jueves, 3 de febrero de 2011

CRIANZA DE CABROS DE NUEVA GUINEA

Productores organizados en una cooperativa de Nueva Guinea inician la crianza de cabros con el fin de producir leche y carne. De igual manera pretenden reproducirlos para que sus socios desarrollen la actividad a nivel de sus parcelas como alternativa en la generación de ingresos. Aquí les dejo el vídeo.











Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS
03 de febrero de 2011

lunes, 31 de enero de 2011

HACIA UN ENFOQUE ALTERNATIVO DE LA ECONOMIA EMPRESARIAL


El mundo de la economía es fascinante. Economía significa administrar la casa en el sentido más amplio, es decir saber administrar un patrimonio y, como tal, es una ciencia que estudia las relaciones sociales que tienen que ver con la producción, intercambio, distribución y consumo de bienes y servicios que satisfacen necesidades individuales y colectivas. La economía es la ciencia que se encarga del estudio de la satisfacción de las necesidades humanas mediante bienes que, siendo escasos, tienen usos alternativos entre los cuales hay que optar.

Como he dicho, la economía es una ciencia y los seres humanos somos responsables de su cometido. Si eres economista tienes una visión de la realidad diferente a la de un sociólogo, un ingeniero o un simple ciudadano que día a día se enfrenta a la dura realidad económica en que vivimos para poder sobrevivir. Si esta fascinante ciencia social tiene un fin tan noble, asignar recursos para producir lo que la sociedad requiere y estudiar los mejores mecanismos para que se distribuyan de la mejor manera posible para su consumo, ¿por qué nos enfrentamos a tantos problemas económicos?, ¿por qué no funciona la economía?, ¿por qué tantos y miles más por qué?

Una de las principales causas por las qué nos enfrentamos a tantos problemas económicos que no se resuelven es la forma en que se enseña la economía y la administración en muchas aulas universitarias, principalmente en el campo de la microeconomía, el mundo de las empresas que se organizan para producir los bienes y servicios. En su estudio, se muestran tres factores económicos, universales, casi únicos, que se deben combinar (asignarse) para producir bienes o servicios: la tierra, el capital y trabajo. Desde este enfoque no existen otros y cuando se identifican se valoran como marginales, se subvaloran frente a los primeros. Se da por hecho que existe un modo único de organizar las actividades económicas, en el cual el capital tiene todas las capacidades, fuerza y posibilidades de adquirir otros factores necesarios para emprender una empresa, menospreciando otros factores de igual o mayor valor. La unidad económica base de estudio resulta ser la empresa capitalista.

Sin embargo, la realidad de nuestro país nos enseña que no hay sólo un modo de organizar las actividades económicas que sea racional y apropiado, que no hay solamente dos formas contrapuestas de organización económica —la capitalista y la socialista— con sus correspondientes tipos de empresas y sus sistemas de coordinación de las decisiones económicas, el libre mercado y la planificación centralizada.  También enseña que frente a ellos no existen solamente alternativas terceristas o mixtas, consistentes en una combinación de ambos, la llamada “economía mixta”.

La ciencia económica ha sido unilateral en el estudio microeconómico de las empresas, ha teorizado y construído modelos de empresa basados casi exclusivamente en las modalidades capitalistas de organización y comportamiento; cuando ha estudiado las empresas públicas o las cooperativas, lo ha hecho comparándolas con las formas capitalistas, tratando más de mostrar las diferencias que de identificar los modos específicos de ser de ellas mismas. Es por ello que los conceptos que ha elaborado la ciencia económica no siempre son suficientes para comprender la racionalidad y los modos de operación de las formas alternativas de empresa (campesina, cooperativa, familiar, organizaciones económicas populares, empresas de trabajadores, economía de donaciones institucionales llamadas sin fines de lucro, etcétera).

Es importante conocer las múltiples formas de organizar las actividades económicas, tanto a nivel de empresa como de conglomerados sectoriales que a su vez se insertan en diferentes modelos económicos y de desarrollo, con el fin de juzgar las formas económicas predominantes y optar por desarrollar aquellas que resultan mas adecuadas, necesarias o eficientes en función de nuestros valores, aspiraciones e intereses como país.

En un contexto de crisis como el que vivimos, que no afecta solamente a las estructuras capitalistas predominantes sino también a los proyectos de transformación más difundidos, es necesario buscar y prestar atención a las experiencias alternativas, porque ellas, aunque no siempre tengan una visibilidad o un grado de presencia significativa en las mesas sectoriales de diálogo con el gobierno, contienen en sí mismas aspiraciones e intenciones de ser elementos nuevos o renovados procesos de cambio social.

Es preciso identificar sus estructuras internas, sus modos de operación y funcionamiento, la manera en que se insertan en la economía y en la sociedad, sus tendencias de crecimiento y las potencialidades que puedan expandir, lo que nos permitirá poder descubrir posibilidades inéditas de acción que vale la pena explorar con el fin de encontrar respuestas a tantos por qué y construir una economía más rica, más humana, más justa, equitativa, solidaria y libertaria.

Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS
Viernes, 28 de enero de 2011

jueves, 27 de enero de 2011

LOS TRÁMITES

Los trámites son diligencias a realizar para la resolución de un asunto. En la mayoría de las situaciones que debemos solventar, en el marco jurídico y legal, nos corresponde hacer trámites de diversos tipos. Me atrevo a afirmar que no hay actividad alguna que prescinda de ellos. Las leyes que regulan nuestra sociedad nos remiten a ellos para poder cumplir deberes y obligaciones ciudadanas.

Los trámites son procesos que en algún momento todos debemos realizar y, en la mayoría de ellos, es preciso que nos mantengamos actualizados de los requisitos necesarios y obligatorios para llevarlos a feliz término. Cumpliendo con los requisitos evitamos la pérdida de un recurso tan valioso como el tiempo y enfrentamos la deficiente atención por parte de los empleados o funcionarios que tiene el deber de facilitarlos.

En todas las instituciones del Estado debemos efectuar trámites. En los gobiernos municipales y regionales no escapamos de ellos. Son parte del tejido social en que vivimos insertos, son ineludibles y, la mayoría de las veces, engorrosos. Muchos trámites se deben realizar en diferentes instituciones del Estado con el mismo fin. Es común que tengamos que recurrir a más de cinco instituciones para concluir un tramite que nos permita cumplir las normas y leyes para operar un negocio, importar, exportar y un sinnúmero más de situaciones.

Los seres humanos creamos los trámites en el marco de las leyes para el bien común y, a la vez, contradictoriamente, los convertimos en un sendero lleno de obstáculos y espinas. En la era tecnológica que vivimos deberíamos aprovechar los recursos y medios que se nos brinda para que en un solo click nuestros trámites fluyan al ritmo que los nuevos tiempos y nuestra vida agitada demandan.

Es sorprendente e increíble que, para obtener una solvencia municipal, los responsables de catastro no encuentren tu propiedad en su base de datos, cuando años tras años has cumplido con el deber de pagar el impuesto sobre bienes inmuebles y, para colmo de males, tengan que recurrir a un mapa desactualizado para indicarles en qué barrio, en qué manzana o junto a qué vecino es que está ubicada.

Cómo es posible que tengas que esperar, luego de cumplir los requisitos debidos, cuatro o cinco horas para obtener la renovación de tu licencia de conducir porque deben buscar tu expediente en un local atiborrado y poco ordenado, cuando con un solo click podrían tener en segundos toda la información actualizada relativa a las violaciones de la ley de tránsito que has hecho, u otra necesaria.

Los ciudadanos debemos tener paciencia para cumplir con nuestros trámites, pero no podemos ni debemos soportar ineficiencias, ni mucho menos actitudes de funcionarios que violentan nuestra integridad. A fin de cuentas, las leyes y los trámites que debemos realizar para cumplirlas son condiciones necesarias para nuestro bienestar, seguridad y convivencia en armonía.

Lo negativo del proceso, la mayoría de las veces, es que debemos mostrar pleitesía con los funcionarios que están obligados a atendernos y ser tolerantes con sus actitudes, porque nos ven como adversarios, como enemigos. Lo más repugnante cuando te encuentras realizando algún trámite es ver cómo el amiguismo, las influencias y las mordidas se imponen al orden que debe existir, ya sea por numeración o por las largas colas.

La actitud, el buen trato y el respeto al orden establecido por parte de los funcionarios que nos facilitan los trámites son elementales para que los ciudadanos son sintamos satisfechos al efectuarlos. La tecnología es vital, pero la cambio por los tres primeros si me dejarán escoger entre ellos.


Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS
Martes, 25 de enero de 2011

lunes, 24 de enero de 2011

EL MUELLE DE BLUEFIELDS

Muelle municipal de Bluefields. Foto: Kenny Siu.

Amanece con barcos aferrados sin partir,
húmedo y frío por la bruma que lo invade desde el río.
Con los primeros rayos de luz lo saturan de vida:
trasnochados, ilusionados y desesperados.

Acogedor de sueños:
Pangueros, navegantes de ida y vuelta.
Pasajeros, ilusionados por compromisos.
Capitanes de navíos; surcadores de mares, ríos y lagunas.
Amantes, corazones disueltos por despedidas.
Chamberos, buscadores del pan.
Comerciantes, ilegales y legales.
Pescadores, proveedores de alimentos por las calles.
Vagabundos, miradas disipadas en el horizonte.
Ancianos, amanecidos sin conciliar el sueño.
Borrachos, desesperados por la guía.

Al atardecer, satisfecho muestra calidez a sus anchas.
Amarres y desamarres.
Cargues y descargues que lo pintan.
Ir y venir diligente, desesperante.
Abrazos al ausente que regresa,
carcajadas y gritos de alegría.
Ilusiones crecientes, estimulantes.
Los rayos del sol mueren a su espalda,
su reinado desvanece.
Vuelve la inmensidad de la noche.

Luz tenue acoge su sueño,
manso oleaje lo custodia.
Espíritus lo invaden.
Vigilante sin sentido escucha:
susurros, lamentos y pasiones.


Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS
Domingo, 23 de enero de 2011

miércoles, 19 de enero de 2011

LA COCINA CARIBE: NUESTRO PATRIMONIO E IDENTIDAD CULTURAL

Patti y chile cabro. Foto Kenny Siu.
Yo soy Nicaribia-
nicaribe soy...
:yo como mi ron-down
patti ron down
pan de coco patti

Carlos Rigby



La cocina o comida de la Costa Caribe de Nicaragua, un arco iris de sabores variados y exóticos, ha sido moldeada en el trascurso del tiempo hasta llegar a su forma actual por factores ecológicos, históricos y económicos. De igual manera, forma parte de nuestro patrimonio y afianza nuestra identidad cultural.

Los pueblos originarios de la Costa Caribe de Nicaragua, Misquitos, Payas, Sumos–Mayagna y Ramas, no eran agricultores. Su base alimenticia dependía de los recursos ambientales. Su principal actividad era la pesca, complementada con la recolección de frutos y la caza de animales, mamíferos y aves. La actividad agrícola era secundaria y obtenían de sus pequeñas parcelas plátano, yuca, ñame y frutas como marañones, papayas y piñas, siendo esta última su preferida. La yuca y el plátano eran apreciados como el maíz por los indígenas del Pacífico, era su pan, su tortilla. Poco o casi nada utilizaban para condimentar la comida, pero cultivaban chile y achiote para pintar sus cuerpos. La carne de cacería, así como los productos de la pesca, eran conservados mediante el ahumado y salado. Por más de trescientos años su comida se mantuvo casi inalterada.

El contacto con otros pueblos produjo cambios en los hábitos y gustos que influyeron, sin cambiar drásticamente los patrones culturales. Tres factores principales se pueden identificar en estos cambios:

Olla metálica. Foto Neyda Dixon.
1. La relación con los ingleses proporcionó innovaciones con la adopción en la cocina de nuevos productos (caña de azúcar, arroz, harina de trigo y una inmensa variedad de condimentos lo que le incorporó nuevos sabores), instrumentos metálicos para cocinar y técnicas como freír y hornear.
2. Las etnias africanas que arribaron a las costas se encontraron en un clima tropical y una alimentación con un patrón común: carne de pescado, animales silvestres y tubérculos. Introdujeron pocos cambios, pero influenciaron la cocina con nuevos sabores debido a su costumbre de condimentar fuertemente y utilizar hierbas comestibles, lo que se difundió en aquellas zonas donde se asentaron como Bluefields, Corn Island, Pearl Lagoon, Kukra Hill y Bilwi.
Gallo pinto con coco, pescado frito, hudo y tostones. Foto Kenny Siu.
3. Un último factor que marcó la cocina del Caribe fue la reincorporación de la Mosquitia en 1894, provocando un mayor intercambio, comunicación e influencia con la parte española e india de Nicaragua. No fue la relación frágil con el Pacífico la que produjo cambios en la cocina, sino los modelos económicos implantados mediante concesiones a empresas extranjeras que organizaron la explotación de banano, extracción de madera y minas. Estos enclaves demandaron mano de obra, construyeron planteles e impusieron nuevos hábitos de consumo. Comunidades como Siuna, Bonanza, Rosita, Bilwi, Waspan, la Cruz de Río Grande, Kukra y Bluefields tuvieron cambios en sus costumbres alimenticias. Se comenzó a sustituir la yuca por el pan, se inició el consumo de leche condensada y otros alimentos enlatados e importados, la adopción del arroz y frijoles revueltos y el uso intensivo de especies.

Rondown de pescado. Foto Kenny Siu.
Todos los platos tradicionales fueron influenciados. Comenzaron a absorber los nuevos ingredientes, aparecieron rasgos mestizos y combinaciones de sabores creole. La comida se enriqueció con nuevos productos y sabores, así como con las nuevas técnicas para preparar los alimentos. Muchos platos de la dieta diaria fueron modificándose, como el Kruhban y Tahkru a los que se les agregó arroz y condimentos con cebolla, tomate y chiltoma. El Rondown se comienza a condimentar con ajo, pimienta, orégano, cebolla, albahaca y tomate. A las bebidas tradicionales como Wasbol, Mushla y Soril se les agregan especies como jengibre y canela, así como azúcar e incluso guaro. Muchos productos comienzan a ser horneados y fritos, generando suculentos platos como Torta de pescado, Torta de yuca, de Quequisque, Pan de Coco, Queque de yuca y de banano, entre otros.

 “Dime lo que comes y te diré quién eres” es un dicho popular que encarna lo relativo al patrimonio e identidad cultural. El alimento o cocina de un pueblo es patrimonio cultural a pesar de ser intangible. ¿Qué es la cocina? El término cocina alude a las prácticas relacionadas con la alimentación que son culturalmente elaboradas y transmitidas. ¿Por qué la cocina étnica o la gastronomía regional es patrimonio cultural?  Porque, a pesar de ser intangible, la alimentación es producto de la actividad material y simbólica, enmarcada en determinados sistemas culturales y sociales, producto de la transmisión generacional.

Con la alimentación podemos conocer la organización social de un grupo, la concepción que tiene sobre el medio ambiente y sus recursos, la jerarquía en función del sexo y la edad, y el componente ritual que rodea el acto de la comida como las reglas de cortesía, las vinculaciones sociales que se tejen alrededor de la mesa y la comida, los pactos que se negocian, las alianzas familiares o económicas y los compromisos políticos.

Hay pocos bienes dentro de una cultura que sirvan a la definición, la conservación y el afianzamiento de la identidad cultural como la cocina de un pueblo. Al identificar a los pueblos por la comida, lo más seguro es que asociemos a un italiano con spaghetti, un estadounidense con hamburguesa, salchichas y tocino frito, y a un mexicano con tacos y burritos. Esto tiene que ver con los atributos que los de afuera seleccionan para construir la identidad del otro.

Sopa de cangrejos. Foto Kenny Siu.
¿Por qué decimos que la cocina de un pueblo es parte de su identidad o que ayuda a construir la identidad de un pueblo? Porque si la identidad cultural es lo que diferencia a una cultura de la otra, si la identidad es un sistema de inclusiones y exclusiones de significados que diseña un perfil peculiar, que nos separa de los demás marcando las diferencias, es claro que la alimentación define a un grupo, le impone su sello, su etiqueta. Sello y etiqueta percibidos por el extraño como propios de otro, pero que en el caso de la alimentación coincide con la auto atribución de un pueblo que se auto reconoce cuando prepara y come determinadas comidas y no otras.

Esa identificación, ese reconocerse por lo que se come, contiene varios niveles que, a medida que se asciende en ellos, implica mayores grados de inclusión. Ese repertorio de alimentos con los que se identifican todos los miembros de una sociedad, sintiéndolos como propios y referentes hacia los cuales volver la mirada frente a los de afuera, es el que hace sentirse a miembros de una etnia o región; es lo que constituiría la “cocina regional”, la “cocina del caribe Nicaragüense”.

Estos alimentos resultan emblemáticos para la alter-atribución de la identidad. Es muy probable que a los de somoteños se les identifique por las famosas rosquillas, a los granadinos por el vigorón, a los de nagaroteños por su famoso quesillo y a los chontaleños por el queso y las cuajadas. A nosotros, los caribeños, se nos identifica por el Wabul o Rondown.

Respecto a la auto-atribución de la identidad a través de los hábitos y los contenidos alimentarios, ésta se patentiza en el caso de los migrantes que se llevan con ellos la cocina, no importa dónde vayan, igual que otros elementos que conforman su identidad cultural como una manera de reafirmarla en un medio diferente y como estrategia para atenuar los efectos del desarraigo.

Arroz con chacalines. Foto Kenny Siu.
Los caribeños que viven en el reparto Bello Horizonte de Managua saben de la presencia cada más extendida de la gastronomía caribeña a nivel comercial. Las familias del caribe que viven en Managua u otras regiones del país siguen con su tradición culinaria de origen, haciendo sus comidas con frecuencia variable en la que inciden diferentes factores, como la dificultad de acceder a los ingredientes, ritmo de vida urbano agitado que provoca distintos horarios en el grupo familiar a los que no se ajusta la laboriosidad que requieren ciertas preparaciones. Pero aun en esos casos en que la frecuencia es mínima, siempre existen ocasiones, cualquier pretexto para juntarnos y es cuando está estipulado que se deben comer las comidas de la cocina caribeña.


Aleta y panza de tortuga. Foto Kenny Siu.
Somos concientes que teníamos una cocina, una forma específica de comer y unos gustos propios hasta cuando salimos de nuestra región o país. Es cuando nos damos cuenta que falta aquello que era “normal” o cotidiano cuando nos damos cuenta que “los otros” comen cosas “raras”, diferentes. Y es por ello que cuando viajamos estamos pendientes de llevar alimentos para nuestros familiares o amigos, unos llevan rosquillas, pinolillo y hasta nacatamales, pero nosotros los caribeños llevamos chacalín seco, aceite de coco, pejibaye y, si pudiéramos, nos llevaríamos una Tortuga o un Wari entero.

Debemos reivindicar nuestra identidad frente a los procesos hegemónicos como la globalización que busca arrasar con la riqueza creada por nuestros pueblos, borrando las diferencias y los matices de la actividad y el pensamiento humano. Nuestra cocina es nuestra, nadie ni nada podrá quitárnosla. Muchos retos tenemos para enriquecerla, vitalizarla y mostrarla con orgullo porque es parte de nuestro patrimonio e identidad caribeña.

Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS
Viernes, 14 de enero de 2011

lunes, 17 de enero de 2011

UN AÑO DE SUEÑOS DEL CARIBE

Puesta de Sol entre las islas de Miss Lillian. El Bluff.©

Hace un año realicé mi primera entrada al Blog Sueños del Caribe. Incursione en el mundo de los “blogueros” propiamente en el día en que mi nieto White Bush Hill cumplía su primer mes de vida. Me lancé a la aventura con el compromiso de escribir todos los días y retomar aquellos escritos antes publicados en los diarios y otras páginas comprometidas con el Caribe Nicaragüense. En esa primera entrada señale: “los temas que trataré de escribir son diversos, principalmente sobre la situación y la realidad de la Costa Caribe de Nicaragua y de mis experiencias personales en diversas situaciones. Trataré de escribir cada día, pero también iré incorporando artículos que antes he escrito y de los cuales algunos han sido publicados”.

Hoy mi nieto lleva en su boca cuatro hermosos dientes que brillan en su sonrisa y comienza a caminar, con cierto temor pero alegre y confiado ante la atención de sus abuelos, padre, madre y tíos. Nos alegra la vida, llena nuestro espacio y nos une cada día más. Pronto lo veré con su uniforme entrando a la escuela y espero verlo por muchos años más, igual que a todos mis nietos.

La aventura de Sueños del Caribe también ha crecido en este primer año. El compromiso, la palabra dada vale mucho y tiene fortaleza, ha dado un giro total en esta nueva etapa de mi vida. Un día de estos escribí “¿Por qué escribes?", tratando de compartir con mis lectores, mis amigos y amigas, el origen y razón de ello. Al inicio, la pasión no había florecido, existía la chispa pero no ardía como hoy. Hoy arde por muchas razones.

En primer lugar por la correspondencia. Les doy mil agradecimientos a aquellos que después de leer una entrada en el blog se toman un minuto de su valioso tiempo para hacer comentarios a lo que escribo. Por muy pequeño que sea, ese comentario, es similar a una brisa que mantiene el fuego ardiendo y da ánimos y fortaleza para seguir adelante. Estoy pendiente de ellos y casi siempre les doy mi respuesta. A ellos y ellas mi total y eterno agradecimiento, son parte de la llama encendida.

En segundo lugar por los seguidores del blog. ¿Qué razón motiva a una persona seguir en un blog los escritos de otro que, en muchos casos, viven en los extremos geográficos de un mismo planeta? Muchas veces me lo pregunto y trato siempre de darme una respuesta esperanzadora. Lo hacen, digo, porque buscan permanentemente algo nuevo, diferente, quieren escuchar la voz, no la mía, de los que aspiran cambiar el orden de las cosas, las voces de otros similares a ellos y ellas, ver a los que no se ven, a los invisibilizados. A mis seguidores, que en un inicio eran contados con los dedos de una mano y hoy llenan la sección del blog donde aparecen, les vuelvo a renovar mi compromiso, ampliado, mejorado, enriquecido en este año con la insaciable manía de escribir.

Hay muchos más a quienes debo agradecer por darle click a mis entradas en el blog. A los miembros de los grupos de las redes sociales, principalmente Facebook, a los de Todo por la Costa Caribe de Nicaragua y Sueños del Caribe les debo las gracias. Seguiré promoviendo y debatiendo junto a ellos por un Caribe Nicaragüense mejor, haciendo propuestas y debates. Gracias a ellos por acogerme y participar.

Debo agradecer a varios amigos y amigas que han dado ánimos para seguir adelante con esta labor. A los que dicen: “qué se come en La Colina que no dejas de escribir, qué haces para carburar tantas cosas en tu cabeza y luego la entregas por nada a cambio”, y a los que me han invitado a participar y debatir en el encuentro de blogs y nuevos medios de comunicación, espacio en el cual logré comprender la dinámica, la riqueza y el valor que tiene el blog, aun cuando lo que escribes es similar a un mensaje que introduces en una botella cerrada y la tiras al mar desconociendo quien lo recibirá y se dispondrá a leerlo.

A la Taña, mi domadora, la que nunca me abandona, aunque a veces tarda, mi compromiso para que cada vez se deslumbre y diga: “me encantó”. A la primer critica de lo que escribo, mi mujer, Emilce, que siempre está pendiente del momento en que surge la primera versión impresa para leerlo y, al ver su mirada, me doy cuenta sí el tiempo que le he robado valió la pena o lo he desperdiciado.

A todos, un compromiso renovado, ampliado, enriquecido de seguir haciendo esquemas, borradores tras borradores hasta culminar un Sueño más del Caribe.


Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS
Lunes, 17 de enero de 2011

viernes, 14 de enero de 2011

LENTES PARA EL CARIBE

La visión es la capacidad de distinguir los objetos y su entorno. El órgano de la visión es el ojo, que capta las vibraciones de la luz, que se desplaza en forma de onda y que vibra en contacto con los distintos cuerpos, transmitiéndolas al cerebro. Al sufrir algún tipo de trastorno dejamos de percibir la realidad circundante adecuadamente. Millones de personas padecen diversos tipos de enfermedades de la vista entre ellas conjuntivitis, glaucoma, miopía, astigmatismo, presbicia, estrabismo, cataratas y daltonismo.

Sr. Bob Peck
Desde hace nueve años se ha apoyado en la Costa Caribe a personas con problemas de visión mediante examen de la vista y dotación de lentes. Un total de treinta mil personas de la cuenca de Laguna de Perlas, Kukra Hill y Bluefields han sido beneficiadas con el apoyo solidario de diferentes personas, entre ellas, el Sr. Bob Peck, ex funcionario de la Universidad de Boston y actualmente retirado, en conjunto con FADCANIC.

Estudiantes de Williams College
En estos días, un grupo de catorce estudiantes de Williams College de la ciudad de Williamstown, MA., estuvieron en Nueva Guinea con el mismo propósito y atendieron en un día y medio de trabajo a más de un mil personas con problemas visuales. Este grupo de estudiantes estuvo coordinado por el Sr. Peck y las doctoras Katie Fields (optometrista privada), Elise Harb (profesora de la escuela de optometría de New England) y Jennifer Gustafson (optometrista de la administración de Veteranos).

La Universidad URACCAN los acogió, brindándoles el apoyo con la convocatoria y el recinto para la atención de las personas con problemas de visión. Su gira incluye nuevamente la cuenca de Laguna de Perlas y Bluefields.

Con lentes para mejorar la visión de los pobladores del Caribe se aporta en la salud, en la incorporación de muchos al Sistema Educativo Autonómico Regional (SEAR) y en el incremento de los niveles de autoestima de las personas. Grandioso sería que políticos regionales se examinaran la visión para que logren percibir la realidad de su pueblo tal como se vive: en desempleo, con hambre y miseria.


Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS
Jueves, 13 de enero de 2011

martes, 11 de enero de 2011

EL BOOGIE

Estuvo conmigo por tres años. En ese tiempo fue el preferido de mi nieto Erick Jamil, a tal grado que le llamábamos “el boogie” porque siempre que se montaba pedía que le pusiera la canción “ooby dooby” de los Creyentes de Agua Clara y él la interpreta como “boogie boogie”.  Eso sucedía siempre: “abuelito, ponga la canción del boogie boogie” decía. Me refiero al Volkswagen color verde del año 1974.

Mi esmero por el “boogie” fue extremo. Cuando me daba problemas en el motor, siempre en el motor, llamaba a un mecánico de Managua especializado en este tipo de vehículos para que a lo inmediato viajara hasta Nueva Guinea para solucionar los problemas que presentaba porque aquí no tienen experiencias en ese tipo de vehículo. Después que mi hijo Aster lo compró en León le pusimos todo lo necesario para que pudiera circular en perfectas condiciones. Un tiempo después me lo vendió y lo volvimos a pintar, le cambiamos llantas y circulaba con el por todos lados; en las calles desastrosas de Nueva Guinea, en viajes a El Rama, a Juigalpa y Managua. Su motor 1600 lo hacia veloz y rugía como un trueno en carretera ante la admiración de quienes lo miraban pasar. Un clásico, un escarabajo que en muchas ocasiones me ofrecieron hacer cambio por otro y, en otras, comprarlo.

Con el paso del tiempo y debido a las condiciones literalmente “desastrosas” de las calles de Nueva Guinea se fue deteriorando. No es para estas condiciones, es muy bajo y no permitía movilizarme con el fuera del casco urbano. Podía haberlo modificado pero para ello me hubiera costado una fortuna. Estuvo casi seis meses estacionado en perfectas condiciones y no lo manejaba porque la licencia de conducir se me venció hace ya varios meses y en estos días deberé renovarla.

Se fue “el boogie”. Ahora ando en un Suzuki Samurai del año 1992. Este sí me permitirá mayor movilidad, principalmente a las colonias y comarcas de Nueva Guinea porque es de doble tracción y ansioso espero que se vuelva a rehabilitar la carretera a Bluefields para hacer el recorrido en el. En esos viajes a las colonias y comarcas de Nueva Guinea estoy seguro que me reencontrare con el fascinante mundo campesino que motivara nuevas ideas para seguir escribiendo y compartiendo con ustedes.

Ahora es White Bush el que se ha apropiado del Suzuki. Cada vez que viene con su papá o su mamá a la casa lo primero que dice es “runn, runn” volviendo la mirada hacia el para que lo lleve al asiento del conductor y tocar el pito. Erick Jamil ya creció, es un hombrecito serio de cinco años.

Ronald Hill A.
La Colina
Nueva Guinea, RAAS
Martes, 11 de enero de 2011