domingo, 10 de julio de 2022

EN BABY DOLL POR LAS CALLES DE NUEVA GUINEA

 

Aún no amanecía. La lluvia caía tormentosa desde que bajé del último bus de la noche que me dejó en los alrededores del monumento de Nueva Guinea. Al bajar, busqué los aleros de las casas de madera como resguardo. Llovía intensamente, con ráfagas de viento que se ensañaban en las ramas de un árbol de mango y una llama del bosque. Los plásticos negros de los tramos del mercado papaloteaban, rugiendo con fuerzas sin abandonar la armazón de madera que envolvían. Las calles y sus huellas de pasos humanos y de bestias, buses y camiones, estaban lavadas, convertidas en un barrizal resbaloso.

Al calmarse las ráfagas de viento, la intensidad de la lluvia cedía. No se escuchaban voces, solamente el chischís de la lluvia sobre los techos de zinc. Me cubría con la capucha de la chaqueta que usaba con frecuencia en esos viajes. Desde mi resguardo podía observar las cuatro esquinas del mercado con su monumento en el centro, una gran piedra sostenida por otras en su alrededor, apiladas unas a otras hasta tocar suelo lodoso. En una ojeada vi la chispa de un cigarrillo proveniente del lado de los silos de ENABAS y me dieron ganas de fumar.

Encendí un cigarrillo y exhalé humo húmedo que poco a poco se fue colando en un bombillo que iluminaba los alrededores. Escuché un silbato proveniente de la parada de buses y luego el ruido de un motor que fue encendido. La lluvia había cesado. Desde las cuatro esquinas aparecieron varias personas que caminaban conversando en voz baja como murmullos a escondidas, en dirección a la parada, rumbo al norte del monumento. Son viajeros, pensé y seguí fumando y observando.

Recordé la primera vez que llegué a Nueva Guinea. Corría el año 1986 y eran tiempos de guerra, antes del huracán Juana que devastó comarcas, colonias y casco urbano. Fue una visita corta; acompañaba a una delegación de gobierno que visitaría varias colonias con funcionarios locales. En un santiamén, después de tener una charla con un colectivo de costura de mujeres, me encontré en el campo visitando un área de cultivos, en una intersección de la carretera que no recuerdo propiamente el lugar porque el vehículo giró en varias direcciones, quizás fue en Río Plata, Los Pintos o en el empalme de Yolaina, no estoy seguro, siempre he tenido esa incógnita. Repentinamente, bajo el quicio de una puerta de las casas que miraba de frente, un hombre emergió de un plástico negro que lo cubría totalmente y me sacó de mis pensamientos.

De pie, desperezándose, el hombre miraba hacia todos lados como si recién bajaba de una nave extraterrestre en un planeta extraño. Recogió el plástico hasta doblarlo y colocarlo bajo su sobaco. Comenzó a caminar en dirección al monumento. La tenue luz del bombillo lo fue revelando poco a poco. Sus pasos eran pesados, torpes como los de un gigante que se balancea herido en sus rodillas, cubiertas con tiras de tela. Calzaba botas de guardias desamarradas y al avanzar provocaba un sonido seco con las lengüetas alborotadas. Sostenía su pantalón corto con un mecate y mostraba el pecho tras la camisa mal abotonada. ¡Lola!, ¡Lola!, gritó un caminante y corrió enfurecido tras el hombre, gritando malas palabras y dejé de verlo cuando dobló hacia la parada.

Amanecía. La neblina fue apoderándose de los alrededores y sentí frío. Ese frío mañanero del trópico húmedo te hace tiritar y provoca las ganas de tomar un café acompañado por un cigarrito. Y por ello encendí otro.

Proveniente del oeste, bajando hacia el monumento, vi que un vehículo hacía cambio de luces a la distancia. Es Bertini, pensé. Bertini, un viejo amigo, tenía negocios en varias colonias y me había pedido que lo acompañara a valorar un área de café en el sector de la Esperanza y Nuevo León. Venía viajando desde El Rama y necesitaba saber cuántos quintales cosecharía. Yo haría el muestreo de las plantaciones.

Entre el parpadeo de las luces, Bertini tocó varias veces la bocina del jeep. Vi que esquivó un bulto que salió de la bocacalle de la casa esquinera de Sandoval, se orilló al lado del comedor Paulito y frenó en seco, chorreándose unos metros en el lodazal. Bajó rápidamente del jeep, buscó el bulto esquivado y me acerqué.

Bertini se mostraba nervioso. El motor del jeep estaba al ralentí y humeaba, mezclándose en un círculo de neblina y calor. ¡Es eso!, ¡eso!, dijo Bertini, señalando una figura que bajaba tambaleante en dirección al monumento. Vi, entre la niebla y la primera luz del día, caminar a un hombre. ¡Lo ves!, ¡lo ves!, agregó.

Era un hombre de un mostacho y cejas tupidas, de unos 40 años, de altura mediana, complexión fuerte y pasos pesados, pero por vestimenta llevaba puesto un baby doll de color fresa. Iba vestido únicamente con el baby doll que le quedaba tallado al cuerpo y se tambaleaba. Al pasar a nuestro lado dijo adiós amigos con un deje etílico. En su pecho mostraba bellos tupidos, el largo del baby doll llegaba hasta la parte superior de sus nalgas que eran cubiertas por un calzón fresa en juego con la parte superior del camisón para damas.

No respondimos al adiós, nos quedamos mudos viendo al hombre caminar en baby doll por las calles de Nueva Guinea al amanecer, y dejamos de verlo cuando dobló por el monumento en dirección a la parada de buses. ¡Qué cosa¡, ¡es increíble lo que se puede ver en Nueva Guinea!, dijo Bertini riéndose a carcajadas.

Luego caminamos hacia el monumento y nos tomamos una taza de café con pan untado de mantequilla en un puesto de venta que había instalado una señora al amanecer. Nos reíamos del hombre en baby doll y así pasamos todo el recorrido por la carretera desbaratada que nos llevaba a La Esperanza, preguntándonos quién era ese hombre, si estaba con su amante o en una cantina donde se había emborrachado y lo habían desplumado y vestido con el baby doll, o salía a esas horas de una fiesta de disfraces. Las respuestas a nuestras interrogantes sólo quedaron en quizás o talvez, en nada más, pero la risa que nos provocó verlo embutido en el baby doll nos duró por muchos años.

 

9 de Julio de 2002.Foto de Internet.

domingo, 3 de julio de 2022

FANTASMAS VAGABUNDOS EN LA MENTE



Estamos tu y yo

sentados en las mecedoras del corredor,

contándonos las historias que ya contamos,

al ritmo pausado del viento, de luz de luna

y del movimiento de los árboles de caoba.

 

Tantas historias multiplicadas por dos,

de un pasado distante, alejado en el tiempo,

del que somos solamente un recuerdo,

fantasmas vagabundos en la mente.

 

Y seguimos juntos, en el oleaje de un vaso de agua,

contando las cosas buenas, lo bello de la memoria,

callando lo que no queremos decir, tristeza y desazón.

Tratamos de recordar los latidos del corazón.

 

No somos lo que solíamos ser.

La luz de la luna muestra un reflejo

distinto al de nuestro pasado.

Ya no somos los mismos.

 

Y allí, juntos los dos,

nos reinventamos, nos recontamos

las historias vividas, historias comunes

de una pasado que nos mantiene unidos.

 

Domingo, 3 de julio de 2022. 

jueves, 30 de junio de 2022

TORMENTA TROPICAL BONNIE

 


Estamos a menos de 30 horas para que la tormenta tropical Bonnie ingrese a Nicaragua. Según los últimos reportes meteorológicos, tocará tierra por San Juan de Nicaragua, pasará al sur de El Castillo y San Carlos, entrará al territorio de Costa Rica con una trayectoria hacia el Oeste, pasando por Caño Negro, Upala, Los Chiles y Cuajiniquil, posteriormente saldrá al Océano Pacífico.

En toda su trayectoria, afectará con fuertes lluvias y vientos, desde Karawala hasta Limón en Costa Rica. Ingresará al lago de Nicaragua donde afectará el archipiélago de Solentiname y la Isla de Ometepe, y San Juan del Sur en Rivas. Esta trayectoria es similar a la del huracán Otto (2016) que entró por la Reserva Indio – Maíz y fue desviado hacia la región fronteriza de Costa Rica.

Desde que el Centro Nacional de Huracanes pronosticó que no entraría como huracán al territorio nacional se ha dado un alivio en la población. Con las personas y amigos que he conversado dicen que el Juana si fue un verdadero huracán que afectó a las comunidades y colonias de Nueva Guinea, al igual que el casco urbano. No esperan que la tormenta afecte mucho a la infraestructura local, pero todos coinciden que las fuertes lluvias provocarán inundaciones en las áreas vulnerables como Caño Chiquito y todos los ríos, caños y quebradas del municipio. Allí está el mayor riesgo, inclusive en el casco urbano por la saturación de los cauces.

Mucha gente se ha estado preparando con el desrame de árboles en sus patios por el temor que sean derribado por los vientos. Trabajadores de la empresa de cable han estado bien ocupados debido a que tienen que reparar los cables, al igual que las brigadas de Dissur. Cables que han sido cortados debido al desrame de árboles en todos los barrios de la ciudad. Al lado del tramo de la Fifi, cerca de Bancentro, vi que estaban desramando un árbol antiguo al igual que en varias casas de ese sector hacia el oeste.

En el mercado y otros centros de compras la gente ha acudido a abastecerse sin muestras de pánico. Los habitantes saben que deben prepararse con bolsas de plástico, plástico negro, provisiones, botiquín, lámparas de mano y baterías.

El ambiente en la ciudad de Nueva Guinea, en este día soleado, se nota relajado. Nueva Guinea se prepara y espera al Bonnie.

 

30/06/2022

martes, 21 de junio de 2022

CREADORA DE FELICIDAD

Son sonrisas de satisfacción, eso es lo que pienso al ver las amplias sonrisas de los clientes de mi hija cuando retiran sus pasteles. No importa el tamaño, el peso, el tipo ni la forma del pastel, porque siempre se dibuja una amplia sonrisa en sus rostros al tenerlo por primera vez en las manos.

Y los veo, así, sonrientes, de pie en el corredor de la casa. Cuando Emiljamary hace la entrega siempre dan las gracias con esa sonrisa característica de felicidad, de agradecimiento, aunque paguen por el pastel, la gratitud dibujada en la plenitud de la sonrisa, sonrisas plenas, y así, sonriendo se retiran ya sea en motocicleta o en vehículo para disfrutarlo con el agasajado, con el cumpleañero, con la mamá, con la hija, el hijo, la amiga, el novio, la amante, o el padre, el abuelo, la abuela, la familia.

Pienso que en el trayecto esa sonrisa no se apaga, va por las calles de Nueva Guinea como una estela de felicidad que deslumbra a los caminantes hasta llegar a su destino, y allí se multiplica, explota y  contagia a los participantes del festejo. Y de eso es lo que la labor de mi hija se ocupa.

Es creadora de pasteles, de felicidad, no sólo en los que consumen sus pasteles sino en el entorno en que trabaja, en mi casa, su casa, llena el ambiente de alegría, de felicidad, y siempre voy a ella después que escucho desde mi oficina para darme cuenta de que es lo que le causa esa gran carcajada que comparte con Emilce, su mamá, mi mujer, y me contagia de esa dicha que crea al combinar los ingredientes de los pasteles, cuando entran al proceso del horno, al hacer los decorados con aquella paz y tranquilidad requerida para que sean una obra de arte. Ella en su labor, creando, relajada y feliz.

Luego, cuando ha finalizado, después de muchas horas trabajando con esmero, la veo pasar con el pastel en sus manos creadoras para colocarlo en el sitio que ha elegido y tomarle la foto para compartir su obra en su página llamada “dulces para el corazón”.

Los admiro, me encantan. Y más aún cuando provoca esas sonrisas con su trabajo, sonrisas que veo, indicadores de satisfacción de sus clientes, que van por el camino llenos de alegría y festejan con sus seres queridos. La felicidad se hace, se moldea y se transmite.

Y yo me lleno de ella, siempre espero a sus clientes para ver la sonrisa dibujada en sus rostros, el indicador de la felicidad que con sus manos hace mi hija.

 

20 de junio de 2022. 

domingo, 29 de mayo de 2022

¡NO TE VAYAS MAYO YA!

 


Mis amigos han publicado libros sobre la historia del Palo de Mayo. Uno dice que el otro le ha plagiado y que no le cita en la bibliografía. Los poetas sin paga han elevado al cielo sus sentimientos sobre mayayalasinki, túlulu, sinsaimasinmailo y lanchtanova. Y los pagados solo ven los colores del dinero.

Y así todos celebramos Mayo Ya, cada quien a su manera. Unos bailando, otros haciendo círculos entre bailarines alrededor del palo, muchos entre el tumulto van y vienen hasta pasar debajo, passanda, y no importa si estás sereno, con tus sentidos en alerta, o si andas hasta los pelos vomitando por las calles: ¡breda!, es la fiesta de Mayo.

Y ahora se nos vienen de todos lados, descubriendo nuevamente lo descubierto por vos, por nosotros y por aquellos que ya se fueron y están ausente en este Mayo Ya. La ciudad se viste como nunca antes para acogerlos, para agasajarlos, para fulminarlos de dicha, de algarabía al ritmo de comparsas, al son de los tambores en las calles, barrios, plazas y parques porque estamos orgullosos de nuestra tradición, y por ellos en nuestras casas se mete el Palo de Mayo, en nuestro cuerpo, es nuestra sangre, es nuestra cultura, es nuestra tradición.

Y se acaba la noche y vuelve el día con el mismo son, el mismo ritmo, el mismo sentir, exaltado por los colores y la pintura de la ciudad, un fin se semana vienen unos y otros se van, singsaimasinmailo. Un mes de bacanal breda.

Un mes dormido, con el dios Baco enaltecido, y en la casa terminamos con los bolsillos volteados sin monedas, mayayalasinki, porque no aprovechamos como muchísimos otros el montar un emprendimiento, no vendemos güirilas, ni quesillos o queso, ni verduras colocadas en canastos en la acera, nos lentiamos. ¡Yufela!, otros se llevan nuestro dinero.

Y se acaba el mes, no te vayas, vení, quédate, que la dicha que nos das sea eterna, que esta celebración por la fertilidad no termine, porque mañana, mañana Mayo Ya, el cielo amanecerá gris, lluvioso y saldremos a las calles barridas y descoloridas con la misma tristeza y desdicha que vive en nuestro corazón los otros once meses del año. ¡No te vayas Mayo Ya!


29 de Mayo de 2022
Mes de Mayo Ya.

domingo, 15 de mayo de 2022

HOMBRES AFORTUNADOS



Mi amigo va de regreso al río.

Las mujeres de su comunidad nadan medio desnudas.

Los hombres llevan puestos pantalones de dril azul

para evitar los piquetes de zancudos.


Nada de eso es sexual, digo.

¡Son mujeres sencillas!, responde sonriendo.

Cabello negro a la cintura, brazos fuertes, 

cintura estrecha y anchas caderas: bellezas del río.


Los hombres llevan la biblia bajo el hombro

y van al culto con camisas de manga larga.

Ellas usan faldas voladas y asisten tomadas

de sus manos: oran y cantan con convicción.


Son activas y trabajadoras. 

Despiertan a las cuatro y a las ocho duermen.

Hacen labores domésticas. 

Ordeñan, cosechan maíz y frijoles,

arrancan yuca y recolectan café.

Ellos reposan en hamacas.


¿En realidad?, pregunto.

Sí, ellas no usan teléfono menos internet. 

Él ríe como colonizador.

Estrecha mi mano y da palmadas en mi espalda.

¡Los hombres que vivimos cerca del río

somos afortunados!, dice con orgullo.

 

Viernes, 13 de mayo de 2022.
Foto: Miguel Barrera. 

domingo, 8 de mayo de 2022

UN CANTO DE TRISTEZA



Esta ciudad se rompe en dos,

con un río y diversos cauces a sus lados.

Un sol solitario y ardiente,

enciende ánimos en el frenético gentío

que por sus calles va y viene.

 

Y cuando llega la lluvia todo lo inunda,

la pista del pasado, las calles y los cauces.

Los carros y los taxis como bestias enojadas,

transitan por las calles pringando desgracias.

 

Al anochecer una luna triste muestra su destello.

La brisa fría llega desde el río,

golpea el cuerpos de los habitantes

que bajo mantas sienten el sudor del techo

cayendo sobre el plástico negro que protege sus sueños.

 

A lo lejos, están los árboles esbeltos,

solitarios en el campo y entre los techos,

y en la memoria de los ancianos que los tumbaron.

En el silencio de la extensión abierta,

el canto de los pájaros,

se escucha sin fuerzas.

Es un canto de tristeza.


Domingo, 8 de Mayo de 2022.

Nueva Guinea, RACCS.



jueves, 28 de abril de 2022

LA VIDA SIGUE SIENDO BUENA

 


Estamos llenos de esperanza,

está en nuestro ADN.

Siempre esperamos confiados

y pretendemos ser felices sin causa.

 

En una rama cubierta por la oscuridad

de una mañana gris en un mundo furioso,

un pajarillo va de rama en rama.

Comienza a cantar, deja escapar un trino,

una canción hacia el cielo,

"chiowichu, chowichio, chiowichu",

reclamando lluvia con su canto.

 

Otros pajarillos lo persiguen,

de rama en rama, no están de acuerdo.

Lo atacan hasta expulsarlo del árbol

cubierto de la neblina mañanera.

 

Con la misma esperanza vuelve a cantar

"chiowichu, chowichio, chiowichu",

desde otro árbol que lo acoge.

Desde el cielo se escucha un trueno

y, poco a poco, comienza a llover.

 

Esa es la prueba, allí está materializada

la esperanza, abrigar un deseo con anticipación.

Un optimista loco ha hecho el milagro.

“Miren, hice que sucediera”, dice con alegría.


Los contrarios también se regocijan.

La vida sigue siendo buena.



28 de marzo de 2022
Nueva Guinea, RACCS.
Foto Propia.