miércoles, 30 de marzo de 2016

EL RATONCITO TRU - TRU


Érase una vez un ratoncito muy simpático y muy alegre. Siempre iba por la calle cantando tru, tru, tru, tra, tra, tra. Por eso le llamaban Tru-Tru. Vivía Tru-Tru en un agujero cerca de la palma de coco.  Cada vez que salía de su casita, primero sacaba su cabecita con mucho cuidado, miraba hacia arriba para comprobar que no le cayera encima algún coco maduro y no le aplastase  entero. Después de confirmar que no había peligro salía de su agujero corriendo, hasta alejarse del cocotero.

Los amigos de Tru-Tru le tenían envidia.

 – Tru-Tru, descríbenos cómo sabe el coco – decían ellos –, tú lo sabrás mejor que nadie, ya que vives justo debajo del árbol. Y el pequeño ratoncito empezaba a inventar mil sabores que no existían. Le daba vergüenza reconocer que aún no lo había probado. Pero Tru-Tru no era un mentiroso y se sentía muy mal cuando tenía que mentir a sus amigos.
 
Un día iba a salir, cuando vio justo delante de su puerta un coco que le estaba cortando el paso. ¡A ver! Pensó Tru-Tru. ¡Vivo debajo del  cocotero! ¿Es qué no tengo boca o gusto, para probar el coco? Dicho y hecho. Hizo un agujero y ¡hala, estaba dentro bañándose en la deliciosa leche de coco! Y se bañaba, y cantaba: – tururú-tururú, qué maravilla,  tururú-tururú, la vida es una fiesta.

Comía la pulpa, bebía la leche, daba volteretas y ¡cómo no, cantaba!  Estaba tan feliz, que no pensaba en nada más que disfrutar de su fiesta sorpresa.  No sabía cuánto tiempo llevaba allí, había comido tanto  que la barriguita se le había hinchado como un globo. Poco a poco le entró sueño y se quedó dormido. Al parecer tenía dulces sueños, porque una sonrisa iluminaba su pequeña carita. De repente, ¡buum! un terrible ruido le hizo despertar de sus dulces sueños.

– Ay, ¿qué ha pasado? – dijo el ratoncito bostezando –. Bueno, hay que salir de aquí.
– ¡Qué bien me lo he pasado! – pensó el ratoncito.
Sí, pasar se lo pasó muy bien. Pero en cuanto se acercó al agujero, por donde había entrado: ¡Vaya desgracia! ¡Qué agujero más pequeño!
Así que, decir que iba a salir era fácil pero hacerlo, muy difícil.
Y el ratoncito empezó a chillar:
 – Ay, ay, ay, me he hinchado dentro del coco, me he quedado aquí  atrapado. Ay, ay, ay, ay… Ahora ¿cómo salgo  yo, convertido en un globo, de este agujero tan pequeño? 
Y lloraba, y movía su cabecita con desesperación. Pobre Tru-Tru, estaba atrapado dentro del coco.

 – Pero ¿quién eh, quién me mandó entrar aquí? – se lamentaba el pobre ratoncito.
 – ¡Socorro, socorro! Que alguien me saque de aquí.
Ya empezaba a guardarse el sol. Todo el mundo estaba en sus casas. El único vecino que había salido a pasear, era el peor enemigo de Tru-Tru, adivinen, el gato sordo. Este sólo vio el coco moviéndose y se acercó.
– Mrr… ¡Qué coco tan extraño! – dijo el gato sordo –. ¡No sabía que los cocos se movieran! Mrrr…

Pobre Tru-Tru, lo que le faltaba. Ver al gato, fue el colmo. Perdió los nervios y empezó a llorar a mares. Afortunadamente, el gato como era sordo, no oía nada. Se limitó a mirar y se marchó.

Tru-Tru lloró tanto, que no le quedaron más lágrimas. Mientras lloraba desesperadamente se acordaba de su casa, de su padre, de sus amigos, de sus largos paseos  que daba cuando era “libre”… 

De repente abrió los ojos y ¡qué alegría! delante de sus narices el agujero había crecido. Y el ratoncito había vuelto a ser el mismo pequeño Tru-Tru de antes. Se había deshinchado de tanto llorar. Salió del coco y se fue corriendo a su casita. Juró ante el retrato de su padre, que jamás de los jamases volvería a comer coco, por muy delicioso que fuera. Tru-Tru había aprendido la lección: nunca más mentiría a sus amigos, para no tener remordimientos, y jamás se metería en agujeros desconocidos. 

Marina Mikayelyan

lunes, 7 de marzo de 2016

LOS POBRES REPRODUCEN POBRES

No quiero hablar de la historia de nuestro municipio, porque otros ya lo han hecho, pero quiero decirles que soy feliz que las familias de fundadores se han organizado y están juntos en una agrupación propia. Gracias a todos y todas por su disposición de mantener vivo el recordar y la historia de este municipio que es Luz en la Selva.
Quisiera recordar aquí que después de la celebración de nuestro 50 aniversario  lamentamos el fallecimiento del fundador y las fundadoras Rodolfo Palacios, su esposa Socorro, y doña Rosa de Torrente. 
Hoy quiero hablar de las necesidades de nuestros viejitos fundadores. Cada año se nos mueren de 2 a 4 ancianos y ancianas. Unos 50 fundadores y fundadoras ancianas están allá en sus casas en pobreza, enfermos, esperando a la muerte en desesperanza, viviendo en un municipio rico, fundado por ellos ¡donde la alcaldía de turno ha movido y mueve millones!
Casi todos los hijos e hijas de los fundadores son pobres; somos contados los hijos e hijas que podemos mantener esas grandes necesidades de un anciano enfermo. ¡Desgraciadamente los pobres reproducen pobres!
En aquellos tiempos, en las condiciones de esta selva, en el tema escolaridad nadie pensaba más allá que aprender a leer y a escribir. A nadie se le ocurría pasar la primaria, y la secundaria, ni sabíamos que existía. Ir a la universidad peor, mi papá decía: yo nunca he visto a un campesino viviendo del lápiz; ¡así era antes! Hoy en día la educación tiene otro valor e importancia para nosotros. El padre que no pone a sus hijos e hijas a la escuela les condena para toda su vida a vivir solamente de una manera de trabajar: del machete o de la cocina. Pero si les pone a la escuela, y los lleva hasta la universidad, les provee otro posibilidad de vida, y el machete o la cocina serían solamente una oportunidad más para ganarse la vida.
Llegué hasta la edad de 18 años siendo analfabeta, pero no culpo a mis padres por eso; ellos eran producto de aquel sistema también. Pero si mis hijos hoy en día fueran analfabetas y yo no los hubiese puesto a la escuela, entonces sí fuera culpable y una madre irresponsable, porque hay escuelas casi por todos lados.
En pleno siglo 21 la lucha ya no es por la simple capacidad de saber leer y escribir. Todos tenemos que ir a la escuela, a la universidad o aprender una profesión, porque estamos viviendo tiempos donde el mundo es exigente en capacidades sociales y tecnológicas. La lucha actual no es por educación, sino por la calidad de ella, es decir: cual educación me provee las capacidades para vivir una vida digna, honesta y respetuosa con todo lo que vive.
Los hijos de los fundadores no son culpables de ser pobres, fueran culpables si abandonaran a sus viejitos y los descuidaran. En tal situación de pobreza es el Estado quien debe velar por los pobres. Velar no significa regalar y crear dependencia, sino significa restituir verdaderamente los derechos. En el caso de los fundadores significa darles una pensión, la cual puedan ir al banco a retirarla con todo honor. Que no tengan la necesidad de decir gracias, de cepillar a alguien y humillarse por algo a lo que tienen derecho. Nuestros padres fundadores no le trabajaron a una empresa, ¡pues antes no habían! Pero si trabajaron haciendo un poblado, hicieron carriles, hicieron casas, hicieron calles, midieron solares y parcelas, hicieron una pista de aterrizaje, un cementerio, puentes etc. Eso es así como quien trabaja en la alcaldía hoy en día y tiene derecho a su sueldo y a su seguro de medicina y pensión de vejez por hacer esos mismos trabajos que ellos y ellas hicieron en aquellos tiempos!
Por eso hablamos de de-re-chos, ¡y no tan sólo de regalos! Los regalos y la atención especial son necesarios para sentirse bien. Pero eso no repone el derecho.
Mis hermanas y hermanos y yo podremos decir que mi madre no tiene necesidad de pedir una pensión al municipio, pero que honor sería para ella si le dijeran que tiene ese derecho, porque trabajó en aquellos tiempos.
Nosotros somos 8 hermanos y hermanas y entre todos tenemos un hermoso sistema del cual estoy orgullosa y se lo recomiendo a todos los hijos e hijas que me escuchan y que tienen madres y padres ancianos.
Cada uno de nosotros los hijos y las hijas pone una cuota. De eso mi mamá paga medicina, alimentación y las necesidades sencillas de su hogar.
También le tenemos a una  mujer que la cuida y nos llama inmediatamente en caso de emergencia.  Adicionalmente a eso, tenemos una rutina individual para visitarla y la otra forma de visitación es que hacemos todas las celebraciones de cumpleaños de nosotros y los nietos y otro tipo de fiestas en su casa. De esa manera le llevamos alegría ¡y hasta trabajo ...! Pues, ella nos atiende con mucho gusto. Es un sistema muy bueno, porque ella maneja dinero, ella sabe como lo invierte. No le damos la gran cantidad por que no podemos, pero ese poco dinero le eleva su auto estima y le da dignidad!
Nosotros como hijos e hijas de fundadores estamos organizados y estamos creando un presupuesto en el cual contemplamos en primer lugar el cuido de unos 50 viejecitas y viejecitos fundadores quienes todavía están con nosotros y nos preocupamos del rescate de la cultura campesina de las y los fundadores de Nueva Guinea.
Tenemos comisiones de visitación, y la idea es no llegar con manos vacías a sus casas. Queremos que las y los ancianos no tengan que esperar horas para ser atendidos en el hospital. Pero sobre todo quisiéramos poder conseguirles el medicamento para sus enfermedades crónicas que no se recibe en el hospital porque son caras y escasas.
Esa es una tarea inmensa y difícil, pero vamos a tocar puertas, y las primeras puertas serán las del gobierno municipal que es el administrador actual del municipio que nuestros padres fundaron.
Vamos a solicitar al gobierno municipal que de los ingresos municipales nos apruebe una cantidad de dinero anual para cuidar de las viejitas y viejitos. Hasta ahora solamente nos han dado para la celebración del 5 de marzo.
Dependiendo de la respuesta del gobierno municipal, sabemos que tenemos la posibilidad  de ir directamente al pueblo a solicitar su solidaridad. Y no tenemos años para esperar, las y los viejitos se están yendo y no queremos que se vayan sin el reconocimiento a su derecho.
Y para terminar, quiero pedirle al pueblo de Nueva Guinea nos acompañe en la tarea de cuidar a nuestros fundadores, ya sea directamente con su apoyo personal o exigiendo junto con nosotros la pensión municipal.
Y a nosotros los hijos e hijas, les pido que entren en nuestra agrupación de familias de fundadores, juntos seremos más visibles.
Ya sabemos que hoy en día no está bien visto que uno se acomode en grupos independientes porque los poderosos quieren ser siempre poderosos, y su poder está basado en nuestra debilidad, y nosotros somos débiles cuando  estamos dispersos o divididos.  Así como cuando una oveja es seducida por el zacate verde, se separa de la manada y cae en manos del lobo rapaz.
En Honduras asesinaron anteayer a una activista indígena de nombre Bertha Cáceres, ella y su pueblo se oponían a la toma de sus tierras y la destrucción de uno de sus ríos sagrados, es una concesión hidroeléctrica, parecido a la construcción del canal chino aquí con el cual van a destruir el río Punta Gorda, el lago de Nicaragua y desplazarán a miles de campesinos. Desde ayer la población hondureña y del mundo anda mostrando pancartas que dicen. "Cortarán la flor pero no detendrán la primavera" y con la cara de Bertha estampada en la pancarta dice: Volveré y seré millones.

Elba Rivera.
Discurso del 51 Aniversario de Nueva Guinea.
5/03/2016
Nueva Guinea, RACCS.


sábado, 12 de diciembre de 2015

LETTER TO BABY JESUS


Dear baby Jesus:

This Christmas as we celebrate to remember your birth in the grotto of Bethlehem, I realize that it has been over forty years since I wrote to you. Time has passed as a puff out of breath since that last time I did, and I apologize for not having continued to write to you. With the passage of time I realized that it was my parents the ones that accommodate near my bed the toys I was asking you for; just as I did with my children and now they do it with my grandchildren. I have no reproach; on the contrary, I am filled with joy by the web of illusions that I experienced waiting for your arrival.

Also, baby Jesus, with the passage of time, as I got a bit older, I used to party hard with my friends waiting for your arrival; I don't have to tell you, because you know and this was the  reason that I forgot to attend “La Misa de Gallo” (the Midnight Mass) or run home to embrace my parents; who are now by you side looking out for you baby Jesus;  I miss them so  much and for this reason I also ask for forgiveness, although I know you are seeing these tears I shed. But life is hard; you know better than I, because you suffered in the flesh when you were crucified for wanting to build a better world for us all.

Today, in our time, we are still being crucified in different ways; it was not enough with crucifying you, they turned it into a tradition, an evil tradition. You should see baby Jesus, the shopping malls, the propaganda on television and the promotional advertisements of consumerism that they make utilizing your name, only to stuff their bank accounts, without regards of anything else. They have no eyes, they can't see, they are blinded by greed and desire for power. I will not continue telling you, you know; I better get down to the nitty-gritty and express my wishes. You're miraculous and I know you can make anything a reality.

1.       Bring me a new breath of life so I can see my grandchildren grow up strong and happy; I ask you to bring it in a health package box. I'm going to leave the windows of my house open; you can enter without any difficulty, because they have no gates. What I ask you also goes on behalf of my wife, remember her knee.

2.      Light the way for my children. They are all grown up, I have given them all the advice you can imagine, but sometimes they ignore it. One day they will realize and say: "my dad was right", but meanwhile I commend them to you. Please enter their Home as well, do not forget them.

3.      On your tour, I ask that you to spray my surroundings, my backyard, Nueva Guinea,  the Caribbean coast and the entire Nicaragua with a good dosage of Concordia, so that it can germinate love in all the hearts and the longing to do good for others.

4.      Cover the fields full of flower; gently blow on the farmer’s seed so we have crops in abundance.

5.       Calm the waters and stop the storms so that fishermen have a good catch.

6.      I ask you to let fall those bright little stars; which like Estela accompany you on the heads of most of the politicians in our country, so you can enlighten their brain and they do not continue to commit the screw-ups that they commit every day, hurting these hard working folks in our country who deserve a better future.

Now I am eager for you to come and get this letter, I will leave it for you under my pillow, so you can find it easily. I will also send a copy to all my friends to dare them to write to you as well.

Good night, my dear baby Jesus.

Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RACCS.
Nicaragua, Nicaraguita.
Saturday, 12/12/2015


Ps: Baby Jesus, if you think that there are too many wishes, I ask that you attempt the first five; the last one, we are going to resolve it here, sooner rather than later. 

sábado, 5 de diciembre de 2015

CUANDO EL CAMINO BRILLA CON LA LLUVIA


En una tarde lluviosa,
cuando el camino brilla con la lluvia,
caminé de prisa chapaleando lodo,
acosados mis pensamientos por problemas sin resolverse.
Miré hacia un lado, borrosa ente la brisa,
la luz acogedora de una tienda.

Vi a través de la ventana
estantes llenos de colores:
lucecitas parpadeando, arbolitos navideños,
cohetes y triquitraques, tambores,
cajas de chocolate, caramelos,
juguetes a montones.
Un desorden patético y barato.

Con ojos expectantes
mi infancia apresurada regresó.
Una vez más eran tesoros deseados.
Con codicia volví la mirada sobre las canicas,
los patines, la bicicleta, los aviones y balones.
Luego seguí por el camino bajo la lluvia.

En una tarde lluviosa,
cuando el camino brilla con la lluvia;
allí, en la ventana iluminada de la tienda,
dejé mi niñez”.


05/12/15

lunes, 23 de noviembre de 2015

LA POBRETERÍA DE NUEVA GUINEA ES MI CLIENTELA

Siempre me ha llamado la atención un pequeño tramo ubicado de el monumento de Nueva Guinea una cuadra hacia el oeste. En diversas ocasiones he visto a decenas de campesinos y campesinas aglomerados alrededor de ese espacio que mide 1.30 mts. de ancho por seis de largo. Está ubicado en la propia esquina y siempre veo clientes que lo frecuentan. Fui a comprar tres libras de Urea y vi los diferentes productos que vende Delvis Hurtado, su dueño.

    ¿Desde cuándo tenés este negocio?

Comencé en el año 2003. Antes trabajaba para varias empresas, entre ellas CISA-AGRO y una empresa de exportación de hortalizas. También en el liceo agrícola de Juigalpa como docente por doce años y en la Escuela Normal. Por destinos de la vida vine a parar a Nueva Guinea. Un amigo que estaba en los Estados Unidos se vino para Nicaragua y le ofrecieron un trabajo en CISA AGRO exportadora y, como él estaba pagando una moto en el INTA, me dijo que me fajara en el trabajo. Fui a la entrevista, después de diez personas que estaban entrevistándonos yo me quedé. Así vine aquí en el 2001. Clasifiqué porque esa era mi área, como fui profesor de agroquímicos en el Liceo, lo que me preguntaban era de eso, era pan comido.

Al inicio no me gustaba Nueva Guinea porque aquí di el servicio militar en todas esas montañas, mucho llovía en esos tiempos. Me entrené en los BLI (Batallón de Lucha Irregular) en la escuela que estaba en Los Pintos, pero cuando probé el agua río el Zapote me quedé. Mi familia es de Juigalpa, trabajo de lunes a viernes y me voy para allá los sábados.

    ¿Cómo surgió la idea de establecer este negocio?

Este negocio ha sido una escuela durante catorce años, esto era como un sueño que tenía desde niño; por ejemplo, la venta de semillas en paquetitos de 20 pesos era un sueño. Fui creado en un ambiente de agricultura. La gente vendía sólo en tarros grandes y como era muy pobre no podía comprar, por eso pensé siempre que un día iba a hacerlo. Cuando vine a Nueva Guinea lo primero que hice fue conocer a fondo la situación, así descubrí que hay unas 20 mil casas, que la tenencia de tierra es bien estable y que había una gran oportunidad de vender en pequeñas cantidades, en todas la presentaciones de un litro para abajo. Por eso le caí mal a un montón, al MAGFOR, al INTA, a los que regulan los agros servicios. Ellos no aceptan la realidad de que si un productor quiere un litro de herbicidas para compartirlo con diez se puede a 100 c.c. cada uno, pero pensé que yo se los podía ofrecer de manera directa, esa es mi manera de trabajar. Entonces lo vi factible, pensé en abastecer al menos un diez por ciento de los productores porque aquí hay más de 50 mil.

    ¿Quiénes son tus principales clientes?

La pobretería de Nueva Guinea es mi clientela. La personas que tiene una, cinco o diez manzanas. Me propuse abastecer hasta a las amas de casa, porque los solares de las casas son grandes, siempre hay malezas porque llueve todo el año, aquí hay hasta dos aguinaldos de lluvia, entonces hay que vender herbicidas, productos para fumigar los zancudos, ayudarle al MINSA que fumiga las casas en campañas, acabar con las cucarachas y los ratones. Por eso me propuse contar por lo menos con diez productos para eso, pero comencé con unos 200 productos con una inversión inicial pequeña. Si aquí hay 20 mil solares, un 10 por ciento me va a comprar a mí. Ellos necesitan cosas pequeñas y allí participo yo, pensé. Pero hay que comprar el producto y sobre todo de la mejor calidad porque si es malo el cliente te compra una sola vez. Compro el litro o el kilo y los re-envaso en pequeñas cantidades, de un litro de gramoxone hago ocho vasitos de 30 pesos. Si el litro me cuesta 150 más las otras cosas que invierto, me queda una ganancia de unos 80 a 100 córdobas dependiendo de la época.

Vine a Nueva Guinea con un sueño, una meta, una visión pero lo mejor es que me bañé en el Zapote y lo que hice con este negocio es como estar en un paraíso, a la gente le encanta, vienen y me dicen “deme cinco paquetitos de semilla” y yo les doy una extra, entonces eso les gusta.

    Por ejemplo, esa chavala que está allí, ¿qué te viene a comprar?

No, ella no anda comprando, ella es mi hija.

    ¿Anda de visita?

No ella vive aquí, es hija de otra mujer, es hecha con el mismo molenillo pero en distinta jícara, es consecuencia de beber agua del Zapote. Es hija de una chinandegana y estudia agronomía en la universidad URACCAN.

    Entonces, ¿te da para todo el negocito?

Así es, me da para comer, para tener agua, calabaza, miel y zacate para la burra.

    ¿Cómo fue el conflicto con las autoridades que regulan los agros servicios?

Fue un fuerte conflicto porque ellos no comprenden la visión. El gobierno lo tiene claro; impulsa el programa hambre cero, entregándole a los pobres del campo una vaquita, dos cerdas y un verraco, diez gallinas y un gallo, semillas de hortalizas, etcétera, pero los de abajo, los empleados, no entienden esa visión aunque sean ingenieros. En Nicaragua lo prohibido es prohibido, lo único prohibido es el narcomenudeo, después todo es permitido. Si compras un quintal de maíz lo podes vender en libras si querés, y así vivimos, sobrevivimos miles de nicaragüenses pero no todo mundo entiende eso. Por ejemplo, si una persona compra un perrito de raza como mascota, no va a comprar un litro de desparasitante, va a comprar lo que necesita. Aquí vendo semilla certificada de maíz, compró el quintal y luego lo empaco en bolsas de una, dos y cinco libras y le garantizó la viabilidad al productor al igual que las semillas de hortaliza.

Eso es lo que hago en este negocio, facilitarles a los productores y productoras de escasos recursos el acceso a los insumos según sus necesidades que son pequeñas en relación a los medianos y grandes productores. Hace quince años aquí nadie sembraba zanahoria, remolacha y repollo, ahora sí, esa es la idea que siembren de todo para contrarrestar el gran caballo negro del apocalipsis: la hambruna. Yo he visto gente comprando en el PALI cilantro y yerba buena y aquí crecen como maleza, por eso compro la semilla y la empaco en bolsitas para que la gente la siembre en sus patios, en el jardín, ya sea en maceteros o en llantas. Lo mismo hago con la papaya, compro la semilla y la vendo aquí. Todo es con el fin de que produzcan alimentos porque cada vez la carestía de la vida va en aumento. En Nueva Guinea, donde tenemos aguinaldo de lluvia, hasta de dos meses más, tenemos que aprovechar para producir alimentos, vender los excedentes para la gente del Pacifico que padece de la sequía y como consecuencia de hambre.

    Entonces, ¿es con el MAGFOR que tenés problemas?

Pues fíjate que poco a poco tienen que ir aprendiendo. Te lo digo porque gubernamentalmente está aprobado. Si el gobierno se ha dado a la tarea de entregarles a los pobres el bono productivo, alguien debe abastecerlos de las pequeñas cantidades de insumos que requieren.

    Pero,  ¿cuál es el planteamiento del MAGFOR?

Dicen que está prohibido, que está prohibido re-empacar. Pero cómo va a ser prohibido si lo que tenemos que hacer es buscar cómo sobrevivir. Además, intelectualmente estoy preparado para hacer esto.

    Entonces, ¿cómo haces para operar?, ¿tenés permisos como los otros?

Yo tengo permiso para vender todo. Tengo un permiso de comerciante y pago todos mis impuestos. Deberían de dármelo porque mi negocio es único y como este deberían de existir similares en todos los municipios. Ellos quieren homogenizar  todo, todo. No entienden que la economía es frágil y es por eso que vendo en presentaciones pequeñas para abastecer a los pobres. Si la constitución no me prohíbe vender, seguiré haciéndolo.

Un grupo de siete campesinos se acercaron al tramo y Delvis dejó de atenderme por darles prioridad a ellos. Me despedí de él, comprendí la lógica de su negocio y recordé a la señora de una pulpería de la zona 6 que vende frijoles cocidos por tazas a su clientela que, por falta de dinero o tiempo, recurren a ella todos los días. 


17/Noviembre/2013

martes, 10 de noviembre de 2015

LLUVIA DE INVIERNO


La helada lluvia de la tormenta
inunda todo como música en concierto,
Debo proteger mi espíritu inquieto
cómodamente en la cama bajo refugio?
¿Debo hacer una poema suave
en mi oficina iluminada por un bombillo,
cuando afuera el viento sopla fuerte
y los caminos intransitables se llenan de lodo?
Con café y galletas de soda,
debo llenar mi estómago?
El tabaco bajo la lluvia es una tentación,
como acercarse al calor del fuego:
La poesía es mucho mejor.
La tierra está húmeda y se hace lodo,
La lluvia de invierno es helada.
A lo lejos la colina se pierde con el vaivén del viento.
Escuchó gritos, todo se inunda.
Tomo la pala y limpio las zanjas,
muero de frío, destilo agua, hago poesía.

10/11/2015

jueves, 29 de octubre de 2015

LOS CAMPESINOS SIEMPRE MARCHAN



Desde antes que salga el sol,
Llevando el morral de su padre a la milpa,
Ida y vuelta de la casa a la escuela,
Los campesinos siempre marchan.

Cargando la hamaca con el enfermo,
Socolando con el machete el tacotal,
Guiando a los bueyes para arar,
Sembrando la milpa y el frijolar,
Los campesinos siempre marchan.

Alegres y chajineados
al mercado del pueblo van,
con garrotes en la nuca les dan.
Comida barata por unos centavos.
Con esperanza vuelven a marchar.

Maíz y frijol para vos,
yuca y quequisque para tu sopa y el vigorón.
Sin sus chachitos fritanga no hay,
Sin sus tierras de hambre muere la nación.

Los campesinos siempre marchan,
para arriba y abajo, aunque les chime la bota,
en la guerra y en la paz,
sostienen esta nación y desbarrancan
a todo aquel que de ella se crea chingón.

Una marcha no es nada, su historia es de marchas.
Babosos, delincuentes y poderosos,
con sus marchas y el filo del machete abrieron los ojos,
pero están lejos de aprender la histórica lección.


29/10/2015


miércoles, 14 de octubre de 2015

EL BEJUCO: LOS COMPADRES Y LA GANADERÍA


La maleza recién cortada brillaba entre el pasto que comenzaba a crecer después de la lluvia. Un rebaño de ganado se protegía de la inclemencia del sol bajo la sombra de los árboles de Guanacaste, apiñado en un corral de alambre; el estado de sus carnes, la flacura, es producto de la mala alimentación y la escasez de agua en las llanuras chontaleñas. Los pozos están secos, los caños y ríos perdieron su alegría, la carretera de asfalto se derrite en sus lados y el hervor que emana sube como calentura hasta la cabeza. “Necesito un oasis”, pensé al avanzar sobre el empalme de Lovago en dirección hacia a Acoyapa, buscando la salida a San Carlos.

Vi un bar y me detuve girando a la izquierda. Traspasé un pequeño andén de acceso y me senté en una silla de madera a la orilla de un bordillo de bambú barnizado. Una mujer de unos treinta años, con el cabello negro ondulado que caía hasta sus hombros, se acercó con el menú en sus manos. “El Bejuco”, decía la portada.

    ¿Va viajando?
    Sí, hacia Nueva Guinea. Este calor está insoportable.
    ¿Va a tomar algo?
    Un refresco natural. ¿Tiene limonada?
    Ya se la traigo.

Su cuerpo firme se onduló al vaivén de los pasos como macolla de jaragua en la llanura chontaleña azotada por el viento.

Volví la mirada y noté otro bordillo pero de concreto; en ese ambiente dos hombres conversaban degustando un litro de cerveza y más al fondo un rotulo indicaba la ubicación de los servicios sanitarios. De frente, el bar tender llenaba un vaso con hielo. Levanté la mirada y noté el cielo raso de caña de castilla, los horcones de madera sosteniendo el techo. Escuché el rugir de una licuadora. Una camionetona Land Cruiser doble cabina, de color fucsia quemado, se estacionó; un hombre de unos 60 años con barbita de chivo canosa, lentes de medida y luciendo un sombrero camoapaeño se bajó de ella. Con el taconeo de sus botas entró al Bejuco y la mujer regresó con el vaso de limonada.

    ¡Hola, comadre! —dijo saludando a la mujer.
    ¡Adelante, compadre Julio! —respondió y lo siguió.

Bebí la limonada granizada y me di cuenta que estaba hecha de limón de castilla. Después de tres sorbos sentí lo helado subiéndoseme a la cabeza. “Buena parada”, pensé mientras veía cómo un jeep BJ40 de los años 70, color verde, se estacionó al lado de la camionetona. La mujer y Julio se quedaron expectantes, mirando hacia el andén de acceso. Un hombre de cabello gris cubierto por una gorra azul traspasó el bordillo.

    ¡Ideay, compadre Adolfo!, ¿por qué renquea? —expresó Julio desde la mesa que ocupaba.

El hombre caminó lentamente, sosteniéndose la pierna derecha con la mano. Jaló una silla y se sentó al lado de Julio estirando la pierna renca. La mujer lo observaba sin decir palabra.

    Creo que tengo artritis, talvez sea ácido úrico.
    No joda, compadre, lo que usted tiene es rencura de perro.
    No sea jayán, compadre.
    ¿Qué van a tomar? —preguntó la mujer.
    Un cuartito de whisky, de Johnny caminante con soda —dijo Julio. —Las bichas le hacen daño a mi compadre Adolfo —agregó cuando la mujer caminó hacia el lado del bar tender.
    ¿Y la comadre?, ¿cómo está? —preguntó Adolfo.

Julio tomó un puro del bolsillo de su camisa, le quitó el plástico, lo mordió, raspó un fósforo de lucifer en la mesa y lo encendió. El humo de puro rebotó en el cielo raso y su aroma se coló por mi nariz hasta estremecerme los pulmones. “Ummm, buen puro”, pensé.

    Está bien, recuperándose del tal chikungunya. Al rato eso es lo que usted anda, compadre. Ella así se levantaba de la cama, con esa rencura de perro, pero ya está mejor —dijo Julio tirando humo por la boca como dragón sentado en la piedra de Cuapa.
    No compadre, yo me conozco, esto no es ese tal chikun…, ya me enredé la lengua, ja, ja.

La mujer regresó a ellos con una bandeja sostenida por su mano izquierda y les sirvió. Al retirarse la llamé.

    ¿Se le ofrece algo más?
    Algo para comer, algo liviano.
    Le ofrezco quesillo, tacos y sándwich.
    Un quesillo, por favor. ¡Ah!, y otra limonada.
    No tardo —dijo y noté los ojos de color miel bajo sus pastosas cejas.

El ruido de una caravana de seis camiones ganaderos sobre la carretera, en dirección hacia el empalme de Lovago, estremeció los cimientos de El Bejuco.

    Mire, compadre Julio, allí van los novillos —dijo Adolfo de pie, sosteniendo su pierna renca.
    Esos vienen del lado de Nueva Guinea, allí hay abundancia pero están carísimos —respondió Julio luego de empinarse el vaso.
    Viera, compadre, cómo se apiñan esos camiones al lado de la catedral de Nueva Guinea, amanecen esperando que abran las puertas de la alcaldía.
    Ya los he visto, pero no he podido comprar terneros, nadie quiere venderlos y si se deciden te piden antojos de locura.
    Esa es la pechuga de la ganadería en estos tiempos, los toretes de doscientos cincuenta kilos.
    A propósito, compadre, ¿y los que me prometió?

El compadre Adolfo se empinó el vaso y saboreó el trago; sin responder se levantó y caminó renqueando en dirección a los servicios sanitarios. La mujer regresó y me sirvió la limonada y el quesillo.

    ¡Hola, amigo! —dijo Julio dirigiendo el saludo hacia mi lado. Volví a ver si era a otra persona y me di cuenta que me saludaba.
    Hola —respondí.
    ¿Va viajando?
    Sí, voy para Nueva Guinea por el lado de El Almendro.
    ¿Viaje de negocios?
    No, allá vivo.
    Su cara me parece conocida, ¿desde cuándo vive allá?
    Viví varios años en Juigalpa, pero desde 1990 radico en Nueva Guinea.

El compadre Adolfo regresó a la mesa, estiró la pierna renca y se sentó. La mujer estaba expectante con uno de sus hombros descansando sobre la barra del bar tender. Los hombres que bebían cerveza gritaron pidiéndole otro litro.

    El amigo es de Nueva Guinea —dijo Julio y Adolfo me saludó desde la mesa.
    Allí está el progreso —respondió Adolfo.
    Por aquí también se nota —respondí.
    Acoyapa es el pueblo típico ganadero, la ganadería es la fuente principal de su riqueza —dijo Julio.
    Los ganaderos viven el clímax del boom ganadero —dije.
    Los precios están buenísimos —dijo Adolfo.
    No se haga el chancho, compadre, ¿qué pasó con la ternerada?
    Mire, compadre, me ofrecieron un precio parejo, no pude negarlos.
    Se fija, compadre, por eso estamos como estamos, ni entre nosotros nos correspondemos. Por eso, porque no somos unidos, hasta de contrabandistas nos acusan los arribistas de los mataderos.
    Pero, compadre, vendí los cuarenta terneros a 62 córdobas el kilo, el lote entero, sin apartar cabeza, cuerpo y cola.
    Busque como reponerlos pronto porque los banqueros andan regando la bola que va a bajar el precio del ganado —dijo Julio.
    Dónde ha visto que la carne baja de precio, ese es amarre que tienen los banqueros que también son exportadores con los mataderos —dijo Adolfo.
    Póngase vivo, usted amárrese conmigo, la próxima ternerada me la aparta. Le voy a dar un cheque de anticipo. 
    Eso, mi compadre, en seis meses le tengo cincuenta toreritos.
    Pero no haga otra caballada, repóngalos, no ande de igualado, cuidado se va a comprar una camionetona.

Llamé a la mujer y pedí la cuenta. “Son cien pesos”, dijo. Me levanté y me dirigí a la mesa de los compadres ganaderos.

    Ha sido un gusto conocerlos —dije y les estreche las manos.
    Por allí nos vemos en Nueva Guinea —dijo Julio.
    Hágase la prueba del ácido úrico —le dije a Adolfo.

La mujer regresó con el vuelto, le di una propina y sus ojos brillaron. “Que le vaya bien”, dijo. En el trayecto hasta el empalme del Pájaro Negro, antes de girar hacia El Almendro, no vi ni una sola cabeza de ganado.


Octubre, 2015.