visitas. Gracias a su apoyo y constante interés, hemos logrado consolidarnos como uno de los sitios web más destacados en la difusión de relatos, anécdotas y crónicas sobre la vida y cultura del Caribe nicaragüense.

“Hemos logrado consolidarnos como uno de los sitios web

 más destacados en la difusión de relatos, anécdotas y crónicas

 sobre la vida y cultura del Caribe nicaragüense”.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a todos aquellos que han seguido nuestro blog a lo largo de estos años. En especial, a los más de 1,200 lectores que han dejado comentarios acertados y valiosos, enriqueciendo nuestras publicaciones y creado una comunidad comprometida con el conocimiento y el entretenimiento.

Agradezco especialmente a los lectores de Nicaragua, Estados Unidos de Norteamérica, Canadá, México, Centroamérica, Suramérica y Europa, en especial a los de España y Alemania, por su apoyo constante y su interés en nuestras historias. También quiero agradecer a los lectores de la ciudad de Bluefields, Nueva Guinea y El Bluff de Nicaragua, lugares que forman parte de nuestra identidad cultural e inspiran nuestros escritos.

Gracias a ustedes hemos construido una comunidad de personas interesadas en la cultura, la historia y las costumbres del Caribe nicaragüense. Es gracias a su compromiso y apoyo que nuestro blog ha crecido y se ha consolidado como un espacio de difusión de la diversidad cultural y el conocimiento.

“Hemos construido una comunidad de personas

interesadas en la cultura, la historia

y las costumbres del Caribe nicaragüense”. 

Quiero reiterar que este blog es de ustedes y para ustedes. Seguiré compartiendo relatos, anécdotas y crónicas en los años por venir, y espero que nos sigan acompañando en este camino. No podemos agradecerles lo suficiente por su interés, apoyo y participación en este proyecto que nació con la intención de difundir la riqueza cultural del Caribe nicaragüense.

Gracias por ser parte de nuestra comunidad y por ayudarnos a hacer realidad el sueño de compartir nuestras historias con el mundo.

Que la magia del Caribe siga inundando nuestras vidas y nuestras mentes con sus colores, sus sabores y su música.

Con todo mi agradecimiento y aprecio,

 

Ronald Hill Álvarez
Sueños del Caribe.
Foto Propia: El Sol entre islas, frente a El Bluff


domingo, 19 de febrero de 2023

DESDE EL MOSTRADOR DE UNA FERRETERÍA

 


Estoy en el mostrador de una ferretería. He llegado hasta allí de urgencia, como si de una farmacia se tratara buscando algo apremiante. Limpiaba el cielo raso de la casa: un poco de cloro en agua dentro de la bomba de mochila para asperjarlo, después pasarle un cepillo de plástico con detergente, luego mojarlo con agua suficiente y, al final, secarlo con un trapo, un pedazo de toalla vieja. Cada sección iba quedando reluciente, pero el cepillo se quebró y tuve que buscar uno nuevo.

Atienden a un cliente que se ha anticipado por unos segundos. Al lado izquierdo del hombre, un hombre de pelo corto y densa barba oscura, se encuentra un anciano canoso.

Buenos días, busco una manguera, dice el hombre de barba.

“Tenemos de varios tipos y precios”, contesta un chavalo que sale del fondo, entre anaqueles que sostienen potes de pintura, martillos, destornilladores, llaves, sierras, palas y picos en el suelo, alambre de púas estibados en torres de cinco rollos, cemento, perlines y muchos artículos que dan la impresión de un descontrol total.

Percibo un aroma mixto, una mezcla de olor terroso, metálico y químico, que se desprende desde las entrañas de la ferretería.

Muéstrelas por favor, contesta el hombre de barba.

Una mujer está sentada frente a un escritorio, con varias facturas en sus manos. Vuelve la mirada hacia el chavalo y, con la vista y un simple gesto de cabeza, le indica que proceda. Con la mano señala el anaquel donde se encuentran.

Es la jefa de la ferretería, pienso.

El chavalo sigue la orden de prisa. Sube en una escalera y se apoya en el penúltimo peldaño de los cinco que la constituyen. No es alto, tiene una altura mediana, quizás unos cinco pies y cinco pulgadas de alto y se sostiene del anaquel para bajar cada una de las mangueras enrolladas, cubiertas en la parte externa de plástico transparente. La mujer se levanta y recibe un rollo. El chavalo baja de la escalera con otro, camina y los coloca sobre el mostrador de vidrio.

“La de 6 metros vale 150 córdobas, y esta que mide 12 vale 300”, dice dirigiéndose al hombre de barba.

Y esa, la más grande, responde, señalando hacia el anaquel.

El chavalo calla. Vuelve la mirada hacia la mujer. La mujer deja la silla y se acerca al mostrador. Es una mujer mayor, su edad oscila entre los 55 y 60 años. No sonríe, está en su trabajo, en su negocio.

“Esa, la más grande, vale 900. Mide 30 metros”, dice.

No le dirige la mirada, ningún tipo de empatía manifiesta, nada, absolutamente nada, actúa como si fuera un robot controlado por inteligencia artificial, pero le habla al hombre mayor, de unos 75 años con ojos azules y canoso, que está pendiente de lo que sucede y le ofrece una silla. El hombre dice que no, que va a regresar más tarde, pero no se aleja, sigue allí clavado de pie frente al mostrador, a lado izquierdo del hombre de pelo corto y barba densa.

Muéstrela, dice el hombre.

El chavalo vuelve a buscar los ojos de la mujer y ella se los obsequia con un plus que no logro atrapar. El anciano sigue atento. El chavalo, como si recibiera una inyección de entusiasmo, sale disparado hacia el anaquel en busca del rollo de manguera.

La mujer ha tomado un trapo y limpia el mostrador, le pasa el trapo en círculos, círculos hacia la derecha y círculos hacia la izquierda. No conversa, está concentrada en el chavalo, no en el mostrador. Ella, aun cuando no puede verlo, porque se encuentra a su espalda, sigue sus movimientos y los sonidos que genera al subirse a la escalera, tomarse del anaquel, bajarse con el rollo más pesado y caminar hacia el mostrador. Justo en el instante en que el chavalo levanta el rollo para ponerlo en el mostrador, ella regresa la mirada, una mirada controladora y de satisfacción.

El anciano sigue expectante como esperando la réplica de un terremoto. Sus ojos azules se han fijado en la billetera del barbudo cuando la sacó del bolsillo. La mujer respira profundamente y regresa al escritorio. El chavalo se retira del mostrador, va hacia un anaquel y toma cosas que las vuelve a acomodar en el mismo sitio.

El hombre de barba densa hace cálculos en la calculadora de su teléfono móvil.

“¿Va a necesitar factura?” pregunta con un tono de seguridad, desde su silla de alto respaldar como si se tratara de la silla de una reina, la reina de la ferretería.

Explíqueme por qué varía el precio del metro de manguera. En los rollos de 6 y 12 metros, el metro tiene un valor de 25 córdobas y en este rollo lo cobra a 30 el metro. Debería de ser un poco más barato porque compro más metros de manguera, por docena sale más barato, dice el barbudo.

El chavalo y el viejo miran a la mujer, la mujer no regresa la mirada, está poniendo papel carbón sobre la copia de la factura.

“Ya le digo”, contesta y hace cálculos en la calculadora de escritorio.

No hay más clientes, estamos solamente los cinco en la ferretería. El chavalo se ha quedado inerte y el viejo de ojos azules ha apartado la vista y se voltea para mirar hacia la calle.

“Tiene usted razón, me he equivocado”, dice.

El viejo gira y la mira con los ojos mucho más azules, como si el resplandor del sol proveniente de la calle ha borrado pigmentos rojos de su esclerótica. El chavalo ha desaparecido entre los anaqueles.

“Se la dejo en 800 córdobas, ¿qué le parece?

Genial, contesta el barbudo.

El viejo sonríe, el chavalo regresa desde el fondo donde se había perdido y la mujer entrega la factura. El hombre de barba le da el dinero y se retira sin decir gracias. Sube a una camioneta que está estacionada frente a la ferretería y se aleja hacia el este.

“Y usted qué desea?”

Un cepillo de plástico, contesto.

La mujer me mira sin simpatía, robotizada y le indica al chavalo la sección de los cepillos con los mismos gestos.

“Son 120 córdobas” dice el chavalo al regresar al mostrador.

“¿Necesita factura?” pregunta la mujer desde su silla.

No, no necesito, respondo y el chavalo recibe de ella y me entrega el cambio de los 200 córdobas con que he pagado.

Muchas gracias, digo y me dirijo al jeep. Nadie, ni la mujer, ni el chavalo responden. El viejo de ojos azules me mira con esa mirada blanquecina que le ha provoca la luz de la calle.

Entro al jeep y sintonizo la radio. El locutor habla sobre la escasez de huevos en un país frío, y dice que hace dos años el precio de la cajilla valía tres dólares, pero ahora nueve, el triple. Y del queso ni se diga porque los productores no se benefician del alza, sigue diciendo. Desde la ventanilla veo a la mujer dándole instrucciones al chavalo y el viejo, ahora, está sentado en una silla.


18 de febrero de 2023.

Foto propia.