Sueños del Caribe es un blog sobre la Costa Caribe y el sureste de Nicaragua. Lo componen relatos, crónicas, personajes, poesía y otros temas.
lunes, 31 de marzo de 2014
miércoles, 19 de marzo de 2014
SON LOS CAMINOS, ¡ENTIENDAN!
El auditorio de
la alcaldía municipal de Nueva Guinea, en el segundo piso del edificio ubicado al
lado de la oficina del alcalde, fue el sitio escogido para realizar una reunión
con los líderes de las colonias y comarcas con el fin de revisar las diez
prioridades del municipio; seis meses antes habían sido capacitados para
levantar en su comunidad el diagnóstico con la metodología empleada por el
Sistema de Información Local de Viviendas y Asentamientos Humanos (SILVAH), en
coordinación con el FISE e INIFOM.
Se escuchaban
con lujo de detalles las pláticas eufóricas de los que se encontraban frente a
la mesa presidida por el alcalde y los concejales. El acento cantadito que
tiene al hablar el campesino asentado en las montañas del sureste de Nicaragua
inundaba los lados y el fondo del auditorio, mezclado con el rechinar de botas
de hule en el piso de concreto y el espacio se impregnaba de los colores
festivos de las gorras que usaban. Los rostros cansados mostraban sonrisas y con
las manos ásperas dedicadas a trabajar la tierra empuñaban sutilmente mis manos
al saludarme, igual que las del combatiente que por unos segundos se desprende
del fusil al quedarse dormido en su puesto de posta.
Transcurría el
año 1993, miles de familias habían regresado a asentarse nuevamente en el
municipio después de finalizado el conflicto armado de la década de 1980. El
gobierno local, presidido por el alcalde José Orlando Baquedano, priorizaba, igual
que el gobierno central, la labor de pacificación para desmovilizar a los grupos
de rearmados “recontras”, “recompas” y “revueltos”. Se apoyaba
incondicionalmente un programa de desarme, entregando comida y dinero a cambio
de fusiles de guerra; los pocos ingresos que la municipalidad recaudaba como
impuestos en esos años se utilizaban para tales prioridades.
Luego de cantar
las notas del himno nacional, el alcalde presentó el listado de las diez
prioridades del municipio, comenzando en orden descendente. En primer lugar
figuraba el mal estado de los caminos; en segundo lugar la falta de
financiamiento para la producción; en tercer lugar la salud; en cuarto lugar la
falta de escuelas, la carencia de agua potable, así hasta llegar a la décima
prioridad. Nadie quedó sorprendido, el diagnóstico realizado por los líderes de
cada una de las 30 colonias y 183 comarcas del municipio reflejaba la realidad
y el verdadero sentir de sus habitantes.
Los caminos estaban
abandonados, intransitables en su mayoría hasta por camiones IFA; la banca
nacional había desaparecido, solamente funcionaban diez puestos de salud en
colonias cercanas; la infraestructura escolar estaba en ruinas; la mayoría de
las comunidades y el propio casco urbano no tenían acceso a agua potable, y
muchas colonias y comarcas había sido azotadas por el cólera. La presencia de
las instituciones del Estado en el territorio, débil y fragmentada, sin
cohesión y visión de conjunto, era un factor limitante para impulsar el desarrollo
local.
Sin contar con
los recursos necesarios para resolver el problema ni con un módulo de
construcción de caminos, el alcalde se comprometió con todos los presentes a
gestionar a nivel nacional y con organismos de cooperación externa los fondos
necesarios para impulsar proyectos dirigidos a resolver las prioridades. Los líderes
participantes aplaudieron sus palabras, se despidieron sonrientes, llenos de ánimo
regresaron hacia sus colonias y comarcas con el compromiso de dar a conocer a los pobladores el resultado de
la reunión.
Unos meses
después, reunido el alcalde con funcionarios de un proyecto de cooperación
externa para el desarrollo rural que se impulsaba en el municipio, escuchaba
sus planes de actuación; vi su semblante agotado, escuché su voz firme al
hablar: “son los caminos la prioridad, ¡entiendan la necesidad de la gente!”,
les dijo.
Hoy, veintiún
años después de aquella priorización de necesidades del municipio, los caminos,
la red vial de Nueva Guinea, se encuentra en total abandono, sin un plan de
mantenimiento que surja de las prioridades según el grado de deterioro; en el
casco urbano no existe, ni planificada ni construida, una sola calle para el
pueblo. La gestión de recursos frente a la cooperación externa para ayudar a
resolver el problema es inexistente, los recursos disponibles de la
municipalidad, fondos propios y transferencias, se dirigen a abrir caminos en
sitios que no son prioritarios y el presupuesto del MTI para Nueva Guinea es
insignificante. ¡Entiendan de una vez, los caminos siguen siendo la prioridad!
viernes, 7 de marzo de 2014
SONRISAS DE NUEVA GUINEA
Estas son sonrisas de amigas y amigos. Les dije que me regalaran una sonrisa y las comparto con ustedes en este vídeo.
jueves, 6 de marzo de 2014
SON A NUEVA GUINEA
Edmundo Balmaceda, cantautor de la canción y originario de Punta Gorda, interpreta el SON A NUEVA GUINEA con el acompañamiento del profesor Eliseo Hernandez. ¡Disfrutenla!
martes, 4 de marzo de 2014
EL REY DE LA ARENA
Pero no es ese
su pecado, ¡no señor!, su palacete es símbolo de progreso, es el espíritu
emprendedor del militante convertido en empresario que sobrevive día a día, hoy mejor que ayer porque dejó de ser romántico, su idealismo
se derrumbó y se convenció que el mañana no existe, dejó de pensar en el futuro
y del tiempo presente se apropió.
Es devorador,
depredador de lo que se le cruza de frente y a sus lados, amigas, amigos, compañeros,
todo lo que atenta contra sus intereses y hasta de la naturaleza, sin tomar en cuenta el
costo, el dolor, las penas y las angustias que provoca su accionar. Tiene gran influencia, se anuncia
por todos los medios de comunicación; como pulpo, sus tentáculos tocan puertas
que ahora se abren sin que las bisagras rechinen al oír su nombre, el
nombre del rey de la arena.
Su emporio no es
ilegal, no proviene de polvo blanco, ¡no señor!, proviene de la arena del mar.
Cuenta con los permisos necesarios, todos los que puedas imaginar para
aprovechar la arena de la playa del Tortuguero en el puerto de El Bluff. La
misma playa que desapareció por el paso del huracán Joan, cruzándose el mar a
la bahía de Bluefields, secándola y cambiando para siempre el curso natural de
su vida marina hasta que lograron cerrar su paso. Hoy es socavada por manos
hambrientas que empuñan palas para extraer la arena que demanda y consolidar su
reinado, sin importarle el futuro del puerto y su gente, mucho menos el de los
pescadores actuales y por venir de la bahía.
jueves, 27 de febrero de 2014
TARDE DE PERROS
Una perra pinta, de patas
flacas, orejuda y picuda caminó cerca del caldero en que hervía la sopa de
gallina con albóndigas. Al lado de la baranda que separa la cocina y el salón
principal de la casa de madera de dos pisos, tres hombres conversaban sobre la
carretera que se construye entre Bluefields y Nueva Guinea, después que la
recorrieron hasta llegar al puente sobre el suampo de Lara. En el salón
principal, mujeres, chavalas y chavalos, disfrutaban la suculenta sopa repleta
de verduras. El ambiente era inundado por diferentes sonidos, pero el de la
sopa chupada sobresalía entre todos. La mujer que la servía, una morena de ojos
grandes, corrió a la perra orejuda y Silvio interrumpió la plática que tenían.
“Recuerdo un perro
Rottweiler que me regalaron. Un día visité la casa de un amigo y el perro me
enseñó los dientes, rugiendo en posición amenazante”. “Déjalo que te huela”, me
dijo. Le tenía miedo, pero cuando lo hice se aquietó. “Para que mires cómo te
aprecio, te lo voy a regalar para que te cuide”, me dijo. Montó el perro en
su camioneta y lo llevó a mi casa. Yo estaba alegre porque me habían robado
varias veces y cuando nos despedimos lo dejé suelto en el corredor. “Ahora sí,
se acabó la jodedera de los ladrones”, pensé y me dormí feliz. Al despertar
llené una pana con agua y cuando salí al corredor no encontré al perro por
ningún lado, se lo llevaron los ladrones”, dijo Silvio.
“Eso no es
nada”, dijo el Macho Silvio, el papá de Silvio. En las fincas se acostumbra a
tener varios perros para que cuiden y yo tengo una manada como de ocho. Un día
mi vecino se apareció con un perro de esos mismos, un Rottweiler, bicha one,
fuerte, pesado, que me los vivía penquiando, los agarraba uno por uno y
aparecían llorando, todos mordidos, con la trompa, las orejas, el pescuezo, las
manos y patas ensangrentadas. Ya no lo aguantábamos, ni los perros ni yo,
porque me mató tres chanchos, les arrancaba las orejas y el hocico. Así que le
dije al vecino que ese perro era muy peligroso y que lo amarrara, pero no hizo
caso. Mis perros ya no salían de la plazuela, pero un día corrieron todos
detrás del “Tyson”, el perro más grande que tenía y le echaron “la vaca”,
rodearon al Rottweiler, se agarraron, lo arrinconaron en el barranco de Punta
Masaya y lo empujaron al precipicio. Al caer en las piedras se le quebró una
pata y quedó todo golpeado. Pero a los perros no les bastó, se bajaron y entre
todos lo metieron a la bahía. El dueño lo encontró soplado, los perros lo
ahogaron, concluyó el Macho Silvio.
“No poder creer ese cosa, parecer un
película”, dijo Garry, un afroamericano que acompañaba el grupo y todos nos
carcajeamos.
“Lo que les
voy a contar no lo van a creer”, les dije metiendo mi cuchara en la plática
luego de tomarme la sopa. “Un día, hace muchos años, mis chavalos, en ese
entonces pequeños, me pidieron reales para comprar un perro de raza.
Insistieron tanto que me convencieron y, al llegar a la casa, una semana
después, encontré el perro. Era horrible, coludo, casi sin cuerpo, con una gran
trompa, las orejas pegaban en el suelo y las pezuñas eran grandes. No me gustó,
pero con el tiempo fue cambiando. Era un perro sabueso de talla mediana y los
chavalos lo llamaron Túpac. Era negro, cola larga, el hocico protuberante, el
pecho, las orejotas y las patas color café. Su aullido era ronco y fuerte como
el de un tractor. Una noche no dejaba de ladrar, a pesar de la música se
escuchaba ese sonido ronco y fuerte pero más intenso, desesperado, por lo que
salimos preocupados a buscarlo. El perro estaba haciendo un hoyo, rascaba y
rascaba con las manotas, acumulaba la tierra en su pecho y luego la sacaba con
el hocico como si fuera una pala. Escarbó y escarbó hasta más de un metro en un
ratito, vimos al enorme cusuco que lo enloquecía hasta que lo saco”, concluí.
“No jodas, vos si sos guayolero”, dijo el
Macho Silvio. “En vez de tractores y palas mecánicas, mejor que traigan de esos
perros, tal vez así terminan de una sola vez esa fucking carretera”, agregó y
todos rieron de su ocurrencia.
Cerca de Suampo de Lara
Bluefields.
martes, 25 de febrero de 2014
EL PARQUE ECOLÓGICO DE LOS ÁNGELES
Te recomiendo
que lo visites con tu familia o amistades, allí podes pasar un domingo ameno,
preparar un asado o barbacoa, caminar para despejarte, desentumirte y conocer
la flora del trópico húmedo. Que no se te olviden dos cosas: recoger la basura
y depositarla en su lugar así como dejar un aporte monetario para el
mantenimiento del parque.
Te comparto estas
fotos para que lo vayas conociendo. ¡Visitarlo es conocer tu tierra!
| Santos Velásquez - Guía |
| Gradas en sendero |
| Vegetación |
| Sendero |
| Río El Zapote |
| Líquenes |
| Caña Agria |
| Caña Agria |
| El Bosque |
24/02/2014
miércoles, 19 de febrero de 2014
HONRAS FÚNEBRES DE MARTÍN BERMÚDEZ MENDOZA
Creció como un niño sencillo,
serio y dócil. Tenía un modo muy propio de hablar pronunciando con dificultad
ciertas palabras. “Cuando tenía entre tres y cuatro meses de embarazo me
operaron de apendicitis, me anestesiaron con éter y creo que lo afectó, por
ello tenía ese modo de hablar”, recuerda doña Rosa.
La revolución de 1979 lo
sorprendió al mando del yate y se trasladó hacía El Salvador. Trató de obtener
el pago de sus salarios pendientes pero le fue imposible. Allí conoció a
Richard Macklin y a su esposa doña Laura. Con ellos trabajó ayudándoles en sus
quehaceres y posteriormente emigró indocumentado a los Estados Unidos donde se
reencontró con ellos, creciendo la amistad y el mutuo aprecio. Se convirtió en
la mano derecha de los Macklin y lo adoptaron como hijo, obteniendo la
nacionalidad estadounidense. Por muchos años estuvo con ellos en Key West
atendiendo los negocios de la familia y posteriormente viajó a Luisiana donde
laboró en una draga.
Por muchos años estuvo viajando a
los Estados Unidos por asuntos laborales pero en el año 2008 tuvo un accidente
que lo mantuvo hospitalizado y el miércoles, 22 de Enero del corriente año, a
las 7:50 de la mañana falleció en un hospital de Miami.
Por él, nosotros, madre, hermanos
y hermanas, hija, sobrinos y amigos nos congregamos para orar por el descanso
eterno de su alma.
NO TE DETENGAS ANTE MI TUMBA Y LLORES.
No te detengas ante mi tumba y llores,
no estoy allí. No duermo.
Soy mil vientos soplando
Soy el centelleo diamantino en la nieve
Soy la luz solar sobre el grano maduro
Soy la tenue lluvia de otoño.
Cuando despiertas en la quietud matinal
soy la prisa rauda, ligera
de quietos pájaros volando en círculos en el cielo.
Soy la tenue luz de las estrellas en la noche.
No te detengas ante mi tumba y llores
No estoy allí. No duermo.
No te detengas ante mi tumba y llores,
no estoy allí. ¡Estoy en todas partes!
vivo...
Mary Elizabeth Frye, 1932
no estoy allí. No duermo.
Soy mil vientos soplando
Soy el centelleo diamantino en la nieve
Soy la luz solar sobre el grano maduro
Soy la tenue lluvia de otoño.
Cuando despiertas en la quietud matinal
soy la prisa rauda, ligera
de quietos pájaros volando en círculos en el cielo.
Soy la tenue luz de las estrellas en la noche.
No te detengas ante mi tumba y llores
No estoy allí. No duermo.
No te detengas ante mi tumba y llores,
no estoy allí. ¡Estoy en todas partes!
vivo...
Mary Elizabeth Frye, 1932
Aqui les dejo este vídeo donde Francisco Cruz lee el texto anterior en la iglesia de ciudad Rama, El Rama el día de hoy.
19/02/2014
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